Receta para el corazón — capítulo 3
Una sensación desagradable corrió por su cuerpo, tanto que la hizo despertar. El avión ya estaba descendiendo, y lo que despertó a Hermione fue ver que Rose se estaba resbalando por el asiento, sin siquiera darse cuenta.
Princesa, Rose, ya llegamos- le avisó, incorporándola sobre sí.
La niña abrió los ojos y se estiró. Inmediatamente, giró a la izquierda para ver las nubes. Las pocas veces que Hermione había viajado en avión con Rose, la había sentado al lado de la ventana porque sabía lo mucho que eso le gustaba a su hija, como ahora. Rose tenía ambas manos pegadas en la ventana y tenía el rostro emocionado al ver las primeras imágenes de Londres.
Hermione no visitaba la capital desde hacían varios años. Había estudiado la secundaria ahí, pero mientras estaba en la universidad con el padre de Rose, planearon escaparse e irse a Sheffield. Sus padres la alcanzaron tres años después, cuando se enteraron que Hermione estaba embarazada y sola.
Sentía, de todos modos, que era bueno volver a sus raíces.
El avión por fin aterrizó y se detuvo a los cinco minutos. Hermione cargó a Rose en brazos y caminaron por el pasillo, detrás de toda la gente, para recoger sus maletas.
Mientras esperaban a que las suyas aparecieran, Hermione llamó a Neville. Su primo le respondió alegre, avisándole que estaba esperándolas afuera. Cuando vio que Rose quería cargar una maleta pesada, Hermione fue preocupada y se la quitó.
¡Preciosa, no hagas eso!- le reclamó- ¡No es tuyo!
Lo siento, mami.
El dueño de la maleta se acercó y sonrió con timidez. Era un joven, no mayor de veinte años.
Creo que es una niña muy fuerte- dijo, mientras colgaba su maleta en su hombro.
Así parece- dijo Hermione, tratando de sonreír- Disculpa.
No hay problema.
El chico se alejó y Hermione se volvió hacia Rose, quien estaba triste porque su mamá le había gritado. Hermione suspiró y la abrazó.
Perdón, Rose, pero me asusté. Tienes que ser cuidadosa con su espalda, mi cielo.
Sí, mami.
Mira, ahí están las nuestras.
Rose se puso a un lado para dejar que su madre se hiciera cargo. Para su suerte, el mismo chico de la maleta le ayudó a cargar las suyas.
Muchas gracias- dijo Hermione.
No hay de qué. Su hijita también quiso ayudarme.
Sí, pero mi mami no quiere porque me duele la espalda.
El chico miró confundido, y Hermione trató de cambiar el tema.
Bueno, nosotras ya nos vamos. Gracias.
Cuídense.
Hermione acomodó las tres maletas en un carrito y, junto a Rose, salieron por la puerta de Llegadas Nacionales.
Había mucha gente con letreros y nombres en ellos, esperando a los recién llegados. Hermione levantó la cabeza para ver a Neville, pero ni rastro de él. Iba a sentarse a un lado pero alguien llamándola por su nombre la alegró.
¡Hermione!
Era su primo. Estaba más alto que cuando lo vio por última vez, siete años antes. Tenía el cabello negro y corto, ya que antes solía enredarse con sus cejas espesas.
¡Neville!
Rose estaba emocionada por conocer a su tío Neville, con quien había hablado días antes. Él se acercó a ellas, con un ramo de rosas en una mano y un peluche en la otra. Eso le gustó más a Rose.
¡Por fin!- exclamó Neville, abrazando a su prima- ¡Te he extrañado mucho! Estas son para ti.
Muchas gracias, Nev- dijo Hermione, recibiendo las rosas.
Y ahora- dijo Neville, dirigiéndose a Rose- ¿a quién tenemos aquí?
Soy Rose, tío Nevile- se presentó la pequeña.
Es un placer conocerla en persona, señorita- dijo Neville, haciendo una reverencia- Creo que esto le pertenece a usted.
Neville le tendió el peluche, y Rose lo tomó y abrazó con fuerza.
Gracias, tío Neville.
De nada, princesa- respondió Neville- Bueno, vámonos de aquí.
La camioneta de Neville estaba aparcada en el estacionamiento del aeropuerto. Él cargó las maletas en la maletera mientras Hermione aseguraba a Rose en el asiento trasero. La pequeña jugaba alegremente con su nuevo peluche.
Durante el trayecto al departamento de Neville, en donde Hermione y Rose se quedarían por unos días, los dos primos estuvieron hablando sobre el hospital. Resultó ser que aquel hospital era el mejor del país, muy por encima de las clínicas exclusivas. Además, los costos no eran muy altos, lo que tranquilizaba a Hermione.
También le habló de Luna Lovegood, una terapeuta inglesa que había estudiado en Suiza y que ahora era la mejor del hospital en la rama de terapias. Ella ya estaba al tanto de la llegada de Hermione y Rose a la ciudad, y había separado el día siguiente para empezar el tratamiento.
El departamento de Neville estaba en el tercer piso de un edificio que se encontraba en una calle poco transitada por vehículos. Hermione y Neville cargaron las maletas, mientras que Rose llevaba consigo su peluche. Gracias al cielo había ascensor, o Hermione no habría aguantado subir tres pisos con el peso. Además, a Rose le encantaban los ascensores.
Bienvenidas a casa- les dijo Neville, abriendo la puerta de su departamento y dejándolas pasar primero.
Era como entrar a la casa de los padres de Neville. Lo primero que Hermione vio y reconoció fue un enorme cuadro de pintura abstracta, seguido por una serie de artefactos antiguos que sabía perfectamente que era de la madre de Neville.
¿Qué es eso?- preguntó Rose, señalando a uno de esos artefactos.
Es una máquina de escribir, linda- explicó Neville, acercándola hacia esta- Mis padres solían hacen sus trabajaos aquí, en lugar de una computadora. Era algo molesto, a decir verdad.
Y ¿dónde están tus papás?
Neville miró a Hermione de reojo antes de contestar con una sonrisa tímida.
Ellos están un poco enfermos, así que están en un lugar para que los ayuden.
¿En un hospital?
Rose, nena, primero arreglaremos las cosas, ¿sí?- intervino Hermione
Ven, te llevaré a la habitación en donde dormirás con tu mami- dijo Neville- Así escogerás la mejor cama.
¡Oye!- exclamó Hermione, riéndose- ¡Eso no es justo…!
Pero ya era muy tarde, porque Rose había salido corriendo por el pasillo. Neville levantó sus hombros, también riendo.
Bueno, llamaré a mis padres mientras tanto- dijo Hermione, marcando en su celular- Deben estar preocupados.
Claro, nos alcanzas allá.
Hermione asintió.
Hola! Siento haber actualizado luego de mucho tiempo, pero estuve muy ocupada, tanto que no tenía muchas ideas para continuar la historia. Espero les guste este capítulo :*