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La tercera generación: 24 años después — capítulo 7

La primera semana se pasó rápidamente. Albus y Rose estaban prácticamente en todas las asignaturas juntos y también compartían algunas con Molly, quien no para de quejarse por haber empezado a trabajar en la biblioteca.

  • Es un asco, nunca hay nadie interesante, los libros pesan mucho y no tengo tiempo ni para hacerme las uñas.

La chica se limitaba a poner los ojos en blanco, mientras Albus contestaba sus comentarios con ironía. Su prima era una quejica, a él también le gustaría no estar castigado, pero no se lamentaba todo el tiempo. Ni siquiera Rose, quien ya había comenzado las horribles clases de adivinación, y se pasaba el tiempo restante patrullando e ideando nuevas tácticas de quidditch, se quejaba tanto. Se acercaban las pruebas y tenía que tenerlo todo preparado para entonces, cosa que la estresaba bastante. Por suerte, Will y Lorcan la ayudaban en todo lo que podían y le cambiaban la guardia los días que la veían demasiado cansada. Lizzy y las demás comenzaron a temer que la falta de sueño acabara con ella antes de terminar el primer mes. Y, para colmo, tenía a Scorpius prácticamente en todas sus clases. Únicamente se libraba de él en Adivinación y Runas. Aunque lo peor, sin lugar a dudas, era la clase de Pociones. Era difícil preparar algo que saliera bien sin dirigirse la palabra o no parar de discutir. Para ellos no existía el punto intermedio y la Ravenclaw temía que aquello acabara afectando a sus notas.

El segundo sábado decidió que estaba demasiado estresada llevando solo semana y media allí y que se había ganado un merecido descanso. Así que cogió su escoba, llamó a Martha y las dos se fueron al campo de quidditch a volar un rato.

  • ¡Es la mejor idea que has tenido desde que llegamos! - Exclamó la morena, haciendo una pirueta en el aire. - Estoy deseando que empiecen los entrenamientos y los partidos, necesito tomar más el aire.

  • Este año ganaremos, ya verás. - Rose dejó que su escoba cayera en picado unos metros para luego levantar el vuelo de nuevo rápidamente. - Tengo muchísimas ideas.

  • A sus órdenes, capitana. - Respondió ella, haciendo un saludo militar y riendo. Martha era también cazadora y todos decían que cuando Rose y ella tenían un día bueno eran prácticamente imparables. - Espero que encontremos un buen buscador.

  • Yo también. - La pelirroja suspiró. Eso era lo que más le preocupaba. Si no encontraban a alguien rápido y ágil, no tendrían nada que hacer. - James y Albus son buenísimos.

  • Les viene de familia, su padre fue el buscador más joven de la historia de Gryffindor y su madre es, bueno, Ginny Weasley.

  • Yo les suelo llamar tito y tita, pero de acuerdo. - Rose sonrió. - Pero tienes razón, Lilly también es muy buena.

  • Y Fred y Roxanne. - Martha suspiró. - ¡Y tu hermano! En serio, ¿hay alguien en el equipo de Gryffindor que no sea familia tuya?

  • Alguien habrá. - La pelirroja puso los ojos en blanco. - Pero este año tenemos que ganar, especialmente a Slytherin.

  • Pobre Albus, ¿no te da pena? - La otra chica enarcó una ceja. - Quieres ganarle a Malfoy como sea, ¿verdad?

  • Voy a suspender Pociones por su culpa, es lo mínimo, ¿no…?

  • Eh, alguien viene. - Martha la interrumpió y señaló dos figuras que se acercaban. - ¿Bajamos?

  • Sí, claro, supongo que con este buen día no somos las únicas que queremos practicar un poco.

Ambas descendieron y esperaron a que las dos misteriosas personas entraran al campo. No pudieron evitar mirarse la una a la otra al reconocerlos. Eran James y Lizzy.

  • ¡Vaya, qué sorpresa! - Exclamó el chico al verlas, con una amplia sonrisa. - ¿Las cazadoras de Ravenclaw estaban entrenando?

  •  Solo volamos un poco, James. - Respondió su prima, algo seca. Aún no le había perdonado que les contara a sus amigas lo de Malfoy. - ¿Qué hacéis vosotros aquí?

  • Lizzy quería que la ayudara a practicar, al parecer quiere presentarse a las pruebas para vuestro equipo.

  • ¿Qué? - La morena abrió mucho los ojos. - ¿Y por qué no nos lo habías dicho?

  • Sí, mejor entrenar con nosotras que con la competencia. - Rose sonrió un poco al decir aquellas palabras.

  • Se suponía que era una sorpresa. - Lizzy se encogió de hombros. - Quiero ser la nueva buscadora.

  • Y por eso ha querido que la entrenara el mejor buscador de Hogwarts. - Añadió James, con su habitual falta de humildad.

  • No te engañes, ese es tu hermano. - Le interrumpió su compañera. - Pero contigo tengo más confianza.

  • Eres despreciable, Collins.

  • Tú solo calla y ayúdame, Potter.

  • ¿Os queda mucho para terminar? - Preguntó finalmente el chico, negando con la cabeza.

  • Ya nos marchamos, os dejamos el campo libre.

Rose y Martha recogieron sus escobas y salieron de allí, con ganas de darse una ducha y descansar un rato en el castillo antes de que llegara la hora de almorzar.

  • ¿Qué se traen estos dos entre manos? - Preguntó la morena, sin poder evitarlo. Llevaba mucho tiempo creyendo que había más de lo que decían.

  • Dicen que son solo amigos. - Respondió la pelirroja, encogiéndose de hombros, aunque ella también sospechaba que les ocultaban algo.

James y Lizzy se habían llevado bien desde el primer día de la chica en Hogwarts, cuando él la salvó de Peeves y la llevó hasta el Gran Comedor, justo en el momento en el que Neville pronunciaba su nombre. Desde entonces se habían convertido en grandes amigos, se lo contaban todo, solían ir juntos a las fiestas y siempre estaban el uno para el otro. Rose sabía que James había besado a Lizzy cuando ella estaba en cuarto, pero la chica no había vuelto a mencionar nada de aquello desde entonces. Ella estaba siempre demasiado ocupada eligiendo a los chicos inadecuados y a él le encantaba ir de flor en flor, sin sentar la cabeza. Lizzy le ayudaba a dejar a sus "novias" con delicadeza y él espantaba a los chicos con intenciones oscuras. Hacían un buen equipo, pero todos sabían que debía haber algo más.

Rose y Martha descansaban en la torre junto a Eliza y Caroline cuando un golpeteo en la ventana las sobresaltó. Rose fue la primera en levantarse y abrir el cristal para dejar que una preciosa lechuza blanca entrara volando. La conocía de sobra, era de su prima Victoire.

  • ¡Carta de Vic! - Exclamó. - Seguro que me escribe para contarme cómo le ha ido en Francia con Teddy.

  • ¿Han estado de vacaciones en Francia? - Eliza abrió mucho la boca.

  • En París. - Puntualizó la pelirroja.

  • ¡Qué envidia!

  • ¡Lo sé! - Rose sonrió y, tras darle una galletita a la lechuza, cogió la carta y dejo que el animal descansara. - Me ha dicho que este verano iremos las dos juntas.

  • Pero llévanos también a nosotras, ¿no? - Comentó Caroline, riendo. - Vic es una Ravenclaw más, a pesar de que se graduara hace tiempo.

Rose movió la cabeza ante su comentario y comenzó a leer la carta de su prima.

"Hola Rose,

¿Cómo te va todo? Espero que las primeras semanas no se te hayan hecho muy duras y que hayas podido convencer a tus padres para seguir en el equipo. ¿Tienes muchas clases con Malfoy? ¿Se ha enterado mucha gente de lo que pasó? ¡Necesito información urgentemente, primita!

Yo volví de Francia hace unos días, siento no haberte podido escribir antes, pero es que todo ha sido un desastre en casa. Mi madre seguía queriendo castigarme, quería que fuera del trabajo a casa, ¡y que no viera a Teddy! Nos hemos peleado y, al final, me he mudado al apartamento de él. Ya sé que es una locura, pero no se me ocurrió nada mejor. Cuando me pida perdón, volveré a casa. Mi padre está intentando calmarla, pero ya sabes que le cuesta aceptar que no lleva razón.

Teddy por su parte está encantado, tanto por el viaje como para tenerme aquí. Dice que debería quedarme aunque hiciera las paces con mi madre y que deberíamos viajar al extranjero todos los años. Cree que la próxima vez podríamos visitar Roma y, la verdad, me haría mucha ilusión.

París sigue igual de maravillosa que siempre, sigo pensando que el verano que viene deberíamos ir las dos juntas. Te mando una foto que Teddy y yo nos hicimos para ti, espero que la pongas en un lugar privilegiado en mi precioso ex-dormitorio.

Respóndeme de inmediato, tengo muchas ganas de saber qué tal va todo, puedes usar mi lechuza si quieras.

Con amor de tu prima favorita,

Victoire."

Miró dentro del sobre y sacó una foto en la que la pareja posaba delante de la torre Eiffel, saludando. Decidió que la pondría en su mesita de noche, junto a las fotos de los demás. Se excusó un momento y fue a por tinta y pergamino. Tenía muchas cosas que contarle a su prima y no podía esperar más para hacerlo.


¡Hola a todos! Nueva semana, nuevo capítulo. Espero que os guste, la historia poco a poco va tomando forma.

A partir de la semana que viene estaré de vacaciones así que he pensado que podría subir dos capítulos a la semana en lugar de solo uno como ahora. ¿Qué opináis?

De nuevo, muchísimas gracias por las visitas, los favoritos y los comentarios. ¡Sois los mejores!

Muchos besos,

Ladyluna10 :)