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Un último suspiro. — capítulo 23
-¿Es eso un si? - Preguntó Draco apegándola aun más a su cuerpo.
Ella sonrió con alegría.
-Sí, tonto - Susurró en sus labios.
Ambas bocas se amoldaron perfectamente una con la otra en un beso lleno de ternura y amor, los labios de él acariciaban los de ella con tanta tranquilidad que parecía mentira, mientras ella se sentía por los cielos a tales caricias. Jamás, nadie nunca la había besado de aquella manera, no es que lo demás la hubiesen besado mal, si no que era la persona, en diferentes circunstancias y con diferentes sentimientos. Él podía tocarla o rozarla y ella se sentiría por los cielos al instante, en cambio cualquier otro que hiciera aquello, simplemente sería otro más, nadie la hacía sentir así como Draco.
-Lo haces todo tan perfecto - susurró ella colocando su mano en el hombro de él para apoyar allí su cabeza.
El chico volvió a danzar, esta vez mucho más lento.
-Tú lo haces perfecto, Hermione - dijo apretándola aun más… como si aquello fuera posible.
-¿Habías planeado esto?
Draco rió.
-No - Dijo sonriendo como bobo.- Yo no planeo las cosas, Granger. Me gustan que salgas así, sin planear nada, simplemente me arriesgo, sin importarme lo que vaya a suceder.
-Muy valiente por su parte, señor Malfoy. Dígame - dijo utilizando un tono de voz sacándole una risa a él.- ¿Qué hubiese pasado si yo le hubiera contestado que no?
-No hubiese hecho, señorita Granger. Ambos sabemos que no.
-Confía mucho en sí mismo, señor Malfoy.
-Lo sé, querida.
Ella volvió al tema.
-¿Tan seguro estaba?
-Mucho - susurró en el oído de la chica haciendo que esta se estremeciera.- Ya se lo dije una vez, nadie se resiste a mis encantos.
Ella coloco los ojos en blanco, Draco tenía razón, ¿Qué chica en el mundo no podría resistirse a los encantos de él? Ninguna. Y la que lo hiciera tendría que estar demasiado ciega como para no darse cuenta del chico que tenía delante de sus ojos, sin embargo ella no podía resistirse, él era como un imán y eso le encantaba.
-Deberíamos ir a dormir - susurró ella después de un largo rato de estar dando vueltas.
-Deberíamos. Tú lo has dicho. Pero ahora estamos aquí, y tenemos toda la noche para disfrutarla. Ya tendremos tiempo para dormir luego.
Ella sonrió. Era verdad, tenían toda la noche para disfrutar juntos, ¿Y porque no disfrutar? Estaban allí, los dos, bailando como enamorados. No había peligro, ni dolor, ni tristeza. Tenía que aprovechar el momento, disfrutarlo al máximo.
Volvieron a besarse, esta vez con mucha más pasión que antes, sintiéndose y probándose como si fuera la primera vez en la que se dan un beso, y sentía bien, se sentía correcto. El calor comenzó a entrar en sus cuerpos, sintiéndose cada vez más deseosos el uno del otro. Deseosos de por fin llegar al final de todo aquello, de por fin volverse uno.
Las manos de ella despeinaban el cabello rubio de Draco, mientras las de él subían y bajaban por la espalda de la chica, una de ella fue hasta llegar a una de las nalgas de ella por debajo del vestido, apretándola contra él, para que Hermione sintiera lo excitado que ella lo tenía. La castaña lo pudo sentir, sonreía por dentro al darse cuenta de que ella lo tenía así. Y antes de que las cosas fueran a pasar allí abajo él la levanto del suelo haciendo que ella enroscara sus piernas en su cintura, subió las escaleras lo más rápido que pudo, llegando a su habitación.
Y antes de que Hermione se pusiera a observar la habitación del chico, él volvió a besarla apasionadamente, esta vez más feroz, como queriendo devorarla de la mejor manera. Besó su cuello, succiono toda la piel que encontraba dejándole marcas a la chica, mientras ella jadeaba aun de pie intentado quitarle torpemente la camisa de él, algo que consiguió después de varios segundos. El vestido de la chica había desaparecido en un cerrar de ojos, dejándola con aquella ropa interior de encaje que Pansy había escogido para ella, haciendo que los ojos de Draco cambiaran amor a un deseo inexplicable.
Pero debía ser prudente, debía controlarse, ella se merecía lo mejor, las caricias más suaves y llenas de amor. La recostó en el centro de la cama, mientras se quitaba los pantalones quedando solo en bóxers. Ella acarició la piel blanca del chico, sus brazos musculosos, su abdomen bien formado… Siguieron besándose, chupando toda la piel que encontraban, acariciándose.
La toco su parte sintiéndola completamente húmeda, introduciendo dos dedos dentro de ella, sacándole un gemido a Hermione, quien se sentía por los cielos y a la vez en el infierno de tanto placer. Los dedos de él se movían cada vez más rápidos, mientras ella cada vez sentía que iba a llegar al clímax, sin embargo antes de que aquello ocurriera, el saco sus dedos para quitarse los bóxers dejando a la vista de ella su miembro erecto.
Acarició los pechos de ella, besándolos y succionándolos, viendo como ella se retorcía de placer arqueando la espalda para poder sentirlo. Bajo de sus pechos dándole pequeños besos por el abdomen hasta llegar a las pequeñas braguitas de ella para quitárselas con los dientes.
-Oh, Draco - susurró en un gemido.
-Eres preciosa -Dijo observando a la chica desnuda debajo de él, acariciando la cintura de ella.
Este sonrió abriéndole las piernas con suavidad. Ella se tensó.
-Tranquila - le dijo en su odio.-Relájate.
Ella asintió.
-Vamos - susurró él otra vez.- relájate Hermione.
Y lo hizo. Beso el cuello del chico para después besar sus labios, mientras él se introducía dentro de ella sacándole un gemido de dolor. Un par de lágrimas cayeron por las mejillas de la chica, que al instante fueron borradas por los besos de él. No se movió, para que ella se acostumbrara a sentirlo dentro.
-Muévete conmigo.
Draco enrosco una de sus manos con las de ella, para comenzarmoverse cada vez más rápido, y el dolor que sintió antes fue reemplazado por un placer inexplicable. Las embestidas eran mucho más rápidas, pero no le importaba, porque pronto iban a llegar al clímax.
-Oh, Draco - gimió enterrando sus uñas en la espalda de él.
Draco gruño besando los labios de ella, aun moviéndose.
-Hermione … - susurró el chico acariciando uno de los pechos de ella.
-¡Oh, Draco!
Y ambos llegaron al clímax en cuestión de segundos, aquello se sintió tan bien, que parecía que fuera un pecado. Salió de ella y la chica recostó su cabeza en el pecho de él aun con la respiración agitada, mientras Draco acariciaba la espalda desnuda de ella.
-Parece que los rumores eran ciertos - susurró ella besando el abdomen de él.
Draco rió.
-Muy pocas fueron las afortunadas.
Ella sonrió, no podía estar más feliz y completa. Le tenía a él, al completo solo para ella, y lo mejor de todo era que le quería. Pero aun faltaba algo, sin embargo no quiso pensar, solo quería disfrutar. Y durante toda aquella noche se amaron como nunca entre gemidos y caricias, sintiendo el verdadero placer. Aquella noche él la hizo suya muchas veces, y en algunos momento ella también lo hizo suyo. Ya no había ninguna otra emoción que no fuera placer y amor, en aquella habitación iluminada por la luna solo existía aquello y ellos dos.
Dormido bajo aquellas sabanas de seda, Hermione observaba a Draco dormir con ternura, sus ojos cerros, su respiración acompasada, sus labios juntos en una sola línea, y su piel pálida y suave. Era hermoso, es precioso pensó con una sonrisa en los labios.
Besó los fríos labios de él.
Y pronunció tres palabras.
-Te quiero, Draco - dijo en un susurró apenas audible para cualquiera menos para él, que quiso contestarle pero no estaba del todo despierto, simplemente la escucho pronunciar aquello y se sintió el hombre más feliz de la tierra.- Te quiero como nunca he querido a nadie.
Y así sin más se durmió en los brazos de él…
¡Hola!
Bueno, bueno aquí va otro capítulo. La verdad es que este lo había hecho solo de ellos dos, se merecían un capítulo solo para ellos sin problemas ni amigos que intentan recuperar su amistad, ni otras cosas, y la verdad es que me gustó mucho. No sé si a ustedes le haya gustado, espero que sí.
Es un poquito cortito, lo sé, pero como dije antes queria qe fuera de ellos dos solamente.
¡Nos leemos prontito!
¡Besitos!