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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 23

Mientras ellos se ocupaban de ese trabajo, James y Sirius estaban en el callejón knockturn Charlus les había ordenado que fueran a ver a Borgin y Burkes que podían tener información de Tom Riddle.

Así que se fueron a hablar con ellos

Cuando llegaron, los pocos clientes que había allí se fueron.

−Bueno días Borgis. −Dijo James entrando. −Como siempre tienes clientes poco recomendables. −Dijo el auror viendo como unos hombres se iban corriendo.

−No he hecho nada. −Dijo el hombre. −El mes pasado ya vinisteis y me confiscasteis 10 piezas.

−Si fueron confiscadas es porque eran peligrosas. −Dijo Sirius acercándose y mirándolo. −Pero hoy no estamos aquí por eso.

−¿A no?

−No, ¿conoces a Tom Riddle?

El hombre los miro. −Hace años que no escuchaba ese nombre, estuvo trabajando una temporada aquí, pero de eso hace más de 30 años.

−Se que ha pasado mucho tiempo, ¿pero tienes alguna copia de la gente a la que visito?

−Lo tengo, sé que muchos de mis clientes no les gusta dejar constancia de sus nombres, pero siempre va bien tener una lista de nombres.

−Para extorsionarlos, ¿Verdad? −Pregunto Sirius.

−Al contrario, joven Black, lo hago para tener un seguro de vida, muchos de mis clientes son peligrosos y algunos asesinos, con esto nadie me viene a molestar. −Y acercándose a un lado de la tienda, abrió un archivador que estaba lleno de polvo y saco una carpeta que les entrego. −Aquí tenéis todos los clientes que Riddle visito mientras trabajo aquí.

James cogiéndola miro a Borgis. −Gracias, le diré a mi padre que nos has ayudado.

−Díselo y que me deje en paz un tiempo, algunos tenemos que trabajar para poder comer.

−Para la próxima vez, pon un negocio más legal entonces te dejaremos en paz. −Y mirándolo fríamente se fue con Sirius.

Una vez en la calle se desaparecieron para irse al ministerio.

Allí después de saludar a Astrid entraron en el despacho de Charlus.

El auror los miro. −¿Qué tal todo?

−Muy bien. −Y le dieron la carpeta que le habían dado. −Aquí tienes la ficha de Riddle de Borgis y Burke.

−Gracias, yo la revisare, mientras vosotros vais a lavaros. −Charlus levantándose cogió una pequeña telaraña de la cabeza de su hijo.

−Qué asco, por eso no me gusta ir a esa tienda, ese hombre no sabe limpiar. −Y levantándose miro a su primo. −¿Vienes?

−Sí, yo también me quiero bañar. −Y despidiéndose de Charlus se fueron.

El auror se puso a revisar la carpeta y no mucho tiempo después entraba Astrid.

−¿Por qué James se estaba quejando?

Charlus dejo de mirar la carpeta y la miro. −Tenía una telaraña en la cabeza.

La mujer puso cara de asco. −Creo que tendríamos que cerrar Borgis y Burke por marranos.

El hombre se rio. −Si tuviéramos que cerrar todas las tiendas que están sucias, el callejón diagon se quedaría casi vacío.

−Sí, pero estaría más limpio.

−La verdad es que si.

−Me vuelvo a trabajar.

−Sí, yo revisare lo que me han traído los chicos.

−Sí. −Y saliendo del despacho de su jefe, volvió a su trabajo, mientras Charlus revisaba bien la lista de nombres que le habían llevado los chicos.

En Hogwarts, Hermione estaba leyendo un libro muy interesante cuando se le acerco Draco que se sentó a su lado.

−Hola. −El slytherin le sonrió. −¿Qué lees?

−Un libro que me ha prestado Casi. −Le dijo la águila y se lo enseño.

Draco lo miro. −Historias de fantasmas. −Y miro a la chica. −No sabía que fueras de fantasmas.

−Me gustan, son interesantes. −Y vio que llevaba un paquete. −¿Qué llevas allí?

El chico se lo enseño y vio que eran chocolates. −Mi madre me los ha enviado, ¿quieres?

−Si gracias. −Y cogiendo uno se lo llevo a la boca.

−¿Están buenos?

Hermione asintió. −Mucho.

−Coge otro.

−Pero te los han enviado a ti.

−No te preocupes. −Y le dio dos más. −¿Y mi prima?

−Con Blaise, me han dicho algo de volar o algo así, a mi no me gustan las escobas, así que les he dicho que se fueran solos.

−Es muy divertido.

−No, paso. −Y le sonrió. −No me gustan mucho las alturas.

−¿Has subido alguna vez a la torre de astronomía?

−¿La torre? Voy allí para clases.

−No has subido a la parte interesante. −Y levantándose la miro. −Ven te la voy a enseñar, las mejores vistas de todas. −Y agachándose le cogió de la mano. −Vamos.

−Ya voy. −Y sin soltarle de la mano se levanto y siguió a Draco que la llevo por unas escaleras que los llevo al mirador de la torre de astronomía.

−¿Qué te parece?

−Es increíble. −Y miro hacia abajo. −Está un poco alto.

−Tonta tienes que mirar hacia el fondo, no hacia abajo. −Y cogiéndole la cabeza le hizo mirar al fondo donde se podía ver montañas y el lago. −Son las mejores vistas de todo el colegio.

−¿Cómo lo descubriste? −Pregunto mientras se alejaba de la barandilla y se sentaba en uno de los escalones.

−Un día que estaba investigando. −Le dijo Draco sentándose a su lado. −No se lo digas a nadie.

Hermione lo miro. −Seguro que hay mucha gente que ya lo sabe.

−Seguramente, pero será nuestro secreto. −Le dijo el slytherin.

−Sí, nuestro secreto. −Y los dos se quedaron allí mirando las hermosas vistas, que desde donde estaban sentados también se podían ver.

Unos días después, Draco estaba en la mesa de slytherin haciendo sus deberes junto a sus amigos cuando se acerco Hermione corriendo.

−Draco ven.

El chico la miro. −¿Dónde?

−No preguntes tanto y vente. −Y cogiéndole de la mano le hizo levantarse y sin soltarle le hizo subir escaleras hasta que llegaron delante de una pared vacía.

−¿Qué hay aquí?

Hermione le sonrió. −Un secreto. −Y dando tres vueltas, apareció una puerta.

Draco que no se esperaba la puerta miro a la chica. −¿Qué es?

−La sala de los menesteres, o la sala multipropósito. −Y abriendo la puerta le enseño lo que había allí dentro que no era mucho, solo había un sofá. −Según lo que he leído, puedes hacer aparecer lo que quieres y para cada persona sale de una manera diferente.

Draco la miro. −¿Alguien más lo sabe?

−No lo sé, pero te lo quería decir a ti primero, como tú me dijiste lo de la torre.

−Será nuestro secreto.

−Sí. −Y cerrando la puerta volvieron al comedor. −Gracias por venir.

−De nada. −Draco se metió la mano en el bolsillo de su túnica y sacándola le dio un chocolate. −Para ti.

−Gracias. −Y dándole un beso en la mejilla se fue a sentar al lado de Casi que la miraba sonriendo.

−Uhhh parejita.

Hermione la miro. −Te pareces a tu padre cuando dices eso. −No conocía mucho a Sirius pero las veces que lo había visto, no dejaba de reírse y hacer bromas.

Casi la miro. −A veces mi madre también lo dice, pero yo me parezco mas a ella, ¿Dónde te has llevado a mi primo?

−A pasear y me ha dado un chocolate.

−Los chocolates que le envía mi tía están muy buenos.

−Sí, ahora tenemos que estudiar.

−Sí, que tenemos muchos deberes. −Y olvidándose de paseos y chocolates se pusieron a hacer deberes.