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La tercera generación: 24 años después — capítulo 29

El día 2 de enero todos volvían a Hogwarts. Rose y Hugo habían pasado fin de año con sus abuelos maternos, al igual que Molly y Lucy, Fred y Roxanne y Victoire, Dominique y Louis - que fueron a pasar sus días de vacaciones a Francia. En la Madriguera estuvieron únicamente los señores Weasley, los Potter y el tío Charlie, pero eso no impidió la diversión. Además, aumentó las ganas que tenían los chicos de reencontrarse.

Lilly, Roxanne y Hugo esperaban en un compartimento a Lucy. Estaban muy preocupados desde su pelea con Molly, pero no habían podido hablar con ella a solas antes.

  • ¿Cuánto le quedará? - Preguntó la morena, nerviosa.

  • No lo sé, me dijo que iba a llevarle a Theo el jersey que le ha hecho la abuela. - La pelirroja puso los ojos en blanco. Su abuela se puso a tejer en cuanto se enteró de todo, pero no le dio tiempo a enviárselo para Navidad por lo que se lo dio a su nieta para que ella misma se lo diera.

  • ¿Creéis que se enfadará con nosotros? - Preguntó Hugo.

  • No, solo queremos hablar con ella. - Lilly sonrió con seguridad. - No vamos a echarle nada en cara, solo nos preocupa.

Sus primos asintieron. Aquello era lo mejor, no querían que las dos hermanas estuvieran peleadas por una tontería. Tenían que saber si Nott realmente la quería o  no. La puerta del compartimento se abrió de repente y Lucy entró con una radiante sonrisa.

  • ¡Ya estoy de vuelta! - Exclamó sentándose al lado de Roxanne.

  • ¿Le ha gustado el jersey Weasley a Theo? - Preguntó amablemente Lilly.

  • Sí, le ha parecido un detalle muy bonito por parte de la abuela. - Contestó. - Dice que no tenía ningún jersey hecho a mano.

 - Me alegra que le haya gustado, por un momento pensé que no iba a hacerle mucha gracia. - Siguió diciendo. Roxanne y Hugo se miraron. Ya sabían lo que pretendía hacer.

  • ¿Por qué?

  • No sabía si ibais tan en serio.

  • Vamos bastante en serio. - Se defendió la chica. - A ver, solo llevamos dos meses pero creo que esto va bien, al menos de momento.

  • Pero, ¿no sois muy diferentes? - Se atrevió a preguntar Roxy.

  • ¿Tiene esto algo que ver con mi hermana? - Lucy se puso completamente a la defensiva y les dedicó miradas serias a sus tres primos.

  • Estamos preocupados por ti, Lucy. - Confesó Hugo. - Molly y tú discutís a menudo, pero nunca habíais pasado tanto tiempo sin hablar.

  • Ambas dijisteis muchas cosas. - Intervino Lilly de nuevo. - Solo queremos saber si estás bien y si las cosas con Theo no son…

  • ¿No son falsas? - Dijo, cruzándose de brazos. - Me parece increíble, no me esperaba esto precisamente de vosotros. ¿También voy a tener que daros explicaciones como a mis padres? ¡Se supone que me apoyáis!

  • Lucy, no te enfades, solo queremos hablar. - Roxanne apoyó su mano en el hombro de su prima. - Si tú dices que os gustáis y que todo va bien, nosotros te creemos, pero intenta arreglar un poco las cosas con tu hermana.

  • Molly es imbécil.

  • Lo sabemos. - Hugo se encogió de hombros y las otras dos le fulminaron con la mirada. - Es la  verdad, no me miréis así, eso no quita que sean hermanas.

  • Lo de Will fue un golpe un poco bajo, Lucy, lo estaba pasando mal. - Se atrevió a decir Lilly.

  • Le pedí perdón y ella lo aceptó, pero las cosas siguen frías. - Se mordió el labio. - Molly no es la misma de antes de las vacaciones.

  • ¿Por qué? - Preguntó Hugo.

  • No lo sé, creo que esa pregunta solo puede responderla Dominique. - Confesó. Después de la larga charla que ambas chicas tuvieron con sus padres, Lucy intentó hablar con Molly, pero está, a pesar de decirle que la había perdonado, no había querido hablar con ella. - Me siento culpable, pero sé que no puedo hacer nada excepto dejar a Theo y no quiero hacerlo.

  • Déjale tiempo entonces. - Lilly suspiró. - Lo importante es que vosotros os queréis y nuestros temores eran infundados.

  • Me ofende que no confiéis en mí.

  • Es que Molly parecía estar muy segura de que solo salís para provocarle celos.

  • Menuda tontería. - Lucy se obligó a reír.

Rose y Albus hacían la primera ronda en silencio. La pelirroja estaba cada vez más nerviosa, sabía que podía encontrarse con Scorpius en cualquier momento y que tendrían que hablar de lo que había pasado. Sabía que en cuanto Albus viera sus amigos iría a saludarlo, quizás podría decirle que tenían que hablar en privado, aunque eso levantaría las sospechas de todos y no podía permitir que volvieran a hablar de ella, no lo soportaría otra vez. Lo mejor sería esperar al día siguiente o, mejor aún, a la próxima clase de Pociones. Entonces podrían hablar solos. Sí, era una buena idea.

  • Albus, - Se detuvo de golpe. - no me encuentro muy bien, voy a volver al vagón con el resto de prefectos.

  • ¿Qué te pasa? - Preguntó él, preocupado.

  • He dormido mal, me duele muchísimo la cabeza y estoy cansada. - Contestó ella rápidamente.

  • Rose, en serio.

  • ¿Qué va a pasar, Al? - Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja.

  • No lo sé, pero parece que ocultas algo. - Enarcó una ceja y ella apartó la mirada. - Rose…

  • Tengo que irme.

  • ¿Qué ha pasado? - Albus la agarró del brazo. Había empezado a preocuparse, sabía que algo grave había sucedido y no entendía por qué no se lo contaba. Ellos dos se lo contaban siempre todo, ¿qué había cambiado? Su prima seguía callada sin mirarle. - Rose, me estoy asustando.

  • No pasa nada, Al, créeme.

  • Puede que me equivoque pero, ¿tiene esto algo que ver con Scorpius?

  • ¿Qué te ha contado? - No pudo evitar preguntar aquello. Lo miró a los ojos alarmada y Albus supo que había dado en el clavo.

  • Nada, pero creo que has omitido algo.

  • No te lo puedo decir aquí en medio. - Murmuró antes de mirar a ambos lados y acercarse a su oído. - El día de la fiesta de Navidad, Scorpius y yo nos encontramos en el pasillo y nos volvimos a liar.

  • ¿Qué? - Albus se separó de la pelirroja y la miró asombrado. - ¿Por qué no me has dicho nada antes?

  • Porque me daba vergüenza.

  • Se excusó ella. Se sentía un poco culpable por no contarle la verdad, pero no podía hacerlo. - Me voy al vagón de prefectos, no le digas nada de esto a Malfoy, por favor.

  • No lo haré, tranquila.

Scorpius llevaba todo el viaje callado. No le apetecía participar en la conversación que mantenían John y Theo, estaba nervioso y es que, por fin, iba a volver a ver a Rose. No había podido dejar de pensar en ella en todas las vacaciones. Había empezado varias cartas, pero no había sido capaz de terminar ninguna. No sabía qué decirle después de lo que había pasado en esa clase. ¿Se arrepentiría ella? No había intentado contactar con él, eso debía significar algo malo. Seguro que no quería ni verlo. Comenzó a mover la pierna sin poder evitarlo, cada vez más nervioso. Tenía que hablar con Rose, ¿y si iba a buscarla? Tenía que ir a buscarla, tenía que aclarar lo que sentía por ella. Justo iba a levantarse cuando, de repente, la puerta de su compartimento se abrió y Albus asomó la cabeza.

  • ¡Hola, chicos! - Los saludó.

  • ¡Albus! - Exclamó Nott. - Pasa, no te quedes en la puerta.

  • No puedo quedarme mucho tiempo. - Dijo este, entrando y sentándose junto a Scorpius. - Estoy haciendo mi ronda.

  • ¿Tú solo? - Preguntó el rubio, nervioso. ¿Rose no había querido entrar a verlo? Seguro que lo odiaba.

  • ¡Por fin hablas! - Exclamó Goyle. - Creíamos que tu padre te había echado un maleficio después de enterarse de lo de Weasley.

  • ¿Qué pasa con mi prima? - Albus arrugó la frente. ¿Sabrían ellos lo que Rose le acababa de decir?

  • A mi hermana se le escapó en mitad del almuerzo de Navidad que Scorp y Rose se habían liado este verano.

  • Explicó Theo, conteniendo la risa. Scorpius cada vez estaba más rojo. - La cara de mi tío Draco fue un poema.

  • Creo que se lo tomó tan bien como tu tío. - Murmuró el rubio.

  • No había abierto la boca desde entonces. - Su primo negó con la cabeza. - Estaba empezando a asustarme.

  • No deberías, estoy bien.

  • Tu madre no opina lo mismo, la has dejado muy preocupada.

  • Pero, ¿se ha enfadado mucho? - Preguntó Albus, preocupado. Parecía que no solo tenían en su contra al padre de la chica.

  • Dice que cómo le puede gustar alguien como la hija de Weasley y Granger, que una cosa es que sea amigo tuyo y otra que quiera salir con Rose. - Siguió contando Theo, ya que su primo guardaba silencio.

  • Ya le dije que fue solo una tontería y que no había vuelto a pasar. - Susurró, por fin, Scorpius. Albus fue entonces consciente de que él era el único que sabía que se había repetido.

  • Le repetí una y otra vez que estábamos borrachos, pero aún así no se lo tomó nada bien y no dejó de repetirme que más me valía evitarla lo que quedaba de curso.

  • ¿Y tú qué le dijiste?

Albus interrogó con la mirada a Scorpius - sabía que su prima significaba más para él de lo que le había dicho a su padre, pero necesitaba una confirmación -, pero este se limitó a encogerse de hombros y apartó la vista rápidamente. No sabía si Rose le había contado algo, ni lo que este opinaría. Pensó entonces el regalo de Navidad que le había enviado a la chica. Albus había visto sus dibujos más de una vez, ¿se habría dado cuenta de que lo había dibujado él? Lo había hecho un par de meses antes. Se había pasado toda la clase de Runas mirándola y, cuando llegó a su habitación, no pudo evitar pintarla.

  • Ya veo. - Murmuró finalmente Potter. - Pues me alegra que, por lo menos, haya dicho algo. ¿Qué tal vuestras vacaciones?

John le contó que había estado en Suiza, esquiando con su familia mientras que Theo se limitó a encogerse de hombros y contarle lo preocupados que estaban todos por la reacción de Draco.

  • Bueno chicos, tengo que marcharme, Lorcan se enfadará conmigo si no termino mi ronda y mando a los siguientes prefectos a vigilar. - Puso los ojos en blanco. - Os veré esta noche en la cena.

El chico se levantó y salió del compartimento. Scorpius se quedó mirando la puerta unos instantes antes de suspirar y volver a sumirse en sus pensamientos.

  • Esto no ha estado bien. - Murmuró James, saliendo del baño.

  • Nada bien. - Confirmó Lizzy, mirando a ambos lados antes de salir detrás de él. - Ha sido muy arriesgado.

  • Cualquiera habría podido vernos. - Añadió él.

  • Una locura. - Dijo ella, asintiendo.

Avanzaron por el pasillo en silencio, hasta que llegaron a la puerta del compartimento en el que estaban la chica y sus amigas.

  • Te veré luego, Lizz. - Se despidió él, guiñándole un ojo.

  • Hasta luego, Jamie.

Él le sonrió antes de seguir hasta su compartimento. Lizzy suspiró y apoyó su mano en la puerta, pero no abrió sino que esperó hasta que vio que el chico llegaba a la suya. Como si supiera que lo estaba mirando, giró la cabeza y sus miradas se encontraron. Le dedicó una última sonrisa antes de entrar y que ella hiciera lo mismo.

  • ¡Cuánto has tardado! - Exclamó Martha.

  • Había mucha cola. - Mintió, encogiéndose de hombros.

Se dejó caer en su sitio con el corazón y el estómago encogidos. Se apoyó en el cristal y se perdió en el paisaje sin poder quitarse la sensación de que todo se les estaba yendo de las manos.


Hola a todos :) Aquí os dejo un nuevo capítulo. Creo que el último no gustó mucho o, al menos, no tuvo mucha acogida, así que espero que este guste más y comentéis qué os ha parecido ;) (se aceptan también críticas constructivas, no lo olvidéis).

Muchas gracias a todos los que seguís añadiendo esta historia a favoritos, a todas las visitas y a los que siempre comentáis :)

Muchos besos,

Ladyluna10 :)