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La Tercera Generación de Hogwarts III — capítulo 26
Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
Odiaba los hospitales. Nunca traían nada bueno. Ni cuando nacía un niño, el hospital era un lugar para recordar. Se negaba rotundamente a aceptar que sí. Que aquel era el sitio donde todos mejoraban. Claro, visto desde ese punto de vista tan optimista, todo el mundo debería ir allí. Sin embargo, cuanto más tiempo estabas en uno, más grave era aquello por lo que habías venido. Además, aquel infinito pasillo de paredes blancas olía a antiséptico, a pastillas y a enfermos. Se escuchaban susurros, no conversaciones. Los rostros de las personas jamás estaban felices. Jamás. Las sonrisas eran de ánimo, no sinceras. No se podía estar feliz en un hospital. Sobre todo, cuando la persona a la que Louis Weasley quería, llevaba allí más de un mes. En coma.
Chris Nott se había despertado del coma. En el accidente del tren, sufrió una conmoción cerebral que le indujo un coma que había durado hasta aquel momento. Su expresión serena descansaba tranquila. Como si nada hubiese pasado. Como si simplemente hubiese dormido más de la cuenta.
Louis había ido a verle. En Navidad le visitaba todos los días. Quería ver sus ojos al despertar. Saber que estaba bien. Le bastaba con eso. Había despertado hacía una semana. Y los padres de Nott le avisaron aquella mañana. Estaba acostumbrado al rechazo continuo de aquella familia desde que Chris les confesó que estaban juntos. Theodore Nott adoraba a Lucy. Y Louis siempre le había parecido un muchacho demasiado endeble. Nunca lo habían dicho en voz alta, pero el joven Weasley sabía interpretar miradas. No le dolió el hecho de que no le avisasen antes. Theodore Nott, al dar por acabada una clase extra de Defensa Contra las Artes Oscuras, se acercó a Louis y le contó la noticia. El joven se tornó serio. Asintió. Comprendió que aquel hombre le acompañaría. Tenía permiso para salir de Hogwarts con él. Preguntó si Lucy iba a ir y Louis no supo qué decir. ¿Le decía que su prima odiaba a su hijo? Decidió comentárselo a la joven. No obtuvo respuesta. Como siempre.
Estaba esperando en frente de la puerta que escondía a Chris. Sus padres seguramente iban a informarle que habían decidido llamar a su amigo- no le denominaban de otra forma que quizás sonase más adecuada. Quedarían como unos padres tolerantes, aunque lo hacían porque su hijo estaría deseando ver a Louis después de haberlo tenido preocupado durante tantos días. El joven conocía a las enfermeras. Se habían dado cuenta de las tensiones entre el novio del paciente y los padres de este.
Theodore Nott salió de la sala seguido de su esposa. Tenían los ojos llorosos, aun cuando le habían asegurado que su amigo estaba estable y sano. Quizás era por la emoción de poder oír la voz de su hijo de nuevo. Louis no sabía cómo era exactamente aquella familia porque nunca había sido invitado a su gran comedor como lo había sido Lucy un día. No sabía si estaba celoso o simplemente irritado.
Él era el menos Weasley de los Weasley. Nadie pensaba en que los valores de la familia de la Madriguera estuviesen impregnados en él, como lo estaban en los demás miembros. Él era diferente. No era acogedor. No era impulsivo. No era demasiado inteligente. No se dejaba llevar por la pasión. No se preocupaba demasiado por los demás. No tenía ese espíritu familiar Weasley. Sí, era pelirrojo. Pero era más castaño que pelirrojo. Era más individualista que seguidor de: "la unión hace la fuerza". Era egoísta. Demonios, si era Gryffindor era porque no encajaba en ningún otra Casa. No era astuto ni ambicioso. Podría ser celoso y avispado, pero no destacaba en ello. Tampoco era ni excéntrico y para nada sobresalía con sus conocimientos, si es que tenía suficientes. Y no era trabajador ni leal -que se lo preguntasen a Lucy. Podía ser valiente. Sí, eso sí. Podía arriesgar su vida por alguien, en un caso muy extremo. Louis Weasley debería haber ido a Beauxbatons. Encajaría mejor. Encajar, al menos, porque en Hogwarts solo tenía a dos amigos. No hacía más. Y no por su forma de ser. Sino porque no se sentía realmente bien con nadie. Incluso ni con sus hermanas tenía una relación de hermanos. Las quería, pero no tenía con ellas la confianza que Dominique tenía con Victoire o viceversa. Intentaba hacer cosas por ellas, para demostrar que él estaba allí- como hacerle una cabaña a Remus- pero siempre parecía invisible .Por eso siempre había estado con Lucy. Porque era de su edad, su prima, habían crecido juntos y trataba de imitarla en muchos aspectos. Todos creían que tenían personalidades muy parecidas. Lucy lo creía. Pero no era así. Ese parecido era Louis intentando encajar. Y, luego, llegó Nott. Siempre había estado enamorado de él, así que ocultarlo se le daba demasiado bien. No como a Lucy, la primera elegida. Era por su aire misterioso, por su sonrisa retorcida, por su complejidad, por espíritu de liderazgo, por su tenacidad. Lo admiraba. Y al ser su amigo, había comenzado a amarlo. Sí, amar, que sentimiento tan pleno.
-Puedes pasar, Weasley.- le dijo la señora Nott, que, aunque supiese su nombre, parecía incapaz de hacer más cercana su relación.
Louis asintió. Se levantó, haciendo mover su capa por donde pasaba. Abrió la puerta y la cerró tras de sí, ya que los padres del paciente habían seguido el pasillo hasta la salida. Se conocía tan bien aquella habitación que supo exactamente dónde mirar para encontrarse a Chris.
Fruncía el entrecejo y le miraba como si fuese un extraño, con la mirada con la que lo conocía. Le había crecido su cabello negro y le rozaba los hombros. Estaba peinado, no como las otras veces que había ido a visitarle. Tenía un pijama puesto, uno azul celeste que le habrían traído sus padres con botones en la parte superior y con una textura fina. No sonreía como Louis esperaba que hubiese hecho.
La Sanadora que se encontraba extrayendo sangre del brazo de Chris acabó su tarea. Se dio cuenta del silencio que había entre ambos y carraspeó. Miró a Louis con aspecto serio. Se llamaba Beatrice Grant, tenía casi cuarenta años y se pasaba horas charlando con el joven Weasley en Navidad.
-Me temo que los señores Nott no te lo han contado…-suspiró.- Christopher Nott sufre amnesia retrograda.- sentenció. Louis tragó saliva esperando que explicase exactamente en qué consistía aquello.- Cuando el cerebro sufre una lesión, en ocasiones sufre amnesia postraumática en la que pierde memoria sobre los eventos que acontecieron antes del accidente. A menudo, es acompañado por amnesia anterógrada, en la que se dificulta la creación de nueva información. En cambio, el señor Nott padece la retrograda, aquella en la que no recuerda momentos del pasado. Hasta lo que hemos podido deducir, no tiene recuerdos desde hace más de siete años. Le pediría, por lo tanto, que no le sature con información sobre usted, sus amigos o sobre Hogwarts, puesto que, en su mente, aun no le ha llegado la carta de Hogwarts. Sabe que existe la magia, puede reconocer a sus padres y no tiene un comportamiento de niño de diez años, lo cual nos sorprende muchísimo. Tampoco tiene conocimiento sobre los asuntos que conciernen al mundo mágico actual, y esperamos que usted pueda ayudarle, siempre y cuando le dé su tiempo para asimilar todo.
Louis sintió una fría bofetada de sentimientos en su rostro. Respiró con dificultad y se llevó su tiempo para asentir. Respiró fuertemente y tuvo que apartar la mirada de los inocentes y claros ojos de Nott. No sabía hasta qué punto iban a llegar las consecuencias.
-¿Recuperará la memoria?
La Sanadora frunció los labios.
-El tiempo lo dirá.- se marchó de la habitación dejando a la pareja sola.
Desprotegida. Vulnerable. Louis se sintió terriblemente solo. Sin apoyo. Cohibido. Le había costado muchísimo tener tanta confianza con Chris. Cuatro años. No podía arreglarlo en minutos. En semanas. No podría besarlo. No podría abrazarlo. O decirle, simplemente, que lo echaba de menos.
-Así que tú eres mi mejor amigo, ¿no?- Louis alzó la mirada hacia su amigo. Le miraba serio. Algo avergonzado, tal vez. Louis tenía un semblante petrificado.- Mis padres me han hablado de ti. Dicen que te has preocupado mucho por mí. Te lo agradezco… Somos muy buenos amigos, ¿no?
-Sí, algo así…- musitó Louis, sin asimilar del todo aquella situación.- Sí, somos muy buenos amigos. Vine aquí en Navidad a verte mucho, no dabas mucha conversación pero al menos sabía que estabas bien- añadió, buscando que sus palabras sonasen a una conversación normal con Chris. No lo era. Probablemente jamás volvería a serlo. Otra cosa en la que Louis no parecía un Weasley: era tremendamente negativo. Pesimista.
Chris esbozó la primera sonrisa sincera. Aquella que daba cuando algún extraño le hacía un cumplido. Extraño. Eran extraños.
-¿Mis amigos sois tú y Lucy, no? Según mis padres.- el joven sonrió.- Me alegro de tenerte como amigo, Weasley.- comentó Chris.
El corazón de Louis se desgarró. Estaba tenso. Nervioso. Era su primera impresión de nuevo. Tenía que dar la talla. Tenía que recuperar a Chris. A su Chris. Le costaba recordar, no porque no pudiese sino porque le dolía, su última conversación con él en el tren. O más bien discusión. Si quería recuperarlo es porque llevaba tiempo temiendo perderle. Discutieron por el difícil y oscuro futuro que Chris veía en su relación. La relación de los sueños de Louis.
Una lágrima estuvo a punto de escaparse de sus ojos.
Tenía que huir de allí. Sin mirar por última vez a Chris salió rápidamente de aquella sala. Dejó al joven Nott solo.
Christopher Nott miró a la ventana de su cuarto. No sabía qué sentir. Ni qué cuestionarse. Le habían dicho que Louis Weasley le sería de mucha ayuda pero, habiendo visto su reacción, dudó de ello. Quizás fuese eso: su primera reacción.
La puerta volvió a abrirse y esperó que fuese una Sanadora que le acompañase a dar una vuelta por los pasillos, ya que tenía las piernas agarrotadas. Tenía muchas ganas de hacer ejercicio o, al menos, de moverse. No sabía si era un deportista o alguien que amase dormir, pero seguramente era lo que debía hacer en ese momento.
Una joven pelirroja entró. Tenía el ceño fruncido. Tenía un rostro dulce, aunque su expresión no mostrase aquello. El pelo liso y retirado de su rostro, enseñando una cara pálida y lisa, con ojos de color avellana que le escudriñaban descaradamente. No tenía ese rostro de preocupación o de lástima que habían tenido todos los demás, era, más bien, como si hubiese sido obligada a ir allí.
-¿Cómo estás?- le preguntó secamente, sin ningún tacto.
Chris dedujo que aquella joven no sabía nada sobre su amnesia, y él no sabía explicarlo tan bien como la Sanadora Grant. Tenía un problema allí.
-Despierto, supongo.- contestó él, nervioso ante aquellos inquisitivos ojos que parecían estar enfadados con él.
-¿Sabes que tu padre me ha obligado a venir? No exactamente obligado, pero sí… Estoy perdiendo clases solo para verte en ese estúpido pijama. No sé ni por qué vengo…- suspiró.
-¿Eres Lucy Weasley?
No necesitaba una respuesta. Realmente planteaba que aquella fuese una afirmación. Examinó mejor a la joven. Si aquella era la prima de su anterior visita, no tenían reacciones similares. Ni actitudes. De hecho, solo se parecían en el castaño rojizo de su pelo. Y solo eso. Los rasgos de la chica eran muchos más redondos que los afilados del joven.
Aquella pregunta descolocó a Lucy. Entornó los ojos. Su cerebro enseguida se puso en alerta. Qué. Estaba. Pasando. ¿SOS? Intuyó que era algo relacionado con su lesión cerebral- Louis se la había contado a pesar de que ella no había pedido el diagnóstico de su ex novio.
-¿Qué te pasa, Chris?- le preguntó, por primera vez desde el accidente, realmente preocupada. Incluso se acercó a él.
-Lo siento.- alcanzó a decir el paciente con una sonrisa de disculpa.- Me temo que no te recuerdo ni a ti ni a Louis Weasley, ni mi supuesta estancia en Hogwarts ni nada desde hace… Mucho tiempo. No sabemos cuánto. -Lucy abrió la boca. Por poco se le cae la mandíbula al suelo.- Por lo menos, sé quién soy y quiénes son mis padres.
-Por las barbas de Merlín…-susurró Lucy.- ¿No recuerdas absolutamente nada? O sea, ¿no sabes quién soy?
-Sé que eres mi amiga.- la joven rio sarcásticamente. Chris se mordió el labio.- ¿O no?
Lucy estuvo a punto de soltar una barbaridad. Pero se contuvo, él no sabía que había sido un capullo con ella y no podía discutir con él cuando él no se acordaba. Qué oportuno. Rompe relaciones. Rompe corazones. Rompe familias. Eso habría sido el karma. Pero un karma bueno porque le hacía inocente de todo lo que había estropeado. Sus crímenes.
-Soy tu ex novia, más bien.- dijo Lucy. Chris abrió los ojos con sorpresa. Contento debía de estar de haber tenido una novia como ella. La joven bufó.- Que te recuperes.- le dijo antes de hacer ademán de abandonarle. No quería estar con él ni un segundo más. No era justo para ella. Con razón Louis había salido de allí como si hubiese visto un fantasma. O a su boggart.
Chris hizo tanto ruido en la camilla al moverse que Lucy se dio la vuelta temiendo que se cayese. No le deseaba nada bueno, pero tampoco nada malo. El joven se estaba levantando. Saliendo de la cama y enseñando su soso pijama de niño de los años 50. Tuvo que contener la risa. El joven la miró a los ojos.
-Acompáñame en mi paseo matutino, si eres tan amable.
Y así era Chris al principio. Tan educado. Parecía que no era capaz de romper un plato, pero allí estaba después de haber roto tantas cosas que no había pegamento en el mundo que lo arreglase. Lucy dudó. Pero temía que se cayese al suelo. No era mala persona. Del todo.
-Claro.- contestó, ayudándole a sostenerse en pie.
Ambos salieron de la habitación hacia un pasillo vacío. Comenzaron a deambular por allí sin un rumbo fijo. Chris se lamió los labios. Ojalá estuviese callado para Lucy.
-¿Por qué ya no estamos juntos?- lo decía con pena, como si le hubiese gustado seguir estando con ella o algo por el estilo, solo porque habría sido la primera persona después de despertar en no haberle tratado como si fuese de cristal.
Tuvo que soltar una risita malvada. No precisamente malvada pero sí traviesa. No se lo iba a decir. Le dejaría a su primo aquel marrón, ya que él lo había hecho.
-Digamos que cambiaste de idea respecto a nuestra relación.- era una forma suave de decir que le ponían los tíos.
-¿En qué sentido? ¿Hice algo?
-No creo que sea hoy el día indicado para contarte cómo me partiste el corazón.- dijo con una sonrisa espléndida. Porque le estaba gustando ese momento más de lo que creía. Era una pequeña venganza justa.
-¿Y nuestro amigo Louis Weasley qué opina? Es decir, éramos tres… Y él tuvo que haber escogido un bando, ¿o estamos bien?
Lucy no pudo evitar reírse de nuevo. Qué perspicaz estaba resultando ser.
-Bueno, yo con él no estoy bien… Pero tú estás estupendamente con él.- contestó bruscamente. Por Merlín, seguro que se había dado cuenta.- Me habéis dejado sola.- añadió para darle más dramatismo (el real) a su situación.
-Ah. Perdón.
Oh. Qué maravilla. Christopher Nott necesitaba tener un accidente, conmoción cerebral, dos meses en coma y amnesia para pedirle perdón por haberse morreado con Louis a sus espaldas antes y después de su relación.
-¿Quieres saber algo más?- preguntó Lucy, esperando cambiar de tema.
Se formó un silencio que duró dos pasillos y medio.
-Sí. Pero no sé cómo contártelo.
-Oh, parece interesante.
-No lo sé.- respondió, pareciendo confuso e inseguro. Era algo que necesitaba contar a alguien que aparentemente confiase en él. Su ex novia no era alguien indicado, pero parecía más receptiva que su amigo.- Tuve una visita poco después de despertarme.
-¿Louis?- preguntó, con sarcasmo e ironía que aún no pillaba Chris.
-No, era una chica.- la mirada asesina de Lucy le sorprendió. O le asustó. Murmuró algo.- Roxanne Weasley, supongo que parte de tu familia, ¿no?
Lucy Weasley se detuvo. Le miró seriamente. Se asustó de pronto. El agarre de la joven en su brazo le hizo daño.
-¿Qué has dicho?- le espetó.
-Roxanne Weasley.
-Explícate.
-Vino a verme… ¿Por qué? ¿Qué pasa con ella?
-¿Vino a verte?- su rostro estaba aterrorizado. - ¿Qué…. Qué te dijo?
-Por eso quería preguntarte… Me dijo que os pusiese a salvo.
Lucy se llevó la mano a la boca.
-¿A quién?
-A todos… ¿A salvo de qué?
-Eso es imposible, Chris… Mi prima Roxy está muerta.
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Queridos lectores amigos y fantasmas y FELIZ AÑO A TODOS:
Sé que os prometí un capítulo más, pero espero que este avance merezca la pena…
¿Qué opináis sobre el estado de Nott y su… bueno… revelación?
Con cariño,
-A.