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Un último suspiro. — capítulo 24
Observaba atentamente a través del espejo las marcas de una noche de pasión, sus largos y finos dedos recorrían su cuello donde había más de dos chupetones, y no quería quitarse aun la toalla que la envolvía, sabía que habían muchos más. Pero no le importó, había sido la mejor noche de su vida entera, había perdido su virginidad con el hombre que amaba, y no cabía de la felicidad. Una sonrisa de amor se dibujo en su rostro, si esto era el infierno no quería salir de él.
Le había dicho que le quería pero cuando él estaba durmiendo, y eso fue un alivio, no porque no quisiese decírselo cara a cara, si no porque aun temía que él la fuese abandonar, aquel temor era cada vez más fuerte y eso no la ponía contenta. Sin embargo dejó todos los problemas de lado y salió de la habitación de Draco con una sonrisa en los labios, nada podía arruinar esta semana.
Su vestimenta fue sencilla, y esta vez sí que me maquilló ya que tenía que ocultar los chupetones de la noche anterior, no quería que Narcisa los viera.
-Buenos días querida - Saludó la mujer con una sonrisa en los labios.
-Buenos días señora Malfoy - Respondió Hermione sentándose a su lado.- ¿Y Draco?
-Ha salido a correr… Creí que lo sabrías, normalmente no avisa pero hoy lo ha hecho.
-Oh… ¿Sale a correr cada vez que viene de vacaciones?
Narcisa sonrió.
-Le gusta mantenerse en forma, en Hogwarts no lo hace pero como tiene el quiditch pues con eso ya lo complementa, aquí sí, hace mucho ejercicio. Debo decir que está en muy buena forma.
-Lo está - dijo sin más Hermione tomando una cajita en sus manos.- Le traje esto, como regalo.
Narcisa cogió la caja abriendo el interior e inspirando al instante el olor del té de Jazmín.
-Oh, cielo no debiste haberte molestado - Susurró la mujer mayor.- Hacía tanto que no tomaba de este té, años debo decirte. ¿Cómo lo has sabido? - y antes de que Hermione pudiese contestarle, la mujer se adelanto.- Seguro que Draco te lo dijo… mi hijo es así.
-La verdad… es que no fue Draco… si no Pansy.
La mujer formo un O grande con su boca, pero luego lo cambio a una sonrisa.
-Esa chiquilla es un amor. - Susurró la mujer.- ¿Sois amigas?
-Si ... - susurró Hermione sonriendo.- Es una chica genial.
Narcisa rió cogiendo un panecillo de leche.
-Abraxas el abuelo de Draco quería que se casara con la hija de los Parkinson, pero Lucius se negó al instante diciendo de que se casaría con la menor de los Greengras o cualquier de ellas, Draco por su puesto no quería, yo la verdad es que no podía opinar, ya sabes la mujer en estos casos siendo de una familia como la nuestra no podía decir nada. Pero en fin, Abraxas murió hace un par de años atrás y bueno ya sabes, Lucius también. La verdad es que es un alivio, al menos Draco es feliz ahora, y eso me pone feliz -Susurró dándole un apretón de manos a Hermione quien escuchaba atentamente como hablaba.- No sé porque te aburro con esto, de seguro Draco ya te lo contó.
Pero no. Draco no le había contado nada sobre aquello. Y ahí estaba el problema, ahí estaba el vacío que le hacía falta, no sabía absolutamente nada sobre Draco, más que su apellido, quienes eran sus padres y los seis años anteriores en los que compartieron clases, pero de ahí no sabía nada más. Ni si quiera su color favorito, ni algún recuerdo digno de contar, música preferida, comida preferida. Nada de nada. Y se sintió como una verdadera mierda, ante los comentarios de Narcisa dando por hecho de que su hijo le contaba todo a su novia.
-Me alegro mucho de que estés aquí con nosotros, Hermione. El fin de semana que viene, vendrá la abuela de Draco, no sé si te lo habrá dicho - Susurró viendo la cara de Hermione que decía un rotundo NO.- Bueno… es una mujer un poco seria y fría, pero de seguro que tu le caes bien. A mi me costó años ganármela, me odiaba por estar con su hijo.
Hermione sonrió.
-¿Enserio? - Preguntó interesada.
-Sí, hablo muy enserio. Es más le había pagado a uno de nuestros elfos para que me pusiera en las comidas un antídoto para no quedarme embarazada, por supuesto Lucius se enteró y se enfadaron durante meses.
-Debió de ser duro…
-Lo fue, pero al nacer Draco se le ablandó el corazón y pasó a ser su regalón. Eso me dio más puntos a mi favor.
-Que bien…- Susurró la castaña con una sonrisa mirando el reloj.- Oh, es demasiado tarde - dijo levantándose rápidamente.- Llegaré tarde a San mungo si no me doy prisa, lo siento por dejarla sola aquí, pero debo marcharme.
-Ve querida… no te preocupes por mí. Ya hablaremos más tarde.
-Dígale a Draco que estaré allí -Susurró cogiendo su bolso.
-Yo se lo diré - Contestó Narcisa con una sonrisa en los labios.- Que te vaya bien…
-Adiós.
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Era mentira. No llegaba tarde, es más llegaba diez minutos antes a la cita que tenía con el doctor Smith. La verdad no era que no quisiese seguir hablando con Narcisa, era todo lo contrario, lo que pasaba es que sentía triste al darse cuenta de que no tenía ni idea de quien era su propio novio. Suponía que hasta la estúpida de Daphne sabía más que ella de Draco. Pero había algo que no entendía, ¿Por qué Draco nunca le habló sobre su familia? ¿Por qué jamás hablaba sobre su vida privada? ¿Por qué no simplemente decirle cuales era sus gustos? Era cierto que al blondo había cosas que le hacían daño, pero si ella había sido lo suficientemente abierta con él para contarle demasiadas cosas al rubio, ¿Por qué él no había sido capaz?
Su corazón se había roto ese mismo día, unas dos o tres veces ya cuando Narcisa había pronunciado aquellas palabras: *Pero de seguro tú ya lo sabes.*Pero Hermione no sabía nada, y eso era un verdadero problema para ella. No quería derrumbarse, no otra vez la noche anterior había sido perfecta, el baile bajo la luna, que él le pidiese que fuera su novia, y toda la noche amándose entre sus brazos, no quería arruinar esto, debía ser fuerte.
-Hola Hermione, ¿Cómo estás?
-Bien, doctor Smith. - Susurró la castaña sentándose en el despacho.- Me ha sorprendido de que me llamara, creí que hablaríamos las cosas por teléfono, teniendo en cuenta de que es mi semana de vacaciones.
El doctor sonrió.
-Lo sé, querida. Pero era necesario que habláramos en persona. -Susurró sacando una carpeta blanca de un cajón.- Ya tenemos fecha para la operación.
Hermione se sorprendió.
-¿Para cuándo? -Preguntó intrigada.
-Una semana después de que salgas de Hogwarts. Hablé con el consejo y están de acuerdo, así podrás estar por tu hermano después de la operación sin tener que ir y venir de la escuela ¿me entiendes? - Hermione asintió.- Bien… pues será la cuarta semana de Junio.
-Me parece bien - Dijo Hermione mirando hacia la ventana.- ¿Tendrá que venir después de la operación?
-Si las cosas salen como esperemos, solo tendrá que hacerlo una o dos semanas. De lo contrario veremos que tal evoluciona y le haríamos pruebas de todo tipo, - Dijo moviendo las manos.- Ya me entiendes, lo de siempre.
Ella asintió con un vacío en lo ojos que él doctor noto al instante.
-¿Cree que se vaya a recuperar? Quiero decir es una enfermedad terminal… si la operación no llegara a salir bien…
-Saldrá bien, Hermione. - Dijo convencido de sus palabras.- Verás que estará bien este verano, y empezará hacer cosas como un niño normal. Comerá cosas normales, jugará, tendrá un perro. Vamos lo que hacen los niños hoy.
-Les confío la vida de mi hermano. Eso quiere decir que confío en usted, y en su equipo.
-Lo sé. - Susurró él mirándola fijamente.- Y nos alegra que confíes en nosotros, pero debes entender de que la enfermedad que tiene es muy fuerte, antes rechazaba cierto tipo de medicamentos y sangre, recuerda que su cuerpo solo aceptaba la tuya. No sabemos de que manera va reaccionar su cuerpo ante la operación, porque también influye las ganas que tenga de vivir. ¿Lo comprendes?
-Eso lo tengo claro, doctor Smith.
-Esta bien… Ve a verlo. -Dijo después de un rato.- Debe de estar esperándote.
Ella salió de allí sin decir nada más. En resumen y repasando la conversación que acababa de tener el doctor le había dicho en otras palabras que no sabía que iba a vivir o a morir, ella tenía claro que el porcentaje de muerte era alto, y que aquella operación era de vida o de muerte. Sin embargo no pudo dejar de sentirse triste, había perdido muchas personas en los últimos meses, y perder a Derek, sería como perderse a ella misma y no volverse a encontrar jamás. Confiaba en que las cosas salieran bien, y en que no estaría del todo sola, tenía a Draco, a Pansy quien le había dicho de que ella estaba ahí para cualquier cosa, y bueno a Theo, aunque con este último tenía una charla pendiente.
Aun así, con la tristeza en sus ojos, sacó lo que le quedaba de fuerzas para no derrumbarse delante de su hermano pequeño. Observaba desde fuera de la habitación como las dos enfermeras revisaban todo tipo de cosas, y el enfermero lo hacía reír mientras le quitaban sangre, ella sonrió, era un niño muy fuerte.
-Hola. - Susurró Draco a su odio con una sonrisa en la boca. Y antes de que ella pudiera responder, se había quedado atrapada entre sus brazos y unos finos labios sobre los de ella besándola con verdadera pasión y ternura.
Ella intentó sonreír, pero no fue del todo convincente.
-¿Por qué no me has esperado?- Preguntó pasando una mano por la espalda de ella, Hermione volvió a mirar hacía la habitación.- Creí que vendríamos juntos a hablar con el doctor.
-No lo creí conveniente, Draco. Lo siento.
El rubio frunció el ceño. ¿Qué le pasaba?
-Pero, ¿Por qué? Si ya lo habíamos hablado.
-Tengo mis motivos. Derek es solo responsabilidad mía, ya te dije que te quiero al margen de todo esto.
-Hermione. - Susurró con verdadera extrañeza.- ¿Ocurre algo? ¿Ha pasado algo?
Ella negó con la cabeza.
-No ocurre nada.
-Mientes. -Dijo con firmeza él cogiéndola del brazo.- ¿Qué pasa?
-No sé nada de ti. -Dijo al fin después de un largo rato.
Draco la miró directamente a los ojos.
-¿A qué viene eso ahora?
-¿Por qué no me dijiste que venía tu abuela? ¿Por qué tu madre cada vez que habló con ella da por hecho de que tu ya me has contado todo sobre tu familia? -Preguntó perforándolo con la mirada, no estaba enfadada, estaba triste y dolida.- No sé cuál es tu comida preferida, ni que color es el que más te gusta, ni la música que prefieres. No sé nada de ti, Draco.
Ya está. Ya lo había dicho, aun con la voz quebrada no dejó escapar una sola lágrima. Sin embargo el rubio no dijo nada, la chica tenía razón, ella no sabía nada de él… Pero ella suponía que él tenía sus motivos para no contarle nada.
-Me siento desnuda enfrente tuyo cada vez que hablamos. - Susurró con tristeza después de un largo rato.- He llorado delante de ti, y te he contado mis peores momentos, sabes miles de cosas sobre mí. Y yo solo sé que te llamas Draco Malfoy, los rumores que circulaban hacía años, quienes son tus amigos, y la poca información que me ha proporcionado tu madre… pero de ahí no sé nada más. Supongo que debes de tener tus motivos.
-Hermione… yo…
Pero no dijo nada más, ya que había sido interrumpido por una enfermera que necesitaba que entrara a la habitación. Esa era una de las cosas que le faltaban a Hermione para estar completamente feliz y bien, esperaba que Draco tuvieras sus motivos… Y se los hiciera saber rápidamente… Porque la segunda cosa que le faltaba era cerrar las heridas del pasado lo antes posible.
¡Hola! ¡Hola!
Bueno…ya sabemos por fin cuales son las cosas que le faltan a Hermione… Es triste, pero bueno. Ahora nos toca ver a nuestro Draco en acción, para saber qué es lo que hará.
¡Espero que os haya gustado el capítulo!
¡Nos leemos! ¡Besitos!
PD: Os informo que puede que suba doble capítulo algunos de estos días, no estoy segura, así que ya os avisaré.