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Leyendo la vida del chico de la cicatriz del rayo — capítulo 9

Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling Serpientes e imposibles

- Como dijimos, ahora vamos a tener un descanso de una hora - dijo Dumbledore -. Podéis aprovechar para disfrutar del buen tiempo en los jardines.

Fue todo lo que necesitaron para ponerse en movimiento.

Se levantaron de sus asientos y fueron saliendo todos los alumnos en grupos lo más rápido que podían para disfrutar del buen tiempo durante esa hora de descanso.

Harry estaba haciendo lo mismo que el resto cuando vio que Neville les miraba mordiéndose el labio inferior, claramente muriéndose de ganas por unirse a ellos, pero sin atreverse realmente. Harry se giró un momento hacia Ron y Hermione, que estaban a su lado, y les murmuró rápidamente que esperasen un segundo. Ellos solo fruncieron el ceño confusos mientras asentían, pero lo entendieron en el momento que vieron hacia dónde se dirigía.

Hey, Neville - saludó Harry con una sonrisa que el otro chico devolvió tímidamente -, ¿no vienes? Creía que ibas a venir con nosotros en el descanso.

Yo... Sí, claro, Harry - aceptó en seguida sintiéndose aliviado y siguiendo a Harry por donde este había venido -. No sabía si seguía en pie la oferta. Puedo ir a otro lado si queréis estar solos...

El chico se estaba empezando a trabar con sus propias palabras en su afán de asegurarse que no era ningún problema que se uniese a ellos y cuanto más cerca estaban de Ron y Hermione, más se trababa.

Tonterías. No nos molesta en absoluto, Neville - sonrió Harry desdeñando sus excusas con un gesto -. Va a ser genial que estemos todos juntos.

Por supuesto que sí, Neville - afirmó Hermione mientras Ron asentía a su lado. Los dos habían podido oír las palabras de Harry y no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que los problemas de autoestima de Neville volvían a acosarle.

Claro. ¿Vamos? - preguntó Ron girándose hacia la puerta donde el resto les estaba esperando.

Sí, vamos - respondió Harry, pero en ese momento vio de reojo una figura que estaba sentada sola en un sillón -. No. Esperad otro segundo.

De nuevo, sus amigos se quedaron mirándole confusos sin fijarse en la figura rubia.

Hola, Luna - saludó Harry casi riéndose. Parecía que se estaba dedicando a ir recogiendo a los chicos que normalmente se quedaban solos.

Hola, Harry - respondió ella con la voz tan soñadora como siempre -. ¿No vas a salir a disfrutar del sol? Tus amigos te están esperando allí.

Sí, bueno, aquí tengo otra amiga que iba a quedarse sin disfrutarlo

  • dijo él sentándose a su lado.

Oh, ¿somos amigos, Harry? - preguntó algo sorprendida cuando él asintió -. Me gustaría tener un amigo. Nunca he tenido uno.

Harry se quedó inmóvil con esta revelación. Era un tanto incómoda la brutal honestidad de la chica y no sabía muy bien qué responder a esto.

Yo soy tu amigo, Luna - consiguió decir al final -. Y seguro que el resto de mis amigos también quieren serlo. Ven, que te los presento. Creía que querías pasar el descanso con nosotros, ¿no?

Oh, cierto, pero pensé que tus amigos se sentirían incómodos conmigo alrededor. La gente normalmente lo hace - dijo demostrando una vez más que decía lo que se le pasaba por la cabeza sin ningún tipo de vergüenza.

Bueno, ellos ya verás como no - dijo Harry poniéndose en pie a la vez que la rubia y yendo hacia donde les esperaban todos en la puerta -. Además, estoy seguro de que Sirius no se ha olvidado de la demostración de pársel que quería y tú me habías dicho que querías verlo también.

Este tema era bastante delicado todavía para él, pero por su padrino estaba dispuesto a hacerlo, mejor aún si así ayudaba a Luna a estar más a gusto con ellos.

Justo entonces llegaron con el grupo a tiempo de oír a los gemelos interrogar a Sirius y Remus.

¿Vosotros sois Canuto y Lunático?

¿Amigos de Cornamenta y Colagusano?

Eh... ¿vosotros cómo sabéis eso? - preguntó Sirius abrumado.

¿Entonces lo sois? - respondió Fred sin contestar a la pregunta.

¿Y decís que Harry es el hijo de uno de ellos? - dijo George siguiendo el ejemplo de su hermano e ignorando sus preguntas.

No podemos contaros nada - intervino Remus -. La carta decía que no podíamos contar nada sobre eso hasta que apareciese en el tercer libro.

Los gemelos gruñeron en respuesta, pero sabían que no podían hacer nada para evitarlo excepto seguir prestando atención y resolver sus dudas ellos solos.

Y ahora, ¿se puede saber cómo sabéis eso? - repitió Sirius.

No podemos contar nada hasta que aparezca en alguno de los libros - dijo George mirando intencionadamente a Remus.

Pero podemos deciros una cosa - Fred interrumpió con una sonrisa traviesa el gruñido de los dos merodeadores y miró un segundo a su gemelo.

Juro solemnemente que esto es una travesura - dijeron a la vez dejando boquiabiertos a los dos adultos.

¿Qué...? ¿Cómo...? - balbucearon intentando superar la sorpresa. Sirius fue el primero en encontrar la voz -. ¿Cómo sabéis eso? ¿Lo encontrasteis?

No podemos decir nada - repitió George.

Tendréis que esperar, como el resto, si es que aparece en los libros y si no, hasta que terminemos todos y os contestaremos después del último - terminó Fred sonriendo. Ahora entendía por qué parecía tan entretenido el trío de Gryffindor. Era divertidísimo saber algo que el resto se moría por saber y pensaban disfrutar tanto tiempo como pudiesen de esto.

Los dos merodeadores bufaron en respuesta, pero ellos también sonreían al pensar que su trabajo estaba ayudando a la siguiente generación de bromistas.

Hey, esta es Luna Lovegood - presentó Harry interrumpiéndoles -. Va a venir con nosotros durante el descanso.

Todos sonrieron a la chica y se acercaron a presentarse ellos también. También se quedaron sorprendidos cuando su honestidad volvió a aparecer durante la breve conversación. Parecía que no tenía ningún filtro sobre lo que decía.

Es verdad, tú eras la que también quería ver a Harry hablar pársel, ¿no? Y algo de una varita de sauce o algo así - recordó Ron.

Es Varita de Saúco y si Harry quiere, le puedo contar lo que sé. Es una historia bastante interesante, aunque no todos creen que sea verdad.

¿Podemos seguir con la conversación fuera? - intervino Charlie -. Estaremos más a gusto sentados allí en el césped que aquí de pie en la puerta del Gran Comedor.

Todos estuvieron de acuerdo en seguida y en unos minutos estaban sentados bajo el árbol. Harry estaba apoyado contra el tronco con Ron justo a su lado y Hermione a la izquierda del pelirrojo mientras Sirius tenía a su ahijado pegado a él y a Remus a la derecha. Tonks se había instalado justo al lado del hombre lobo y parecía contentísima de estar ahí. Ginny estaba junto a Bill y Charlie a la derecha de este grupo con sus padres y Percy, que miraba a los gemelos con una expresión que indicaba claramente que no aprobaba que se hubiesen subido al árbol y mirasen a todos desde arriba. Por último, Neville y Luna estaban sentados enfrente del trío y parecían cómodos al lado del otro, por lo menos de momento.

Estaban todos bromeando y tomándose el pelo unos a otros, olvidando por un momento por qué estaban todos ahí reunidos.

Hey, Harry, ¿nos lo vas a enseñar? - dijo de pronto Sirius interrumpiendo todas las conversaciones -. No bromeaba antes cuando dije que me gustaría ver a alguien hablando pársel.

En realidad, no tenía una particular curiosidad por verlo, pero quería que su ahijado viese que no le importaba en absoluto y que no le iba a rechazar por ello. Había oído que era extraño y escalofriante de oír y ver, pero Harry valía la pena y no creía que todos esos rumores fuesen ciertos de verdad.

¿Seguro que quieres oírlo? - le preguntó Harry mirándole con cautela.

Su padrino asintió con entusiasmo y todos los que no le habían oído todavía se inclinaron un poco hacia delante. ¿Por qué no iban a reconocerlo? Ahora que veían que Harry estaba dispuesto a hacerlo, todos empezaron a sentir algo de curiosidad. Después de todo, solo había dos hablantes de pársel en el mundo y ciertamente no iban a ir a pedírselo al otro.

Eh... ¿Y de dónde sacamos una serpiente ahora? - preguntó Tonks confusa -. No tenemos tiempo exactamente de empezar a buscar una por el campo...

Eso no es problema - le quitó importancia Harry sacando su varita. Ese hechizo no se le iba a olvidar nunca -. Serpensortia

  • exclamó apuntando hacia el único sitio del círculo donde no había nadie.

Una serpiente gris verdosa de más de dos metros de largo salió volando de la punta de su varita y ninguno de los presentes, excepto Harry, pudieron evitar palidecer un poco y echarse hacia atrás cuando abrió la boca negra como el carbón y les siseó enfadada.

Malditos humanos. ¿Ahora qué van a hacer? Tendré alguna forma de escapar

  • siseaba cada vez más furiosa cuando se dio cuenta de que estaba en el centro de un círculo cerrado y decidió ir a por la figura más pequeña de todas, que era a la que tendría más oportunidades de morder para escapar.

Bill y Molly, uno a cada lado de la pequeña pelirroja, sacaron sus varitas cuando la serpiente se giró hacia ella, pero el animal apenas se había movido cuando Harry dejó escapar un siseo igual que los de la serpiente que dejó a todos helados.

¡Quieta! Notevamosahacer**daño

  • la detuvo en seguida.

¿Quién eres tú, chico humano? Hacemuchoque nadie nos entiendeanosotraslasserpientes

  • preguntó curiosa y relajando ligeramente la postura.

Me llamo Harry Potter y creo que solo hay otra persona aparte de mí capaz de entenderos ahora mismo

  • respondió él encogiéndose de hombros.

¿Harry Potter?

  • repitió ella ahora todavía más curiosa y se acercó despacio al chico -. Eres el que venció a Ton Riddle, ¿no? El chico de la cicatriz del rayo.

Harry bufó entre sorprendido y molesto.

Sí, soy yo- admitió a regañadientes -. ¿Así que también se me conoce entre las serpientes?

Oh, sí, Harry Potter. También eres famoso entre ellas porque conocemos al que venció al otro que podía entendernos- explicó ella con lo que parecía casi una sonrisa -. Él no nos trataba demasiado bien, pero no desobedecemos ni hacemos daño a alguien que nos entiende. Por eso te conocemos, Harry Potter.

Estupendo- resopló poniendo los ojos en blanco.

Eh... ¿Harry? - le llamó la atención Sirius nervioso -. ¿Qué pasa? ¿De qué estáis hablando y por qué de pronto pareces molesto?

Nadie había estado realmente cómodo viendo cómo Harry de pronto fruncía el ceño o bufaba frustrado por algo que no podían entender.

Oh, no es nada - les tranquilizó Harry al ver lo tensos que estaban -. Solo le he dicho que no le íbamos a hacer daño porque se sentía amenazada y me he presentado. ¿Quieres venir? - le preguntó a la serpiente extendiendo un brazo hacia ella al ver que se volvía a poner en postura de ataque cuando dejó de poder entender lo que decían.

Harry, eso no explica por qué estás molesto - replicó Ron nervioso al ver cómo el animal serpenteaba hacia el brazo de su amigo.

Oh, eso tampoco es nuevo. Solo que derroté al otro que las entendía y que no las trataba bien y por eso también soy famoso entre ellas - explicó bufando de nuevo mientras la serpiente ascendía por su brazo. No sentía ni una pizca de miedo or tenerla tan cerca.

¿Por qué me habéis traído aquí, Harry Potter?

  • preguntó desde su hombro.

Querían oír a alguien hablar pársel, pero de momento solo he sido capaz de hacerlo enfrente de una serpiente de verdad o enfrente de algo que parecía una. Lo siento si te hemos molestado. Te prometo que no te van a hacer daño - se disculpó sonrojándose un poco.

No importa, Harry Potter, pero me gustaría volver pronto a mi tierra

  • respondió ella.

Eh... Sí, claro

  • aceptó él en seguida y la serpiente reptó de nuevo por su brazo extendido hasta el suelo.

¿Por qué te estabas disculpando, Harry? - preguntó Hermione con los ojos brillando de curiosidad. Después de oír durante varios minutos los siseos, todos se habían acostumbrado a ellos y se habían relajado. Un poco, al menos.

¿Cómo sabes que me estaba disculpando? - se defendió él sin responder y sonrojándose de nuevo.

Harry, te he visto con esa cara un millón de veces - puso los ojos en blanco la chica -. Es más, creo que todos te han visto con esa cara en varias ocasiones. Ahora responde. ¿De qué te estabas disculpando?

Harry gruñó por lo bajo, pero respondió igualmente.

La he sacado de su tierra sin su permiso y ahora le gustaría volver. ¿Alguno de vosotros es capaz de transportarla hasta allá? - preguntó mirando a su alrededor.

Claro, Harry - asintió Remus sacando su varita -. ¿A dónde quieres que la lleve?

¿Cuál es tu tierra? - le preguntó girándose hacia la serpiente -. Él te puede llevar sana y salva con un hechizo que no te hará daño, pero necesita saber a dónde llevarte.

El sur de África es mi tierra, Harry Potter. En medio de la selva.

Bueno, me ha gustado conocerte. Adiós.

Adiós, Harry Potter. Es un honor haber podido hablar contigo- se despidió ella.

Al sur de África, Remus - le dijo Harry al mago que estaba esperando y un segundo y un movimiento de varita más tarde, la serpiente ya no estaba.

En ese momento todos alrededor de Harry se relajaron visiblemente y soltaron la bocanada de aire que habían estado conteniendo desde que la serpiente había empezado a trepar por el brazo de Harry. Él estaba esperando nervioso la reacción de todos ellos al verle interactuar tanto tiempo con una serpiente.

Vaya - rompió el silencio Fred desde una rama por encima de Sirius.

Eso ha sido raro, ¿verdad, Gred? - dijo George sentado en otra sobre la cabeza de Hermione. Ambos estaban intentando dar tiempo suficiente a todos para salir de la sorpresa antes de que Harry lo interpretase todo de la manera equivocada.

Sí que lo ha sido, Feorge - asintió de acuerdo -. Algo único, ¿no te parece?

Muy cierto, hermano. ¿Y las bromas que podríamos hacer con algo así...?

¡No vais a hacer tal cosa! - les amenazó Molly superando el shock.

Claro que no, mamá - sonrió George inocentemente.

Nosotros nunca haríamos algo así - dijo Fred de la misma forma, pero su madre, obviamente, no se lo tragó y les miró entrecerrando los ojos.

Harry, ¿sabes qué clase de serpiente era esa? - preguntó Hermione algo pálida atrayendo la atención de todos.

Eh... No. La verdad es que no - admitió Harry después de pensar durante un segundo -. ¿Por qué? ¿Era rara?

No, no es rara - negó ella recuperando poco a poco el color -. Pero era una mamba negra, Harry.

Nadie, excepto Remus, que palideció un poco él también, pareció entender qué pasaba con las mambas esas y miraron confundidos a la chica.

Es una de las serpientes más venenosas del mundo, Harry - explicó frustrada por la falta de conocimiento de su amigo -. Mata en unos minutos si te muerde y luego se te ha subido al hombro... - dijo reprimiendo un estremecimiento.

Ahora todos estaban un poco pálidos y miraban a Hermione, a Harry y al último sitio donde había estado la serpiente sin saber muy bien dónde fijar la vista.

No me iba a hacer daño, Hermione - la tranquilizó rápidamente resistiendo el impulso de poner los ojos en blanco -. Me lo ha dicho. Y me ha dicho que las serpientes no muerden a los que hablan pársel.

Esto pareció liberar parte de la tensión de todos, pero no del todo.

Además - añadió en voz más baja -, después de lo de ayer no me preocupa demasiado una serpiente que no llega a los tres metros de largo y a la que le caigo bien.

¿Qué? ¿Ayer? - preguntó Sirius alarmado. ¿Cómo podía no preocuparse or tener una serpiente así de venenosa a centímetros de su cuello?, pensó preocupado.

Tendrás que esperar al segundo libro, Sirius - se encogió de hombros con una sonrisa -. Pero que sepas que de verdad que no iba a hacerme ningún daño. Ni ella ni ninguna de las demás serpientes del mundo si saben que hablo pársel, por muy venenosas que sean.

Su padrino gruñó sin estar convencido del todo, pero confiaba en su ahijado y si decía que no le harían daño, tendría que confiar en que no le hiciesen daño.

Bueno, que sepas que ha sido impresionante - cambió de tema con una sonrisa -. Escalofriante al principio cuando silbaba enfadada y tú le respondías y luego cuando se te ha subido al hombro, pero ha sido increíble.

Harry se sonrojó furiosamente hasta la raíz del cabello y todos sonrieron al verle. Era cierto que había sido escalofriante e increíble a la vez y les hacía gracia que alguien se atreviese a decírselo y al chico le diese vergüenza. O a lo mejor era su escasa habilidad para aceptar un cumplido.

Eh... Gracias, supongo - dijo Harry antes de cambiar de tema inmediatamente -. Luna, ¿me puedes contar ahora de qué iba eso de la varita? Y has dicho que no todos creen que existe. ¿Por qué no?

Es una de las tres reliquias de la fábula de los tres hermanos - explicó ella tranquilamente, como si estuviese comentando el tiempo.

¿La fábula de los tres hermanos? - repitió Harry con la misma expresión de confundido que Hermione.

La historia para niños - dijo Ron mirando a sus dos amigos -. ¿No la conocéis? - ambos negaron con la cabeza aún más confusos -. Oh, venga, todo el mundo ha oído esas historias. ¿Babbity Rabbity? ¿El mago y el cazo saltarín? ¿No os suenan?

Ron, Harry y yo nos criamos con muggles - le recordó Hermione poniendo los ojos en blanco -. Yo he oído historias como La Cenicienta, o cosas de esas.

Y mis tíos claramente no me iban a contar cuentos antes de irme a dormir - se encogió de hombros Harry. Ahora que todos sabían la verdad le era algo más cómodo hablar de su infancia porque ya no tenía nada que esconderles -. Así que, ¿cuál es la fábula de los tres hermanos?

Yo os la puedo contar - dijo la señora Weasley -. Se la he contado tantas veces a mis hijos que podría contarla dormida.

Todos se pusieron cómodos y se dispusieron a escuchar el cuento.

"Era medianoche y tres hermanos que iban de camino se encontraron con un río que les cortaba el paso. El río era demasiado ancho y profundo y la corriente demasiado rápida como para vadearlo o intentar pasarlo a nado. Por suerte, los tres hermanos eran poderosos magos y, agitando sus varitas, hicieron aparecer un puente para cruzar el río."

"Estaban a mitad de camino cuando la muerte les cortó el paso."

¿La muerte? - interrumpió Harry extrañado -. ¿Cómo va a cortarles el paso la muerte?

Es un cuento, Harry - puso los ojos en blanco Hermione.

Oh, cierto - se sonrojó un poco -. Lo siento, señora Weasley. ¿Puede continuar?

"La muerte no estaba nada contenta porque normalmente se llevaba la vida de todos los que intentaban pasar el río, pero era muy lista y fingió felicitarles por haber conseguido burlarla. Y les dijo que les haría un regalo a cada uno como recompensa."

"El hermano mayor era orgulloso y quiso ser todavía más poderoso. Le pidió que crease para él la varita más poderosa del mundo, capaz de derrotar a cualquier otra y la muerte se acercó a un saúco cerca del río e hizo una varita con una de sus ramas."

"El hermano mediano era arrogante y quiso humillar todavía más a la muerte. Le pidió algo que le diese el poder de resucitar a los muertos y la muerte cogió una piedra de la orilla del río y se la entregó diciendo que solo tenía que girarla tres veces para conseguir lo que quería."

"El hermano menor era el más humilde y el más inteligente de los tres y no se fiaba de la muerte. Le pidió algo que le permitiese irse de ahí sin que nadie lo supiese, algo con lo que ni siquiera ella misma pudiese seguirle. Y la muerte a regañadientes tuvo que entregarle su propia capa de invisibilidad."

"Se despidieron los tres y poco después cada uno siguió su camino. El hermano mayor llegó a una aldea cercana y retó a un duelo a un mago con el que llevaba peleado mucho tiempo. Le derrotó y, impulsado en parte por el alcohol, empezó a presumir a voces en un bar de que tenía la varita más poderosa del mundo y eso le hacía invencible. Esa misma noche, un mago se coló en su habitación, le robó la varita y, para mayor seguridad, le cortó el cuello. Y así la muerte se llevó al hermano mayor."

"El hermano mediano llegó a su casa y giró la piedra tres veces en su mano. Ante él apareció la chica con la que había estado prometido antes de que esta muriese. Sin embargo, la chica no era feliz porque ella ya no pertenecía a este mundo y ella estaba distante y triste. Los dos sufrían por no poder estar juntos realmente en este mundo. Así, llevado por la desesperación de estar con su amada, el hermano mediano se ahorcó para poder estar con ella y la muerte se lo llevó."

"La muerte empezó entonces a buscar al hermano menor por todos lados, pero jamás le encontró. Pasaron los años y la muerte seguía sin encontrarle. Tan solo mucho tiempo más tarde, cuando el hermano ya era mayor y tenía hijos y nietos y decidió pasarle la capa a su hijo, la muerte le encontró. Vino a buscarle y el hermano se reunió con ella como quien se reúne con un viejo amigo y se fueron los dos juntos como iguales".

Todos se quedaron en silencio reflexionando sobre eso.

Está claro, ¿no? - rompió el silencio Luna -. Esas son las tres reliquias de la muerte: la Varita de Saúco, la Piedra de la Resurrección y la Capa de la Invisibilidad.

Pero no pueden existir - dijo Hermione -. Hay varitas más poderosas que otras y eso no es raro, las capas de invisibilidad no son muy comunes pero hay muchas y es imposible resucitar a los muertos.

Pero se puede seguir perfectamente el rastro de la varita a lo largo de la historia, con periodos en los que desaparece, pero siempre vuelve a aparecer como la Vara Letal, la Varita del Destino...

Eso es cierto - intervino Remus pensativo -. Yo he oído hablar de esas varitas, pero no se me había ocurrido que podía ser la misma. Aunque tiene sentido porque todas dejan un rastro de sangre y asesinatos tras de sí antes de desaparecer otra temporada.

¿Entonces estáis diciendo que existe una varita capaz de vencer a todas? - preguntó Hermione escéptica.

Es una posibilidad - se encogió de hombros Bill -. Yo también he oído hablar de esas varitas.

Bueno, pero la piedra es imposible que exista - cambió de tema Hermione -. No se puede resucitar a los muertos. No hay ningún tipo de magia capaz de hacer eso.

Pero no decía que la hubiese resucitado de verdad a la chica - señaló Tonks -. Decía que ella ya no pertenecía al mundo de los vivos, así que era como una especie de fantasma.

Y por eso ambos sufrían. Porque estaban uno al lado del otro pero no podían tocarse ni nada por el estilo a pesar de que era lo único que querían en el mundo - dijo Charlie apoyando a la metamorfomaga.

¿Y la capa? - intervino Percy, que tampoco se lo creía -. Existen muchas y eso no significa que todas esas sean reliquias de la muerte.

Pero no es una capa que tenga un encantamiento desilusionador encima o algo por el estilo porque esas al cabo de algunos años se desgastan, se opacan o se forman agujeros - rebatió Luna -. Esta es una capa de verdadera invisibilidad. Totalmente indetectable y a la que no la afectan los hechizos. Es una capa muy vieja que sigue funcionando tan bien como el primer día. De esas solo hay una.

Los merodeadores estaban recordando la capa de James viendo cómo encajaba perfectamente en esa descripción y preguntándose qué habría pasado con ella después de aquel Halloween. El trío estaba evitando mirarse al pensar en la capa que se encontraba guardada en el baúl de Harry en lo alto de la torre de Gryffindor. ¿Sería posible que fuese la de la historia? Porque era cierto que la capa era vieja, pero no tenía ni un defecto.

¿Y tu padre y tú creéis que existen esas reliquias? - preguntó Sirius.

Sí, pero no somos muchos los que lo hacemos - reflexionó Luna -. La búsqueda de las reliquias lleva siglos en marcha y todavía nadie ha conseguido reunirlas todas. Se dice que el que lo haga se convertirá en el señor de la muerte. A lo mejor Harry vuelve a lograr lo imposible en los libros y las reúne.

Todos se echaron a reír suavemente. Otro desafío imposible.

Voy a apuntar todas esas tareas imposibles que le estamos poniendo a Harry encima. Bueno, también un poco a Ron y a Hermione, pero me parece que la mayoría son para Harry - dijo Remus pensativo haciendo aparecer un pedazo de pergamino y una pluma.

Ya lo apunto yo - saltó Sirius arrebatándoselos de las manos -. ¿Qué más se os ocurre? - preguntó después de escribir encontrar las reliquias.

¿Algo imposible? - reflexionó Tonks antes de sonreír y abrir mucho los ojos -. ¡Ya sé! ¡Pelearse con un troll! Pero no lanzándole hechizos, sino que se pelee cuerpo a cuerpo con él.

El trío estuvo a punto de estallar en carcajadas, pero todas estaban entretenidos discutiendo.

¡Eso es imposible! ¡Nadie está tan loco! - exclamó Sirius.

Creo que ese era el punto - sonrió Remus antes de ponerse a pensar -. A mí se me ocurre que tenga que dominar alguno de los hechizos más complicados que hay. Si cada libro es un año, es imposible que lo haga antes de terminar siquiera Hogwarts.

Solo a ti se te ocurriría algo así, Lunático - resopló Sirius divertido apuntando tanto lo dicho por Remus como lo dicho por Tonks -. Yo creo que tiene que superar a los merodeadores en otra cosa. ¡Ya sé! Tiene que sorprender tanto a Minnie que la de casi un ataque. Nosotros lo estuvimos intentando siete años, pero ni con las bromas más... masivas, podríamos decir, ni con las más inesperadas pudimos hacerlo.

¡Sirius! - exclamó Molly -, no digas algo así sobre Minerva.

¡No, no, no! ¡Tengo algo mejor! - gritó Sirius ignorando a la señora Weasley -. Tiene que encontrar una sala en Hogwarts que no hayan encontrado los merodeadores. Eso sí que es imposible después de todas las noches que nos pasamos recorriendo los pasillos en busca de todos y cada uno de los secretos de este castillo.

¡No le animes a que salga a vagabundear por la noche! - dijo la señora Weasley con el ceño fruncido, pero el resto aguantaba la risa al ver como Sirius pensaba algo todavía más descabellado.

¡Espera, tengo algo perfecto! - exclamó ignorándola una vez más -. Hay algo que siempre quise encontrar cuando estaba en Hogwarts, pero nunca lo conseguí y ya hemos estado hablando de leyendas que pueden ser ciertas aunque nadie lo haya probado. Quiero que encuentre la Cámara de los Secretos - declaró apuntándolo debajo de las otras dos cosas que ya había dicho.

Todos los que habían estado en Hogwarts ese año y los señores Weasley se quedaron helados en sus sitios al pensar en lo que había pasado ese año. De pronto lo que decía Sirius había perdido toda la gracia.

¡Sirius, dicen que dentro hay un monstruo! - le regañó Remus sin que ninguno de los dos se fijase en la reacción general que se había producido -. No querrás decir que quieres que tu ahijado tenga siquiera la posibilidad de encontrarse con él, ¿verdad?

Oh, vamos, Lunático. Esa cámara no existe. Ha habido cientos de personas, incluidos algunos de los magos más poderosos que han existido, que la han buscado sin éxito. No existe. Y aunque lo hiciese, el monstruo se habría pasado más de mil años ahí encerrado así que estaría más que muerto, fuese lo que fuese.

De nuevo, todos se volvieron a tensar. La cámara era muy real y si creían que el monstruo había muerto, tendrían que ir a preguntarles su opinión a los que se habían pasado meses petrificados en la enfermería. A mí me pareció muy vivo para que diga que tenía que haber muerto, pensó Harry reprimiendo un estremecimiento y el impulso de agarrarse la cicatriz que se le había quedado en el brazo derecho justo por encima del codo debido a la herida del colmillo del basilisco.

Yo prefiero algo más práctico - intervino tímidamente Neville intentando cambiar de tema y recibiendo miradas aliviadas y agradecidas de todos los que se habían tensado. A la vez, pensaba desesperadamente en qué era ese algo más práctico que había dicho. Entonces se le ocurrió al ver a un rubio a la orilla del lago -. Me gustaría que encontrase una forma de dejar en ridículo a Malfoy, al padre a ser posible porque con el hijo ya lo está haciendo estupendamente, pero si pudiese fastidiar de verdad a Malfoy padre, sería estupendo. Imposible porque tiene más contactos en el ministerio que nadie que conozca y se libraría de cualquier cosa, pero estupendo igualmente.

Y hablando del ministerio - dijo Percy -. No puede engañar a todos los del ministerio. Es imposible. No todos los que trabajan ahí son tan... cerrados a las nuevas posibilidades como Fudge. Mira, eso es lo que me gustaría ver cómo consigue. Que engañe al ministerio.

¿Cómo que les engañe, Percy? ¿A qué te refieres? - preguntó Remus entre confundido y divertido.

Mmm... No sé. Que consiga entrar en el ministerio sin que nadie le reconozca y que robe algo, o que haga quedar en ridículo a algún trabajador del ministerio - se encogió de hombros mientras Sirius seguía apuntando -. Si vemos algo así en los libros, lo habrá conseguido.

A mí me gustado lo de algo más práctico que ha dicho Neville - dijo la señora Weasley dedicándole una sonrisa al chico -. Hay una persona que lleva años escribiendo para El Profeta y es horrible. Siempre encuentra algo sucio sobre lo que escribir de la gente o se lo inventa y eso es casi peor, y nadie ha conseguido hacer callar a esa Rita Skeeter. Si esos tres - dijo señalando a su hijo menor y a sus dos amigos - consiguiesen una forma de hacerlo, o mejor, de que escribiese algo que por una vez fuese completamente verdad y sin alterar en ningún sentido, sería un milagro.

A lo mejor lo consiguen, Molly, querida - sonrió el señor Weasley -. Yo estaba pensando en algo que no tiene nada que ver con el mundo mágico, pero también sería una ayuda para muchos. Me da pena ver cómo los tíos de Harry están educando a su primo y me gustaría que hubiese una forma de hacerle ver que todo eso que hace está mal. Lo veo imposible teniendo en cuenta que Dudley odia a Harry y a la magia, pero estaría bien que viese que las cosas no son como se las están contando.

Vale, de momento eso me parece lo más imposible de todo - dijo Harry sonriendo -. Mi primo no va a cambiar por mucho que intente hablar con él o por mucho que se lo repita. Está demasiado mimado por mis tíos y vive demasiado cómodo en su burbuja como para querer afrontar la realidad. Haría falta algo realmente raro para hacerle cambiar de opinión.

Bueno, los imposibles y los problemas parecen seguirte, Harry - rio Ron -. A lo mejor si no todos son en Hogwarts y sucede alguno en tu barrio lo ve.

Y a lo mejor eso mismo hace abrir los ojos a tu tío - reflexionó Hermione -. No. Eso sí que es imposible. Pero estaría bien ver a tu tío intentando confiar en un mago.

Harry bufó divertido al imaginárselo. Ni en sus sueños ocurriría eso.

Hermione, ¿no te parece eso demasiado imposible o es que estamos hablando de otro Vernon Dursley? - preguntó el chico mirándola.

Bueno, Harry, como ha dicho Remus, ese es el punto - se defendió ella señalando a Remus -. Si querías algo imposible, pero que sirviese para algo, eso es lo mejor que se me ocurre.

Yo no tengo ni idea de algo útil ahora mismo - pensó Ron -, pero sí de imposible - dijo con una sonrisa -. Tienes que conocer y hacerte amigo de una de las razas mágicas más raras que existen. Ahora mismo están casi extintos y los pocos que hay están en las montañas y habría que haber perdido la cabeza o estar muy desesperado para acercarse a ellos. Te tienes que hacer amigo de un gigante. Es imposible porque apenas saben hablar apenas nuestro idioma así que no sé si es posible que te reconozca siquiera.

No sé si alguien es capaz de hacer todo eso - rompió George el silencio que se había formado mientras los que faltaban pensaban algo que añadir -, pero supongo que si alguien puede es Harry. Ya sabemos que ha hecho algo que se pensaba que era imposible y que nadie más ha podido hacer ni antes ni después que él y por eso se convirtió en el niño que vivió. Sobrevivir a un Avada Kedavra. Sería magnífico, y un alivio para todo el mundo, que si le vuelven a lanzar uno, sobreviva de nuevo.

¡George, ¿cómo puedes decir una cosa así?! - se escandalizó la señora Weasley.

Señora Weasley, es cierto. Sería un alivio que sobreviviese - rio Harry sonriendo al pelirrojo por encima de él y los dos gemelos se la devolvían. El resto miraba incrédulo a Harry por tomárselo así de bien y fulminaban a George con la mirada por sugerir algo como eso -. ¿Qué? No ha dicho que quiera que me alcance un Avada Kedavra - se defendió Harry -. Solo ha dicho que, SI me diese uno, querría ver cómo sobrevivía. Yo personalmente también querría verlo. Es uno de esos pocos imposibles que habéis dicho que me apetece que se cumpla si se llegan a dar las circunstancias.

Todos se relajaron un poco, pero alguno seguía mirando con los ojos entrecerrados a George así que Fred empezó a hablar para desviar la atención y evitar la incomodidad a su gemelo.

Yo quiero ver algo que es imposible desde hace diez años - dijo sonriendo malévolamente a Ron -. El pequeño Ronnie tiene miedo a las arañas y huye de todas ellas, incluso de las más diminutas. Me gustaría ver cómo le convence para que se acerque voluntariamente a ellas. Ni en sueños consigue hacer eso. No creo que Ron haya estado a menos de tres metros de distancia de una desde...

¡Eres un idiota! - se enfadó Ron rojo de furia -. ¡No puedes hacer algo así! ¡Es culpa tuya justamente que les tenga pánico por tu estúpida broma de hace diez años!

Fred perdió la sonrisa ante el arrebato de su hermano pequeño. Sabía que no le hacían gracia las arañas, pero no que era para tanto y que se había convertido en auténtico pánico.

Fred, lo siento, pero eso no ha tenido gracia - dijo Harry muy serio agarrando del brazo a su amigo en parte para calmarle y en parte para sujetarle y que no subiese al árbol de un salto a pegarle un puñetazo a su hermano. Por muy merecido que lo tuviese.

¡Idiota! ¡No sabes lo mal que lo he pasado por culpa de eso! ¡Y fue una venganza sin sentido porque tu estúpida escoba ni siquiera la rompí yo, sino que fue Ginny y yo la encubrí porque ella no quería que te enfadases con ella! - seguía gritando Ron.

Fred se quedó sin habla al oír eso. Le había gastado una broma muy sucia, incluso para sus propios límites, a su hermano pequeño cuando este no tenía más que tres años y resulta que no había sido él. Miró a su hermana y la vio sonrojada y arrepentida.

Fui yo, Fred - dijo ella bajando un poco la cabeza -. Fue un accidente, pero me daba miedo que te enfadases conmigo y que me gastases una broma. Ron lo sabía y me encubrió por eso.

Ahora Fred se sentía culpable por haberle provocado una fobia a su hermano por cuidar de su hermana. ¿Podía meter la pata un poco más?, pensó cerrando los ojos e intentando lidiar con la culpa. Al parecer sí, porque Ron seguía hablando.

¡Exacto! ¡Y por eso este año ha pasado algo horrible! ¡Y no habría sido tan malo de no haber sido por esa broma!

¿Qué ha pasado este año relacionado con eso, Ron? - preguntó Fred preocupado sin poder evitarlo.

Eso lo tendrás que ver cuando aparezca en el segundo libro, Fred - intervino Harry de nuevo antes de que Ron pudiese volver a ponerse a gritar -. Pero que sepas que no ha sido agradable ni aunque no te diesen miedo las arañas.

Nadie supo qué decir ante esto y el silencio se prolongaba incómodamente para todos mientras Harry y Hermione le susurraban cosas que nadie más oía a Ron para calmarle. Al cabo de unos minutos funcionó y el pelirrojo se relajó, aunque parecía muy molesto todavía con su hermano.

A mí se me ocurre otra cosa - habló Ginny rompiendo el silencio. Le parecía que lo mínimo que podía hacer por el hermano que había cuidado de ella era quitarle la atención de encima -. Es algo que me dijo Charlie que es muy raro. Ver nacer a un dragón.

Esto ayudó increíblemente a calmar a Ron al recordar junto a sus dos amigos el nacimiento de Norberto. Había sido algo que sabían que iban a ver una sola vez en su vida y que tenían suerte de haber estado ahí siquiera. Ginny siguió hablando sin darse cuenta de esto.

Charlie me dijo que solo hay alguna posibilidad de verlo en una reserva de dragones y que él, que lleva varios años en una, todavía no había podido hacerlo.

¡Ginny, ¿cómo puedes decir que quieres que tu hermano, Harry y Hermione estén cerca de un dragón?! - exclamó la señora Weasley mirando con el ceño fruncido a su hija.

Mamá, solo es que vean como nace uno. Recién salido del huevo no puede ser muy peligroso - replicó ella -. Es el momento más seguro para acercarse a uno.

Es cierto que eso es raro - Charlie intervino para salvarle un sermón a su hermana -. Pero en la reserva me enterado de algo que muchos ahí sueñan con hacer y nadie ha hecho porque es imposible acercarse lo suficiente. Y debo admitir que a mí también me gustaría, pero hay que estar completamente loco para intentarlo. Me gustaría volar sobre un dragón.

¡Charlie! - se horrorizó su madre planeando formas de sacarle de la reserva -. ¡Eso es peligroso! ¡Ni se te ocurra intentarlo! ¡Te lo prohíbo!

No pienso hacerlo, mamá - replicó él resistiendo el impulso de poner los ojos en blanco -. Como te he dicho, nadie lo ha hecho porque es imposible y hay que estar rematadamente loco.

Pues no sé qué me parece más loco - dijo Bill -. Eso o lo que llevamos hablando todo el capítulo. Entrar a robar en Gringotts, y salir con éxito, me parece totalmente imposible. Han reforzado todavía más las medidas de seguridad desde el casi robo que hubo el año pasado y ahora es incluso más impenetrable que antes.

Oh, venga ya - bufó Harry poniendo los ojos en blanco -. Ni yo ni ninguno de ellos dos - dijo señalando a Ron y Hermione - estamos tan locos como para hacer algo así. Ya os lo hemos dicho, pero no nos hacéis caso. ¿Robar en Gringotts? ¿Volar sobre un dragón? ¿Encontrar las reliquias esas que llevan cientos de años perdidas? No es posible.

Si quieres podrías encontrar en su lugar la diadema perdida de Ravenclaw - aportó Luna -. Es otra de las cosas que está buscando mi padre, aunque nadie la ha visto desde antes de la muerte de la misma Rowena Ravenclaw.

Estupendo. Otro artefacto perdido hace milenios - ironizó Harry al ver que su padrino lo añadía a la lista de imposibles que se estaba haciendo demasiado larga en su opinión. Suspiró ignorando las risitas de los que le rodeaban y miró su reloj -. Me parece que deberíamos ir yendo hacia el comedor porque tenemos que estar ahí en poco más de cinco minutos.

Aún bromeando entre ellos, se fueron levantando tranquilamente y se dirigieron hacia el interior del castillo.

Hey, Neville, Luna - les llamó Harry alcanzándoles. Iban los dos hablando un poco apartados del grupo, sintiéndose más bien unos extraños que parte de ellos -, ¿os queréis sentar con nosotros también durante la lectura? Sería estupendo.

Oh, claro. Gracias, Harry - habló Luna la primera mientras Neville se sonrojaba un poco por la invitación que en el fondo había estado deseando que le hiciesen, pero no se había preguntado él mismo.

A mí me encantaría - balbuceó al final y sin pretenderlo sonrió cuando vio la enorme sonrisa que apareció en la cara de Harry.

¡Estupendo! ¡Venga, vamos o nos quitarán los sitios! - exclamó girándose y saliendo corriendo hacia el castillo que el resto ya casi había alcanzado.

Al cabo de unos pocos minutos ya estaban todos sentados en los mismos sitios de antes, aunque Luna y Neville habían arrastrado con ayuda de Harry, Ron y Hermione un pequeño sofá hasta que estuvo a pocos pasos del que ocuparía el trío.

El profesor Dumbledore se puso en pie y las conversaciones cesaron casi de inmediato mientras los últimos rezagados se apresuraban a llegar a sus asientos.

Ahora que hemos descansado todos, podemos seguir leyendo. ¿A alguien le apetece leer el siguiente capítulo?

A mí me apetece leer este - dijo Harry -. Prefiero leer uno que sé que es tranquilo y si no me equivoco este es el viaje en tren a Hogwarts.

Está bien, señor Potter - accedió el director con un asentimiento de la cabeza -. Cuando esté listo, empiece la lectura.