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Un último suspiro. — capítulo 25
-Mira, - Susurró Pansy sentándose enfrente de la castaña.- Draco suele ser así, no se abre mucho con la gente. A mi me costaba muchísimo sacarle las cosas y si conseguía enterarme de lo que pasaba en su vida, era la nada misma. Pero aun así, lo intentaba ¿sabes?
Hermione asintió.
-¿Quieres decir que debo darle tiempo?
-Eso es. - Sonrió Pansy.- Él solo se abrirá contigo. En el momento menos esperado, y comience a hablarte, no parará. Él es así.
Hermione suspiró.
-Tengo miedo de que se aleje de mi. -Susurró mirando el capuccino casi lleno.- Él es tan enigmático e intimidante, que nunca sé que pasó dará. Y es como si no le conociera.
-Con el tiempo, mione. - Dijo su apodo, Hermione sonrió.- Con el tiempo incluso podrás manejarlo a tu manera. Además Draco ni aunque le pagará una cantidad de dinero alta, se alejaría de ti, eso tenlo por seguro. Jamás, y te digo jamás, lo había visto tan enamorado y entregado como lo está contigo. Es sencillamente maravilloso e increíble la manera que tiene de ser contigo.
Hermione entendió las palabras que Pansy le estaba intentando hacer llegar. Después de aquella charla con Draco la pelinegra había venido para verla y hablar con ella, el rubio había decidido dejarlas sola mientras él se quedaba con Derek. Ambos debían pensar sobre lo que había ocurrido.
-Gracias, por venir hablar conmigo, - Dijo apretándole la mano.- De verdad necesitaba a una amiga en estos momentos, es genial tener aquí.
Pansy parecía entusiasmada y alegre como nunca antes.
-Ya te dije que estaría aquí para lo que necesitases, y en el momento que fuera. Te has convertido en una muy buena amiga para mi, además de que te haces querer. No sé si lo has notado pero para Theodore también te has convertido en una muy buena amiga.
Hermione rió.
-¿Draco te ha contado algo sobre… mi pasado?
Pansy negó.
-Jamás nos cuenta cosas sobre ti… Y si le preguntamos nos manda una mirada asesina - dijo poniendo cara de miedo.- De esas que sabes que estás tocando un tema que no debes.
-Bueno… para que entiendas un poco el porque estamos en la cafetería de San mungo, creo que deberías saber parte de la historia.
-Me encantaría escucharla - dijo agradeciendo la confianza que tenia con ella.- Así yo también te puedo contar lo que ha sido mi vida durante todos estos años.
Pansy sonrió. Las dos se tenían una confianza increíble, y entre ambas se estaba creando una gran amistad. Puede que no fuera como la amistad que tuvo con Ginny, pero no había comparación, la de la pelirroja había sido especial y siempre la recordaría, y la que estaba teniendo ahora con la pelinegra también estaba siendo especial, y esperaba con toda su alma de que fuese duradera.
Hablaron durante toda aquella mañana, y no solo sobre la castaña, si no que de ambas. Se estaba llegando a conocer por todos los lados, incluso Hermione estaba conociendo cosas que ni Draco ni Theodore sabían, y eso en cierto modo la alegraba. Luego de aquello y de varios consejos por parte de Parkison, Hermione se dirigió hacia la habitación de su hermano, junto con Pansy, observaron desde afuera como Draco le contaba un cuento bajo la atenta mirada de Theodore y Derek reía con aquellas carcajadas de niños pequeños que inundaban una habitación entera.
-¡Hermione! - Gritó Derek levantado sus bracitos, viendo como Draco se hacía a un lado.- ¿Dónde estabas? La señora Dooley me dijo que vendrías dentro de una hora, pero pensé que no lo harías.
Ella sonrió.
-Estaba ocupada con el doctor Smith - susurró.- Y con una amiga que quiero que conozcas.
Pansy se acercó saludando al pequeño dándole dos besos un abrazo maternal.
-Es muy guapa - Susurró sacándole unas risas a todos.
-¿Te quieres quedar con Pansy y Thedore? Debo salir con Draco un momento - Draco la observaba atentamente.- pero volveremos dentro de un rato. ¿Quieres algo?
-Un batido de chocolate.
-Mmm… está bien. Pero no podrás tomar más hasta dentro de un mes, ¿lo sabes, no?
-Si - dijo emocionado.
Ella sonrió, se giró para coger la mano de Draco y salir de allí, mientras escuchaban como Theodore respondía a las preguntas del curioso de Derek.
Al salir, Hermione lo abrazó del cuello como si tuviese miedo de que se fuera a marchar, él lo correspondió gustoso, apretándola contra su cuerpo, rodeando su pequeña cintura y besando el cabello de esta. Se quedaron así durante varios segundos, haciendo aquel momento algo eterno, algo especial. En el momento de separarse, no lo hicieron mucho más que un par de centímetros buscando sus bocas para difundirse en un beso dulce, y tranquilo. Cerraron sus ojos, y ella sintió aquel cosquilleo dentro de su estomago, como si miles de mariposas revolotearan dentro de ella, y se sintió feliz entre sus brazos.
Se miraron fundiendo sus ojos y comenzó una guerra entre miel y plata, ambos sonrieron. Ella besó su mejilla antes de volver hablar.
-Siento lo de esta mañana - susurró con pena.- No debí comportarme así, parecía una niña pequeña.
-Tenías motivos, Hermione. No te disculpes.
Ella negó con la cabeza.
-Me basta con saber de que eres feliz a mi lado - Dijo ella mirándolo directamente a los ojos.- No me importa nada más… Solo tú… y lo cierto es que no quiero perderte, ni enfadarme por estupideces.
-Soy feliz a tu lado, Hermione. Y no perderás, de verdad. Te has convertido en alguien tan primordial en mi vida que no veo un futuro en el que tu no estés, simplemente no puedo. Has hecho de mi vida, algo más especial y las has llenado con un poco de color, y eso vale mucho para mí.
Ella acarició su mejilla sintiendo la fría piel pálida de él.
-Siempre encuentras las palabras exactas para hacer estos pequeños momentos maravillosos ¿Cómo lo haces?
-¿Quieres saber la verdad?
-Si…
-Eres la primera chica con las que me salen este tipo de comentarios, por eso son tan especiales.
Ella besó sus labios, y luego otra vez sacándole sonrisas a él, y una tercera vez dándole a entender lo mucho que le quería, él tenía claro que no se lo iba a decir hasta después de un tiempo, pero la noche anterior al escucharla decir aquello simplemente se lleno por completo, sin necesitar nada más.
Los días fueron pasando, Narcisa se había marchadoy no volvería hasta el fin de semana junto con la abuela de Draco que según ella se moría por conocer a la chiquilla que tenía tan enamorado a su nieto. Él había aprovechado cada momento que tenían a solas, por las noches amándola haciéndole sentir cuanto la quería, y lo mismo por parte de ella. Iban a visitar a Derek por las tardes y algunas veces habían venido Theodore con Pansy a comer a Malfoy manor para hacerles compañía.
Habían tenido tiempo para todo, incluso para hablar y hablar durante horas y horas sin cansarse, él por fin se había abierto con ella contándole sus más profundos pensamientos, cosas sobre su familia, historias sobre ellos, la música preferida de él, lo que hacía de pequeño, miles de cosas que ella no tenía ni idea.
-¿Por qué no me dijiste que había tenido una charla con el pelirrojo?
-Oh, bueno… no sé, supongo que se me olvidó - Dijo haciéndose la tonta y mirando algunos papeles que el doctor Smith le había dicho que se mirará.- ¿Y tú porque te metes en mi cabeza?
-Bueno… -dijo él imitándola.- Supongo que, no sé... me dio la gana.
Ella se cruzó de brazos.
-No lo vuelvas hacer Draco.
-Me molesta que hayas hablado con él, teniendo en cuenta de que fue por su culpa que los demás se alejaron de ti.
-Solo fue una vez, y no lo hubiese hecho si no, nos hubiéramos visto ese día en la enfermería.
-Me importa una mierda - dijo mirándola.- Simplemente no te quiero ver al lado de ellos.
Ella negó con la cabeza.
-Tengo que hablar con… Harry, de todas formas.
-¿Nada que no puedas decirle delante de mí, verdad?
-Draco…
-Solo intento protegerte de ellos, ¿No puedes entender eso? Solamente quiero verte feliz como estos últimos días, y sé que ellos harán que te decaigas, y por no hablar de que también odio a Weasley. Así que tu decides, Hermione o estoy yo delante o no hablas con él. - dijo viendo como ella se reía, algo que le molestó.
-Eres un idiota - Susurró riéndose.- No puedes impedirme hablar con él.
-No me retes.
-Llevemos la fiesta en paz, ¿quieres? - dijo acercándose y besando sus labios, sabiendo que con eso haría que se olvidara.- Estos días han sido maravillosos, y no quiero discutir.
Draco volvió a besarla.
-Está bien - dijo volviendo a besarla de una manera más apasionada.
Pero no estaba bien, y Draco lo sabía. Después de que ella se durmiera enviaría una carta a Theodore para que hiciera algo al respecto, si Hermione quería hablar conPotter iba a ser delante de él. Y en lo que respectaba al pelirrojo, ya tendría tiempo de amenazarlo y hacerle saber que Hermione era suya y suya y de nadie más. Pagaría por lo que le había dicho aquella noche en la enfermería, aunque fuese tarde.
¡Hola cielos míos!
Aquí os dejo otro capítulo, por fin vemos a nuestro rubio en acción, esperemos que nuestra castaña no se tome a mal lo que vaya hacer su novio.
En fin, espero que os guste el capítulo.
Nos leemos.
¡Besitos!