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Please, don't go — capítulo 11
Todos se dirigían al estadio donde tendría lugar la primera prueba. Ya en las gradas, los Weasley, Luna, Neville y Hermione, que parecía a punto de desfallecer, como si fuera ella la que iba a enfrentarse a un dragón, en vez de Harry, esperaban nerviosos. Hermione se acercó a Ron.
- Ron... - le llamó ella, con la voz temblando por el miedo que ya se había apoderado de ella desde que había abierto los ojos esa mañana. El pelirrojo le respondió con un movimiento de cabeza, indicando que le escuchaba.
- ¿Qué estrategia usará Harry? Porque tiene algo pensado, ¿verdad? Ron la miró dubitativo.
- Sí... tiene algo pensado. Pero no estoy seguro de que quiera que lo sepas.
- No sé por qué no me sorprende... - dijo con un leve resquicio de sarcasmo, mirándole algo apenada. Ron la miro igual y le sonrío levemente, con un gesto como de disculpa por el comportamiento de Harry. No entendía aún ni lo haría nunca por qué su amigo tenía ese odio a una chica como Hermione, cuando a él le encantaba y, además, tenía que reconocer, se sentía atraído por ella, aunque sólo fuera un poco. La castaña le devolvió la sonrisa brevemente pero con agradecimiento. Ron se acercó un poco a ella y le hablo en bajo
- Sí te interesa, bajando de las gradas y dando la vuelta por el bosque está la tienda de los campeones. Hermione sonrío y asintió.
- Gracias, Ron. Le dio un breve abrazo y se fue alejando entre la gente, siendo observada por el pelirrojo con una sonrisa boba en la cara. Cuando Hermione salió del estadio lo rodeó y llegó a la pequeña tienda donde los campeones esperaban. Se acercó a la entrada y echó un vistazo a través de la rejilla que quedaba entre las dos telas de ésta. Lo vio allí. Delante suya. Harry daba vueltas y, cómo no, parecía extremadmente nervioso. Pero a la vez se notaba en su mirada decisión, cómo si supiera que podía hacerlo. Aunque era muy leve, pero Hermione lo notó, tenía bien estudiada la mirada de Harry.
- ¡Ptss! - llamó susurrando mientras se ocultaba tras la tela.
Harry se acercó, creyendo haber oído algo, pero pensó que se lo habría imaginado por los nervios, así que volvió a adentrarse en la tienda.
- ¡Ptss! - volvió a oír. Se acerco.
- ¿Sí? - respondió tímidamente.
- Harry... - saludó Hermione, reconociendo su voz al instante - soy yo... Al oír su voz, Harry se relajó de inmediato. No sabía muy bien por qué, pero no pensaba echarla. Su presencia le resultaba realmente reconfortante. Sabía que gracias a ella tenía posibilidades de seguir adelante.
- Harry, - siguió ella, al no obtener respuesta - sólo quiero desearte suerte. Todo irá bien... Entonces coló una mano por la entrada y cogió la de Harry, apretándola afectuosamente. Harry miró la mano de Hermione entrelazada a la suya y sintió ganas de agarrarla y no soltarla, pero en cambio se apartó bruscamente, siendo vencido por su orgullo y por el recuerdo de lo molesta que era ella para él... O quería creer que era.
- Gracias - dijo él simplemente, y volvió a desaparecer. Hermione se fue, feliz de que, por primera vez en mucho tiempo, no la hubiera despreciado. Caminó de nuevo hacia las gradas y, por él camino, se cruzó con Malfoy.
- Mira quién está aquí - vociferó el rubio riendo
- Lo mismo digo. ¿Qué haces que no vas escoltado por esos dos gorilas a los que tienes por amigos? Malfoy rió ante el comentario.
- Me di cuenta de que me faltaban las palomitas. Hermione le miró incrédula.
- ¿Cómo dices?
- He oído que los sangre sucias coméis palomitas cuando veis un espectáculo.
- Eres idiota, Malfoy. Y se fue, mostrando que estaba ofendida. Malfoy la vio y se rió. Cómo se había puesto, si sólo era una broma...
Hermione llegó con los demás a las gradas y observó atentamente, ya que iba a empezar la prueba. Casi una hora más tarde, Harry, que era el último, estaba fuera intentando despistar al dragón, como si probara suerte sin tener nada planeado.
Harry miró a la gente y encontró la cara de Hermione entre el resto de centenares de caras. Buscó su mirada y la halló cruzándose con la suya. Vio en ella... miedo. Miedo y preocupación. Le miraba como si fuera ella la que corriera peligro de que un dragón estuviera a punto de aplastarle. Pero también vio un apoyo incondicional en esa mirada. Algo que le decía, más bien le gritaba en su interior «estoy aquí, Harry, no te rindas». Comprendió, en ese momento, que necesitaba saber que ella estaba allí para él. Y ahora mismo la tenía, y eso le dio toda la fuerza necesaria y más. Alzó la varita y gritó el condenado hechizo que tanto había practicado. -«Accio Saeta de Fuego» En pocos segundos, Harry volaba sobre su escoba. Hermione quedó totalmente sorprendida. No se podía creer que Harry hubiera usado el hechizo que ella le había propuesto. Sin saber cómo interpretarlo, sonreía increíblemente contenta, pero sin descentrarse de lo que ocurría. Quince minutos más tarde, Harry se alzaba con el huevo de oro del dragón, mostrándolo a las cientos de personas sentadas en la grada. Algunos le vitoreaban, otros le abucheaban. Mientras tanto, Hermione aplaudía fuertemente, pletórica de alegría y mirando a Harry totalmente orgullosa.
Cuando todos salieron del estadio, se acercaban a los campeones para felicitarles. Hermione esperó para ser la última e ver a Harry y poder hablar tranquilamente con él, aunque estaba fuera de sí por la alegría.
- Al final San Potter lo ha conseguido... - oyó Hermione proferir a una desdeñosa voz. Se giró y vio a Malfoy. Por mucho que intentara insultar, nada podía arruinarle este momento.
- ¡Sí! - contestó eufórica y, para mostrar su estado, abrazo al rubio fuertemente riendo de felicidad.
Cuando Harry dejó de recibir abrazos y felicitaciones, buscó con la mirada a Hermione, y la encontró. Pero lo que vio no le gustó nada... ¿Qué hacía abrazando a Malfoy? Sintió algo arder en su interior, algo desconocido, y se fue, enfadado sin motivo.
Malfoy, al sentir los brazos de la sangre sucia estrujándole, la apartó. Sinceramente, no le desagradaba, pero no estaba entre sus principios juntarse con esa gente.
- Quita. No me abrazo con gente como tú... Hermione se apartó, algo ofendida y molesta, pero sin dejar que eso le afectara. Fue a buscar a Harry, pero ya no estaba... Entonces oyó a tres chicas que pasaban.
- Menos mal que todo ha ido bien, así no nos tenemos que preocupar porque cancelen el baile de Navidad... Las otras dos asintieron. Hermione se quedó extrañada. ¿Un baile de Navidad? Demasiadas cosas tenía ella en mente como para andar preocupándose de esas chorradas...