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virginity — capítulo 10

10

Jeff intenta darme la mano pero por instinto la aparto y él no insiste. Quiero maldecirlo por eso, por el modo estúpido en el que siempre se retira con aquella sonrisita suave en su rostro. Si él hubiera insistido en buscarme en su momento hoy no estaríamos en esta situación incómoda, sólo quería que me buscara, cómo no pudo verlo, se lo estaba gritando a la cara. Odio que sea tan estúpido y odio sentirme frustrada cuando estoy a su lado, había comenzado a olvidar como me sentía y tal vez glorifiqué algunos detalles en mi mente, pero lo cierto es que ahora mismo quisiera marcharme y no volver a verlo más.

Me mira y se disculpa. 

¡hombre! Si no quisiera que me tocaras no hubiera venido en primer lugar

Quiero gritarle pero por supuesto que no lo haré, no es lo que haría una dama. Ni ninguna mujer que se respete sólo un poco. Me limito a encogerme de hombros quitándole importancia.

 Y así mi orgullo y su estupidez nos llevan a caminar en un incómodo silencio todo el trayecto hasta las puertas de la casa. 

No me sorprende que la puerta esté entreabierta pero sí la ausencia de música, realmente una casa en penumbra con un par de luces que se ven a lo lejos no es lo que yo espero cuando me invitan a una fiesta, ni yo ni nadie según creo. 

-¿Me has traído  hasta aquí sólo para asesinarme?-Digo en broma y él se ríe más que nada por compromiso. 

-A mis amigos no le gusta mucho la música alta, espera a conocerlos.-Me dice.-Estoy segura que te gustarán. 

Asiento.-¿...y de quién es esta casa?-´Pegunto mientras entramos a un pequeño recibidor que la verdad de pequeño no tiene nada.  Hay un par  de butacas y un televisor de plasma gigante,  que llama mi atención principalmente porque no está trasmitiendo más que líneas negras en zigzag, es decir no hay trasmisión, pero dos adolescentes lo están mirando súperentretenidos y discuten como si en verdad hubiera ahí algo que valiera la pena ver. La tercera, otra muchacha, nos descubre y nos regala una sonrisa relajada para volver a abstraerse en la pantalla.

-Es de Glenn. Mi  Compañero de piso en la Uni-Dice algo más pero no lo oigo. Me acerco un poco más a la pantalla para observar mejor pero sigo sin comprenderlo. Los tres, el chico y las dos muchachas siguen demasiado entretenidos en lo suyo para preocuparse por mi presencia.

-Olvídate de ellos, están tan colocados que posiblemente estén viendo elefantes rosas ahí.-Me dice Jeff al oído con su voz grave y consigue que el bello de mi nuca se erice. 

Siento que el aire se me va cuando está tan cerca, y su voz susurrándome al oído siempre ha sido una de mis debilidades.  Me tengo que morderla lengua para contener el gemido que intenta escaparse de mi garganta. ¿Cómo puede conseguir ponerme así con tan poco? Y para colmo: después de tanto tiempo. 

ContrólateRechel, me digo a mi misma otra vez.

-Entonces, eso que sentí al entrar... ¿Era olor a porro?-Trago saliva y pestañeo un par de veces para concentrarme en otra cosa que no sea la proximidad de Jeff. Puedo sentir su calor en mi espalda y eso hace que algo se desconecte en mi cerebro por mucho que intente evitarlo.

-Sí.-Me dice, y casi dubitativo posa su mano en mi zona lumbar para guiarme por un pasillo. Su tacto me quema tanto que soy capaz de dar un brinco, pero me contengo, no quiero que vuelva a apartarse, no ahora que su presencia está consiguiendo subirseme a la cabeza sin necesidad de alcohol. 

-¿Con que clase de gente te juntaste en la uni?-Le pregunto, pero no consigo sonar tan preocupada como debería, Jamás puedo juzgar lo que hace negativamente, nunca me puse en contra de nada de lo que hiciera, para mi todo lo que lo rodea a él, siempre me parece tan correcto, tan perfecto que soy incapaz de contrariarlo. 

Objetivamente hablando sé que se trata sólo de feromonas, las suyas emborrachan a las mías y ya soy incapaz de hacer otra cosa que no sea seguirle la corriente.  

Jeff  y sus feromonas me guían hasta una cocina minimalista de corte sobrio, parece sacada de revista de arquitectura, es todo lo contrario a hogareña, hasta te da escalofrío de sólo verla. Hay una muchacha sentada en la isla y otro tipo preparando tragos, por fin se empieza a oír algo de música, pero no la que uno se esperaría, parece blus, un blus tan desafinado que te dan ganas de pegarte un tiro. 

Frunzo el ceño y Jeff se ríe. Me presenta a los chicos de la cocina: Taylor; ambos son Taylor,me da gracia y agradezco que sea la chica la que bromea sobre el parecido. Los cuatro compartimos unas pequeñas risas mientras el muchacho nos prepara unos trago a todos.

-Es una ventaja-Me dice como confidencia.-Puedo tatuarme su nombre, y si luego me canso de él no tendré que inventarme una excusa, será un regalo de san Valentín a prueba de idiotas ¡Uhps no debí decirlo!-La muchacha se ríe y tiene las mejillas sonrosadas de alcohol. Parece simpática y me agrada.

-Tú nunca te cansarás de mi Tey.-Dice el muchacho parándose entre las piernas de la chica, la toma del trasero de forma descarada y la acerca a su cuerpo. Taylor chica se ríe y lanza su cabeza hacia atrás dándole espacio a su novio para que le bese el cuello.

Por respeto y vergüenza aparto la vista. Jeff también parece algo incómodo, se para justo detrás de mi bloqueándome la escena, es más alto que yo y se cuadra de hombros cubriendo por completo mi panorama. Cuando me mira sonríe casi como disculpa y sé que me he sonrojado. Son esos momentos en lo que se porta protector y tierno los que hicieron que acabara completamente enamorada de él. Jeff puede llegar a ser un encanto.

En la habitación la música horrenda sesa y de pronto se oyen aplausos.Más allá de la cocina de espacio abierto hay un circulo de pufs  blancos y redondosllenos de jóvenes de ambos sexos con aspecto relajado que se pasan una de esas pipas de vidrio humeantes que sólo he visto en películas.En el centro del circulo una muchacha en toples parece ser la fuente de los chillidos horrendos,tiene el cabello oscuro y lacio, con un flequillo rectoque le cubre casi por completo los ojos.se inclina para recibir el aplauso y se prepara para torturarnos una vez más con sus chillidos infernales.

-Ella es Hortense.-Susurra Jeff en mi oído y sé que está intentando apartar sus ojos de los senos de la chica. Me da un poco de gracia, Legalmente puede mirarla cuanto quiera, pero me gusta que no lo haga.-Er, es artista y activista femenina, ahora defiende la igualdad de las mujeres respecto al cuerpo, ¿si nosotros podemos andar sin camisa cuando se nos da la gana por que ella no? Así que cada vez que tiene oportunidad se muestra, ya sabes...Lo que quiero decir, es que... no es rarita ni nada. Bueno, tal vez un poco, pero quiero decir que no la juzgues así nomas, No todos mis amigos están locos. 

-No creo que esté loca, siempre odié los corpiños, tal vez me le una.-Le digo de forma juguetona. Jeff abre los ojos de la impresión y juraría que su mirada se ha oscurecido. Pestañea un par de veces y por fin vuelve a centrar su mirada en mi.

-No digas esas cosas.-Me suelta y pareceincómodo. Lo sé por el modo en que revuelve su cabello.

-¿No te gustaría que ande por ahí sin camisa?

-No.-Dice serio. Y de pronto ladea la cabeza hacia el costado y me estudia con los ojos entornados. Sonríe. Pero  no se confundan, no es una sonrisa tierna, ni tímida, es de esas sonrisas sátiras que sólo reserva para cuando tiene algún pensamiento pícaro.-No podría apartar la vista si lo hicieras.

Esta vez soy yo la que se pone nerviosa. Jeff me observa desde arriba  pero me gusta el modo en que lo hace, parece haber algo como...Deseo, sin duda está aprovechando su posición de ventaja para ver más allá de lo que el escote planea mostrar.Se acerca tanto que puedo sentir mi espalda completamente apoyada sobre su cuerpo, y aquella calidez familiar me resulta enloquecedoramente agradable.

-Pervertido.-Murmuro con una sonrisa estúpida en el rostro. Y con la uña del dedo índice acaricio suavemente su barbilla, desde que he visto que lleva barba  me he muerto de ganas por acariciarla y debo confesa que la sensación rasposa es mejor de lo que imaginaba.

-Nah.-Dice Jeff y me envuelve con los brazos por la cintura.

De forma casi instintiva me aprieto más contra su cuerpo y siento que su entrepierna está más abultada de lo que debería. Me complace descubrir lo que aún provoco con un coqueto tan inocente, es como la confirmación de que no soy sólo yo la que sigue metida en el pasado.

-Debo ir al Baño.-Gruñe en mi oído y me suelta tan de pronto, que sin su abrazo me siento desnuda. Antes de que pueda quejarme ya no está y de pronto soy consiente de que las personas a mi alrededor son completos desconocidos y no tengo idea  de que hacer. 

Tay y Tay han desaparecido a vaya uno a saber donde y la feminista sigue con su fea canción y sus senos parados que rebotan de forma envidiable. Me siento un poco culpable por fijarme en eso, en especial porque eso es exactamente lo opuesto al mensaje que intenta enviar. Me aparto del grupo más si es posible y voy hasta el arco de la puerta y me apoyo de espaladas a la pared. Siempre que me siento nerviosa me gusta sentir la firmeza de las paredes detrás de mi, supongo que es una manera de compensar la fortaleza que me falta. 

 -¿Tu que haces aquí?-Doy un respingo. La voz me suena ligeramente conocida. Cuando me volteo, veo al muchacho rubio del otro día apoyado de brazos cruzados a mi lado. Lleva una remera de polo negra, se ve más joven e informal pero sin duda es él-¿Cómo te fue con los besos y los abrazos?

-No eran besos y abrazos.-Me defiendo.

-ya...-Dice en ese tono que no acabo de descifrar si es que no me creo o que no le importa. Me tiendo más a lo segundo.-¿Y qué haces aquí?

-¿Qué clase de fiesta es?

-Las que doy en mi casa, aunque si te fijas bien es más o menos la misma mierda que todas, hay música de mierda y es una excusaperfecta para beber hasta vomitar, colocarse y coger en los sillones de mis padres.

-¿Tu eres Glen?

-¡Bingo! ¿Y tu que haces aquí.?-Repite una vez más.

-Jeff , vine con él.

-ya...¿Sales con él?

-No.-Me apresuro a responder.-Somos amigos. Ex pareja para ser exactos, hace un tiempo, bueno...- No sé porque rayos le estoy explicando todo esto a un completo desconocido.

-Dices que no sales con él pero te acostarás esta noche con él.-Me dice pero no suena a una acusación más bien parece que estuviera especialmente interesado por entenderlo.

-¡No! No me acostaré con él.

-¿Por qué lo acompañarías entonces a esta fiesta de mierda?

-No sabía que sería una fiesta de mierda...

-...Pero de saberlo hubieras venido igual con tal de acostarte con él.

-¿P-Pero qué?

-Hey, Parece que has conocido a Glenn.-Dice Jeff acercándose a nosotros. Y nunca antes  me había sentido tan aliviada de verlo. El mencionado asiente en saludo y se yergue descruzándose se brazos como si se dispusiera a marcharse.

-Toma.-me dice y me pone un condón en la mano que acaba de sacar del bolsillo trasero de sus ajustados vaqueros negro.-Cuídense muchachos. Tengo más en mi cuarto.-Lanza una mirada aburrida y a modo de cierre añade:-Esta fiesta es una mierda.

Glenn se marcha por un pasillo en dirección opuesta y me quedo boquiabierta mirando del condón que yace en mi mano al arco de la cocina vacío por donde desapareció el rubio y devuelta a Jeff. ¿Qué diablos ha sido eso?

-No le des bola, Glenn estácucú.-Dice revoleando los ojos mientras marca circulito en su sien con su dedo índice.

-¿Ya crees que sea hora de volver?-Pregunto incómoda arrugando la nariz.

Jeff asiente y sin duda Glenn tenía razón en una cosa:

Esta fiesta es una mierda.