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Un último suspiro. — capítulo 22

Uno. Dos. Tres… Contaba Hermione mentalmente mientras entraban a la casa, aferrada a la mano de su novio se sintió de alguna manera protegida, pero no podía dejar de pensar en la madre de Draco. ¿Y si no le caía bien? ¿Y si la mujer no la quiere como novia de Draco? ¿Y si hacen que terminen? Todas aquellas preguntas pasaban por su cabeza, pero con tan solo ver la cara radiante del rubio, sabía que iría todo bien.

No debía preocuparse por eso, solo sería una semana. Conocería a la mujer, quizás comerían todos juntos cada día, y posiblemente intercambiaran algunas palabras, nada más fuera de lo común. No había peligro.

Al entrar a la casa, no la reconoció. Había estado allí hacía tiempo, cuando habían sido secuestrados en la guerra, pero no era la misma que ella recordaba. El interior estaba más vivo, llena de colores preciosos y sofisticados, cortinas largas de color crema, muebles preciosos, fotografías y cuadros por todas partes, flores que le daban un aspecto más hogareño. Simplemente no era la casa que ella recordaba.

-¡Hijo! - Gritó Narcisa bajando las escaleras para abrazar a Draco quien se había soltado de la mano de Hermione.- Te veo más radiante.- susurró perforándolo con los ojos.- Estas guapísimo, como siempre.

-Lo sé, madre.

La mujer puso los ojos en blanco con una sonrisa en la cara.

-¿Y esta señorita? - Preguntó sonriendo.- ¿Hermione, verdad? - Y antes de que la castaña pudiese contestar sintió como la mujer la abrazaba y le daba dos besos en las mejillas.- Bienvenida a casa, querida.

-Gra-gracias, señora Malfoy - Susurró Hermione regalándole una pequeña sonrisa.

-Puedes llamarme Narcisa, si quieres - dijo mirando como Draco volvía a coger la mano de su chica.

-Iré a enseñarle a Hermione la habitación en la que dormirá - habló Draco tirando del brazo de la castaña.

-Dentro de una hora, estará lista la cena, queridos.

Hermione asintió con una sonrisa recibiendo otra de parte de la mujer.

Narcisa los vio alejarse juntos, podía percibir desde el salón el amor que ambos desprendían, podía percibir la felicidad de su hijo aunque él siguiera con su semblante frío, simplemente ella se sintió bien por su hijo, hacía años que no lo veía de aquella manera, tan feliz. Era maravilloso. Porque aquella chica, era la indicada, y Narcisa lo sabía.

-Aquí dormirás tú - dijo Draco entrando a una gran habitación.

-Está bien - Susurró ella.- ¿Y tú?

-Estaré en la habitación de enfrente - Dijo este besando sus labios.- El baño es la puerta de la derecha, y la otra puerta es un armario, por si quiere poner tus cosas. Cualquier cosa que quieras estaré enfrente.

Ella asintió viendo como él se marchaba cerrando la puerta consigo.

Se dio una larga ducha haciendo que se le despejara por completo su mente, salió de la ducha observando el majestuoso baño, y se miró en el espejo aun envuelta en la toalla, se sentía bien pero a la vez sentía que algo le hacía falta, y no sabía que podría ser aquello. Sin embargo no le dio mucha importancia.

Se colocó un vestido de encajecolor azul, que terminaba antes de sus rodillas en forma de falda, dejando ver sus piernas bien formadas y torneadas. Se coloco unos zapatos que la misma Pansy había escogido para ella. Y peinó su larga melena dejando sus largos rizos formados sentada en el tocador, sin embargo no se maquillo.

-¿Bajamos? - preguntó Draco mirándola con amor.

-Claro - susurró ella regalándole una sonrisa.

-Me encanta tu vestido - Habló él parándose en seco, para darle una vuelta, haciendo que el vestido de ella se levantara un poco. - Estás preciosa.

-Tu tampoco te quedas atrás - Le contestó ella observando la camisa azul cielo que dejaba ver un poco de piel del chico ya que tenia los tres primeros botones abiertos y los pantalones negros que llevaba.

Narcisa estaba ya estaba abajo esperándolos. Comenzaron a hablar mientras se dirigían al comedor, la mujer no paraba de dialogar con Hermione quien se sentía como si estuviera en casa, pero no cualquier casa, sino en la de sus padres, y con ellos vivos.

-Y dime, querida - Dijo la mujer cogiendo la fuente en la que habían guisantes para volver hablar.- ¿Qué harás cuando salgas de Hogwarts?

Ella miró a Draco y volvió a mirar a la mujer.

-Bueno… la verdad es que aun no lo sé… Kinsgley me ha ofrecido un puesto de trabajo en el ministerio al salir del colegio - hizo una pausa para beber de su copa de agua.- Pero… no lo tengo claro.

Omitió que tenía un hermano enfermo, no porque le diera vergüenza, si no porque no lo creía conveniente hablarlo.

-Deberías aprovecharlo… Kinsgley no da cargos en el ministerio a todo el mundo - habló la mujer sonriéndole.

-Ya… bueno, aun debo pensarlo.

La mujer asintió sin decir nada más. No quería poner en apuros a la chica, ni que pensara algo malo sobre la madre de su novio, simplemente quería saber más sobre su futura nuera.

-Draco debe hacerse cargo de la empresas Malfoy, solo si él quiere - Dijo mirando a su hijo quien asintió.- Ya te he dicho que no te obligaré a que te hagas cargo de ellas, puedes hacer lo que quieras, Dragón.

Dragón, Hermione sonrió ante aquel nombre, sonaba bonito, precioso, tierno.

-Tranquila, madre. Yo me haré cargo de ellas. Es más tengo ganas de empezar a competir contra Theodore - Dijo riendo.- Es broma, ambos vamos a dedicarnos a lo mismo.

-¿Cómo esta? - Preguntó la mujer sonriendo.

-Bien… pesado como siempre, pero bien.

  • Oh, me alegro. Darline no para de preguntarme si sé de algo sobre si Theodore tiene novia o algo por el estilo, según ella Theo no le cuenta nada.

-Ya sabes cómo es madre… Kate lo sobreprotege mucho, y el señor Nott es todo lo contrario, normal que Theo no le guste volver a su casa. Con unos padres como esos.

-Bueno… que podemos pedir - dijo soltando una risita.- Hablando de padres, ¿Tus padres saben que estás aquí? Y… ¿A que se dedican?

Pronunció aquellas preguntas tan rápido que a Draco no le dio tiempo de cortar a su curiosa madre, y Hermione solo trago en seco.

-Madre… no…

-Tranquilo - susurró Hermione.- Mis padres eran odontólogos.

-¿Eran? - preguntó Narcisa extrañada.

-Están muertos - susurró sin mirarla.

Narcisa se disculpó de inmediato, se sentía mal por la chica, pero Hermione no quería que tuviera lastima de ella, había conocido a mucha gente en el hospital que tenia lastima de ella, y no quería eso más. Así que como mismo empezó la conversación, ella cambio de tema hablando sobre cosas triviales, sobre el mundo muggle y cosas por el estilo. Madre e hijo agradecieron hablar sobre otras cosas que no fuesen aquellas que hacían sentir mal a la chica.

Justo después del postre la mujer se excuso diciendo que había sido un día muy cansador, que mañana los vería en el desayuno. Ambos se quedaron en el sofá, observando el fuego en la chimenea, mientras una suave melodía de piano inundaba sus oídos.

-¿No fue tan malo, verdad? - preguntó Draco acariciando las manos heladas de ella.

-No - sonrió Hermione.- Creo que fue mejor de lo que imaginé… No sé porque estaba tan nerviosa.

-Es normal… Mi madre muchas veces intimidaba a mis amigos cuando venían a jugar, con los únicos que se daba más era con Pansy, Theo y Dap…

-Puedes decir su nombre, Draco. - Dijo sin entender porque se había callado.- A mi no me importa que la nombres.

-Lo siento… no sé porque me calle.

No dijeron nada más, ella solo se recostó en su hombro, cerrando sus ojos e inspirando profundamente, el calor que desprendía aquella casa era inimaginable cuando la veías por fuera, pero se sentía bien allí, aunque fuera imaginando que no eran Draco y Narcisa quienes vivían allí, si no que sus padres junto a Derek.

-Ven, Granger - dijo su apellido sacándole una sonrisa a la chica.- Bailemos.

Se iba a negar, pero de pronto se sintió atrapada por unos fuertes y musculosos brazos que rodeaban su cintura, mientras ella con los suyos rodeaba el cuello del chico.

-No te puedes negar a mis encantos, Granger - susurró Draco de manera arrogante sacándole una carcajada a Hermione.

-Estas en lo correcto, Malfoy - dijo ella lo más bajito que pudo en su oído.- No puedo negarme, ya no.

-Y eso me alegra… Hay algo que lleva rondando en mi cabeza por mucho tiempo, pero no te lo había querido decir aun.

Ella sonrió.

-¿Tan malo es que no me lo pudiste decir antes?- Preguntó ella.

Él le dio una vuelta.

-No es malo… aunque si puede serlo, depende de donde lo mires o a quien se lo preguntes.

-Sabes que puedes decirme lo que quieras…

-Lo sé…

Ella lo miró interrogante.

-¿Entonces?

Draco la observó aun bailando, observó sus pequeñas pecas, aquellos labios rojos tan apetecibles, sus ojos color caramelo, el cabello largo y ondulado, su pequeña nariz. Simplemente se dio el tiempo de observarla, era un hombre con suerte, tenía a la mejor chica entre sus brazos, solo para él… No podía pedir nada más, ella lo completaba y él lo sabía.

-Eres preciosa - susurró después de un largo rato para detener el baile y acariciar la mejilla de ella, Hermione por instinto colocó su mano sobre la de él.- Sé que no soy la persona más romántica, y que posiblemente nohemos hablado sobre nuestros sentimientos abiertamente, pero quiero que seas solo mía, por eso… ¿Hermione Granger quieres ser mi novia?

Ella trago en seco.

Se había esperado cualquier cosa, cualquier otra pregunta. Menos esta. Aun así estaba llena de alegría por dentro, la Hermione que llevaba dentro daba saltitos de felicidad, ya no podía pedir nada más. Sabía que lo de que quiero se seas solo mía era su manera de expresar cuanto la quería, ella lo tenía más que claro. Ya no veía un futuro en el que él no se encontrase, y cada vez que se lo imaginaba lo veía todo nubloso, le quería joder como le quería, pero no se lo diría aun con palabras, esperaría al momento indicado.

La Luna y la chimenea eran las que iluminaban a dos amantes parados en medio de una gran sala de estar.

Ella sonrió aun con la mano de él en su mejilla, para ella llevar su otra mano libre a la mejilla de él y acariciarla.

-¿Qué crees, tú?


¡Bueno!

Aquí os dejo otro capítulo…

No ha ido tan mal la cena con Narcisa, esperemos que la relación entre ellas prospere.

¿Qué es lo que siente Hermione que le falta?

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Nos leemos!

¡Besitos!