← Please, don't go · de
Please, don't go — capítulo 7
-¡Pero Ronald! - decía Hermione -. ¡¿Cómo vas a intentar capturar a un bowtruckle con una cuerda mágica?!
Ron parecía avergonzado. Más bien quería parecerlo, porque en el fondo disfrutaba que Hermione le corrigiera los deberes. Era una pequeña excusa para estar con ella.
-Bueno… - intentó rebatir el pelirrojo -. Si lo atas bien…
-Borra eso de la redacción, anda… - dijo al fin ella riéndose -. No creo que a la profesora Grubby Plank le sirva de argumento.
-¡Pero podría hacerse!
-Con nuestro nivel de magia, no creo…
-Querrás decir con el tuyo - interrumpió Harry, hablando por primera vez desde que había llegado Hermione -. Puede que tú no tengas ni idea, porque acabas de llegar, pero no eres nadie para saber qué nivel tenemos nosotros.
Dijo esto tajantemente, desafiando…
-Harry, por mucho que te pese, estoy estudiando lo mismo que vosotros y sé qué nivel se debe de tener en cuarto curso - respondió ella intentando aparentar el sosiego que no sentía.
Harry no supo qué contestar. Simplemente había buscado un motivo para meterse con Hermione.
-Por cierto - dijo Ron una vez que se hubieron templado los ánimos -, ¿qué te ocurría antes, Hermione? Cuando has venido estabas bastante nerviosa.
-¡Ah, sí! - recordó ella -. Es que estaba estudiando en la biblioteca y apareció Malfoy con el objetivo de echarme.
-Normal - terció Harry.
-¿Cómo? - dijo Ron, confuso.
-Pues que es normal que Malfoy no quiera estar contigo. Nadie querría estar cerca de ti.
Hermione empezaba a desesperarse ante la actitud de Harry. Lo había podido soportar mientras no se veían mucho, pero si ahora se iba a dedicar a humillarla siempre que tuviera ocasión…
-¿Y se puede saber por qué nadie querría estar cerca de mí? - dijo Hermione.
-Bueno… es obvio.
-Yo no lo veo tan claro - replicó ella.
-¿Y se supone que tú eres inteligente?
-No tengo por qué soportar que te burles de mí. Si te molesta mi presencia sólo tienes que decírmelo - dijo Hermione conteniéndose las lágrimas. Era una idea devastadora ser inútil para la persona a la que amas, pero había que aceptarlo.
-¡Por fin te das cuenta! ¡Sí, me molesta tu presencia! ¡De hecho, siento asco y vergüenza cuando te veo caminar bajo el mismo techo que yo!
Harry vio que Hermione ocultaba sus ojos rojos e hinchados tras un mechón de pelo. Pudo sentir una punzada de dolor en el pecho ante esta imagen, pero no dijo nada. No iba a permitir que le afectara.
Hermione se fue antes de delatar las lágrimas que ya recorrían sus mejillas.
Harry sintió unas tremendas y repentinas ganas de pegarle una patada a Malfoy.
Pasaron los días y, al fin, Dumbledore convocó a todos para anunciar los campeones del torneo.
Todos sentían intriga y curiosidad y, tras declarar que la campeona de Beauxbatons era una tal Fleur Delacour, con la que Harry y Ron babeaban, y el campeón de Durmstrang era Victor Krum, se supo que el campeón de Hogwarts era un tal Cedric Diggori.
-Pues nada - dijo Ron -. Ya está hecho.
Y, justo en ese momento, del cáliz de fuego que elegía a los campeones salió un papel, anunciando un cuarto e inesperado competidor.
-¡Harry Potter! - bramó Dumbledore.
Hermione se llevó las manos a la boca, aterrorizada. ¿Cómo podía ser? ¡Había leído e investigado todo acerca de ese torneo, y era desmesuradamente peligroso!
Harry vio ese gesto de Hermione y supo que se estaba preocupando por él. En ese instante, le vinieron a la mente todas las cosas horribles que le había dicho y no pudo evitar sentirse mal, aunque sólo fuera un poco.
Cuando todo pasó y los alumnos volvían a sus clases, comentando entusiasmados la "interesante" selección de campeones, Hermione intentó acercarse a Harry para darle todo su apoyo, pero, cómo no, éste la rechazaba.
Al finalizar las clases, Hermione se quedó esperando a Harry en el retrato de la sala común. Tras un rato, le vio acercarse.
-¡Harry! - gritó ella corriendo -. ¿Qué tal estás?
-Yo… - Harry estaba totalmente aturdido por todo lo que le había pasado, pero no quería mostrarlo ante Hermione -. Bien, supongo.
-¡Harry, esto es muy peligroso!
-¡No me digas! - respondió él en tono de burla.
-Sólo quería que supieras que si necesitas cualquier cosa o ayuda o apoyo… Yo estaré ahí.
Los ojos de Harry buscaron en ese instante los de Hermione para confirmar lo que la chica decía; para confirmar que, al igual que el día en que se conocieron, sólo había en su mirada pureza y cariño por dar; para terminar de sentirse mal.
Se fue corriendo sin decir nada. Dio media vuelta, aunque al principio lo que pretendía era dirigirse a la sala común, aunque tuviera que enfrentarse a las críticas de todos los que le llamaban tramposo. Se fue por miedo a reaccionar ante el afecto que Hermione le demostraba, y por el que él sólo le daba desprecio e indiferencia.
Hermione quedó bastante confusa ante esa mirada. Por primera vez no la había mirado con odio. Tampoco la había mirado con amor o cariño. Simplemente la había mirado. Fijamente a los ojos, como el día en que se conocieron.
Pero ella no tenía tiempo para eso. Tenía que ayudar a Harry, aunque él no lo llegara a saber nunca. Así que fue a la biblioteca para informarse sobre magia de cursos avanzados, que era la requerida para participar.
La castaña se hallaba en el mismo banco de siempre, con todos los libros útiles que había podido reunir.
-¿Es que tú no te cansas de estudiar nunca?
Hermione giró la cabeza, ya que dio por hecho que ese comentario iba dirigido a ella, y, una vez más, vio a Draco Malfoy acercándose con paso arrogante.
-Vaya… - continuó diciendo él, en tono de burla divertido -. Y no te conformas con el nivel de cuarto… ¡Estudias magia de séptimo curso!
-¿Otra vez has venido a echarme, Malfoy? -inquirió Hermione tajantemente antes de permitir que aquel chico le sacara de sus casillas de nuevo -. Porque te advierto que no lo vas a conseguir.
-Eh, Granger… Relájate - dijo él con una provocativa y socarrona sonrisa -. He venido a preguntarte si necesitabas ayuda con el examen inicial que tienes que hacer.
-Emmm… - Hermione no se fiaba de él. Además, no necesitaba ayuda -. Pues no, muchas gracias.
Y volvió a bajar la vista hacia el libro.
-Insisto - volvió a oír la voz de Draco, que se había sentado a su lado.
-¿Por qué querrías ayudarme ahora cuando te has pasado todo el curso molestándome e intentando que abandonara?
Malfoy rió ante esa pregunta.
-Bueno, ya me he dado cuenta de que no he conseguido que te marches. Así que, como se dice, si no puedes con el enemigo, únete a él.
-Así que yo soy un enemigo…
-No, Granger, no considero que estés a la altura de ser mi rival.
Hermione se exasperó con ese comentario.
-Pues - respondió todo lo calmada que pudo -, si no estoy a la altura de ser tu rival, tú no me llegas ni a la sombra para ayudarme a estudiar.
-Oh… - dijo Malfoy, ni por asomo ofendido -. Sigues siendo arisca. Pero ya no me impresionas. Ya he visto cómo eres.
-Cuanto más creas ver, menos verás.
-Sabia frase - respondió él, acercando sus labios al oído de Hermione -. ¿Acaso es lo que te dices a ti misma cada vez que Potter pasa de ti como de la mierda?
Malfoy se estaba metiendo en terreno peligroso…
-¿Acaso es eso lo que te gustaría creer? ¿Te gustaría que todo el odio que ves de Potter fuera mentira?
Hermione se puso en pie y estaba a punto de empujar a Malfoy para salir del banco, pero éste se lo impidió agarrándola del brazo y empujándola a ella de nuevo al banco.
Volvió a acercarse a su oído, esta vez con expresión seria y hablando muy bajo.
-Porque sabes que eso no va a pasar. Sabes que te haces falsas ilusiones y que vas a ser siempre una inútil para él.
-¿A qué viene todo esto, Malfoy?
-Simplemente te hago ver la realidad.
-Eso son asuntos de mi vida privada. Asuntos en los que no deberías meterte.
-¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer? No harías daño ni a una mosca.
Hermione miró al suelo, ruborizada. Era verdad, no sería capaz de hacer daño a nadie ni aunque su vida dependiera de ello.
Malfoy se percató de eso y volvió a sonreír.
-Parece que no todo lo que veo se aleja tanto de la realidad, después de todo.
Hermione buscó una de esas preguntas que sabía que ponían nervioso a Malfoy.
-¿Te das cuenta de que todas las conversaciones que tenemos acaban en mi vida privada?
-Ah, lo siento, no sabía que tú tuvieras de eso.
Hermione, lejos de mostrarse ofendida, sonrió.
-Te he dicho que no todo lo que ves es lo que parece.
-Bien - rió Malfoy -. Muy buena, me has pillado, un punto para Hermione Granger.
Hermione no pudo evitar reírse ante ese comentario. En parte, le divertían las conversaciones que mantenía con Malfoy. Aunque era un arrogante egocéntrico molesto. Sabía lo que se hacía, era inteligente. Era un Slytherin.
-Ahora que ya sabes que tengo vida privada - continuó Hermione -. Es mi turno de saber por qué siempre acabas preguntándome por ella.
Draco adoptó de nuevo expresión seria.
-Quiero saber… - respondió -. ¿Por qué te preocupas por alguien que te odia?
Hermione frunció el ceño, confusa.
-Quiero decir… ¿Cómo puedes mostrar siquiera un mínimo de afecto a alguien que sólo te muestra humillación y desprecio?
Hermione reflexionó ante esa pregunta. No le faltaba mucha razón, pero…
-¿Acaso no trata sobre eso el amor?