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La tercera generación: 24 años después — capítulo 43

Quedaba una semana para las vacaciones de Pascua. El próximo sábado algunos alumnos regresarían a sus casas para pasar una semana con sus padres, pero aquel día tocaba visita a Hogsmeade. Las chicas todavía no podían creerse que Lizzy hubiera accedido a ir con el pretencioso de McLaggen, mucho menos James. Cuando aquello llegó a sus oídos no lo creyó pero, después de investigar un poco, descubrió que era verdad. Aquella tarde volvió a estallar. ¿Por qué tenía que irse justo con ese? ¡Había montones de chicos en Hogwarts! ¿Por qué tenía que elegir al que peor le caía? Por un momento se le pasó por la mente que lo estuviera haciendo a propósito - bueno, el se había paseado por delante de ella con la mitad del sector femenino del colegio colgado del brazo -, pero lo desechó en seguida. Ni siquiera lo miraba, seguro que no era por eso aunque eso no quitaba que le molestara. Muchísimo. Así que había decidido contraatacar, por si acaso, y había convencido a su primera novia para ir con él a Hogsmeade. Annabeth Meadow seguía pareciendo una muñeca de porcelana, de hecho, con los años, había ganado en belleza, aunque no en cerebro. A todos les sorprendía que estuviera preparando sus ÉXTASIS. Lizzy y ella empezaron a llevarse mal cuando ellos empezaron a salir y desde entonces no se habían soportado. Le costó un poco convencerla pero era James Sirius Potter y ni siquiera su ex-novia fue capaz de resistirse a sus encantos.

  • Bueno, James, ¿dónde tienes pensado llevarme? - Le preguntó cuando llegaron al pueblo.

  • Primero te invitaré a una cerveza en las Tres Escobas, - Contestó con una sonrisa pícara. - después ya veremos.

  • Me parece muy bien. - Ella también le sonrió.

Se agarró a su brazo y apoyó su cabeza en su hombro. James quiso alejarla un poco, pero justo entonces vio a Lizzy y McLaggen charlando y riendo, a punto de entrar a las Tres Escobas. Las miradas de ambos se cruzaron. Él sonrió con autosuficiencia y ella negó con la cabeza y enarcó ambas cejas. No podía creerse que hubiera decidido ir con esa justo el día que ella tenía su primera cita después de su separación.

  • Maldito hijo de…

  • ¿Qué dices? - Cormac arrugó la frente, sin entender lo que acababa de murmurar la chica por lo bajo.

  • Nada, que deberíamos entrar ya, hace fresco.

  • Claro, después de ti. - Abrió la puerta y la dejó pasar.

James se mordió la lengua al ver aquello y guió a Annabeth hasta el local. Cuando entró, le dijo que se sentara en una mesa que, "por casualidad", estaba al lado de la que Lizzy ocupaba.

  • Lizzy. - Saludó la Gryffindor con una falsa sonrisa.

  • Annabeth. - Respondió la morena con un gesto similar.

  • He venido con James, después de todos estos años he decidido darle una nueva oportunidad, creo que está muy enamorado de mí, me dijo que llevaba mucho tiempo queriendo pedirme una cita, pero que no se atrevía porque temía que siguiera guardándole rencor.

  • Explicó. - Menuda tontería, ¿verdad? Ha pasado ya mucho tiempo, estábamos en tercero, ambos hemos cambiado. ¿No te parece adorable?

  • Perdona, ¿me decías a mí?

  • Lizzy dejó de mirarse las uñas. - Creo que no te he preguntado nada.

  • Hay gente que nunca cambia.

  • Habla por ti, sigues teniendo el mismo cerebro de mosquito. - Masculló la Ravenclaw por lo bajo.

  • ¿Qué? - Annabeth arrugó la nariz y puso cara de tonta.

  • Nada, no he dicho nada. - Mintió ella.

  • Has dicho algo por lo bajo, no soy estúpida.

  • Eso es discutible. - Volvió a murmurar.

  • ¡Has vuelto a hacerlo! - Exclamó la Gryffindor, señalándola.

Lizzy negó con la cabeza. Esa chica se había vuelto más tonta con los años. Decidió ignorarla y volvió a mirarse las uñas. Se entretuvo quitándose un padrastro hasta que llegó Cormarc con las dos cervezas.

  • Perdona, había mucha gente. - Dijo con una sonrisa dándole una de las jarras.

  • No te preocupes. - La Ravenclaw se encogió de hombros y dio un sorbo. - Muchas gracias, Cormac.

  • De nada. - Miró entonces hacia el lado y vio a su compañera de casa. Le sonrió. - Hola Annabeth, no te había visto, ¿cómo estás?

  • Estupendamente, James y yo nos estamos dando otra oportunidad. - Respondió. - ¿Lizzy es tu cita?

  • Bueno, sí. - Él asintió.

  • Supongo que hay gente para todo. - Dijo poniendo los ojos en blanco. James llegó justo entonces. - Hola, James, por fin llegas.

  • Había mucha gente. - Contestó el chico. - Pero no te preocupes, ya estoy aquí, encanto.

  • Qué mono eres.

  • Monísimo. - Masculló por lo bajo Lizzy.

  • Oh, no os había visto. - James fingió una sonrisa. - Hola, McLaggen; hola, Collins.

  • Potter. - Dijo ella.

Era la primera vez que hablaban desde su pelea, pero no parecía que fueran a decir mucho más que eso. Se miraron fijamente el uno al otro con decisión, retándose y queriendo demostrar que los dos estaban por encima de aquello.

  • ¿Lizzy?

  • ¿Qué? - La chica fue quien rompió el contacto visual. ¿Por qué tenía Cormac que interrumpirla?

  • Te preguntaba que qué querías hacer después de tomar la cerveza.

  • Lo que tú quieras. - Respondió ella con una sonrisa coqueta. Notó la mirada de James fija en ella y empezó a jugar con su pelo. - ¿Dónde te apetece ir?

  • Podríamos pasear por los alrededor del pueblo. - Comentó él y ella asintió. Se acercó un poco a él, echando su cuerpo por encima de la mesa.

  • Me parece una buena idea, quizás podamos encontrar un lugar más privado. - Se mordió el labio como solo ella sabía hacer y vio como James se removía nervioso en su sitio, sin prestar atención a lo que Annabeth le contaba.

  • Bueno, hay un lugar al que no suele ir mucha gente. - Él también se inclinó sobre la mesa, quedando muy cerca de ella.

James por su parte también se había acercado a Annabeth y tenía su mano apoyada en la rodilla de la chica. Ella reía tontamente y no paraba de tocarle el brazo.

  • Vaya, se nota que entrenas mucho, tienes los brazos muy fuerte. - Dijo haciendo que él sonriera con chulería.

  • Bueno, es lo que tiene ser el mejor buscador de Hogwarts, estoy seguro de que conseguiré darle la victoria a Gyffindor. - Dijo, lo suficientemente alto como para que Lizzy lo escuchara. Tenía muy mal perder y no podía dejar pasar la oportunidad de molestarla. - El equipo de Ravenclaw no puede competir contra el nuestro.

  • Espero que ganes, me haría mucha ilusión.

  • Como a todos. - El chico tuvo que morderse la lengua. Sabía que Annabeth odiaba el quidditch y que decía eso solo para impresionarlo. Se acercó un poco más a ella y apartó un mechón de su cara. De reojo vio cómo Lizzy apretaba la mandíbula con un movimiento casi imperceptible pero que él conocía muy bien.

La chica tomó aire. Si quería guerra, la iba a tener. No se lo pensó dos veces. Recorrió la corta distancia que los separaba a ella y Cormac y unió sus labios en un beso.

  • Id pensando en salir de aquí. - Dijo Rose a sus compañeros de mesa: Scorpius, Albus y Clary. - Va a estallar una guerra y no quiero que me pille en medio.

  • Madre mía, se comportan como si tuvieran cinco años. - Albus negó con la cabeza al ver como James empezaba a besar a Annabeth después de ver el beso de Lizzy y McLaggen. - ¿Qué les pasa en la cabeza?

  • Que no la están utilizando. - Scorpius puso los ojos en blanco y bebió un sorbo de su cerveza de mantequilla. - No quiero ofenderos, pero son un poco estúpidos. ¿No se dan cuenta de que todo esto es una tontería y lo están haciendo solo porque no soportan ver al otro con alguien más?

Los cuatro suspiraron mientras James y Lizzy continuaban su batalla de besos, mirándose de reojo el uno al otro.

  • Quieren demostrar que están mejor que el otro como sea. - Rose apretó los labios. Sabía que su amiga estaba mejor, pero todavía veía en sus ojos que no estaba del todo bien. Necesitaba más tiempo del que ella misma se había dado.

  • Los misterios del amor. - Dijo Clary apoyando su cabeza en el hombro de Albus que sonrió con resignación. La chica no había entendido su charla sobre los espacios personales y seguía haciendo aquello. Cada día estaba más cansado. - Menos mal que Albus y yo somos una pareja consolidada y no vamos a pelearnos por cosas como esas.

  • Claro…

  • Por supuesto. - Lo besó haciendo que Rose y Scorpius miraran hacia otro lado, un poco incómodos. - Cuanto me alegra que no seas como tu hermano, eres el chico perfecto.

Él intentó forzar una carcajada, pero esta murió en sus labios al ver que la puerta del local se abría y por ella entraba Caroline, con un gorro de lana y un abrigo corto a juego que la hacían parecer un ángel. El estómago le dio un vuelco sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. Miró otra vez a Clary. Era guapísima, más guapa incluso que Caro, pero no sentía lo mismo al mirarla. ¿A quién pretendía engañar?

  • Clary, tenemos que hablar.

  • Le dio igual estar rodeado de gente. Por fin lo tenía claro y no quería tener tiempo para pensar y echarse atrás.

  • Scorpius creo que deberíamos irnos. - La pelirroja y el rubio intercambiaron una rápida mirada.

  • Totalmente de acuerdo. - El chico se puso de pie en seguida. - Nos vemos más tarde, chicos.

  • Adiós. - Rose también se puso de pie y los dos salieron de las Tres Escobas rápidamente. Una vez fuera, ambos suspiraron. - Hemos estado muy cerca de quedar atrapados.

  • Lo sé. - Él asintió y se mordió el labio. - Menuda se va a armar ahí dentro, menos mal que hemos salido a tiempo.

  • Totalmente de acuerdo, entre James y Lizzy y Albus y Clary… - La Ravenclaw negó con la cabeza. - ¿Qué te apetece hacer?

  • ¿Ir a la Casa de los Gritos está descartado? - Enarcó una ceja de forma provocativa y ella le dio en el hombro.

  • Completamente.

  • Pues entonces, lo que tú quieras. - Scorpius se encogió de hombros. - A mí me da lo mismo, me basta con estar contigo.

  • Qué mono eres cuando quieres. - Apoyó sus manos alrededor de su cuello y él la cogió por la cintura. Se besaron y sonrieron al separarse.

  • ¿Sigue descartado lo de ir a la casa?

  • ¡Sí! - Rose le dio en el hombro otra vez y se separó de él, riendo. - Anda, vamos a Honeydukes y después, ya veremos.

  • ¿Me vas a comprar chuches?

  • En su cara se dibujó una expresión infantil.

  • Por favor, ¿cuántos años tienes? - Enarcó una ceja.

  • 17, lo que me recuerda que en dos semanas es tu cumpleaños y no podré pasarlo contigo. - La acercó de nuevo a él. - ¿No podrías escaparte?

  • Lo siento, mi familia me tendrá secuestrada todo el día. - Se excusó ella. - Pero cuando volvamos a Hogwarts lo celebraremos juntos, ¿de acuerdo?

  • De acuerdo. - Le dio un corto beso.

  • A lo mejor no tengo casa para entonces porque mi padre me ha echado y tengo que irme a vivir contigo. - Comentó la chica medio en broma, medio en serio.

  • Ya, van a ser unas vacaciones divertidas. - Scorpius se mordió el labio. - Hablaré primero con mi madre y que ella vaya preparando el terreno.

  • Lo mismo y si tenemos que dejar lo de nuestros padres para verano, pues lo dejamos.

  • Una genial idea, pero ahora, ¿por qué no dejamos de preocuparnos por eso y vamos a por algo de chocolate?

  • Me parece una gran idea.


Ayy James y Lizzy, son un caso muuuuuuuy serio jajajajajaja Os confieso que me lo pasé genial escribiendo este capítulo :3

Cada vez estamos más cerca de los 200 favoritos y las 30000 visitas, ¡sois geniales! Espero vuestras opiniones, como siempre, y espero que os haya gustado.

Muchos besitos  y feliz comienzo de semana,

Ladyluna10 :)