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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 17
Una semana después, Charlus estaba en su despacho, cuando tocaron a la puerta.
−Adelante. −Dijo sin levantar la cabeza de sus documentos.
La puerta se abrió y entro un auror. −Señor hemos visto al guardabosques Hagrid con un hombre sospechoso, iba completamente oculto en una capa.
−¿Lo parasteis?
−No señor, como nos ordeno solo observamos y no intervenimos.
−Estupendo. −Y dejando sus documentos se levanto y lo miro. −Gracias, ya puedes volver a tu trabajo, yo mismo me ocupare de esto.
−Sí señor. −Y se fue.
Charlus salió de su despacho y hablando un momento con su secretaria se fue a buscar a James y Sirius y se los encontró en la sala que tenían los aurores para pasar el rato.
−Sirius, James vamos. −Les dijo.
−¿Dónde?
−A hogwarts.
−Genial así podre ver a Harry.
Y así los tres aurores se fueron a hogwarts, al llegar se fueron directos a ver al profesor Dumbledore que estaba en su despacho.
−Buenos días Albus.
El director que estaba detrás de su escritorio miro a su antiguo amigo. −Buenos días Charlus. ¿Vienes por motivos oficiales?
−Así es, he escuchado que Hagrid se reunió con un hombre misterioso en el caldero chorreante, y me gustaría hablar con él.
−Hagrid es un buen hombre, el no ha hecho nada.
Charlus asintió. −Lo sé Albus, pero tenemos que hablar con él, sabes mejor que nadie que Voldemort puede volver en cualquier momento y no quiero que nos pille desprevenidos.
−Está bien, pero yo estaré presente.
−Como quieras. −Y saliendo del despacho se fueron a la cabaña de Hagrid.
Picando a la puerta esperaron a que le abrieran, el guardabosques no tardo mucho en abrirles la puerta, pero solo un resquicio como si no quisiera que vieran lo que había dentro. −Buenos días profesor Dumbledore.
−Buenos días Hagrid, tengo que hablar contigo.
−Ahora no es un buen momento profesor.
−No vengo solo. −Y abriendo bien la puerta, el semigigante pudo ver a los aurores. −Tienen que hablar contigo.
−No he hecho nada. −Se defendió Hagrid.
Charlus lo miro. −Hablaremos dentro. −Y sin esperar a que el hombre le diera permiso entro seguido por James y Sirius.
James se puso a mirar las cosas que el semigigante tenia cuando vio que la chimenea estaba encendida y había un caldero en el fuego, acercándose saco la tapa y vio un huevo.
−¿Hagrid qué es eso? −Pregunto el auror mirando al semigigante. −¿Qué tienes en el fuego?
−Solo es un regalo.
Sirius acercándose vio que era un huevo de dragón. −Es un huevo de dragón. −Y miro a Hagrid. −Tener un huevo de dragón o un dragón es ilegal. −Y lo saco del fuego.
−No, lo puedes quitar aun se está incubando, si lo sacas antes del fuego lo mataras.
−Hagrid deja que se lo lleven, lo que has hecho está mal. −Le dijo Albus.
−Pero profesor solo es un huevo.
Charlus paro esa conversación, porque sino nunca terminarían, mirando a Hagrid le dijo: −Sirius se va a llevar el huevo y no se hable más. −Y miro a su sobrino. −Llévatelo.
−Sí. −Y sin decir nada más se lo llevo.
−Ahora que el tema del dragón se ha terminado, quiero saber quién te lo dio.
Hagrid que estaba mirando la puerta por donde Sirius se había llevado a su querido huevo de dragón, dejo de hacerlo y miro al auror. −No lo sé, llevaba una capa y no le pude ver bien la cara.
−¿Te pregunto algo?
El semigigante miro al profesor Dumbledore.
−Hagrid no es Albus quien te está haciendo las preguntas sino yo, así que no le mires y dímelo. −Y miro a su hijo. −James, llévate al director fuera.
−No, yo te he dejado hablar con Hagrid con la condición de que yo estuviera delante.
Charlus lo miro. −No es una pregunta, es una orden, como jefe de los aurores tengo todo el derecho, ¿o quieres que vuelva con una orden de algún juez y que Hagrid se pase un par de semanas en Azkaban?
El guardabosques volvió a mirar al director.
−No tengo todo el día. −Les dijo Charlus, pero viendo que nadie le hacía caso, miro a su hijo. −James, ahora.
−Si papa. −Y cogiendo del brazo al director abrió la puerta y lo saco al patio.
Cuando el jefe de los aurores se quedo a solas con Hagrid lo miro una vez más. −Ahora mismo me contaras que es eso tan oculto que estas guardándote que necesitas el permiso del profesor Dumbledore para poder hablar, o terminaras en Azkaban no dos semanas sino entre un mes y dos meses.
El semi gigante que se había asustado mucho con lo que Charlus le dijo lo miro, el no quería terminar en Azkaban. −El desconocido me pregunto si ocultábamos algo en el castillo.
−¿Y tú que le dijiste?
−Que sí. −Y agacho la cabeza. −Había bebido mucho y se me escaparon algunas cosas.
−No te preocupes no es tu culpa, ¿Qué le dijiste más?
−Que Fluffy el perro de tres cabezas solo se tranquiliza con música y que protege la piedra filosofal.
−¿Le dijiste algo más?
−No señor.
Charlus lo miro. −Siento si te he asustado, pero necesitaba saber lo que me ocultabas, no te preocupes no vas a ir a Azkaban. −Y dándole una palmadita en el brazo, salió al patio y miro furioso a Albus. −Te deje bien claro que no quería esa piedra en esta escuela y me has ignorado completamente, ahora no puedo hacer nada porque estamos a medio curso, pero en junio cuando termine el año escolar, recibirás una orden formal de que te tienes que presentar a una orden disciplinaria, si piensas que me puedes tomar el pelo como quieras, estas muy equivocado. −Y miro a su hijo. −Vamos a ver a Harry y a los niños y volvemos a casa.
−Sí. −Y los Potter se fueron al castillo, en busca de los niños para saludarles.