← Historia 183341 · de
Historia 183341 — capítulo 4
Hola a todos! Siento mucho el retraso (otra vez). He empezado la universidad y no me da tiempo de hacer gran cosa. Escribo siempre que puedo lo que pasa es que tardaré más en subir capítulos. Comentad que os va pareciendo la historia. Muchas gracias a todos los que me leéis, es muy importante para mi. Besos.
Tras el banquete de comienzo de curso los prefectos tenían que acompañar a los de primero a sus habitaciones. Cada par de prefectos de cada casa cumplió con su deber. Tras ello, tendrían que hacer rondas por el castillo, no sólo ese día sino todos los días del año. Draco no había mirado el pergamino que Hermione le había dado en el tren, así que se dirigía a su dormitorio cuando Pansy lo llamó.
¿Has leído el pergamino que te dio la sangre sucia?
Draco notó que toda la sangre de su cuerpo se le concentraba en la cara al haber oído esa palabra. Como pudo se contuvo y negó lentamente con la cabeza mientras buscaba el pergamino en su mochila. Cuando lo encontró, lo desenrolló y leyó su contenido.
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
19:00 - 21:00
Hufflepuff y Slytherin
Ravenclaw y Gryffindor
Hufflepuff y Ravenclaw
Slytherin y Gryffindor
Slytherin y Ravenclaw
Gryffindor y Hufflepuff
22:00 - 00:00
Ravenclaw y Gryffindor
Hufflepuff y Slytherin
Slytherin y Gryffindor
Hufflepuff y Ravenclaw
Hufflepuff y Gryffindor
Slytherin y Ravenclaw
Nos los hemos repartido. Cada día le toca a un prefecto de cada casa. Hemos decidido que mañana empiezo yo la ronda y tu ya haces la del miércoles.
Genial.
El miércoles llegó antes de lo esperado. Draco sólo deseaba que no te le tocara hacer la ronda con Hermione. En el fondo sabía que se estaba mintiendo a él mismo pero eso no lo iba a reconocer el voz alta.
Ni siquiera sabía a dónde tenía que ir para empezar la ronda, así que se quedó sentado hasta que escuchó murmullos provenientes de sus compañeros. Levantó la cabeza y allí estaba ella. Moviendo las caderas, con la cabeza alta, paso rápido.
Malfoy tenemos que hacer la ronda. Y ya vamos tarde. - Al ver que no reaccionaba siguió insistiendo. - Sé que me has escuchado perfectamente. En un minuto quiero verte al pie de las escaleras.
Y se fue tan rápida y decidida como cuando llegó. Draco no sabía qué hacer. Sus compañeros de mesa lo miraban con cara divertida, le hablaban, pero él no escuchaba nada. Su cerebro estaba procesando que tenía por delante dos horas a solas con Hermione y nada ni nadie se lo podía impedir ni podía decirle nada por ello.
Se levantó sin mirar a nadie, con la mirada fijada en la puerta del Gran Comedor. Salió y llegó al pie de la gran escalera de entrada. Hermione le dirigió una mirada reprochadora.
No puedes llegar tarde ningún día más. Como se te ocurra…
Granger, Malfoy, ¿qué están haciendo aquí aún?
Yo… Lo siento, profesora McGonagall, ya nos íbamos.
Ambos subieron las escaleras y se alejaron del despacho de la profesora McGonagall.
Así que… ¿qué tenemos que hacer?
¿No te has leído el pergamino que te di?
¿Tú qué crees, Granger?
Hermione le dedico una mirada de irritación. Había esperado a que Malfoy se presentara en el compartimento del tren para que él ni se digne en leer el pergamino.
Dio media vuelta y se dedicaron a andar por los pasillos, separados el uno del otro y sin hablar. De vez en cuando se miraban durante pocos segundos para quitar la mirada antes de que el otro se diera cuenta.
Las dos horas pasaron rápido pero, sin darse cuenta de la hora que era, de repente se encontraban en la otra parte del castillo. Ambos se miraron y asintieron sin decir palabra alguna.
Mientras iban andando por los pasillos escucharon el maullido de la Señora Norris.
Mierda, que seamos prefectos no significa que podamos andar a deshora por el castillo.
¿Has dicho mierda, Granger?
Oh, vamos, cállate, Malfoy. ¿Qué vamos ha hacer ahora?
¿Y tú eres la inteligente?
La cogió del brazo y entraron en la primera puerta que se encontraron, que resultó ser un armario bastante pequeño para dos personas. Entraron y Draco cerró la puerta detrás de él, dándole la espalda a Hermione. Se dio la vuelta y se quedaron a pocos centímetros de distancia el uno del otro. Draco no podía dejar de mirarla, gracias a la luz de la varita de Hermione.
¿Qué miras?
Nada, nada…
Los minutos siguieron pasando y Draco seguía mirándola.
¿Puedes parar de mirarme, por favor?
¿Por qué? ¿Es que te pone nerviosa?
Nada de eso, es solo que molestas.
¿Y si hago esto… - Draco se acercó más todavía, pegando su frente con la de Hermione. - tampoco te pones nerviosa?
N-no.
¿Y si hago esto? - Se acercó más todavía dejando sus bocas casi rozándose.
Draco…
Escuchar su nombre saliendo de los labios de Hermione hizo que actuara. Juntó sus labios con los de ella y la abrazó como tantas veces había querido. Hermione tardó pocos segundos en responder al beso y, cuando lo hizo, entrelazó sus manos detrás del cuello de Draco.