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La tercera generación: 24 años después — capítulo 60

Sabían que Travers y Lestrange estaban en el Gran Comedor y, con ellos, Molly y Albus. Habían visto a James y Lizzy juntos en una de las entradas de los jardines, a Fred y Roxanne en la tercera planta, a Lily, Hugo y Lorcan cerca de la Torre de Gryffindor y a Lucy vagando por la planta baja, sola. Poco a poco los aurores, profesores - que acababan de regresar - y adultos de la familia se habían ido repartiendo por todo el castillo, mermando las fuerzas de los asaltantes. Los cuatro tenían un plan, sabía hacia dónde debían ir y no dudaron ni un segundo. Teddy y Victoire iban delante, Rose y Scorpius detrás. Derribaban a todos los que podían sin detenerse; ayudaban a los alumnos que peleaban, pero no paraban.

  • ¡Lucy!

Rose se detuvo al escuchar aquella voz. Theo corría hacia su novia, que luchaba contra una chica de entre 25 y 30 años. Lanzó un petrificus totallus que golpeó su espalda antes de abrazarla.

  • Te dije que te quedaras en aquel armario.

  • ¿De verdad creías que iba a quedarme ahí mientras mi familia luchaba?

  • Lo esperaba. - Confesó él.

  • ¡Theo! - Scorpius se acercó corriendo a su primo. - Menos mal que estás bien, temía que os hubieran hecho algo, que hubieran intentado que os unierais a ellos.

  • Tranquilo, mi hermana y John están a un par de pasillos de distancia junto a otros Slytherin.

  • Rose, ¿dónde están los demás?

  • Tu hermana y Albus en el Gran Comedor, los han capturado, vamos a ir a por ellos. - Contestó la pelirroja mientras Teddy y Victoire aprovechaban para enviar unos patronus.

  • Iré con vosotros.

  • Y yo. - Nott asintió. - Vamos, debemos darnos prisa.

Los seis empezaron a correr hacia el comedor. Rose cada vez estaba más nerviosa, sentía la adrenalina corriendo por sus venas y era consciente de que solo eso evitaba que cundiera el pánico en ella. Los pasillos eran demasiado largos y demasiado cortos al mismo tiempo, quería llegar y salvar a su familia, pero al mismo tiempo sabía que podía encontrarse con algo desagradable y eso la aterraba. Aún así, se obligó a seguir a Lucy hacia delante hasta que se encontraron frente a la enorme puerta de madera cerrada.

  • Hemos avisado a los demás, supongo que no tardarán en llegar, pero no podemos perder más tiempo. - Teddy apretó los labios. Albus era como su hermano pequeño y no iba a dejarlo en manos de aquellos mortífagos ni un segundo más. - Yo iré delante, estaré al mando junto a Vic, no os arriesguéis demasiado, vuestra misión será liberar a los cautivos mientras nosotros los entretenemos. Si necesitamos ayuda, la pediremos así que nada de heroicidades, ¿entendido?

  • Sí, capitán. - Respondió Lucy con ironía, poniendo los ojos en blanco y Theo, a su lado, no pudo evitar sonreír.

  • A la de tres. - Victoire tomó aire al decir aquello. - Una, dos… ¡tres!

Las puertas salieron volando y los seis entraron a la habitación. Trevers y Lestrange habían quitado todas las mesas y estaban sentados en el centro, en la silla del director y una réplica de esta. En la pared del fondo, colgados de las muñecas, estaban Molly y Albus. Los chicos, que tenían la boca tapada, empezaron a emitir ruidos y a moverse de forma frenética al verlos mientras los dos mortífagos se levantaban.

  • Vaya, veo que cuatro chicos vienen de forma voluntaria, quizás creen que pueden vencernos, ¿tú qué opinas, Rabastan?

  • Que va a ser más fácil de lo que creía conseguir a todos los niños de esa familia. - Contestó quitándose la máscara y mirándolos de forma divertida. - Y por lo que veo, no vienen solos; Malfoy, Nott, ¿sería demasiado bonito pensar que habéis vuelto al sendero correcto?

  • No os lo creéis ni vosotros. - La voz de Teddy sonó firme. - Hemos venido a por nuestra familia, no os saldréis con la vuestra, el colegio está lleno de aurores y pronto volveréis al lugar del que jamás deberíais haber salido.

  • Oh, por supuesto, Azkaban, aunque era más divertida cuando los dementores estaban allí, recordándote constantemente todo lo que habías hecho, ahora tienes demasiado tiempo para pensar. - Travers lanzó una carcajada que heló la sangre a todos los presentes.

  • Y mirad lo que pasa cuando se piensa demasiado, se logran planes gloriosos.

  • Pagaréis la traición de vuestros padres, todos vosotros, vengaremos por fin al Señor Tenebroso.

  • Eso habrá que verlo.

Teddy y Victoire intercambiaron una rápida mirada y empezaron a lanzar hechizos. Lestrange se batía contra él y Travers contra ella, aunque pronto fue evidente que ambos eran mucho más poderosos que ellos. Los otros cuatro se dirigieron hacia la pared del fondo, como habían acordado, para liberar a los otros dos. Los dos mayores intentaban entretener a los mortífagos, pero estos ya se habían dado cuenta de sus intenciones. La rubia gritó al notar cómo un hechizo le daba en el brazo provocándole una quemadura que la obligó a soltar la varita.

  • ¡Vic!

Rose corrió hacia su prima con la varita en alto, seguida por Scorpius. Travers sonrió y, con un simple movimiento de varita, ató a Theo y Lucy, que cayeron al suelo. Lestrange derribó a Teddy con una cruciatus antes de atraparlo también. Victoire buscaba su varita de forma desesperada, pero antes de que pudiera alcanzarla, unas cuerdas la apresaron. Rose y Scorpius eran los únicos que quedaban de pie y, por las sonrisas en los rostros de los mortífagos, supieron que eso no era una casualidad.

  • Vaya, vaya, un Malfoy y una Weasley juntos, ¿quién iba a decirlo? - Lestrange negó con la cabeza. - Mi querida cuñada Bellatrix debe estar retorciéndose en su tumba al saber que su sobrino-nieto es un vulgar traidor a la sangre. Los Malfoy antes eráis una buena familia, caísteis en desgracia por culpa del cobarde de tu abuelo y la traidora de Narcissa, pero siempre fuisteis una familia influyente de sangre pura, al fin y al cabo.

  • Pero el pequeño Scorpius ha decidido salir con una mestiza, la hija de una vulgar sangre sucia.

  • ¡Ni se te ocurra volver a llamar eso a mi madre! - Se apresuró a decir Rose, levantando su varita de forma amenazante.

  • Pero es lo que es, niña, una sangre sucia y tu padre y el resto de tu familia son solo unos traidores a la sangre, siempre lo han sido, nunca ha existido una familia más indigna que los Weasley, una familia orgullosa de matrimonios e hijos abominables, que siempre ha defendido a los muggles. - Lestrange escupió al suelo. - Por suerte eso ahora va a cambiar, vais a pagar muy caras las acciones de vuestros antepasados.

  • Pronto vendrán a por vosotros, no os saldréis con la vuestra. - Intervino Scorpius.

  • Oh, pero pequeño Malfoy, no vamos a matarla nosotros, eso te lo dejaremos a ti, quizás así puedas limpiar tu manchado apellido.

  • ¡Si creéis que voy a hacerle daño a Rose estáis muy equivocados!

  • Será su vida o la tuya, estamos seguros de que elegirás sabiamente. - Rabastan señaló con la varita a la pelirroja. - Imperius.

Rose intentó resistirse con todas sus fuerzas, quiso ser más fuerte que él, que aquella maldición, pero dolía demasiado. Una parte dentro de ella solo quería dejar de resistir, doblegarse ante ese enorme poder. "Atácalo". Una susurrante y seductora voz se coló en su mente. "Acaba con él, mátalo". Miró a Scorpius y lo apuntó con su varita sin dudarlo aunque una parte dentro de ella sabía que aquello estaba mal, algo le decía que no debía atacar al chico.

  • Rose, por favor. - Le pidió él.

"Ignóralo, tienes que acabar con él". Otra vez aquella voz contra la que no podía luchar.

  • No lo hagas. - Insistió el rubio. - Tú me quieres y yo te quiero, tienes que recordarlo, tienes que luchar contra esto.

Rose sabía que decía la verdad, que ellos se querían y que debía vencer la maldición, pero no podía hacerlo, dolía demasiado. Cada vez que intentaba resistirse sentía mil agujas clavándose por su cuerpo y su mente le pedía que dejara de intentarlo. Lo apuntó y lanzó un hechizo del que él consiguió protegerse. Por suerte la conocía bien y era capaz de anticiparse a sus movimientos, aunque sabía que cuando Lestrange se diera cuenta de eso, le ordenaría con qué hechizos y maldiciones debía atacarlo. Necesitaba romper el Imperius antes de que eso sucediera.

  • Por favor, tienes que escucharme, tú no haces esto porque quieres. - Tuvo que volver a protegerse. - Rose, no voy a luchar contra ti, no quiero hacerlo, no quiero hacerte daño, por favor, sé que estás ahí dentro, tienes que luchar contra la maldición, yo confío en ti, todos lo hacemos.

Rose cerró los ojos y bajó la varita. "No lo escuches, sigue atacando". No quería seguir haciéndole caso, no podía, quería a Scorpius, lo sabía, ¿por qué tenía que matarlo? No quería hacerlo. Empezó a temblar, luchando contra la maldición con todas sus fuerzas y se llevó las manos a la cabeza antes de caer de rodillas.

  • Rose… - El Slytherin se acercó a ella lentamente.

  • Duele mucho. - Murmuró ella, dejando caer su varita. Apretó los ojos y apretó más sobre su frente, tratando de aclarar sus ideas.

Rabastan giró un poco la muñeca, haciendo que el hechizo fuera más fuerte y Rose gritó. "Ahora, mátalo. Utiliza la tercera, un Avada kedavra y todo habrá terminado". Algo se encendió en su mente con aquella promesa. Un simple movimiento de varita y aquel dolor cesaría. La buscó casi sin darse cuenta, pero él agarró su brazo.

  • Rose, mírame, por favor, mírame. - Le suplicó. - Sé que estás ahí, que me estás escuchando. Eres una cabezota y sé que puedes vencerlo.

Justo entonces, Harry, Ginny, James y Lizzy llegaron a la puerta. Los Potter abrieron muchísimo los ojos al ver la escena y la Ravenclaw contuvo la respiración durante unos instantes, sin entender qué pasaba, ¿qué sucedía entre Rose y Scorpius? Quiso entrar, pero Harry la detuvo.

  • Están utilizando la maldición imperius. - Le explicó, cogiéndola del brazo.

  • Pero…

  • Rose tiene que resistirse, nosotros no podemos hacer nada ahora mismo, es muy arriesgado, podrían utilizarla contra nosotros, contra los demás. - El hombre negó con la cabeza.

  • La conoces tan bien como yo, sabes que lo logrará. - James rodeó sus hombros con uno de sus brazos. - Confía en ella.

Lizzy asintió lentamente y fijó su vista de nuevo en la lucha, parecía que nadie se había dado cuenta de su presencia. Scorpius acariciaba el pelo de Rose, que negaba con la cabeza. La chica apretaba la varita con fuerza, pero su mano temblaba, era obvio que estaba luchando contra las órdenes que estaba recibiendo.

  • No puedo…

  • Claro que sí. - El rubio insistió. - Vamos, puedes con esto.

Poco a poco más miembros de la familia y aurores fueron llegando, pero Harry los detenía a todos. No podían hacer nada, aquella batalla tenían que librarla ellos dos solos.

  • Me duele mucho, Scorp. - La pelirroja apretó los puños, clavándose las uñas. Luchaba contra la voz que le decía que realizara la maldición asesina con todas sus fuerzas, pero parecía inútil. Era demasiado poderosa. - No puedo hacerlo.

  • Rose, pase lo que pase, tienes que saber que te quiero. - Estaba a punto de rendirse, resignándose a morir a manos de ella, pero entonces abrió los ojos y supo que algo había cambiado, que el efecto de la maldición se le estaba pasando. No se lo pensó dos veces y la besó. Ella tardó, pero finalmente le correspondió y cuando se separaron sonrió. - Eres tú, ¿verdad?

  • Sí. - Rose asintió levemente. Ya no dolía, ni escuchaba aquella voz. Estaba libre de la maldición, había logrado vencerla. - Lo he conseguido gracias a ti.

  • Te quiero.

  • Y yo, muchísimo. - Volvió a besarlo sin importarle nada más.

  • Conmovedor. - Travers puso los ojos en blanco. - Una lástima que no os haya servido de nada.

  • ¡Desmaius!

  • ¡Expelliarmus!

Los hechizos de Lizzy y James fueron increíblemente certeros y atrajeron las miradas de todos los presentes. Aprovechando la confusión momentánea, Harry petrificó a Lestrange y sus aurores se apresuraron a entrar al Gran Comedor para apresar a ambos hombres y soltar a los cautivos. Por fin todo había terminado.


¡Feliz viernes a todos!

¡Por fin han conseguido detenerlos! Espero que os haya gustado, es uno de mis capítulos preferidos y eso que lo pasé bastante mal escribiéndolo. Qué angustia, pobres Rose y Scorpius... pero al final el amor pudo más :3

Solo tres capítulos chicos (dos capítulos propiamente dicho y el epílogo). El viernes que viene podréis conocer también a la cuarta generación :)

Muchos besos y espero vuestros comentarios,

María :)