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Un último suspiro. — capítulo 12

Habían caminado durante todo el trayecto sobre los deberes que enviaron para las vacaciones, y que Draco ya daba por hecho que lo harían juntos. Pasaron a una pastelería donde compraron varios pastelitos de chocolates y dos cafés para llevar, él no solía tomar café a esas horas y ni si quiera sabia de que iba Hermione, pero como la chica había dicho que quería que conociera a alguien, el gustosamente la había seguido.

Esto definitivamente no era una cita, había imaginado algo diferente, caminar por las calles de Londres, ir a tomar algún helado, era de locos en pleno inverno, pero a Draco le gustaban los helados, luego ir a cenar a un sofisticado restaurante, para después acabar la velada bailando una canción lenta.

-Un galeón por tus pensamientos.-Susurró la chica cogiéndole la mano que tenia vacía, ya que la otra era donde llevaban la bolsa con los pasteles y el café.

-Más quisieras.-Dijo este sonriendo sacándole una sonrisa a ella.

-No te preocupes, Draco.-Habló ella desconcertando al chico.- Tendremos nuestra cita, no sé muy bien cuando, pero la tendremos, al menos eso espero.

¿Cómo era posible que ella siempre se enterara de lo que pasaba por su cabeza? Negó con la cabeza, sonriendo, como le gustaba Hermione. No la Hermione, que iba siempre con Potter y Weasley, la que llevaba todo el tiempo el cabello destartalado, que se pasaba todo el maldito tiempo en la biblioteca, y que siempre utilizaba ropa holgada y grande.

Aunque recordaba también que en alguna ocasión le había encantando con el cabello hecho un desastre y con aquella ropa, y siempre solía observarla desde lejos cuando por casualidadella se encontraba en la biblioteca.

Pero le gustaba Hermione, es más le fascinaba, en todos los términos, con el cabello mal puesto, con cualquier ropa que se pusiera le encantaba, en cualquier sitio y lugar, simplemente la chica era ella misma, no como Pansy ni Daphne que sepasaban horas y horas arreglándose para idiotas que después las dejaban plantadas, no, ella simplemente era diferente y eso le cautivó, le cautivó pese a que ella estaba cambiada.

-Se supone que hoy no podíamos venir, pero la señora Dooley siempre hace excepciones, pese a que el doctor Smith se enfade, y termine aceptando con una sonrisa en la cara.-Dijo esta sonriendo entrando aun cogidos de la mano, Draco escuchó pero aun no sabía de que iba eso.

Se quedaron observando fuera de una habitación, a un niño delgado y pequeño, no más de cinco años, tenía los ojos cerrados, quizás estaba durmiendo, pensó Draco, al instante volteó a ver a Hermione con desconcierto, ¿Quién era ese niño? ¿Sería su hijo? ¿O su hermano? ¿O hijo de Potter? Todas esas preguntas pasaron por su cabeza, pero ella negó con la cabeza comenzando a hablar.

-El mismo día en que me dijeron que mis padres estaba muertos,-Dijo está haciendo una pausa.- el policía con el que había hablado me dijo que alguien me estaba esperando, no había reaccionado, aun seguía pensando en mis padres, hasta que recordé a mi hermano.-Susurró ella esta vez mirándole a los ojos, para después volver a posar la mirada en el niño.- Cuando le vi, corrí a abrazarle, corrí porque era mi hermano, porque era la única familia que me quedaba. Después de varios exámenes de sangre para ver si realmente el era mi hermano, la custodia pasó a ser mía, yo sería su tutora hasta que él cumpliera los dieciocho en el mundo muggle, todo comenzó a ir bien, bueno al menos por unas semanas, pero un día cayó enfermo. En el hospital al que acudí no sabían que tenía, ni si quiera sabían que hacer, enfadada a más no poder, lo traje a San mungo, algo arriesgado ya que se supone que el solo es un muggle, pero no, mi hermano tiene magia, hizo su primera aparición de magia cuando solo tenía tres años.-Dijo esta sonriendo, sabiendo que se había desviado del tema.- Bueno la cosa es que aquí conocí al doctor Smith, quien se encargó de él desde el primer momento, pasé durante todo el verano aquí, día tras día, a veces dormía aquí y otras iba a casa para después volver, pensé que pronto nos iríamos de allí que tan solo sería una virus.-Sonrió con tristeza.- Pero la cosa fue mucho más grande de lo que pensé, el doctor Smith me dijo que tenía una enfermedad terminal, que aun no sabían que tenía, pero que necesitaban hacerle una operación de alto costo, con el tratamiento que, qué bueno, que le están dando no es suficiente.-Susurró esta vez besándole la mejilla.- Pero saldré de esta, bueno tenemos que salir de esta.-Dijo ella mirando hacia la ventana donde estaba la habitación.

-¿Por qué volviste a Hogwarts?-Preguntó esta vez queriendo saber la verdad.

-Porque Kinsgley es como mi mentor, y bueno MccGonagall no iba a dejar que su alumna predilecta no volviera al colegio a cursa el último año, ambos hablaron y bueno dijeron que debía volver, quería quedarme aquí, pero en fin, vengo verle muchas veces a la semana y bueno la señora Dooley lo cuida muy bien…

Poco a poco Draco fue encajando todo, la manera fría que tenia de ser, las salidas por las tardes, y la nocturnas, algunos días que no había asistido a clase, el cambio de torre para poder salir mejor sin que nadie la detuviera, y lo de vender las empresas, el dinero que necesitaba ella era para eso, para costear la operación. Sintió su mundo caer, al ver lo fuerte que era la chica, soportar la muerte de sus padres, la enfermedad de su hermano, pero faltaba algo, aun faltaba algo ¿Qué pasaba con Potter y Weasley? Decidió callar al ver que ella, se acercaba a la puerta.

-¿Es por eso que necesitas el dinero?

-Si.-Dijo está abriendo la puerta.- Pero hablamos mejor de eso, después.

Entraron cogidos de la mano, el chico al instante dejó la bolsa en la cama contigua, observando como el pequeño niño de ojos castaños y cabello claro, sonreía con amor a su hermana.

-Hermione.-Susurró levantando sus brazos.

Ella lo abrazó dándole pequeños besos en la mejilla.

-¿Quién es él?-Preguntó curioso sonriendo.

-Derek, el es Draco.-Dijo Hermione observando a Draco quien sonrió al instante.

-Hola, Derek.-Dijo este dándole la mano.

-¿Eres el novio de mi hermana?-Preguntó dejando desconcertado a los dos.

-Bueno, pronto lo seré.-Susurró mirando a la chica, mientras le guiñaba el ojo, haciendo que ella soltara una risita.

Comieron los pastelitos, entre risas, mientras el niño no paraba de hacerle preguntas a Draco, como por ejemplo, ¿Cuándo os vais a casar? ¿Y cuando hijos vais a tener? ¿Me compraras un perro? ¿Nos iremos a vivir todos juntos?

Draco reía, mientras Hermione moría de la vergüenza por las preguntas del pequeño y curioso de su hermano.

-Derek, basta deja a Draco comer tranquilo, mejor comete tu pastel.-Habló ella de manera autoritaria, sacándola una risita a ambos.

-Hermione.-Le reprendió Draco cogiéndola del brazo para sentarla en su regazo.- No seas así… es un niño curioso, solamente.

-Draco.-Dijo esta mirándole a los ojos.- ¿Cinco hijos, nos casaremos en primavera, una casa grande de color blanca, y dos perros gigantes?

-Eso es.-Contestó él sonriendo.- Verás que sí…

-Eres un idiota.

-Lo soy.-dijo este besando sus labios de manera posesiva.

Siguieron hablando, mientras el niño poco a poco se iba quedando dormido con las historias de dragones y princesas que Draco le iba relatando, mientras ella observaba con amor a Draco, no podía decir que le amaba, pero le gustaba, le encantaba y le tenía cierto cariño, solo esperaba que él no la presionara para hablar sobre sus sentimientos, ya que sobre aquello aun le quedaba para poder hablar.

Pese a que tenían prohibidas las visitas a esas horas, ambos se recostaron en la cama del al lado para poder dormir un rato, o lo que hiciera falta, hablar sobre todo su dolor la había dejado con una tristeza inexplicable algo que Draco notó al instante atrayéndola hacia su pecho para después unir su labios en un largo y apasionado beso.

-Así no me ayudas, Draco.-Dijo ella sonriendo ocultando su cara en el pecho de él.

-Y yo debería darme una ducha fría, muy fría.-Habló él sacándole una carcajada a ella algo que al chico le pareció la melodía más magnifica y maravillosa que él jamás haya escuchado antes.

-¿Por qué no me lo contaste antes, Hermione?-Preguntó él en un susurró.

-¿Y confiar en alguien que me había tratado mal durante cinco años?-Pregunto ella.- No Draco, necesitaba saber que no te ibas a alejar de mi después de contarte todo esto, necesitaba saber que yo te importaba por eso siempre estaba fría y muy a la defensiva.

-Lo siento.-Susurró el pronunciando aquellas dos palabras con dolor.- Por lo de los años anteriores.

-No te preocupes.-Habló ella besando sus labios.- Eso ya no tiene importancia, lo único que me importa ahora es Derek y tú.

*Derek y tú… y tú…*Sintió como su corazón se llenaba por completo, como sentía el amor que desprendía, no necesitaba un te quiero o te amo, no por ahora, con aquello le bastaba y le sobraba, sabía que el miedo de que le fueran hacer daño seguía dentro del corazón de la chica, pero sabía que cuando ella pronunciara esas dos palabras, sería las más sinceras que jamás hayan salido de su boca, simplemente sabía que sería así.

-¿Aun queda historia por contar, verdad?-Preguntó Draco besando el cabello de la chica.

-Aun queda…-Susurró ella abrazándolo.- Pero tenemos mucho tiempo, ya te contaré.

El sonrió sintiendo la confianza que ella tenía con él, no podía estar más feliz.

-¿Mientras tanto?

-Mientras tanto, abrázame Draco y bésame, como si yo fuera la única chica importante en tu vida.

Lo erespensó Draco.

-Y tú a mí, también abrázame, Hermione, como si yo también fuera el único chico en tu vida…

*Eres el único, después de Derek,*pensó ella sonriendo.

Y así con aquellos pensamientos, en sus mentes, se fueron quedando dormidos, cayendo a los brazos de Morfeo.


Bueno, bueno...

¡Por fin sabemos quien es el niño!

Por más que intente ocultar la identidad del 'niño' vuestras deducciones salieron a flote, y muchas eran ciertas...

¡Esperemos a ver que será lo que le contará ahora Hermione a Draco!

¡Nos leemos!

¡Besitos!