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Un último suspiro. — capítulo 26

-¿Dónde está mi nieto? - Gritó una mujer mayor, con el cabello rubio característico de los Malfoy's.

Hermione sintió como Draco se levantaba de su lado teniéndole la mano para bajar juntos, se había levantando relativamente temprano para arreglarse y después quedaron recostados en la cama hablando sobre cosas triviales. El rubio lo había hecho más que nada porque le encantaba escucharla hablar, y sonreír y que ella lo mirase con aquellos ojos tan de ella. Y bueno, la castaña simplemente le apetecía regalonear con su novio, ya que estaba aun más nerviosa que cuando había conocido a Narcisa. Sin embargo luego de un largo beso por parte del chico, los nervios se disiparon.

-Abuela. - Saludó Draco abrazándola.

La mujer mayor lo apretujo contra ella, le acarició el cabello, beso las mejillas pálidas de él y después le apretó los cachetes sacándole una sonrisa al rubio, que parecía más bien de compromiso.

-Qué guapo estas. - Susurró ella acariciando una de sus mejillas.- Eres igual que tu abuelo cuando joven, apuesto, elegante y hermoso.

Draco rió.

-Aunque tú lo superas. - Dijo riéndose.

-Eso me halaga, abuela. Si estuviera aquí el abuelo de seguro que habría una gran discusión por esto que acabas de decir.

-Bueno… pero ya sabes que yo nunca perdía las peleas contra tu abuelo.

Y era cierto. Una de las cosas que Draco le había contado a Hermione era que la abuela de este era de carácter muy fuerte y jamás de los jamases perdía una pelea contra nadie ni aunque la equivocada fuese ella. Le había dicho que en alguna vez recordó una discusión que habían tenido Lucius, su abuelo y ella sobre alguna tontería, y que al final ellos dos terminaron haciendo lo que ella dijo, ni más ni menos.

-Abuela, - dijo llamando la atención de la mujer.- Esta es mi novia, Hermione.

La llamada le sonrió con amabilidad,y la mujer la saludó con dos besos. No la miraba ni seriamente ni mal, después de largos minutos le regaló una sonrisa y con una mano cogió la barbilla de la chica.

-Haber que tenemos aquí, - Susurró mirándole los ojos, las cejas bien peinadas y definidas, sus labios con un pequeño brillo.- Guapísima. - Dijo al fin.- Tienes mucha suerte de estar con mi nieto. Cuídamelo, eh.

Hermione asintió sonriendo. Pasaron a sentarse a la sala de estar con un elfo dejo la pequeña mesa de centro llena de pastas y galletas con un té, delicioso.

-Cuéntame, querida. ¿Tus padres son muggles, verdad? ¿A que se dedicaban?

Por deducción la chica entendió que Narcisa le había contado todo a la mujer, para que ella no tuviese que pasar malos ratos como el de la cena, y lo agradecía.

-Sí, eran muggles. Se dedicaba a la odontología.- Susurró viendo la cara de extrañeza de la mujer.- Arreglaban los dientes de las personas.

-¿Un trabajo bien pagado?

-Sí, tenían su propia consulta.

La mujer se disculpó.

-Siento mi ignorancia, Hermione. Pero yo no sé muchas cosas del mundo muggle…

-No sé preocupe.

Continuaron hablando y hablando, para sorpresa de Narcisa, su suegra se había tomado muy bien el noviazgo que tenían Draco y Hermione, y eso le agradaba. Todo lo que decía Hermione era escuchado por la mujer, absolutamente todo. Y algunas cosas rebatidas, de otras no. Sin embargó pensó que sería una muy buena señora Malfoy, y una muy buena mujer para su nieto.

-¿Y ya habéis pensado para cuando será la boda? - Preguntó mirándolos a ambos.

Hermione trago el té y empezó a toser, Draco miraba a su abuela con una mirada asesina,y Narcisa solo sonreía.

-¿Matrimonio? - Preguntó Hermione con una sonrisa nerviosa en los labios.

-Eso, cielo.

-Abuela… No creemos que sea tiempo de una boda, al menos no he pensado en casarme. No quiero casarme.

La mujer asintió. Hermione observó a Draco, pensado en sus ultimas palabras de él. ¿Es que ella no era suficiente para ser la mujer de él? ¿Por qué no quería casarse? ¿Qué había de malo en ella? Se había comenzado a comer la cabeza, algo que Narcisa notó, pero de seguida se olvidó comenzado a contestar las preguntas que le hacia la mujer.

-Debes tener en cuenta que a la hora de la boda, tendrás el mejor vestido el que tu quieras, porque no todos los días se casa el heredero Malfoy. Así que cuando sepáis la fecha y demás quiero ser la primera en enterarme de todo, y estaré aquí para ayudaros. Y también espero que esa boda venga acompañada de un hijo, los bebes siempre son una bendición.

-Serás la primera en enterarte, abuela. No te preocupes.

-Dime, Hermione, ¿Cuánto hijos te gustaría tener?

Draco la observó.

-Lo cierto es que no he pensado en eso, aun. Tengo que criar a mi hermano pequeño, solo tiene cuatro años. Pero sí que me gustaría tener hijos, quizás uno o dos.

-Deberías tener más… piénsalo. La verdad es que los Malfoy siempre han tenido un varón y ha sido hijo único. Es hora de que eso vaya cambiando, ¿No crees, Dragon?

-Si, abuela.

La mujer se levantó arreglando su vestido.

-Bien… Me iré a dormir para estar bien para la cena, tengo entendido que vendrán tus amigos, - Draco asintió.- Genial, ha sido un placer hablar contigo Hermione. Mi nombre es Hera.- Dijo alejándose.

Después de unos pasos, se giró y le sonrió.

-Por cierto, bienvenida a la familia.

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Había pasado lo mejor con la abuela de Draco. Todo habían sido conversaciones largas, sobre diferentes tipos de cosas, pero más que nada sobre cómo se debía comportar la señora Malfoy, la manera de criar a los hijos, preparar comidas. Según ella, así había conquistado a Abraxas, por el estomago. Le habló también sobre leyendas e historias sobre los Malfoy, y el anillo que pasaba de generación en generación, para todas las señoras Malfoy. Un anillo precioso, que ahora llevaba Narcisa y que próximamente según la mujer, lo utilizaría ella.

Sin embargo no dejó de darle vueltas a lo dicho por Draco el día anterior, sentada de espaldas a la puerta, con tan solo las bragas de encaje observaba el gran paisaje, acababa de volver amarase con Draco, el chico había ido a por comida. Y ella sostenía una de las tantas cartas en las que Harry expresaba su arrepentimiento y le pedía volver a hablar, algo que tenía que pensar. Y no solo pensar, si no también que meditar, el lunes ya volvían a la escuela y sería mejor que actuara ya, hablara con Theodore respecto a lo de Luna, y dejarle bien claro a esta última lo que pensaba y sentía. Aunque ya tendría tiempo para aquello.

Draco la observó desde el umbral de la puerta, la cerró sin hacer ruido dejando la bandeja de comida en un sofá, la espalda desnuda de ella, el cabello cayéndole en la espalda, sus pequeñas braguitas, y sentada como indio. Simplemente estaba preciosa pensó.

-¿Ten han dicho que estas preciosa, así?

-Me lo dices constantemente. - dijo riendo, pero era una risa con un dije de tristeza.

-¿Está todo bien? - Preguntó haciendo que ella se girara, al instante colocó su cabello tapando sus senos que se encontraban al descubierto.

Lo miró, y le sonrió.

-Es una tontería…

-No lo es. - Le rebatió decidido.- ¿Qué ocurre?

-¿Por qué… no quieres casarte? ¿Es que no soy lo suficientemente buena para ti?

Draco rió y se molestó a la vez por la última pregunta.

-Así que es eso…- dijo en un susurró atrayéndola a su cuerpo.- Claro que quiero casarme… pero contigo. No quiero que mi abuela se meta en esto, ¿sabes? Se pondría muy pesada, no todo el mundo mágico sabe de lo nuestro, a penas los del colegio y ya está. Sin embargo ella hablaría con el Pofreta para anunciar algo que nosotros no hemos hablado ni decidido. ¿Me entiendes? - Hermione asintió más aliviada.- Y eres lo suficientemente para mi, y mucho más que eso.

Y la besó.

-No te preocupes, ¿Vale?

  • Por un momento creí que no querías casarte conmigo - Susurró devolviendo el beso mientras acariciaba el cabello rubio de él.

-Como no iba a querer, tonta. Si eres lo mejor que me ha pasado.- La besó suavemente colocándola debajo de él, mientras una de sus manos recorrían el abdomen de la chica hasta las piernas.

Suspiró cerrando los ojos al sentir los labios de él en su cuello.

-Tú… también… eres…lo mejor… que… me ha pasado. - Susurró entrecortadamente entre gemidos.

-Shhh… - La silenció Draco volviendo a besarla. - No hables… solo déjame sentirte.

Y así, entre gemidos y caricias, se volvieron a amar durante toda aquella tarde y noche en la que tenían la casa para ellos dos. Su último día allí, y debían disfrutarlo juntos.

Ella sonrió por dentro, aunque él no le dijera textualmente que la quería aquella era la manera que él tenía de decirle que la amaba, y ella simplemente lo sentía. En todas la caricias, abrazos, besos… No hacía falta nada más que ellos dos. Ni si quiera hacían falta las palabras o promesas. Simplemente era genial.

Su mente se desconectó de todo aquello que la hacía sufrir, y su corazón dio un vuelco. Draco Malfoy simplemente la hacia sentir especial…


¡Hola! ¡Hola!

Lo siento mucho por no haber actualizado antes, pero la verdad es que he comenzado las clases y he estado muy liada estos días. Han sido muy pesados.

En fin… Espero que os guste este capítulo, y no penséis que dejaré la historia o que tardaré en actualizar, porque como dije tengo casi todos los capítulos de la historia.

Y creo que este fin de semana subiré doble capítulo…

¡Nos leemos!

¡Besitos!

PD: Ahora contestaré a los comentarios. (Lo siento mucho por hacerlo tarde :/.... )