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La tercera generación: 24 años después — capítulo 4

Toda la familia había quedado para comer en la Madriguera. Al día siguiente la mayoría de los nietos Weasley-Potter se marcharía a Hogwarts y tenían la costumbre de pasar el día anterior a su partida en casa de Arthur y Molly. Pero ese día, al contrario que los demás, no se escuchaban risas, sino que un gran silencio envolvía al comedor. Los primeros en llegar fueron Percy, Audrey y sus dos hijas; después Harry, Ginny y sus tres hijos; luego, George y Angelina con Fred y Roxanne; a continuación, Ron, Hermione, Rose y Hugo y, finalmente, la familia de Bill y Fleur, incluyendo a Teddy y su abuela Andrómeda Tonks. Todos llegaban en silencio, enfadados por lo que había sucedido la noche anterior. Cuando Rose llegó a la casa, se sentó en seguida junto a Albus, quien la abrazó antes de comenzar a hablar entre susurros sobre lo que había pasado.

  • Así que unos mortífagos. - La pelirroja se estremeció. - Por eso vinieron a buscarnos, si no hubiera sucedido…

  • Te dije que no era buena idea ir a esa fiesta. - Su primo suspiró. - Escuché a mi padre hablando con mi madre anoche.

  • Qué vergüenza, Al. - Rose negó con la cabeza. - Todo fue culpa de Malfoy, me retó a un juego y no sé cuanto whisky de fuego bebí.

  • El suficiente para que os encontraran liándoos en una habitación.

  • Ni me lo recuerdes, no sé cómo sucedió. - Rose suspiró. Su primer beso había sido con ese estúpido, aunque no quería que los demás se enteraran. - Y lo peor es que lo sabe toda la familia y mis padres ni siquiera me hablan, están muy decepcionados.

  • Seguro que se les pasará, eres su niña, no pueden estar eternamente enfadados. - Trató de tranquilizarla.

Su conversación se vio interrumpida por la llegada de Vic y Teddy, quienes se sentaron junto a ellos.

  • Tienes cara de no haber pegado ojo. - Le dijo a su prima. La rubia llevaba el pelo recogido en dos trenzas y tenía la piel pálida y dos sombras oscuras bajo sus ojos.

  • Mi madre estaba hecha una furia. - Contestó su prima, tras apretar un poco los labios. - Se ha pasado toda la noche gritándonos a los tres, pero sobretodo a mí. Decía que yo estaba al mando y que había permitido que los chicos experimentaran con cosas peligrosas, os había llevado a una fiesta, te había dejado sola con Malfoy y no había hecho nada al ver no volvías.

  • Siento que te hayas metido en un lío por mi culpa. - Rose negó con la cabeza. - A mí mis padres no me hablan, llevo desde que llegamos a casa tratando de explicarme, pero no quieren escucharme.

  • Fue una mala idea. - Dijo Teddy. - Lo siento chicas, yo estaba a cargo de la situación, no debí dejar que esto pasara.

  • No te tortures, yo estaba a cargo de Rose y dejé que se encerrara en una habitación con Malfoy. - Victoire suspiró. - Cuando os vi charlando creí que sería una buena idea que hablaras un rato con él, no me parece mal chico, es amigo de Al, no puede ser tan malo.

  • Es buena persona. - Añadió el pelinegro.

  • Mi padre no opina lo mismo. - La pelirroja se colocó unos mechones sueltos que se habían escapado de su coleta detrás de la oreja. - Espero que me dejen explicarme antes mañana, no me gustaría irme a Hogwarts así.

  • Si no lo consigues, hablaré yo con ellos, no te preocupes. - Dijo de nuevo la mayor de las chicas.

  • Gracias, Vic, pero creo que debo apañármelas sola. - Respondió Rose, sonriendo. Realmente se lo agradecía, pero dudaba que a sus padres les hiciera gracia. Solo ella era dueña de sus acciones.

Los cuatro guardaron silencio unos instantes, hasta que Molly se asomó a la puerta y les dijo que la comida ya estaba servida. Se levantaron y se dirigieron rápidamente al comedor, donde los demás se estaban sentando. Rose vio que todos los adultos se habían sentado en la parte delantera de la larga mesa, mientras que sus primos estaban en la otra esquina. Se sentaron en los huecos que quedaban, Victoire y Rose en un lado y, justo enfrente, los dos chicos. Teddy estaba al lado de James y Al junto a su padre mientras que la mayor de las Weasley se sentaba junto a Fred y su prima al lado de su tía Fleur. Molly se sentó al frente de la mesa y, con un movimiento de varita, hizo que la comida volara hacia allí.

  • ¡Qué aproveche! - Exclamó, tratando de romper la tensión que se había instalado en la mesa. Al ver que nadie contestaba, bufó un poco y se quejó en voz alta. - ¡Oh, por favor! Mañana los niños se marchan a Hogwarts, ¿de verdad queréis pasar así nuestro último día juntos hasta Navidad o, incluso, verano?

  • Mamá, ayer se escaparon dos mortífagos de Azkaban y mira lo que estaban haciendo ellos mientras tanto. - Se quejó Ron.

  • Sabemos que su comportamiento no fue el más apropiado, pero ellos no lo sabían. - Se apresuró a decir Arthur, tratando de defender a sus nietos.

  • De todas formas, estaban probando un producto muy peligroso. - Replicó su hijo. - Y las chicas estaban en una fiesta de mortífagos.

  • Zabini no es así, tito. - Replicó Dominique, haciendo que toda la mesa se volviera hacia ella.- Sé que su padre luchó junto a Voldemort, pero fuimos juntos a clase y él no juzgaba a la gente por su status de sangre, ni nada de eso. Era muy simpático y ayudaba a todo el mundo, además fue Delegado de nuestro curso.

  • Eso no os exime de nada. - Intervino Bill.

  • Deberíais habernos avisado, podríais habernos dicho que queríais salir. Victoire y tú ya sois mayores y creo que nunca os hemos impedido ir a ningún lugar.

  • Pero estoy segura de que si lo hubiéramos dicho, nos habríais prohibido ir a las cuatro. - Volvió a decir la pelirroja. - Si hubiéramos sabido lo de los mortífagos, no habríamos ido a la fiesta, pero no lo sabíamos. Además, solo nos divertimos un poco, no hicimos nada malo.

  • Habla por ti. - Dijo Ron, de forma irónica provocando una punzada de remordimiento en su hija.

  • Papá…

  • Lo que hicisteis es inexcusable. - Intervino, ahora, Percy. - ¿No os dais cuenta de que sois un blanco fácil? ¿De que siendo quienes cualquiera iría a por vosotros en primer lugar?

  • Por suerte en Hogwarts estarán seguros. - Murmuró Harry. - McGonagall no dejará que ocurra nada malo y, además, Neville y Hannah estarán también allí.

  • Pero Harry también deben ser consecuentes con sus acciones. - Intervino Hermione. - No pueden actuar sin pensar en las consecuencias, ya tienen una edad.

  • No lo niego, Hermione, solo quiero quedarme más tranquilo. - Respondió él, suspirando. - Espero que podamos atrapar pronto a esos, todo el departamento está inmerso en su búsqueda y mañana yo mismo me uniré a ellos.

  • Estoy segura de que lo haréis, Harry. - Dijo Molly, sonriendo. - Y, después de eso, todo volverá a la normalidad y lo de anoche os parecerá una tontería.

  • Eso es pedir demasiado. - Masculló Ron.

  • De todas formas, la cosa no va a quedar así. - La voz de Ginny sonó autoritaria y tanto sus sobrinos, como sus hijos fijaron toda su atención en ella, temiendo lo que iba a decir a continuación. - Hemos pensado seriamente cuál sería el castigo adecuado y hemos llegado a la conclusión de que este año ninguno de vosotros irá a Hogsmeade.

  • ¡¿Qué?! - Exclamaron todos, al mismo tiempo, incapaz de creerse aquello. No podían hacerles eso.

  • Además, el mapa del merodeador y la capa de invisibilidad se quedarán este año en casa. - Terminó de decir Harry. Tiempo atrás había escondido ambas cosas para que sus hijos no las descubrieran, pero no había podido evitar que James las encontrara y, desde entonces, se las dejaba con la condición de que tuvieran mucho cuidado. Los tres Potter abrieron mucho la boca. - Así no os escabulliréis cuando los demás vayan al pueblo.

  • Papá, no puedes hacernos esto. - Se quejó James.

  • Oh, pero no es todo chicos. - Intervino ahora George. - A vosotros dos os vamos a requisar todos los artículos de broma y cualquier cosa que sirva para fabricarlos. Lo de anoche fue muy peligroso, muchas cosas podrían haber salido realmente mal.

  • Ya lo habíamos probado, sabíamos que era seguro. - Dijo Fred, cruzándose de brazo. - Papá, es nuestro negocio, no puedes.

  • Fred ni se te ocurra replicar a tu padre después de lo que hiciste anoche. - La voz de Angelina sonó grave. - Pusiste en peligro la vida de tu hermana y de tus primos.

  • ¡Pero lo de las chicas fue peor!

  • ¡Fred! - Exclamó Dominique. ¿Por qué las estaba vendiendo de esa forma?

  • Oh, claro, eso. - Fleur carraspeó. - Te prohibiríamos ir a Rumanía, pero sabemos que son cuestiones de trabajo, así que hemos mandado una lechuza a tu tío Charlie para que te tenga vigilada. Irás de casa al trabajo y del trabajo a casa y no intentes engañarlo, sabes que no lo conseguirás y que, si algo llega a nuestros oídos, estarás en casa encerrada antes de darte cuenta.

  • Papá, dile algo, no puede hacerme esto. - Se quejó la chica.

  • Lo siento, Dominique, pero estoy de acuerdo con ella. - Suspiró. - Y en cuanto a ti, Victoire, te prohibiríamos ir a Francia pero has ganado tú misma el dinero que vas a gastar, así que al volver estarás castigada. Al igual que Louis.

  • ¿Qué? ¡No podéis hacerme eso, tengo 22 años!

  • Dejaste que tu prima se fuera con Malfoy mientras estaba bajo tu responsabilidad. - Replicó su madre. - Te trataremos como una adulta cuando te comportes como tal.

  • ¡Si me hacéis eso me iré de casa!

El resto de la familia se removió incómoda en sus asientos al escuchar las declaraciones de la rubia.

  • ¿Y a dónde irás, eh?

  • A mi apartamento. - La voz de Teddy sobresaltó a Fleur, que lo fulminó con la mirada.

  • Ni hablar. - Negó con la cabeza. - Señora Tonks, ¿usted no lo permitiría verdad?

  • Ay, hija, los niños ya son mayores, creo que si quieren irse a vivir juntos no vamos a poder evitarlo nosotras. - Respondió la mujer con sinceridad.

  • Eres una irresponsable, Victoire. - Su madre decidió ignorar lo que Andrómeda le había dicho y continuó acusando a su hija. - Vas a hacer lo que yo diga y punto.

La rubia se cruzó de brazos, enfadada. No podía tratarla eternamente como a una niña, ya tenía una edad. Sabía que Teddy lo había dicho en serio, ya se lo había propuesto un par de veces antes, pero tenía que meditar su oferta. Quizás Rose tenía razón cuando le había dicho, la noche anterior, que prácticamente ese era también su apartamento.

  • ¿Algo más? - Dominique seguía enfadada con la decisión que habían tomado sus padres. Iban a arruinarle su viaje a Rumanía.

  • Molly, hemos cancelado tu subscripción a BrujaTeen. - Dijo Audrey entonces. - Tanto tu padre como yo consideramos que debes centrarte más en tus estudios, por lo que queremos que trabajes en la biblioteca durante todo este curso. Seguro que eso te ayuda a mejorar tus calificaciones.

  • ¡Pero la biblioteca es un rollo! - Exclamó la aludida. Probablemente no la había pisado voluntariamente desde que llegó a Hogwarts, únicamente iba cuando necesitaba algún libro concreto. - Yo no soy Rose, no lo soportaría.

  • Tendrás que hacer el esfuerzo. - Su padre le dedicó una mirada muy seria y ella guardó silencio. Sabía que si volvía a hablar sería peor.

  • Creo que solo queda una última cosa. - Dijo entonces Ron. - Rose, nada de quidditch este año.

  • ¿Cómo? - La chica abrió mucho la boca, incapaz de creerse aquello. Era la nueva capitana y la mejor cazadora de Ravenclaw, sin ella el equipo estaría perdido. - ¡De ninguna manera! Sin mí ganarán la copa Gryffindor o Slytherin.

  • No lo veo tan mal… - Murmuró James, aunque no añadió nada más al ver como su prima le fulminaba con la mirada.

  • Ni se te ocurra desobedecernos, si hace falta escribiré al colegio para que te prohíban jugar. - La amenazó Ron.

  • Papá, deja de actuar de esa forma. - Rose se levantó de la mesa, enfadada, y le plantó cara a su progenitor. - Malfoy y yo solo nos besamos, me retó a ese estúpido juego y quise ganar, bebí algo y no controlé lo que hice, pero no pasó, ni iba a pasar nada más.

  • ¡Tú no te estabas viendo, Rose! - Respondió él. - Eres muy pequeña para todo eso, lo estoy haciendo por tu bien.

  • ¿Y por eso me quitas el quidditch?

  • Rose, por favor, la hablaremos mejor en casa. - Murmuró Hermione. - Tengamos este almuerzo en paz.

  • Habéis comenzado vosotros con esto, si queríais que no os montáramos una escena delante de los demás, habernos dicho nuestros castigos en privado. - La chica bufó. Miró a su abuela, quien le dedicó una mirada preocupada. - ¿Te importa si almuerzo arriba?

  • Te vas a quedar aquí. - Dijo su padre.

  • Le he preguntado a la abuela. - Replicó ella.

  • Haz lo que quieras, cielo. - Contestó, finalmente, la mujer.

  • Gracias.

Rose cogió su plato y se encaminaba hacia la puerta cuando Victoire se levantó.

  • Espera voy contigo.

En seguida, todos los jóvenes se levantaron de la mesa y decidieron irse al jardín, mientras sus padres guardaban silencio en el comedor.


En el próximo capítulo comienza el viaje a Hogwarts :) Muchas gracias a todos por comentar y por las casi 1500 visitas, ¡sois geniales!

Besos,

Ladyluna10


¡Muchas gracias a todos por los favoritos, los comentarios y las casi 1500 lecturas! Este capítulo es, quizás, un poco más aburrido pero, tranquilos, todo cambiará cuando los chicos lleguen a Hogwarts y, en el próximo capítulo comienza ya el viaje :) 

¡Sois geniales!

Besos,

Ladyluna10