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Historia 183341 — capítulo 7

-Hermione… Hermione…

-Hmm…

-Despierta, Hermione.

Abrió los ojos lentamente y se sobresaltó al ver os ojos de Draco mirándola fijamente. Acto seguido miró su reloj de muñeca y se levantó de un salto de la silla.

-¡Es muy tarde! ¿Dónde estab…?

-No es asunto tuyo.

Hermione se quedó con la boca abierta dejando la pregunta inacabada. No entendía cómo Draco se atrevía a contestarle así después de haberle estado esperando durante horas. Pero Draco pensó que era mejor dejar el tema de sus padres a parte de su… ¿relación?

-Genial. Te espero, alejada de mi torre, con la posibilidad de que me pillen, ¿y me contestas así?

-No te he contestado de ninguna forma. Sólo te he dicho que no es asunto tuyo dónde haya estado.

-Fenomenal, simplemente fenomenal, Malfoy.

Dicho esto, se dio la vuelta y salió de la clase en dirección a su dormitorio. A través de los atajos llegó a su sala común en menos de 10 minutos. Se sentía humillada. Había confiado en Draco ciegamente. ¿En qué había estado pesando? Es un Malfoy y ella… una "sangre sucia". Se sentía engañada, traicionada… pero no sabía si por parte de Draco o por ella misma.

El lunes llegó y Hermione estaba más arisca que de costumbre. Iba sola de clase a clase, comió y cenó sola, y, cuando llegaron a la sala común, se fue a su dormitorio (gracias a Dios que era prefecta y tenía la habitación para ella sola).

Después de darse una ducha caliente, se metió en la cama e intentó leer los temas que había dado durante las clases. Llevaba una hora leyendo cuando escuchó un ruido en su ventana. Se asomó y vio una nota encajada en una rendija de la ventana. La abrió y la leyó.

Hermione, te espero en el mismo sitio de siempre. Quiero verte. - D.M.

Con rabia, arrugó la nota y la tiró a la basura.

La semana avanzaba y las notas ya no sólo le llegaban a su ventana, sino que se las encontraba entre sus libros, en su mochila, en su sitio de clase… Hermione procuraba no mirar a Draco cuando se encontraban en el mismo sitio. También iba siempre acompañada por Harry o Ron para asegurarse de que no se le acercaría. Pero Draco no se daba por vencido.

Después de dos largas semanas ignorándolo, Draco decidió llevar la táctica contraria. Dejó de mandarle mensajes y no intentaba acercarse a ella. Cuando llevaba una semana con esta nueva táctica, Hermione empezó a preocuparse. ¿Significaba eso que ya la había sustituido? ¿Que ya no le interesaba? ¿Que todo había sido mentira?

Diciembre y las vacaciones de navidad llegaron antes de lo previsto. Harry, Ron y Ginny irían a La Madriguera a pasar las navidades pero Hermione pensó que pasar tanto tiempo encerrada con Ginny, que intentaría sacarle el porqué de sus cambios de humor, y con Ron, el cual mostraba signos de sentir algo hacia ella, no sería una buena idea. Tras mucho discutir con ellos, no dio su brazo a torcer y firmó en la lista de alumnos que se quedarían en Hogwarts durante las vacaciones.

Suspiró aliviada al pensar que Draco tampoco estaría en el castillo y que tendría por fin un poco de tranquilidad. Pero se llevó una sorpresa cuando, ni habiendo pasado 24 horas desde que el Hogwarts Express partiera hacia Londres, se sentó en la biblioteca en su mesa de siempre y vio a Draco sentado de espaldas a ella dos mesas más allá.