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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 15

Después de que los niños comieran, se acercaron a la terraza y aunque hacía frio, se estaba bien, además todos estaban abrigados.

En la terraza vieron a Ron, y se acercaron.

−Weasley-pis estás solo como siempre. −Le dijo Draco mirándolo. −Nadie quiere ser tu amigo, porque saben que les robaras la comida.

Al escuchar eso, los demás se rieron.

Antes de que nadie pudiera decir nada, se acerco Orión. −¿Qué hacéis?

−Pasar el rato.

El niño los miro. −Dejar a Ron en paz, con este comportamiento solo estáis demostrando que no tenéis educación.

−Yo tengo educación.

−Pues no lo parece. −Y miro a Ron. −Discúlpalos, a veces pueden ser muy molestos. −Y miro a sus primos. −Fuera de aquí.

Los niños miraron mal al pelirrojo antes de irse.

−¿Por qué no le has dicho nada? −Pregunto Blaise a Draco.

El rubio lo miro. −¿Estás loco? Orión es el hijo de mi tío Sirius, y algún día será el cabeza de familia, eso quiere decir que todos le tenemos que hacer caso cuando nos dice algo.

−¿Y si te pide una hamburguesa también le tienes que hacer caso?

Draco lo miro. −Vaya pregunta más tonta, por supuesto que no, pero si cuando nos pide que dejemos de molestar a alguien y más cuando se trata de otro miembro de la familia Black, aunque sea del idiota de Ronald.

En la terraza, cuando se quedaron solos Orión miro a Ron.

−Siento que te hayan tratado tan mal, a veces se olvidan de que esta no es su casa, y tienen que ser educados.

Ron lo miro. −No me importa, siempre están igual.

−Si quieres encajar en su grupo tu también tienes que hacer un esfuerzo, no esperar a que todo se te de hecho, porque la vida no es así.

−Orión. −Sirius saliendo a la terraza miro a su hijo mayor. −Te tienes que preparar, para la actuación de esta noche.

−Ahora voy. −Y acercándose a su padre miro a su primo. −Recuerda lo que te he dicho.

Sirius miro a su hijo. −¿Qué le has dicho?

Orión le sonrió. −Nada importante, vamos que no quiero hacer esperar a los invitados de los abuelos.

Y así padre e hijo entraron en el salón del baile y se fueron a buscar el violín.

Diez minutos después, en la tarima donde estaba tocando la orquesta, Charlus pedía silencio a sus invitados. −Esta noche tenemos una actuación muy especial, mis nietos y mis sobrinos han preparado un concierto para todos vosotros, habrán violines y también unas cantantes hermosas. −Y miro a la puerta. −Pasar.

Los niños empezaron a pasar, Draco, Orión, Harry que aunque él prefería la guitarra también sabia tocar el violín, Lyall y Sirius el hijo de Regulus y Dorcas y cantando estarían todas Mary Rose, Altea, Casiopea, Dorea, Lyra, Elizabeth la hija de Severus y Cygnus la hija de Regulus de 7 años, todas estaban allí.

Subiéndose en la tarima se pusieron a un lado y las chicas en el centro, y cuando Charlus bajo empezaron su pequeño concierto.

James que estaba sentado en una silla, vio a Charlus y sentándolo en sus rodillas se pusieron a ver el mini concierto.

Remus que tenia a Aaron sentado en sus piernas lo miro. −¿Te gusta?

−Tocan bonito.

−Mucho.

−Me gustaría tocar como lo hacen ellos.

−Tú tienes tus propias virtudes, como nadar y lo haces muy bien, tu entrenador me lo ha dicho que eres el más rápido del equipo y superas a tus compañeros mayores, eso es un gran merito. −Y le sonrió. −Además la música esta bonita pero no puede participar en campeonatos nacionales e internaciones, o incluso ir a los juegos olímpicos.

Aaron lo miro. −¿Crees que podre ir algún día a los juegos olímpicos?

−Claro que si, solo tienes que seguir entrando y seguir mejorando ahora vamos a seguir viendo el concierto.

−Sí. −Y apoyándose en el pecho de su padre, siguieron viendo el concierto.

Unas horas después la fiesta se terminaba, mientras Charlus y Dorea se despedían de sus invitados, James buscaba a su hijo, hacía rato que no se lo encontraba y se preguntaba donde podía estar, cuando se encontró a Harry.

−¿Papa a quien buscas?

−A tu hermano, ¿lo has visto?

−Debe de estar en la otra sala, hace rato lo he visto bostezando.

James se lo agradeció. −Gracias.

−De nada, yo voy a despedirme de Draco y los demás.

−Sí. −Y James se fue a buscar a Charlus, y como le dijo Harry, estaba dormido acostado en el sofá, cogiéndolo en brazos sin despertarlo se fue a buscar a su mujer que estaba con sus padres.

En el vestíbulo de la mansión, Lily al ver a su marido con su hijo en brazos se acerco. −¿Está bien?

−No ha aguantado toda la fiesta, me lo he encontrado dormido en la sala que hay al lado del salón, me lo llevo a su habitación para que pueda dormir bien.

La mujer le dio un beso y miro de nuevo a su marido. −Yo ya no tardare mucho en irme a dormir, estoy cansada.

−Es normal han sido muchas horas. −Y besándola subió a Charlus a su habitación, y poniéndole el pijama lo metió en la cama bien tapado.

En casa de los Weasley nada más llegar Molly se puso a llorar, al ver eso todos la miraron preocupados.

−¿Molly qué ha pasado? −Pregunto Arthur acercándose.

−Mi tía y Lucius, me han reprochado que acepte el dinero de mis hermanos y no haga nada, y también que Arthur no tenga un buen trabajo.

−Mama. −Bill que había ido a pasar las navidades con ellos, se le acerco y le levanto la cabeza para que la mirara. −Ellos en parte tienen razón, cuando éramos pequeños era normal que aceptaras el dinero de mis tíos pues tu no podías trabajar, pero ahora la única que está aquí es Ginny y ya el año que viene estará en Hogwarts, podrías buscar un trabajo o poner una tienda en el callejón diagon, en gringotts ofrecen créditos a sus trabajadores, yo puedo pedir uno y así podrás comprar una tienda y poner un puesto de pasteles, tus pasteles están buenísimos, y así no solo estarás entretenida haciendo lo que más te gusta que es cocinar, sino que también traerás dinero a casa y nadie te podrá decir que sigues aceptando el dinero de mis tíos, y sobre papa, el no tiene la culpa de nada, es verdad que no tiene un gran sueldo pero lo importante es que trabaja y trae dinero a casa, el resto son minucias sin importancia

Molly sabía que su hijo mayor tenía razón. −Nunca he trabajado, no sé ni por dónde empezar.

Arthur se acerco y le cogió de la mano. −Yo te ayudare, y los niños también.

La mujer asintió y limpiándose las lagrimas, miro a sus hijos menores. −¿Qué decís vosotros?

Los gemelos la miraron. −Mama es tu decisión, nosotros estamos contentos de que pongas tu puesto, además una tienda de pasteles es un buen negocio, navidad, halloween, pascua, san Valentin, cumpleaños, tenemos muchísimas fiestas y nunca bajara la venta de pasteles.

−Los chicos tienen razón. −Le dijo Bill mirándola. −Los pasteles se compran para cualquier celebración incluso cuando no hay que celebrar nada, y no solo tienes que poner pasteles sino también tartaletas y otras cosas, a buen precio seguro que se venden en seguida.

−Lo haré. −Y miro a Ron. −¿Qué dices tú?

El niño la miro sonriendo. −Voy a poder comer muchos pasteles gratis.

Al escuchar eso, la mujer le sonrió. −Gracias.

−De nada.

Ginny se acerco a su madre y la abrazo. −Yo te ayudare hasta que me vaya a hogwarts.

−Y nosotros en verano. −Dijeron los gemelos.

Molly mucho más animada después de haber pasado la peor noche de su vida, empezó a hacer una lista de las cosas que necesitaba para empezar.

−Mañana a primera hora iré a Gringotts y pediré un credito, entonces podremos empezar.

−No hace falta que pidas un préstamo. −Arthur lo miro. −¿Sabes lo que son las expediciones?

Bill lo miro. −No, nunca había escuchado hablar de ellas.

−Una expedición es un viaje para recolectar ingredientes en algún lugar del mundo, vas a ver a Tim el jefe del departamento de pociones y le dices que quieres hacer una expedición, el te dará una lista de un país, y durante diez días recolectas los ingredientes que hay en la lista, Sirius, James y Remus fueron algunas veces, y consiguieron más de 100.000 galeones, creo que en el primer viaje consiguieron más de 30.000 galeones, si vas una vez puedes conseguir unos 25.000 galeones o incluso más.

−Lo haré, así luego solo tenemos que mirar cuanto nos faltaría o si ya lo tenemos todo, mañana mismo iré. −Y levantándose miro a su madre. −En quince días tendrás el dinero, ahora me voy a dormir que estoy cansado. −Y dándoles las buenas noches se fue a su habitación.

Quince días después, Bill y Molly firmaban el contrato de compra de una pequeña tienda en el callejón diagon, el hijo mayor de los Weasley había conseguido más de 45.000 galeones en su viaje, y aunque había ido solo no había tenido problemas, Tim le envió a Nueva Zelanda que ahora estaba en verano, y el chico había traído grandes cantidades de ingredientes.

El pocionista contentísimo de que le trajera tanto, le había dicho que las puertas de su departamento estaban abiertas para cuando quisiera volver a ir, Bill se lo agradeció pero él le dijo que era banquero y eso había sido una excepción.

Cuando Molly tuvo ya las llaves de su nueva tienda, se fue con Ginny y entre las dos decidieron como la adornarían.

Mientras ellas ilusionadas por su nueva experiencia trabajaban, en hogwarts después de clases un grupo de primero rodearon a Ron.

−Ya nos hemos enterado de que la foca de tu madre ha abierto un puesto de pasteles, es una Black, ¿Qué no tiene dignidad?

Ron iba a defender a su madre, cuando se escucho pasos acercándose y vio a Harry junto a su grupo.

−¿Qué pasa aquí? −Pregunto Draco.

−Que su madre ha abierto una pastelería y es una vergüenza para la familia Black.

Harry miro al niño que había hablado. −¿Y tú que sabes lo que es una vergüenza para la familia Black? −Y miro a Draco. −No sabía que habían idiotas en la familia.

−Yo tampoco. −El slytherin los miro. −Vosotros aquí no tenéis nada que hacer, esto es cosa de la familia Black, y que yo sepa ninguno de vosotros es miembro.

−Pero…

−Pero nada. −Harry acercándose a Ron le dijo: −Ya era hora de que tu madre abriera los ojos y decidiera no seguir siendo una mantenida, estoy contento de que Molly haya abierto una pastelería, ya Casi y Lyall están preparando un gran pedido de pasteles para que tu madre se los envié el sábado y están haciendo un boceto para un pastel de cumpleaños para Orión. −Y miro a los que habían insultado a Ron. −No lo volveré a repetir, nadie que no sea de la familia Black tiene derecho a hablar sobre mi familia. −Y miro a sus amigos. −Tanto hablar de pasteles me ha hecho tener hambre, creo que enviare una lechuza a la pastelería para que me envíen muchos pasteles.

Draco lo miro. −Eso el sábado, no creo que el profesor Dumbledore acepte que empiecen a entrar lechuzas con cientos de pasteles todos los días.

−Nos tendremos que conformar con te y pastas. -Y sin decir nada más se fueron al gran comedor a merendar.

Lo que ellos no sabían es que Dumbledore súper feliz, se estaba comiendo una gran tarta de piña que había pedido a la pastelería de su antigua alumna.