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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 18
Una vez en el castillo los alumnos que se encontraban con los aurores se quedaban mirándolos, pocos habían visto a aurores en persona, y mucho menos al jefe de ellos, el uniforme de Charlus era igual que el resto de los aurores pero de diferente color, mientras los aurores normales lo llevaban de color marrón, el de Charlus era negro además siempre salía en la prensa cuando atrapaban a criminales peligrosos.
Charlus no solo se dedicaba a dar órdenes a sus aurores, sino que también hablaba con la prensa cuando lo tenía que hacer y cuidar de que sus aurores estuvieran bien.
−Papa abuelo. −Harry se acerco corriendo y abrazo a su padre. −¿Qué hacéis aquí? ¿Habéis venido a atrapar a algún alumno que ha copiado?
Charlus lo miro.− Eso te pasara a ti si descubro que has copiado en algún momento.
−No abuelo. −Le dijo el niño. Y−o nunca copio.
−Eso espero, porque los Potter no hacemos trampa.
−Nunca. −Y miro a sus amigos y luego a su abuelo. −Abuelo, ellos son Seamus Finnigan y Dean Thomas, los que te pedí que invitaras a la fiesta.
−Los recuerdo. −Charlus miro a los jóvenes leones que los miraban con miedo, y sonriendo les dijo. −No he venido a detener a ningún copión.
−Eso espero Charlus, porque ya todos te miran con terror. −Dijo Severus que se acercaba y miro a sus alumnos. −El jefe de los aurores no va a llevar a nadie a Azkaban, pero para que no os lleven tendréis que estudiar mucho así que ahora todos a vuestras salas comunes a estudiar.
Y tras decir eso, los alumnos se fueron corriendo.
−Que efectividad. −Severus miro a Charlus. −Creo que a partir de ahora te pediré que vengas una vez por semana por lo menos.
El auror se rio. −No me importa hacerlo, ¿podemos hablar?
−Claro que sí. −Y así los dos hombres se fueron a un lado mientras James miraba a los niños.
−Ya solo queda una semana para las vacaciones de pascua, ¿estáis contentos?
−Sí, pero antes tenemos que aprobar los exámenes.
−Seguro que lo haréis bien.
−Eso esperamos.
−James ya nos podemos ir. −Le dijo su padre que ya había terminado de hablar con Severus. −Tenemos que volver a Londres.
−Sí. −Y antes de irse miro a Harry. Nos vemos la semana que viene en King Cross.
−Si papa, dale un beso a mama de mi parte.
−Claro que sí. −Y despidiéndose de todos los aurores se fueron.
Dean y Seamus miraron a Harry. −Tu abuelo mola un montón.
Harry asintió. −Es que el que más mola de todos, incluso más que mi padre, es el héroe de toda la familia.
−No solo para la familia, sino para mucha otra gente también. −Les dijo Severus. −Ahora ir a vuestra sala común que tienes que estudiar para los exámenes.
−Ahora mismo profesor. −Y así los leones se fueron a la torre gryffindor a estudiar.
Unas semanas después Severus estaba en el gran comedor, cenando con todos los demás, cuando vio que Dumbledore no se presentaba, después de cenar el profesor se acerco a Minerva.
−¿Dónde está el profesor?
−Ha tenido que ausentarse unos días, volverá pronto. −La profesora lo miro. −¿Lo necesitabas para algo?
−No, es que me ha extrañado no verlo.
−Esta misma mañana me ha avisado de que tenía que irse, pero como te he dicho volverá pronto.
−Gracias.
−De nada. −Minerva aun se asombraba sobre el comportamiento de Severus, cuando era estudiante había sido bastante borde incluso con los profesores, pero ahora no es que sonriera todo el tiempo pero había cambiado mucho, debía de ser por su mujer, Marlene que era un sol de mujer.
Dandole las buenas noches, Severus se fue a su casa, cuando llego, vio que sus hijos ya estaban dormidos, de vez en cuando se quedaba a cenar en la escuela pues así se enteraba de todos los cotilleos que rondaban por allí.
Saludando a Marlene se acerco a su lechuza y escribiendo una carta la ato a la pata del animal y pronto este estuvo volando y desapareció.
−¿A quién le has enviado un mensaje tan tarde?
−A Charlus, me pidió que cuando el profesor Dumbledore desapareciera, se lo dijera.
−Aun no me creo que nuestra Hermione venga de otra realidad.
Severus la miro. −Pues viene, sabe muchísimas cosas que ni te imaginarias, ella ha ayudado a mucha gente.
−Sí, ¿nos vamos a dormir?
−Sí, ya se está haciendo tarde y mañana hay que madrugar para trabajar. −Y cerrando todo se fueron a su habitación.
Mientras los Snape se iban a dormir, Charlus no tardo mucho en recibir la carta de Severus, y dejando a su mujer ya durmiendo, se fue a buscar a su gente de confianza a Seymour, a James, Chi, Sirius y Remus.
Cuando los cinco estuvieron reunidos, se fueron a la escuela al tercer piso donde tanto Hermione como Hagrid les había dicho donde podían encontrar a Fluffy.
Al llegar a la habitación vieron que el perro ya estaba dormido y la trampilla estaba abierta.
−Cuando vea a Dumbledore yo mismo lo matare. −Dijo Seymour. −Como tiene un bicho así en la escuela llena de niños.
−Luego hablamos de eso, ahora tenemos que ocuparnos de esto que es importante. −Y haciendo un nuevo hechizo al arpa para que no dejara de sonar, bajaron por la trampilla.
Una vez abajo, lanzaron el lumos solem y el lazo del diablo gruñendo los dejo pasar.
En la siguiente sala fue el turno de James de usar sus técnicas de vuelo y no tardo mucho en atrapar a la llave mágica y pudieron seguir a la siguiente sala, donde se encontraba el ajedrez gigante.
−Remus te toca. −Charlus miro al medi mago. −Haz tu magia.
−No tardare mucho. −Y mirando las piezas que se habían destruido y los movimientos que podía hacer, en menos de diez movimientos era jaque mate y podían pasar.
−Esta es la última sala. −Charlus los miro. −Os quiero muy atentos. −Y miro a Remus. −A ti te quiero aquí para que luego nos puedas ayudar si lo necesitáramos.
−Me quedare aquí, pero ir con cuidado.
−Lo tendremos. −Y colocándose los amuletos anti avada kedabra siguieron a la siguiente sala.
Al llegar vieron que Quirrell estaba delante del espejo.
−Quirrell. −Charlus le llamo. −¿Qué haces aquí?
El profesor al escuchar al jefe de los aurores se giro y lo miro. −Tú, tu sabes como mi amo puede conseguir lo que busca, ¿verdad?
−No sé de qué me estás hablando, solo he venido porque me han avisado de que el profesor Dumbledore no estaba en la escuela y nadie sabía de ti hacia tiempo.
−No me mientas. −Grito. −Odio que me mientan.
−¿Y porque te tendría que mentir?
−Porque sabes quién soy. −Se notaba que el profesor estaba cada vez más nervioso, primero porque no conseguía la maldita piedra y luego porque allí habían cuatro aurores muy poderosos y Chi que por lo que había leído era un pocionista y mago que trabajaba con magia negra muy poderoso y el solo era uno, bueno dos pero su señor no podía hacer nada.
Déjame hablar con ellos.
−¿Mi señor está seguro?
Si.
Quirrell haciendo caso a su amo, se quito el turbante y girándose Voldemort los miro. −Mira lo que me has obligado a hacer maldito Potter, sobrevivir así.
−Veo que ya te dejas ver, Tom Riddle. −Le dijo Charlus mirándolo. −Hace semanas incluso meses que sabemos de que estas en la escuela, desde que soltaste al troll.
−Es mentira. −Grito.
−¿Y yo porque tendría que mentir? Eso solo lo haces tú, mentir a profesores insignificantes que no tienen confianza en sí mismos, como Quirrell, aun no sé como matarte para siempre, pero esta noche no te llevaras la piedra. −Y miro a Chi. −Destruye el espejo.
−Ahora mismo. −Y cogiendo su varita lanzo varios hechizos de su propia cosecha antes de que Quirrell pudiera moverse, cuando el espejo estuvo roto, el mago chino miro a Voldemort. −La piedra ha sido destruida para siempre, ¿Qué harás ahora?
−Ahora moriréis. −Y furioso los intento atacar, pero ellos eran mas y mucho más poderosos y fueron los aurores quienes ganaron.