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Harry Potter y el Último Horcrux — capítulo 29
—Creo que esto debería ser devuelto a su dueño.
La voz de Lupin lo hizo caer en la realidad. El brujo dejó la botellita con las memorias encima de la mesita de noche de Lara y ocupó la silla de visitante. Harry permanecía sentado en el borde de la cama, con la vista clavada en la dormida Lara.
—Entonces... ella es hija de Snape... —murmuró Harry. Alzó la mirada hacia el hombre-lobo—. ¿Usted lo sabía? ¿Desde el inicio? ¿Por eso era frío con ella?
—Tuve mis dudas. Cuando la vi por primera vez, una gárgola me lleve, creí que era la reencarnación de Florence, la mujer de Snape —Lupin pasó una mano por la barbilla sin afeitar, pensativo—. Después de echarle una segunda ojeada, descubrí mucho de Snape en ella. Oh, sí, la genética es algo maravilloso. No culpo a los muggles por estar tan interesados en investigarla. Pero me resistía a creer que realmente fuese la hija de Snape. Mayormente porque le creí a Dumbledore aquel día, cuando comunicó la noticia nefasta. Pero después de observarla en la Madriguera me convencí de que esa niña nunca murió y terminó convertida en una herramienta. Un Militubus Verus.
—¿Un qué?
—Soldado Verdadero. Magos entrenados para la batalla, a los cuales se les erradica todo sentimiento y no poseen lazos afectivos de ninguna índole. Una atrocidad de la Edad Media que al parecer, atrajo la atención de Dumbledore. Pero creo que Lara salió… "defectuosa".
—¿Qué quiere decir? ¿Defectuosa? ¿Ella padece…?
—No. Lo digo en el sentido de que tomó conciencia y comenzó a generar dudas y responderse preguntas en medida de lo posible. Quiso saber de dónde venía y quién era. Se enamoró de Charlie. Se permitió dudar si cumplir órdenes o descubrirse como ser humano. Realizó sacrificios físicos y psicológicos. Tomó decisiones por su cuenta que afectaban tanto la misión para la que fue preparada como aspectos personales. Todo eso, según tengo entendido, no es parte de un Militubus Verus. Quizás debido a tal desestabilización, tal conflicto interno, fue que se descuidó tanto.
El silencio cayó entre ambos con densidad casi palpable. Mas no duró mucho.
—Lara recibía mensajes anónimos confeccionados con letras del Profeta… siempre la alertaban de lo que iba a suceder. O le enviaban regalos. Supongo que no era usted, como ella y todos pensábamos.
—No. Era Snape. Todo el tiempo. El ataque a la Madriguera fue planeado por Snape. Quería regresarla a su lado. Nos encontramos allí brevemente. En cuanto le comuniqué que Lara no estaba, retiró el ataque, pero me citó para un encuentro posterior. Cuando acudí, Lara había tenido un duelo con Snape en el que él escapó por poco. Así que le hice prometer que no lo mataría. Era su padre, aunque no lo supiera. No podía permitirlo. Después, Snape permitió que desempeñara mi pequeño papel de falso padre, mientras él se jugaba el pellejo con Voldemort para mantenerla a salvo y buscar información de los Horcruxes. Incluso fue él quien envió al Diricawl a la Cámara de los Secretos, porque descubrió que no tendrían escapatoria.
—Entonces, si usted sabía todo... ¿por qué le dijo que era su padre?
Lupin dejó escapar un suspiro que lo estremeció.
—Harry, ¿cómo reaccionarías si te dijeran que eres el hijo de un asesino?
El muchacho abrió la boca y la volvió a cerrar.
—Me... me volvería loco —murmuró.
—No me pareció conveniente la revelación. No podía decirle que su padre había asesinado a su mentor. Pero creo que voy a tener que decirle la verdad. Snape va a venir.
—Podríamos dejar todo como está —sugirió Harry—. Usted va a seguir siendo el padre de Lara, ella no tiene por qué saber…
—Quizás podamos mentirle a Lara un poco más. Pero no creo que Snape lo acepte. Has visto las memorias. Sabes la verdad. Él nunca se dio por vencido, siempre tuvo fe en que estaba viva y que la encontraría. Lo hizo. Y meternos en su camino sería un error grave. No apruebo el proceder de Dumbledore en ningún sentido. Fue innecesario que formase a Lara como Militubus Verus y destrozase a Snape. Así que de alguna forma, estoy de acuerdo en que Lara merece saber la verdad y decidir por sí misma qué hará con su vida.
Harry contempló a Lara. Aún seguía atónito, estupefacto. Le era más fácil antes, cuando todo era mentira. Si él estaba afectado, no quería saber cómo se iba a sentir Lara. La puerta se abrió, se cerró y, obviamente, alguien se adentró.
—Hola, Severus —saludó Lupin con calma.
Harry saltó de la cama. Reconoció los ojos oscuros de Snape en el falso curandero. Mas desvió su atención hacia Lara para acercarse a zancadas a ella. Su respiración se había vuelto agitada. El brujo se arrodilló al lado de la cama tomándole una mano a la muchacha y quitándose el nasobuco verde-lima. Harry hizo el intento por cortarle el paso al brujo, pero Lupin negó levemente con la cabeza.
—Ella no está en condiciones de moverse —dijo Lupin en voz alta—. Los curanderos dicen que, con suerte, despertará mañana.
—Llévenla a un lugar seguro. Tengo que explicarle tantas cosas...
—¿La Madriguera te parece bien? —preguntó Lupin.
—Sí. Perfecto.
Snape se levantó y besó la frente de Lara.
—Creo que esto es tuyo.
Snape miró la botella con memorias que le mostraba Lupin. Se acercó despacio a recibirlas. Su mano temblaba. Sin dedicarles ni un vistazo más de lo necesario, se ató el nasobuco y abandonó la habitación.
Lara despertó a la mañana siguiente de un largo sueño. Y fue recibida con la noticia de que jamás había sido hija de Remus Lupin. Sino de Severus Snape.
N/A: ¡Hola, queridos lectores! Que nunca los vea manifestarse no significa que no los quiera... en serio, ¿dónde están...? Hem, solo anunciar que me han hecho una entrevista para un blog. Todo aquel que la desee leer, puede entrar al siguiente enlace:
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¡Espero que la disfruten!