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Please, don't go — capítulo 13
La cara de Hermione era todo un poema en aquel momento. Se dio un par de golpecitos en la sien, para asegurarse de que sus oídos no la habían engañado.
-¿Cómo? - preguntó incrédula.
-Oh, vamos, ya me has oído - respondió él sin inmutarse.
Hermione puso una mano sobre su frente y frunció el ceño, diagnosticando.
-No, no tienes fiebre - deliberó.
Malfoy apartó la mano de la chica de su frente, algo contrariado.
-¿Qué narices pasa? Es bien sencillo.
-Vale, vale, perdón… Es que no me lo esperaba, no es muy normal.
El rubio sonrió de lado socarronamente.
-Lo sé, eres una afortunada.
Hermione puso los ojos en blanco.
-No creo que esté interesada en ir al baile con semejante prepotente.
-Venga ya, si lo hago por ti. Ir sola al baile es muy triste.
-No tenía intención de ir.
- Eso es más triste aún.
La chica lo miró arqueando una ceja
-Ir contigo también es triste…
Malfoy puso una mueca de desagrado.
-¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿Quién te crees tú para rechazarme de esa manera? Hay cientos de chicas que se partirían el brazo por que yo las llevara al baile.
Hermione se encogió de hombros.
-Pues yo no soy una de esas cientos.
-No, tú eres una sangre sucia sin amigos que va de interesante.
-Tengo amigos, y aunque así no fuera, mejor estar sola que mal acompañada.
-Venga ya… Todo esto es por Potter, ¿verdad? Porque me odia tú también tienes que odiarme. No sé cómo sigues defendiendo a un cretino que te humilla y trata como a la mierda. Eso sí que es triste.
-No es por él. Es que eres un arrogante, prepotente, egocéntrico.
-Seré lo que quieras pero te he invitado al baile.
Hermione se dio cuenta de que, después de todo, eso era lo que había hecho, invitarla al baile cuando nadie más estaría dispuesto a hacerlo.
-Sí… Lo siento.
A Malfoy le llegó a conmover esa muestra de humildad. Él nunca lo hubiera hecho.
-Bien.
-Gracias por invitarme, pero sigo sin querer ir al baile.
-No puedes dejar Potter controle así tu vida.
Hermione frunció el ceño.
-Deja de decir eso, no es verdad.
-Ya, claro. Bueno, ya te darás cuenta.
-¿Por qué me invitas a ir contigo?
Malfoy se encogió de hombros por toda respuesta. A Hermione, esto no la convenció. Algo tenía que haber.
-Mira, vamos y si no te gusta me voy con otra de esas cientos que mueren por ir conmigo.
Hermione vaciló unos instantes, pero luego asintió, con aire de resignación.
-Está bien
Malfoy sonrió.
-Perfecto. Te esperaré en el retrato de la Dama Gorda.
Estiró suavemente de las solapas del cuello de su traje, dio media vuelta y echó a andar con aire de suficiencia.
Hermione siguió su camino, algo confusa pero conforme con la situación. Entonces se paró a pensar que a Harry… No, no debía preocuparle lo que Harry pensara, porque a él le traía sin cuidado lo que ella pensara o hiciera.
A la hora, Hermione estaba siendo acosada por unas alumnas marujas, sorprendidas ante la noticia de que iría al baile con Malfoy. Algunas la miraban con admiración por haber logrado tal proeza, mientras que otras le dirigían miradas de desdén. A ella, simplemente, le daba igual. No creía que Malfoy mereciera tanto revuelo por parte de las chicas de Hogwarts, aunque tenía que reconocer que no se esperaba ser ella la que fuera a acompañarle al baile. Aunque claro, conociéndolo lo poco que lo conocía, bien podía ser una broma pesada y ella podía pasarse horas esperándole sin que él apareciera. En cualquier caso, no iba a hacerse ningún tipo de ilusión.
En ese momento, entre la marabunta de chicas, se coló Harry, dispuesto a proponerle de una vez que fuera al baile que con él. Se paró un momento a oír a las chicas, ya que le extrañaba que Hermione fuera tan popular de repente.
-¿Qué pasa? - le preguntó a Ginny
-Malfoy ha pedido a Hermione ir al baile con él.
Harry abrió mucho los ojos. Debía de ser una broma… Pero una broma por parte de Malfoy.
-No me dirás que Hermione ha aceptado… - aventuró él
Ginny asintió, no muy conforme con la idea, pero pensando que Harry estaba recibiendo su merecido.
Harry miró a Hermione y ésta lo encontró entre las demás chicas. Sonrió, sorprendida de que se hubiera acercado, pero alegre porque lo hubiese hecho. Harry la miraba, sintiendo que algo había salido terriblemente mal, que todo su esquema se desestructuraba, ya nada cuadraba. Y esa maldita ínfima parte de él que gritaba (aunque para Harry era un susurro) que necesitaba a Hermione, crecía poco a poco. Dio media vuelta cuando ella se disponía a caminar hacia él y volvió a las habitaciones. Esto dejó a Hermione algo inquieta, la manera en que Harry la había mirado no era normal.
Al día siguiente, el baile había pasado de ser simple cuchicheo a ser el tema principal de conversación. Los nervios estaban a flor de piel y todas ultimaban los detalles: el baile de Navidad tendría lugar el día siguiente.
Hermione recorría los pasillos, como siempre, libros en mano, cuando volvió a cruzarse con Malfoy. La castaña no tenía intención de interactuar con él, pero el rubio se detuvo y le sonrió.
-¿Lista para mañana?
Hermione frunció levemente el ceño.
-¿Tengo que estar lista? Ni que fuera una boda… - respondió, arrepintiéndose al momento. Malfoy lo noto por el rubor que había crecido en sus mejillas, pero se limitó a reír un poco con sorna.
-Tenemos que dejar a todos de piedra.
-En ese caso, te has equivocado de chica.
-Estoy seguro de que no. Ponte guapa, te espero en el cuadro de la Dama Gorda mañana a las ocho.
Dicho esto, siguió su camino.
Por fin había llegado el gran día. Todas las chicas estaban en sus dormitorios ultimando detalles. Eran las siete y media de la tarde y Hermione se miraba en el espejo no muy convencida. Todo esto no iba con ella…
-Hermione - Ginny se acercó a la castaña, perfectamente arreglada; era muy guapa, Hermione siempre lo pensaba, e iba a ir con Harry al baile -. ¿Estás segura?
-No me hago ilusiones, ya lo sabes. Y aún así, siempre hay una primera vez.
-Una pregunta, ¿te gusta Malfoy?
Hermione la miró totalmente sorprendida, casi divertida.
-¡No, claro que no! - contestó
Ginny asintió levemente, aunque a Hermione no le pareció que estuviera muy convencida.
-Ya sabes que me gusta Harry - añadió.
-¿Y crees que a él le va a hacer gracia verte con Malfoy?
-No creo que deba preocuparme lo que piense. Por muchas cosas que sienta a él ni le voy ni le vengo, mucho mejor si paso de él, porque todas las veces que me he intentado acercar he salido malparada. Además, no creo que le importe mucho.
-Te equivocas - se contuvo de decirle cuáles habían sido las intenciones de Harry, porque sabía que eso a él no le gustaría, y lo respetaba, aunque hubiera sido tan capullo.
-¿Y tú con quién vas? - preguntó Hermione, cambiando de tema -. Siendo de tercer curso, necesitas haber encontrado pareja.
-Voy con Harry.
Hermione asintió. En el fondo, se alegraba de que fuera ella y no otra la que iría con Harry.
Ya era la hora. Ambos, Harry y Draco, esperaban junto al retrato de la Dama Gorda. La escena era un constante desafío de miradas. Draco retaba a su oponente con orgullo, recalcando que él había conseguido a Hermione, que no le iba a engañar, que sabía que a él Hermione le traía de cabeza e iba a hacer todo lo posible por fastidiarle aprovechando. Mientras, Harry le miraba marcando terreno. Un terreno que, en realidad, no era suyo. Aún así, esa pesada parte suya que adoraba a Hermione se ponía en acción ante la adversidad.
Hermione y Ginny bajaron por fin, ante las miradas de asombro y los gestos boquiabiertos de Harry y Draco, que centraban toda su atención en una sola chica, que sonreía con mucha timidez.
Malfoy no tardó ni un segundo en acercarse a su pareja y cogerle de la mano.
-Estás preciosa - dijo sin darse cuenta de que esas palabras las decía de verdad.
Hermione se ruborizo, una visión a la que Malfoy se estaba habituando, y que incluso le gustaba.
-Gracias - musitó.
Ginny tuvo que carraspear para que Harry se percatara de su presencia.
-Oh, sí, perdón - se disculpó él -. Estás muy guapa.
Ginny se daba cuenta de la situación, pero no le molestaba en absoluto. De hecho, le resultaba divertida.
-Qué comience la fiesta - dijo Malfoy, sin soltar la mano de Hermione -. Nos vemos en el baile, Potter.
Tras decir esto, le guiñó un ojo a Hermione y se la llevó con él hacia el Gran Comedor, dejando a Harry totalmente descolocado.