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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 3
Al día siguiente la familia se despertó pronto y después de desayunar, se fueron a un centro comercial a comprar los presentes para los Evans, también a comprar las pilas para la máquina de Charlus, mientras Lily y Dorea entraban en una pastelería James y los niños se quedaban en una tienda de juegos que no estaba muy lejos.
−Papa mira ese es el juego. −Dijo Charlus señalándole la vitrina donde ella caja del Castelvania se podía ver. −También está el juego que quiere Harry. −Y señalo otro juego.
−Esta noche si todo sale bien, lo compraremos en la tienda que hay al lado del restaurante de los abuelos.
−Sí.
−Ya estamos. −Lily y Dorea se acercaron con dos bolsas y una caja. −Aparte de los bombones y el pastel hemos comprado un regalo a los Lupin por invitarnos a su restaurante.
−Bien. −James cogiendo las bolsas que llevaba su mujer miro a sus hijos. −Ahora a casa de los abuelos.
−Sí. −Y todos volvieron al buscar el coche que lo habían dejado en el aparcamiento.
Casi una hora después llegaban, y antes de bajarse del coche, James los miro. −Recordar no sigáis los comentarios de los Dursley.
−No lo haremos.
−Eso espero. −Y miro a Harry. −Eres el mayor así que da ejemplo.
El chico le sonrió. −Aunque me pinche mil veces no les diré nada.
−Bien. −Y sin decir nada mas, bajo del coche, y cuando su familia estuvo abajo y hubieron cogido las cosas lo cerró bien.
Aunque era un mago de sangre pura, Lily le había enseñado a amar los coches y haber el lado positivo si gastaba mucha gasolina tenía que tener seguro y muchas otras cosas, pero con él podía ir a buscar a la escuela a buscar a sus hijos e ir de paseo sin tener que ir andando, en taxi o en bus, así que siempre que podía cogía el coche.
La familia acercándose a la puerta picó y esperaron a que le abrieran, y como siempre no tardaron mucho en abrirles.
−Abuela. −Los tres niños se tiraron a sus brazos nada más verla.
−Niños que alegría veros. Y miro a su hija y a su yerno. −Hola.
−Hola. −Lily le dio un beso en la mejilla y miro a sus hijos. −Vamos.
−Sí. −Y entraron en la casa, donde ya estaban los Dursley que como siempre pasaba nada más verlos pusieron caras de desagrado, pero ellos ignorándolos les saludaron y se acercaron a su abuelo que los miraba sonriendo.
−¿Niños que tal todo?
−Muy bien.
−Hola papa. −Lily acercándose a su padre lo abrazo. −¿Qué tal todo?
−Estupendo. −Y miro a James. −Hola.
−Hola. −Y miro a su hija. −¿No tenias algo para tu abuela?
−Es verdad. −Dorea cogió su mochila y saco un oso y se lo dio a su abuela. −Para ti.
La mujer cogiéndolo lo miro bien y sonrió a su nieta. −Gracias, me gusta mucho.
−De nada. −Y la abrazo.
Lily sonriendo miro a su madre. −Hemos traído un pastel de chocolate y unos bombones.
−Gracias, vamos a ponerlos en la nevera, y de paso me ayudas a terminar a preparar la comida, ya casi es la hora de comer.
−Sí. −Y madre e hija se fueron a la cocina mientras Henry miraba a sus nietos. −Yo también tengo algo para vosotros. −Y miro a su yerno. −¿Puedo?
−Claro se han portado muy bien.
−Me extraña teniéndote a ti como padre. −Y se rio. −Aun recuerdo todas las bromas que hacías en la escuela.
Al escuchar eso James se rio.
−Abuelo aun las hace. −Dijo Harry mirando a su abuelo. −Mama le castiga más que a nosotros.
−Harry. −Protesto James mirándolo. −Eso no hacía falta que lo dijeras.
−Es la verdad. −Dijo riéndose.
Henry riéndose se acerco a un armario y saco una bolsa, de vez en cuando les hacia regalos, no siempre pues no quería que fueran a verlos solo por regalos pero si de vez en cuando.
Cargado con una bolsa se acerco y le entrego uno a su nieto mayor, Durdley, el niño dándole las gracias, aunque nunca las daba aunque su hija mayor y su yerno se pasaban todo el tiempo hablando mal de Lily y James, aunque sus hijos tenían más educación que el único hijo de los Dursley.
Harry por ser amable le pregunto. −¿Que te ha regalado?
El niño se lo enseño. −Un videojuego de peleas.
−Esta guay, en la escuela todos hablan de él.
−Harry esto es para ti. −Henry le entrego un paquete muy fino.
El niño cogiéndolo se quedo a cuadros. −Gracias abuelo. −Y lo abrazo.
−De nada, se que lo has estado buscando por todos lados. −Dijo sonriéndole.
−¿Qué te ha regalado? −Le pregunto James.
Harry levantándose se lo enseño. −Papa son las partituras que no encontrábamos por ningún lado.
−Eso está muy bien. −Y miro a su suegro. −¿Dónde las has encontrado? Fui como a diez tiendas de música y nadie las tenía.
Henry le sonrió misteriosamente. −Tengo mis contactos.
James se rio. −Pues ya me dirás donde encontrarlos, porque tu nieto siempre me pide partituras muy difíciles de encontrar.
−Ya te lo diré. −Y miro a Harry que miraba feliz sus partituras, al niño le encantaba tocar su guitarra. −El dependiente me dijo que son bastante difíciles, pero seguro que poco a poco las iras cogiendo.
−Si abuelo.
−Charlus. −Henry le dio un paquete. −Esto es para ti.
El niño cogiéndolo lo abrió y como su hermano se quedo a cuadros y se lo enseño a su padre. −Papa es el juego que yo quería, el Castelvania.
−Eso está muy bien, una cosa menos que comprar.
−Sí. −Y abrazo a su abuelo. −Gracias abuelo, ayer se lo pedí a mi padre. −Y lo miro. −¿Lees mentes?
−Algo así. −Y riéndose le entrego el último paquete a su única nieta, la pequeña Dorea. −Para ti cariño.
−Gracias abuelo. −La niña cogiéndolo lo abrió y al verlo sonrió. −Gracias abuelo. −Y se lo enseño a su padre. −Papi mira, lápices de colores y un bloc nuevo.
−Se cuanto te gusta dibujar, así que es un buen regalo.
−Si papa. −Y levantándose abrazo a su abuelo. −Gracias.
−De nada hermosa. −Y miro a su yerno. −En un principio pensé en regalarle lanas para sus muñequitos pero me di cuenta de que ya la ultima vez se las regale y seguro que aun tiene.
−A la velocidad a la que hace los muñecos creo que ya no le queda ninguna.
−No es verdad. −Protesto Dorea, y miro a su abuelo. −Abuelo me gusta mucho tu regalo, en el callejón diagon no hay tantos colores y mucho menos lápices de colores.
−Ahora podrás dibujar todo lo que quieras.
−Sí. −Y sentándose a un lado se puso a colorear, aparte de sus muñecos a la única hija de los Potter le encantaba dibujar.
Charlus miro a su abuelo. −¿Quieres jugar conmigo? He traído mi game boy y papa me ha comprado pilas nuevas.
−¿Has traído el Mario? Me gusta mucho.
−Sí que lo he traído. −Y miro a su hermana. −¿La has guardado en la bolsa cuando te ha le dado?
−Sí, la puedes coger tu.
El niño haciendo caso a su hermana mayor abrió la bolsa y cogiendo su máquina y las pilas las puso y se puso a jugar con su abuelo.
−Abuelo. −Harry que seguía mirando sus nuevas partituras lo dejo un momento y lo miro. −¿Quieres ir conmigo el próximo sábado al mercadillo?
Henry le sonrió. −Sí. −Y miro a Charlus. −¿Quieres venir? Pasearemos y luego iremos a comer a algún lado.
−Si abuelo.
Henry miro a Dudley. −¿Quieres venir?
Aunque al niño no le gustaba estar con sus primos los raros, su madre le había dicho que tenía que ser amable con su abuelo así que dijo que sí.
−Pues entonces nos iremos al mercadillo y luego comeremos. −Y miro a Dorea. −¿Cariño quieres venir?
La niña dejando de pintar lo miro. −Sí, ¿podremos mirar lanas?
−Claro en el mercadillo hay muchas paradas. −Y miro a su yerno. −Ya tienes el sábado libre.
James se lo agradeció. −Gracias, con tanto trabajo apenas veo a Lily, estoy deseando que lleguen ya nuestras vacaciones.
−¿Hay problemas? −Pregunto Henry lo que menos quería es que les pasara algo a su hija o a sus nietos.
−No, solo que como hay muchos de vacaciones y los que nos quedamos tenemos trabajo doble.
−Eso siempre. −Y sonriendo presto atención a su nieto.
Desde donde estaba sentado, James miraba sonriendo a sus hijos, aunque tenían poderes e irían a Hogwarts como era tradición en la familia Potter, Lily le había enseñado que había más cosas de la magia así que sus hijos iban a una escuela de primaria muggle y tenían aficiones muggles, como los videojuegos, la natación y otras cosas que no se podían encontrar en el mundo de la magia.
Y él no era el único, Remus y Sirius hacían lo mismo, y sus hijos estaban creciendo conociendo los dos mundos, y era un buen sistema, así no se perdían nada.