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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 24

Mientras Hermione y Draco se conocían mejor y guardaban lugares secretos, en Londres Remus ya había conseguido la información que le había pedido a su compañera, no sabía si serviría de algo, pero era importante no dejarse nada por investigar.

Ese día después de trabajar, se fue al despacho de Charlus y abriendo su maletín le dio la carpeta. −Esto es lo que he podido encontrar de la parte no mágica de Riddle.

El auror que estaba sentado detrás de su escritorio cogió la carpeta y se lo agradeció. −Gracias.

−De nada. −Y sentándose espero a que lo leyera.

−¿Y qué tal tu trabajo? −Pregunto Charlus mientras leía la información que Remus le acaba de llevar.

−Mucho más tranquilo que en san mungo, cuando voy al hospital solo tengo que ocuparme de operar apendicitis, y otras cosas nada que ver con lo que hago en san mungo.

−Es normal, ¿y qué tal tus padres?

−Ya han comprado el nuevo edificio así que pronto empezaran con las obras.

−¿Y van a cerrar?

−De momento no, como aun tienen que reformar el otro local no quieren cerrar su restaurante hasta que sea obligatorio. ¿Has encontrado algo?

−Algunas cosas que no sabíamos, según esto, la madre de Riddle murió poco tiempo después de que Tom naciera, y en su acta de nacimiento esta el nombre del padre Tom Riddle, aunque nunca se ocupo de él.

−Puede que por eso odie tanto a los muggles, ¿tu gente ha descubierto algo?

−Están revisando todo el pueblo de pequeño Hangleton, pero de momento no han encontrado nada interesante.

−¿Habéis ido a Azkaban?

−Sí, Seymour fue hace un par de días, encontramos al Murfin allí, parece ser que está acusado del asesinato de su cuñado y de los padres de este, pero él me dijo que está seguro que Gaunt no hizo nada, y yo le creo.

−Así que Riddle mato a su padre e hizo que todos creyeran que fue cosa de su tío.

−Sí, ya he empezado a mover algunos hilos para que liberen a Gaunt, hace mas de 40 años que está encerrado por un crimen que no cometió, y aunque se tendrá que pasar una buena temporada en san mungo, no es lo mismo que estar rodeado de dementores. −Y dejando la carpeta lo miro. −Mañana bien temprano iré a revisar personalmente la casa de los Gaunt, parece ser que es una pequeña cabaña medio derruida.

−Sí que han terminado mal los descendientes de Slytherin.

−Ya lo ves, ¿quieres venir con nosotros? Siempre va bien tener un medimago.

−Sí que iré, algo me dice que encontraremos cosas interesantes. −Y levantándose lo miro. −Te puedes quedar la carpeta es una copia, tengo que irme ya, he quedado con Alex que recogería a Aaron de su entrenamiento de natación.

−¿Cómo le va?

−Bastante bien, desde que entrena se ha olvidado un poco de sus travesuras, está bastante tranquilo.

−Es normal, sabe que si se porta mal, puede que le echen del equipo.

−Sí, nos vemos mañana.

−Sí, te esperare a las 8 de la mañana.

−Por mí no hay problema, pero no creo que piensen lo mismo Sirius y James.

−Me tocara despertarlos personalmente.

−Seguramente, nos vemos. −Y despidiéndose se fue.

A la mañana siguiente, los aurores con Remus se juntaron en el ministerio y se fueron al pueblo de los Riddle.

Nada más llegar, Charlus los miro. −Ya sé que algunos lo han revisado, pero empezaremos de nuevo, no quiero a nadie solo, quiero grupos de dos y no toquéis nada con las manos descubiertas, usar vuestros guantes protectores.

−Sí. −Y poniéndose los guantes se separaron en grupos y se fueron a revisar todo.

Casi dos horas después, un par de aurores se acercaban a su jefe con una caja. −Señor hemos encontrado algo. −Y le dieron la caja.

Charlus abriendo la caja vio que era un anillo y que apestaba a magia negra. −Lo habéis echo bien. −Y miro a sus aurores. −¿Lo habéis tocado con las manos descubiertas?

−No señor, nadie se ha quitado sus guantes en ningún momento.

−Bien. −Y en ese momento vieron una señal de emergencia la marca de los aurores. −Vamos. −Y se fueron corriendo hasta que llegaron a una mansión antigua y vieron a un par de aurores en el suelo. −Remus ocúpate de ellos.

−Sí, vosotros ir con cuidado.

−Sí. −Y se metieron en la mansión, con las varitas levantadas, no sabían que se encontrarían allí, así que irían con mucho cuidado.

−Charlus. −Seymour no tardo en acercárseles con su equipo. −¿Qué ha pasado?

−No lo sabremos, así que ves con cuidado, no quiero que nos pillen por sorpresa.

−Sí. −Y siguió a su jefe.

−Señor acabo de ver una rata. −Dijo un auror no mucho tiempo después.

−Vaya, vaya que interesante, hemos encontrado ratones cobardes. −Dijo James y miro a su padre. −De él me ocupo yo.

−No te emociones, puede que solo sea una rata común y corriente, en este lugar deben de haber cientos de madrigueras.

−Puede, y puede que no.

−Está bien, pero ves con cuidado.

−Sí. −Y entrando en el comedor llamo a su antiguo amigo. −Peter sal, se que estas aquí no te ocultes mas, no podrás salir de esta casa, somos más de 30 aurores, y tu solo eres uno solo.

−Veo que sigue siendo el mismo cobarde de siempre. −Dijo Sirius mirando a su mejor amigo.

−Sí. −Y miro a su padre. −¿Qué hacemos para que salga? No tengo todo el día.

−Impaciente como tu madre. −Y abriendo su bolsa saco unos potes y se los fue entregando a sus aurores. −Ir vaciando la botella en todas las superficies lisas, es un antimagia, Petigrew es un animago cuando alguna parte de su cuerpo toque esa poción, la magia inmediatamente desaparecerá.

−Sí señor. −Y abriendo las botellas empezaron a tirar el contenido encima de mesas, sillas, el suelo y en los armarios.

−Señor ya estamos.

−Bien, ahora haremos que ese cobarde salga de su escondrijo. −Y empezó a hacer agujeros en la pared.

No mucho tiempo después se vio a una rata intentando escapar y sorteando los pequeños charcos de poción, los aurores al verla no tardaron mucho en lanzarle hechizos así que pronto la rata se transformo en un hombre gordo que apestaba a alcantarillas.

Al oler ese olor, todos se taparon la nariz con sus túnicas.

−Qué asco. −Protesto James y miro a su antiguo amigo. −Peter me das pena en lo que te has convertido al seguir a Voldemort, y aun muerto sigues siguiéndolo, nadie se merece tanta fidelidad y mucho menos por alguien que te mataría en cinco minutos.

−El nunca me matara. −Le grito. −Y se que pronto aparecerá y matara a todos los asquerosos sangres sucias. −Y lo miro. −Y empezara por tu asquerosa mujer y tus hijos. −Y miro a Sirius. −Y luego irá a por tu familia.

Al escuchar eso, los dos aurores tuvieron que ser sujetados por sus compañeros pues se le iban a tirar para darle una paliza.

−¡Basta! −Charlus puso orden y miro a James y Sirius. −Que no veis que está asustado y solo quiere que lo matéis, ahora lo que le viene da demasiado miedo. −Y haciendo aparecer unas esposas mágicas esposo a Peter. −Peter Petigrew quedas detenido por crimines contra el ministerio inglés y sus ciudadanos. −Y miro a sus aurores. −Llevarlo a las celdas se le interrogara antes de que pase a disposición judicial.

−Sí señor. −Y cogiendo al animago por los brazos se los llevaron.

Cuando los aurores se quedaron solos, Charlus miro a su hijo y a Sirius. −Sé lo que sentís, que odiáis a ese hombre, yo también lo odio, pero ahora estáis trabajando así que comportaros sino os encerrare en el cuartel y no os dejare salir, ¿entendido?

−Sí.

Charlus miro a Sirius. −¿Entendido?

−Si tío.

−Haber si es verdad. −Y miro a Seymour. −Esta debe de ser la mansión Riddle, comprueba todo bien, y si hay que destruir hazlo tú, no dejes a nadie más que lo haga, no sé qué tipo de magia hay aquí.

−Me ocupare de todo. ¿Qué harás tú?

Charlus saco una caja y se la enseño. −Creo que es otra parte del rompecabezas así que iré con Chi para que lo destruya.

−Entonces nos vemos en unas horas.

−Sí. −Y miro a los chicos. −¿Os quedáis aquí?

−Sí.

−Pues entonces hacer caso a Seymour. −Y miro a su hombre de confianza. −Contrólalos.

−No creo que sea necesario. −El auror rubio miro a Sirius y James. −¿Verdad?

−Sí, ahora que ese tipo no está por aquí, te haremos caso.

−Estupendo. −Y volvió a prestar atención a su jefe. −Tú ves a ocuparte de esa caja que nosotros nos ocuparemos de esto.

−Sí. −Y despidiéndose se fue.