Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La tercera generación: 24 años después · de

La tercera generación: 24 años después — capítulo 8

Scorpius suspiró. Albus y él llevaban horas en la biblioteca y parecía que aquello iba para largo. Todo era culpa de la estúpida de Weasley, ¿por qué habían tenido que ponerlos juntos en Pociones? El profesor era un estúpido, a pesar de ser el jefe de su casa. Odiaba tener que trabajar con ella, nunca se habían soportado y desde lo que pasó en la fiesta… Cerró el libro bruscamente, provocando que el otro chico se sobresaltara y lo fulminara con la mirada.

  • ¿Qué te ocurre?

  • Estoy cansado, quiero irme a la sala común de una puñetera vez, Al.

  • Tú fuiste quien sugirió pasar todo el sábado estudiando. - Respondió el pelinegro. - Dijiste que tenías que hacer muchas cosas hoy y que, además, querías empezar a preparar las próximas clases de Pociones.

  • Ya, pero llevamos todo el día aquí y estoy agotado. - Se quejó el rubio. Echó la cabeza hacia atrás y se revolvió un poco el pelo. Justo entonces pasaron dos chicas, un par de años más pequeñas que ellos, lo miraron y comenzaron a murmurar y reír. Scorpius se incorporó de golpe. Extendió el brazo, señalándolas, antes de volver a dirigirse a su mejor amigo. - ¡Y ahora esto! Todo el mundo comenta sobre lo que pasó en la fiesta de Zabini. Es una locura, ¿cómo pueden creer que entre nosotros hay algo?

  • Os estabais liando en un dormitorio. - Albus negó con la cabeza. - Es normal que la gente interprete eso de una manera concreta.

  • Estábamos borrachos, ambos lo hemos dicho.

  • Malfoy suspiró. - Espero que esto no llegue a oídos de mis padres, me matarían.

  • A mi prima han estado a punto de obligarla a dejar el equipo de quidditch.

  • Eso habría sido bueno para nosotros. - Murmuró el rubio.

  • Ni se te ocurra decirlo cerca de ella, mi hermano lo dijo y creí que lo mataría con la mirada.

  • Maldita Weasley.

  • Mi prima es muy simpática, nunca entenderé por qué no podéis llevaros bien.

  • Porque es una orgullosa que jamás aceptará que yo soy mejor que ella. - Contestó Scorpius, como si fuera lo más evidente del mundo.

  • Yo creo que haríais muy buena pareja. - Albus comenzó a escribir de forma distraída después de ese comentario. No estaba muy seguro de cómo se lo habría tomado el otro chico.

  • ¿Cómo? - Malfoy bufó. - Pero si es una borde y una prepotente, además siempre va echa un desastre con ese pelo encrespado. ¿Y sus pecas? Tiene demasiadas y aparecen aquí y allá de forma esporádica, en serio, ¿por qué no puede tener si quiera unas pecas normales? No sé cómo puedes decir eso.

  • ¿Así que muchas pecas, eh? - Albus tuvo que contener una carcajada.

  • Sí. - Scorpius frunció el ceño, sin entender.

  • Pues para no tener ningún interés en ella, creo que te has fijado bastante bien.

  • Oh, cállate Potter.

Albus no pudo evitar reír, mientras Scorpius volvía a abrir el libro y continuaba con sus deberes, molesto por el comentario pero con una nueva duda. ¿Si tanto la despreciaba, por qué se había fijado tanto en sus pecas?

Lizzy y James pasaron casi dos horas volando, intentando que la chica mejorara sus reflejos con una serie de juegos y pruebas. Poco a poco, ella se fue soltando y la mejora era más que evidente.

  • ¡Muy buena esa, Collins! - Exclamó James, después de que le ganara una carrera. - ¿Has estado practicando este verano?

  • Puede que un poco, pero te recuerdo que te conozco bien y que tú fuiste quien me enseñó a volar, así que sé cuáles son tus puntos flacos. - Lizzy acercó su escoba a la del chico y sonrió a pesar del cansancio. - Eres un buen maestro, Potter, pero no te lo tengas muy creído.

  • Solo soy el mejor capitán que Gryffindor haya tenido jamás. - Respondió él, acercándose un poco más a ella. Apoyó su mano en la escoba de la chica y sonrió. - Nos va a costar bastante ganaros este año.

  • No podéis ganar la copa dos años seguidos, James. - Ella negó con la cabeza. - Sería muy injusto para todos y, antes de que lo digas, me da igual que sea tu último año.

  • Eres cruel conmigo, ¿qué te habré hecho yo para merecer un trato así? - El chico apoyó ambas manos en su pecho y se dejó caer unos metros, antes de comenzar a reír y volver a la misma altura, aunque un poco más cerca de la chica.

  • ¿Quieres la lista larga o la corta? - Lizzy enarcó una ceja.

  • Oh, Elizabeth, ¿de verdad anotas todo eso?

  • Llamarme Elizabeth es la número uno, por si te interesa saberlo. - Ella se mordió un poco el labio.

  • ¡Pero si es tu nombre! - Se quejó él. - Si no te gusta, díselo a tu madre. Ella fue quien te lo puso, no yo. Solo me limito a utilizarlo.

  • En ese caso debería llamarte todo el tiempo James Sirius.

  • Sabes que me encanta mi segundo nombre, no puedes utilizarlo en mi contra, pero es un poco largo, ¿no crees?

  • Eres imposible.

  • Pues igual que tú.

Se acercó más a ella y le apartó un mechón de la cara. Lizzy le miró con una mezcla de reto y cariño pintada en los ojos y no pudo resistirse más. Unió sus labios lentamente, rogando porque la chica no decidiera separase. Ella se dejó besar y sonrió un poco. Llevaban sin hacer aquello desde mediados de verano y, aunque no quisiera reconocerlo, lo había echado de menos, pero antes de seguir tenía que saber una cosa.

  • ¿Y esa chica a la que estabas viendo?

  • Le dejé muy claro el primer día que no quería estar con ella. - Murmuró James, a escasos milímetros de ella. - ¿Y el chico que te invitó a Hogsmeade?

  • Ni que tuviera algo con él. - Contestó ella.

No la dejó seguir hablando ya que volvió a unir sus labios con fuerza. Siempre había existido esa conexión entre ambos, pero se negaban a reconocerlo, así que se conformaban con aquello, con encuentros fugaces a escondidas, con presiones por parte de ella para que dejara a las demás y amenazas por parte de él a cualquier chico que intentara sobrepasarse con ella. Ambos escondían aquello, sin saber muy bien la razón pero, en aquel momento, todo les daba igual, ya tendrían tiempo para pensar en aquello cuando estuvieran a solas, para dudar de todo y preguntarse por qué no podían comportarse como una pareja normal.

Cuando Molly por fin terminó su turno en la biblioteca era prácticamente la hora de cenar. Bajó los pasillos con paso rápido y se encontré con Lucy, Lilly y Roxanne, quienes se dirigían hacia el comedor.

-¡Chicas! - Exclamó, sonriendo. Las tres se detuvieron y la esperaron. - Menos mal que os he encontrado, así no tendré que bajar sola. Llevo un día horrible.

  • Deja de quejarte de una vez, Molly. - Su hermana puso los ojos en blanco. - Papá y mamá llevan razón en parte, lo sabes.

  • Lucy, cuando seas mayor me comprenderás. - Se limitó a responder ella.

  • No nos has dicho qué hiciste tú en la fiesta, ahora que lo pienso. - Lilly frunció un poco el ceño. - Sabemos lo de Rose y dónde estaban Vic y Dominique pero, ¿y tú?

  • ¿Yo? - Molly sonrió, sin entender muy bien a qué venía aquella pregunta. ¿Creían que había hecho lo mismo que Rose? ¿Que se había liado con un Slytherin y quería mantenerlo en secreto? Si se hubiera liado con alguien, no habría dudado en decirlo.

  • Sí. - Roxanne se unió a su prima. - ¿Tan mal ibas que ni siquiera te acuerdas?

  • No, solo estaba bailando, bebiendo, fumando, tonteando un poco con chicos y eso, vosotras sabéis, lo normal en ese tipo de fiestas. - Se excusó. - Mi padre es un exagerado, pero de todas formas, no quiero hablar de eso ya, está pasado de moda. Tengo nuevos planes, muy interesantes, ya os los contaré cuando sepa algo más. Además, la Fiesta de Navidad se acerca, debo empezar a pensar qué ponerme y con quién ir.

  • Quedan meses para eso, Molly. - Lucy negó con la cabeza. Odiaba cuando su hermana se comportaba así, ¿por qué no podía utilizar su cerebro para algo más? Solo pensaba en ropa, maquillaje y chicos, mientras que ella… Contuvo un suspiro. No era capaz de hablar con el chico que le gustaba sin tartamudear. - Deberías centrarte en estudiar ahora, me han dicho que sexto es un año complicado y estuviste a punto de suspender tus TIMOs.

  • Hablas igual que papá. - La mayor de las hermanas puso los ojos en blanco. - Venga hermanita, sé que en el fondo hay una chica divertida en ti. ¿Esto es por un chico que no te hace caso? Si me pidieras ayuda, yo podría ayudarte.

Las miradas de Lilly y Roxanne se volvieron ahora hacia Lucy. ¿Había un chico del que no les había hablado? Esta enrojeció pero, afortunadamente, vio las puertas del Gran Comedor y pudo excusarse diciendo que se iba hacia su mesa.

  • Lo que yo os diga, todo esto es por un chico. - Molly comenzó a reír. - Anda chicas, vayamos con los demás, estoy hambrienta y agotada.

Las tres atravesaron la puerta y se dirigieron hacia la mesa de los Gryffindor donde Fred y James comentaban algo en voz baja mientras que, unas sillas más abajo, Hugo y sus amigos reían. Las dos pequeñas corrieron a sentarse junto a sus amigas; Molly tardó unos segundos en localizar el resto de chicas de su curso pero, en cuanto lo hizo, se acercó a ellas y se dejó caer en un asiento libre, soltando un suspiro.

  • Creíamos que ya no llegabas. - Dijo una, a modo de saludo.

  • Me explotan en esa biblioteca. - Respondió la chica, comenzando a servirse un plato de pollo y puré de patatas. - Es horrible y además todos los niños de primero aún no entienden el sistema y se pasan el día haciéndome preguntas estúpidas. Son de lo más molestos, ¿por qué no pueden apañárselas solos y dejarme tranquila?

  • Sigo creyendo que lo de Hogsmeade es peor, teníamos grandes planes.

  • Lo sé. - Molly miró a ambos lados de la mesa para cerciorarse de que no había peligro pero, aún así bajo la voz. - He estado pensando y creo que, quizás, podamos trasladas nuestras ideas a Hogwarts.

  • ¿Estás loca? - Otra de sus amigas palideció un poco. - Te expulsarían si algún profesor se enterara.

  • No soy tan descuidada, conozco bien este lugar, sé dónde podríamos celebrar esa fiesta, solo necesito que compréis todo el alcohol que podáis cuando vayáis al pueblo. - Molly sonrió. Sus amigas y ella llevaban todo el verano planeando ir a una gran fiesta en Hogsmeade que coincidiría con la primera salida de los alumnos del colegio.

  • ¿Y si no nos lo venden?

  • Apañáoslas como podáis, pero es algo esencial. - Molly siguió comiendo con tranquilidad.- Estoy deseando que llegue octubre para poder prepararlo todo, va a ser la mejor fiesta que jamás se haya celebrado en este lugar. Nada de salas comunes, una fiesta en condiciones para gente de todas las casas.

  • ¿Crees que los demás vendrán?

  • Tengo mis contactos, aunque desde luego no se puede enterar de esto ningún prefecto, incluidos mis primos, así que tened cuidado al comentarlo. Especialmente cuando Rose esté cerca, es una aburrida y no dudaría en delatarnos a McGonagall o algún profesor. - Amenazó a sus amigas. Puede que su prima hubiera salido a divertirse con ella el otro día e, incluso, se hubiera besado con Malfoy, pero no terminaba de fiarse. Las normas eran las normas y a la prefecta de Ravenclaw le encantaba que se cumplieran.

  • Sigo pensando que es una locura, escaparnos a Hogsmeade para ir a aquella fiesta me parecía bien pero esto no. - La chica volvió a quejarse. - Acabarás expulsada.

  • Bueno, piensa en positivo, al menos así mi padre descubrirá que sus tontos castigos no pueden acabar con Molly Weasley.


¡Hola a todos! A partir de hoy subiré un par de veces más a la semana, para que no se haga tan pesado. Tengo la sensación de que el último capítulo no gustó mucho, pero espero que este os guste más :)

De nuevo mil gracias por las visitas (¡ya hemos llegado a las 4200!), los favoritos (casi 90) y los comentarios (que espero dejéis en este capítulo).

PD: Solo deciros que esta fiesta dura muuuuuuucho que hablar ;)

Muchas gracias a todos. Un saludo,Ladyluna10 :)