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La Tercera Generación de Hogwarts III — capítulo 36
Capítulo 23: In fraganti.
Tarde o temprano, aquello estaba destinado a pasar.
Dejó su expresión atormentada atrás y la cambió por una más serena que logró forzar tras una larga respiración profunda. El corazón podía serle arrancado de tantas formas que sintió la necesidad de buscar un antídoto para aquella sensación. Se apuró en acomodarse la chaqueta que colgaba holgadamente sobre sus hombros y se levantó con un falso ímpetu del trono que, para bien o para mal, le había sido impuesto. Carraspeó unas palabras para alejar de su voz aquel tono derrumbado.
Habían llamado a su puerta justo en uno de los instantes que marcarían el futuro transcurso de su vida. Pese a que podía rechazar, como tantas otras veces, aquella constante y persistente conversación que solía ser aplazada; supuso que necesitaba cambiar de aires. Aunque aquel aire fresco fuese la mismísima Rita Skeeter.
No le deseaba ningún mal, pero no era la persona a la que más aprecio tuviese. Recordó cuando Hermione descubrió que Skeeter era un animago no registrado que adoptaba la forma de un escarabajo para buscar entrevistas, y cómo su vieja amiga la encerró en un frasco con la orden de no transformarse y pasó a renunciar a su empleo, bajo la amenaza de que si no lo hacía la delataría al Ministerio y sería enviada a Azkaban. Aquella mujer que destripaba con la mirada se quería mucho más a sí misma que a su empleo, por muy mal parada que saliese tras enfrentar el paro. Aquello le ayudó a crear cierto recelo hacia la joven Gryffindor y sus ideales, quizás por eso escribió un libro despotricando la vida de Albus Dumbledure, hombre al que la muchacha admiraba. Su final, como muchos otros seguidores de su propia salvación, fue compartir la paz con todos los demás ciudadanos que habían luchado con sus vidas por ella. En ocasiones, trabajó para el Departamento de Seguridad Mágica, quien le pidió -algo extraoficialmente- que utilizase su habilidad de animaga para luchar contra el Clan del Ojo. Aquello le dio prestigio en el Ministerio y Shacklebolt no dudó en recomendarla como modelo para los alumnos de Transformación de Hogwarts.
Cuando Neville Longbottom le abrió la puerta de su despacho, sabía que aquella presencia en los pasillos de su Escuela de Hechicería, traería sus consecuencias. Y ahí estaban. Probablemente todas las que le tendía en un cuaderno de notas de color carmín.
-Debe ser un honor poder ver el rostro de un hombre tan ocupado.- dijo con cierto sarcasmo. No necesitó el permiso de Neville para entrar y acomodarse sobre un mullido sillón que secretamente reservaba para él mismo. La observó. Era como si no hubiese cambiado nada desde sus años de Hogwarts. Su cabello rubio seguía extrañamente rígido y rizado gracias a cualquier modificación mágica que habría salido en las últimas décadas. Seguía con sus cejas delineadas y al entre abrir la boca podía apreciarse sus tres dientes de oro. Sus masculinas manos con uñas pintadas de rojo le tendieron el cuaderno sin abrir, mientras le examinaba bajo unas gafas de diamantes. Neville cogió el cuaderno. Al abrirlo, se familiarizó con los trazos de su pluma mágica de color verde ácido. - Considero que debería leer atentamente ciertas anotaciones que he ido haciendo a lo largo de mis esporádicas estancias en el castillo. Puesto que ya cuenta con aurores que protegen a sus alumnos del exterior, le recomendaría que empezase a proteger a sus alumnos de… Ellos mismos. Estoy segura de que no sabe ni la mitad de lo que se cuece en el interior de sus aulas, director Longbottom. Por eso me he tomado la libertad de hacérselo saber. Lo tiene delante de usted, léalo.- ordenó, como si Neville fuese un hombre sin ambiciones que tenía que acudir a la ayuda de aquella indeseada mujer. El hombre sabía que aquella antigua periodista, en la opinión de los más sabios, desprestigiada, haría lo que fuera por sacar los trapos sucios de todos los que habitaban aquel lugar. Incluso los suyos propios, si hacía falta. Además, ya lo había hecho con uno de los directores más amados de la historia, él sería para ella un necio suplente.
-Me temo que esto es violar la privacidad de mis alumnos, señora Skeeter.
-Señorita.- corrigió, a pesar de que ambos sabían que rozaba los setenta años. - Por favor, Neville.- pidió, suavizando su tono.- No me podrá negar que no le pica la curiosidad. Es un elaborado informe. Ya sabe que he trabajado con notables resultados para el gobierno… Simplemente léalo.- sentenció con una sonrisa forzada.
-El documento será destruido en cuanto lo haga, se lo advierto.
-¿Cree que no tengo una copia de seguridad en mi cerebro? - Le retó, mientras le insistía con gestos que comenzase el informe.- En voz alta. -añadió. Neville puso los ojos en blanco. Esa mujer tenía el autoestima por las nubes.
No tenía pinta de ser un informe. Neville lo calificaría como un diario de una adolescente en el que se dispone a sacar todos los secretos más íntimos de sus compañeros de clase. Por su puesto, era mucho más que eso. No pudo negar que temía que su hija tomase un lugar importante. Pretendió no parecer nervioso. Desvió sus pensamientos de Alice. Cambio de aires, se recordó.
-"*…No hay nada como los pasillos de Hogwarts para esconder los secretos más oscuros de los alumnos. Mientras el castillo volvió a acogerme para impartir unas clases magistrales sobre la Transformación, no pude resistirme a saber qué se cocía en aquel horno de secretos. La magia de este lugar no podía defraudarme. Podía haber empezado por cualquier otra familia, pero lo cierto es que los Potter y los Weasley siempre dan que hablar. Con Albus Potter desaparecido, sus hermanos estaban más intranquilos de lo normal. ¿Son los angelitos que la prensa nos presenta? ¡En absoluto! James Sirius Potter es un líder nato y ha movido a varios alumnos en la búsqueda de su hermano: Rose Kárate Kid Weasley, Draco Malfoy 2.0, Fred Gruñón Weasley y el Repelente Hugo Weasley, con la colaboración especial de Susan Jordan y la Sabelotodo Cornelia Brooks. ¿Alice Longbottom, el claro affaire de Albus Severus, se queda atrás? Está muy ocupada escabulléndose a los pasadizos de Hogwarts con Renata Mata Driggs para salir de Hogwarts a escondidas de su bonachón padre…"*Eso es ridículo.- comentó Neville sin que la expresión de deleite ante las propias palabras de Skeeter cambiase.- *"¿Y qué hay de Lily Potter? Sin duda su mal humor ha hecho mella, pero tengo la fiel teoría de que no solo se debe al triste y trágico secuestro de su hermano, sino a que Frank Badmood abusa un poco de su autoridad como abusón y la amenaza con el futuro de su hermano… Sí, ellos también salieron de Hogwarts. Y antes de pasar al bando de los que desparecen de Hogwarts, sigamos con los episodios que he podido percibir de la demás rama Weasley: Lucy Weasley está deprimida o amargada y busca consuelo en la sección prohibida de la Biblioteca en lo que esconde los pantalones de Tim Marrs, su aparente archienemigo, ¡eso debe estar penado como mínimo! Louis Weasley ha contactado con Beauxbatons para cambiar su expediente… Cuando su amado Chris Nott ha despertado de un coma extraño. Hay que añadir que Fred Weasley ha sido acusado de pegar una paliza a algún miembro de Slytherin en secreto, y está siendo amenazado con la inmediata expulsión de Hogwarts, por lo visto, no le dejarán pasar una más… Y llegando a las senior, Molly Weasley es secuestrada por las noches por Leo Livingston y ambos abandonan Hogwarts, en ocasiones con Susan Jordan y Derrick Collingwood. No he podido sacar nada más al respecto, pues tienen mucho cuidado a la hora de las apariciones secretas. Y, por último, Dominique Weasley va con demasiada frecuencia al Bosque Prohibido para tener contacto directo con criaturas mágicas con el fin de conseguir la ayuda que concede el Ministerio de ofrecer unas prácticas en este ámbito. Debe recordársele que el contacto con animales del Bosque Prohibido así como la entrada en él está terminantemente prohibido y penado con la expulsión. Más comportamientos que merezcan la pena mencionar es, por ejemplo, el secretismo que Moniq Jordan ejerce en torno a un diario y encuentros furtivos con una antigua paciente del Centro de Salud Mental de Edimburgo; el comportamiento sospechoso que Annie Gallagher hace en torno al hijo del Ministro y su aparente chantaje al Sombrero de Elección… Y por supuesto, el hecho de que todo el mundo sabe que Zoe Badmood es en realidad McOrez y tanto ella como sus amigos pertenecen al Ojo. Espero que pueda contestarme, Neville Longbottom"…*Señora Skeeter, soy consciente de mucho de los casos que usted menciona pero para enfrentarlos hace falta tiempo y medidas judiciales que usted no entendería. - Respondió con fiereza.- Así que si no le importa, deja de entrometerse en la vida de mis alumnos.
-Roxanne Weasley fue asesinada por Zoe McOrez según Fred Weasley, pero nadie le ha hecho caso. ¿Eso también le parece un caso que puede aplazarse? Por no mencionar el daño que le hace Frank McOrez a Lily Potter o… ¡La colaboración de su propia hija con el Ojo! ¡Estoy muy segura de que es también consciente de ello y de…!
-¡Basta!- le gritó Neville mirando de forma amenazante a Rita Skeeter. -¡Haga el favor de salir por esa puerta y dejar esa clase de asuntos a los profesionales!
-Si el país se va a la mierda es por líderes ineptos como usted…- siseó Rita Skeeter en un impulso que fue castigado por la concisa mirada de Neville.
-La más estricta justicia no creo que sea siempre la mejor política, dejemos que esos niños acarreen con las consecuencias sobre sus propios hombros hasta que haya algún medio para salvarlos… Mientras tenemos que confiar en ellos, señora Skeeter.
-Eso mismo pensaron de Tom Ryddle… Y se llevó la vida de tus padres, si bien creo recordar.
Rita Skeeter abandonó el despacho con un aire de impotencia marcado.
Neville se dirigió a su sillón, que tenía impregnado un apestoso perfume empalagoso. No tenía fuerzas de hacer un hechizo que disolviera aquel aroma. De hecho, no tenía ni fuerzas para pensar. Aquello había sido un golpe bajo. Y le había dolido demasiado. Tenía una pequeña tradición en la que todos los domingos visitaba la tumba de sus padres y les contaba qué tal le había ido. Lo hacía desde pequeño, influenciado por su abuela, quien no quería que el pequeño Longbottom perdiese sus raíces o el recuerdo de sus padres. Aquella tradición se había visto truncada por la guerra, por los años difíciles en los que su hijo Frank nació y por aquellos días en su despacho en Hogwarts. Sus padres eran los únicos héroes a los que no dejaría de admirar. Habían muerto para prometerle un futuro mejor. Y no permitiría que aquella vieja metomentodo ensuciase su nombre y su honor. No podía dejar que le acusase de tomar medidas que podían matar a personas. O juzgarle como un símil de asesino indirecto de sus padres. Eran circunstancias diferentes y había medidas de seguridad muy dispares. Por supuesto que a Neville le encantaría expulsar a todos los alumnos que tenían algo que ver con el Ojo, y sabía cuáles eran, sabía todos sus nombres. Y solo los sabía él. Sabía lo que eran capaces de hacer o lo que harían, para lo que tenía las profecías de Ivonne. Y sabía que si estaba arriesgando todo el peligro que causarían no era solo porque estaban vetados políticamente por algún infiltrado en el Ministerio, sino porque estaba protegiendo a su hija Alice. Si expulsaba a todos ellos y los sometía a juicio, también tendría que hacerlo con su hija, pues o había justicia para todos o simplemente no existía. Era la decisión más arriesgada que fue a tomar en su vida, estaba poniendo a tantas almas en peligro. Él había visto sus muertes en las bolas de cristal. Él tenía el poder de detenerlas, ¿no? A no ser que se tratasen de profecías irretractables, entonces estarían todos condenados.
Se percató de que alguien estaba a punto de entrar en la su despacho. Había olvidado por completo su segunda cita del día. A la que más temía. Para la que él no estaba preparado. Se le quebró el corazón cuando su hija entró en el habitáculo, con una expresión de aparente inocencia que siempre engañaría a la razón del director.
-¿Querías verme, papá?- preguntó, conforme se fue acercando a él y sin mirarlo directamente a los ojos se sentaba en el sillón de enfrente. El que dejaba para ella cuando quería que le contase la semana, cuando no sabía que probablemente todo lo que decía era mentira.
La examinó, aquella vez viéndola con los ojos de un padre que conocía la traición de su hija. No podía ser cierto. Él quería que no lo fuera. Pero sus miradas escondidas y su respiración a trompicones eran suficientes como para delatarla.
-Alice.- dijo, con un tono que jamás usó con ella. De reproche. Tenía que admitir que con ella jamás se había enfadado. Que era su ojo derecho y probablemente su debilidad. Que si hubiese sido Frank le habría mandado al infierno en seguida. - ¿Qué has hecho, Alice?
Él mismo podía contestar la pregunta. Pero quería que ella no le engañase. Quería que se descubriese ante él para poder perdonarla.
Alice alzó la mirada y pudo ver la acusación en la expresión de su padre por primera vez. Neville percibió cómo su hija se derrumbó por dentro en un segundo. Realmente jamás pensó que la descubrirían. ¿Era por eso por lo que era una Slytherin? No quiso recordar la decepción que sintió cuando el Sombrero la adjudicó en aquella Casa. Su mujer le dijo que no le extrañaba. Fue entonces cuando empezó a considerar que tenía una imagen de su hija muy dispar a la realidad.
-Me estás preguntando algo que ya sabes.- dijo con algo de dureza en su voz. Ella no quería aquel momento. Él tampoco. Pero tenía que sacar algún motivo, a parte de la familia, por el cual defenderla.- Me amenazaron, en un principio con matar a Albus. - Neville se removió en el asiento, sabía que no diría quién pero podía imaginárselo.- Eso fue el año pasado.
-¿Cuándo robaste la piedra filosofal?
Hubo un silencio ensordecedor.
Alice suspiró. Neville seguía expectante a una respuesta.
-Sí.
-¿Sabes lo que le has dado? ¿Sabes lo peligrosos que los has hecho? ¡ALICE, PODÍAS HABER PEDIDO AYUDA! ¡NOS VAS A MATAR A TODOS!
-No podía dejar que matara a Albus… Vi lo que le hicieron a Roxanne… Y… No podía, ¿vale? -sus ojos se emborronaron en lágrimas.
Aquella vez, fue Neville el que echó un largo suspiro. Podía llegar a entenderla. No era valiente. Alice no era valiente como él lo había sido. O como Frank lo era. O como sus padres. Toda su familia. Alice era una cobarde. Le dolió pensar aquello pero era la verdad. Se había rendido. Igual si hubiese peleado, Albus hubiese acabado muerto. Y Alice sería un alma errante. Pero si hubiese peleado, ellos no tendrían un arma peligrosa que usar en contra de ellos.
-¿Y por qué seguiste con ellos?
Alice bajó la mirada.
-Gwendoline Cross es la Gwen de Frank, papá. Lo tienen bajo vigilancia, bajo constante amenaza. Tanto para utilizarme a mí como para hacerlo contigo. Saben qué harías lo que fuera por protegerle. Y saben que yo también. Por eso sigo con ellos, porque no quiero que mi hermano muera.
-Por Merlín…- musitó Neville. Se llevó la mano a la boca. Su hijo. Frank. Recordó su sonrisa inocente. Él sí era un inocente. No quería saber nada del mundo mágico ni de lo que le ocurría a su familia en él. Él sí era valiente. El Ojo podría jugar hasta con el secreto más guardado de su familia, que solo sabía él y Hannah. - Hay que sacar a Frank de aquel lugar.
-Le seguirán, papá. Le siguieron en Navidad y le seguirán siguiendo hasta que consigan lo que sea que quieran de nosotros. Creía que solo era la piedra filosofal, pero ahora pienso que lo hacen para dividirnos entre nosotros, ¿sabes? Eso de divide y vencerás lo aplican contra nosotros porque a vosotros siempre os unió la fuerza de estar todos juntos.
-Alice, tienes que dejar de estar con ellos. Si quieres que todos sean castigados, sal de esa red de influencia sobre ti. Quítatela. Ahora que sé lo de Frank podré protegerlo…
-No puedo.
-No digas estupideces, Alice, claro que puedes… ¡Estás ayudando a una secta terrorista, maldita sea!
-¡No puedo, papá! Se aseguraron de que no dejaría de ayudarles…
Neville le lanzó una mirada de infinita preocupación. Alice comenzó a sollozar.
-¿A qué te refieres?
-Claro que quiero dejar de estar con ellos, son horribles… No sabes las cosas que hacen… Pero… Pero me amenazaron con matar a Albus en su celda… ¡No te imaginas lo demacrado que estaba! ¡Y Frank! ¡Podían matar a Frank en cualquier momento! Sobre todo después de ver cómo Gwendoline Cross mataba a McGonagall delante de todos nosotros…
-¿Qué has hecho, Alice? - preguntó, aquella vez sin saber la repuesta.
La muchacha apartó la mirada bruscamente y sollozó de nuevo. Cuando se hubo calmando susurró unas palabras que Neville no quiso escuchar, pero que oyó perfectamente.
-Un juramento inquebrantable.- Alice miró a su padre, con tristeza.- Prométeme que no se lo dirás a nadie… En el contrato expresaron que solo mi propia sangre podía ser consciente del juramento. Por favor, papá, no puedes decir nada a nadie.
El rostro del director de Hogwarts quedó petrificado.
Si su hija incumplía aquel contrato mágico, moriría.
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Queridos lectores,
Creo que hay mucha información algo difícil de digerir (sobre todo en la parte del informe de Rita, que no es raro si se os salta algún que otro detalle). Me gustaría deciros que: ohh es mentira, feliz pasado día de los inocentes, Alice no morirá si deja de ayudar al Ojo… Pero… Pero sí. Y eso no ayudará en su relación con sus amigos, sobre todo cuando no puede decir que si sigue en el otro bando es para no morir…
Con cariño,
-A.