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Please, don't go — capítulo 8
-¿Cómo? - reaccionó Malfoy un tanto perplejo por la respuesta de Hermione.
-Pues lo que acabo de decir - respondió ella, ruborizada y avergonzada por la respuesta que le había dado antes a Malfoy. "¿Acaso no trata sobre eso el amor?". Demonios, ¿por qué le había dicho eso? ¿Qué sabía ella si sobre eso trataba el amor? ¡Sólo era una cría de catorce años! Pero ya no podía echarse atrás, ya lo había dicho. Y además, era lo que ella pensaba.
-¡¿Cómo?! - repitió él incrédulo -. ¡¿Eso crees?! ¡¿Crees que el amor sólo trata de sufrir y dejarte humillar?!
-¡No! - se apresuró a aclarar ella. Los gritos de ambos habían hecho que todos giraran la cabeza hacia ellos -. No me refiero a eso…
-Entonces, ¿a qué? - preguntó él más tranquilo, pero apoyando la mano en la mesa al lado de Hermione, rodeándola con el brazo para intimidarla y que hablara más, y… quizás también para incomodarla.
-Pues… cuando me has preguntado por qué muestro afecto por alguien que sólo me muestra desprecio, lo que quise decir con que el amor trata sobre eso es… - Malfoy se acercaba a su mejilla e, inconscientemente, esto la obligaba a hacer paradas en la frase.
-¿Sí? - la animó Malfoy con una tentadora voz.
-Es que cuando se ama a una persona, se ama por encima de todo. Aunque tenga muchos defectos, aunque te odie…
Hermione se quedó callada pensando en lo que había dicho. Realmente Harry la odiaba y ella no iba a dejar de quererle por eso.
-Entiendo… - dijo Malfoy.
Él nunca se había parado a pensarlo de esa manera. Simplemente, porque si alguien tenía defectos o no le gustaba, la cambiaba por otra y ya está. Tenía las chicas a montones.
-Malfoy…
-¿Sí?
-Tengo que estudiar - dijo ella con un enérgico tono de voz, recuperando el aplomo con el que había tratado a Malfoy todos esos días.
- ¿Y? - preguntó el, indiferente.
-¡¿Cómo?!
-¿Qué problema hay? - preguntó él con una falsa inocencia -. Si tienes que estudiar, estudias.
-¡No puedo estudiar si no me dejas espacio vital!
-¿Espacio vital? - se rió él.
-Estás pegado a mí.
-¿Algún problema? ¿Acaso… te incomodo, Granger?
-Ni de broma.
-No lo parece, estás roja.
Hermione se alarmó ante eso. ¿Cómo había podido ruborizarse por Malfoy?
-¡¿Qué?! ¡Eso no es verdad!
-Sí que lo es.
-¡No! ¡Que sepas, que si me ruborizo no es porque me incomode tu presencia! ¡Y…!
-Cálmate, Granger - la interrumpió Draco con tono seductor -. Era broma.
En aquel instante, Hermione se ruborizó de verdad.
-Ah… - respondió, evadiendo la gris mirada del rubio.
Malfoy se reía a carcajadas.
-Bien… - dijo Hermione finalmente, exasperada -. Te has quedado conmigo. Ya has conseguido lo que querías. ¿Puedes irte ya?
-Sí puedo, pero no quiero.
-Bueno, pues si no quieres, al menos déjame estudiar.
-Si yo te dejo. Lo que pasa es que no dejas de quejarte de que no tienes espacio vital y no sé que más…
Hermione estaba desesperada.
-Vale. Pues adiós.
Dicho esto, se levantó.
-¿Tampoco me vas a dejar pasar?
-Deja que me lo piense…
-¡No me vengas con jueguecitos!
-Tranquila… ¿Cómo se piden las cosas?
-Bueno, esto es el colmo.
-No es el colmo, creo que es normal que te pida un poco de respeto.
-¡¿Respeto?! ¡Eso es precisamente lo que tú no me das! ¡Para recibir, hay que dar!
Malfoy se levantó y se quedó frente a Hermione, mirando divertido su cara furiosa.
Harry se dirigía a la biblioteca a devolver un libro de parte de Neville. Cuando cruzó el umbral de ésta, un amasijo de furia se concentró en su estómago y contenerlo podía ser mortal.
Hermione junto a Malfoy.
-Dime, Granger… - decía Malfoy acercándose a Hermione y hablando en un susurro en su oído -. ¿Cuál es la verdadera razón por la que vienes a la biblioteca?
-¿Cómo?
-¿No será porque… sabes que vas a encontrarme, verdad?
-En todo caso, Malfoy, el que viene a la biblioteca a buscarme eres tú
- respondió ella con toda seguridad.
Ambos oyeron un carraspeo y Malfoy se dio la vuelta.
-¡Hola, Harry! - saludó Hermione.
- ¿Qué hace Malfoy contigo? - preguntó sin ningún tipo de disimulo.
-Yo también me alegro de verte, Potter…
Harry le dirigió una mirada de odio.
-¿Y bien?
-Granger y yo simplemente estábamos manteniendo una conversación. ¿Quieres unirte? Hablábamos de lo imbécil que eres.
-¡Malfoy! - replicó Hermione -. En realidad, estábamos hablando de lo imbécil que Malfoy piensa que eres.
-Ah... Interesante conversación. Aunque aquí el único imbécil eres tú, Malfoy, por acercarte a gente como ella.
-A lo mejor es al revés, y tú eres imbécil por alejarte de alguien como ella.
Hermione supo que se había ruborizado en ese instante.
Para Harry, ese comentario sólo avivó su ira. Sugería que él ya había descubierto cómo era Hermione, que ya no era el único que la conocía tan bien… Que Hermione se alejaba de ella y él ni se daba cuenta. Vale que él no la había tratado como una reina, pero dio por hecho que Hermione siempre estaría... Ahí
-¿Qué necesitas, Harry? - preguntó Hermione amablemente para deshacer el tenso silencio que se había creado.
-Nada… - respondió él -. Ya nada.
Harry, por algún motivo que él no había logrado identificar, se sentía destrozado. No quería ver a Hermione. No quería que ella viera su debilidad. No quería que viera que ella le hacía muy frágil y que había creado una capa externa de odio que él mismo había llegado a querer creer.
Se fue de la biblioteca sin decir nada, transmitiendo inconscientemente con la mirada a Hermione un sinfín de emociones.
-¡Harry! - le llamó ella después de seguirle hasta la entrada de la biblioteca.
-¡¿Qué?! - respondió él bruscamente, sin poder controlar su ira.
-¿Qué te ocurre? ¿Te encuentras bien?
-¿Por qué me lo preguntas?
-¡Porque me preocupo por ti!
-¡Pues no lo hagas! ¡¿Cómo puedes preocuparte por mí?!
-¿Aún no lo entiendes? ¿No entiendes que lo único que me importa es verte feliz?
Esto dejó a Harry desarmado. Se acabó.
-¿De verdad quieres verme feliz? - dijo él con calma -. Olvídame. Aléjate de mí. Ni siquiera pienses que existo.
Hermione miraba a Harry con una expresión de tristeza desde lo más profundo de su alma, pero sabía que no iba a rebatirle.
-Me haría muy feliz no volver a cruzarme contigo nunca más - dijo Harry en tono levemente agresivo.
Hermione se quedó en silencio, mirando a Harry con unos ojos brillantes y desesperados, de los que no pudo ocultar una lágrima que se derramaba. ¿Por qué siempre tenía que acabar así con Harry? Sólo quería que él se hiciera a la idea por lo menos la mitad de todo lo que le quería.
Harry había caído tan bajo que no le quedaba otra que creerse sus palabras. ¡No quería ser débil! ¡No quería dejar de ser quien era por culpa de una cría que creía estar enamorada! No sabía el efecto que producía Hermione en su cuerpo. Nunca le había pasado. Pero, definitivamente, no era amor. Si él estuviera enamorado de Hermione se lo diría. ¿Para qué perder tiempo y ganar sufrimiento pudiendo ser feliz? Porque estaba claro que ella le quería…
-Harry… - sollozó Hermione, intentando mantener la calma -. ¿Por qué me odias tanto?
Harry miró a los ojos a Hermione y supo que en realidad no lo sabía, que estaba confusa y desesperada, que lo daría todo por él; pero, aún así, Harry era incapaz de corresponderla.
-¡No lo entiendo! - siguió Hermione, desahogándose -. ¿Cómo puedes odiarme tanto? ¡Yo sólo… - hacía paradas para enjuagarse los ojos -. Yo sólo intento verte bien y ser una buena persona para ti! ¿Acaso no puedes ver eso? ¡¿Cómo puedes odiar a alguien que te quiere tanto?!
Harry estaba perplejo. No podía asimilar todo lo que Hermione le decía. Por supuesto que él sabía que Hermione le quería. No sabía cuánto, pero se hacía una idea de que le tenía aprecio. Un aprecio que él, por un extraño motivo, no supo guardar y, ahora que ella había vuelto, no quería que estuviera en su vida. Y lo peor es que…
-Ni siquiera yo sé la respuesta - contestó Harry -. Sólo sé que era más feliz cuando tú no estabas.
Dicho esto, dio media vuelta y se fue, dejando sola a una sollozante Hermione.
Draco Malfoy había presenciado la escena desde una esquina.
Hermione se había pasado toda la tarde en la biblioteca buscando algún truco para la primera prueba, que era vencer a un dragón; se lo había dicho Ron.
¿Qué importaba que Harry no la quisiera? Al fin y al cabo, si él era feliz, ella también. Y ya empezaba a acostumbrarse. No sería más pesada con él para no tener que aguantar que la humillase, pero podía cuidar de él de otras maneras. Y tenía claro que iba a hacer todo lo que pudiera, así que llevaba horas investigando sobre cómo Harry podía pasar la prueba.
Entonces, se le ocurrió algo.
Copio en un pergamino varios textos de libros, subrayó algunas palabras y, tras revisarlo, lo enrolló y se dirigió a la sala común.
De camino, encontró a Ron sentado el Gran Comedor, comiendo con su hermana.
Hermione se acercó a toda prisa hacia ellos.
-¡Hermione! - saludó Ginny al verla.
-¡Hola, chicos! - devolvió ella sonriente el saludo.
-¡Hola Hermione! - se apresuró a saludar Ron -. ¿Cómo estás?
-Genial, de hecho es contigo con quien quería encontrarme, pero pensaba que estarías en la sala común. Es raro no verte con Harry.
-Ya… Es que ha llegado a la sala común hecho una furia y, como no quería salir mal parado, he pensado que lo mejor sería dejarlo sólo pensando en sus cosas y volver en un rato. Así que he decidido venir a comer.
-Siempre acabas decidiendo venir a comer - terció Ginny riendo.
Hermione rió ante ese comentario.
-¿Luego cuando salgas podríamos hablar un momento? Tengo que darte algo.
-¡Claro! - se apresuró a contestar Ron, con la sonrisa tonta.
-Gracias. Me voy a saludar a Luna. ¡Hasta luego!
-¡Adiós Hermione! - se despidieron ambos pelirrojos al unísono.
Hermione se acercó a la mesa de Ravenclaw y buscó a la rubia que destacaba entre todos los alumnos.
-¡Hola, Luna! - saludó alegremente ella.
-¡Hermione! - dijo Luna abrazando a la chica -. ¿Qué tal?
-Muy bien, gracias.
- Acabo de leer un artículo sobre los "Snorkacks de Cuerno Arrugado".
-¿Qué es eso?
-Una criatura no voladora que vive en Suecia.
-Ah… - Hermione muchas veces ponía en duda la existencia de todas las criaturas sobre las que leía Luna, pero no le importaba, Luna era única y eso era lo que le gustaba de ella.
-Y, además, creo que mi padre está planeando un viaje a Suecia para ir a buscar algún ejemplar - dijo risueña y dulcemente.
-¡Qué bien! - sonrió Hermione -. Espero que encuentres muchos.
-¿Qué tal con Harry? - soltó Luna de repente.
-¿Harry?
-¡Sí!
-¿A qué te refieres con qué tal?
-Bueno, como te gusta, igual… - Luna dijo que a Hermione le gustaba Harry tan simplemente como decir que dos más dos es igual a cuatro, pero a Hermione no le sorprendió. Luna era muy avispada y era capaz de percibir cualquier cosa, aunque los demás pensaran que no se enteraba de nada -. Igual lo estás pasando un poco mal por cómo te trata. Me parece muy injusto, te veo muy triste. Pero que sepas que yo te apoyo. Además, tú eres muy inteligente y muy guapa, seguro que muchos chicos se fijan secretamente en ti - dijo Luna otra vez como si fuera lo más obvio del mundo, haciendo que Hermione se ruborizase.
-Bueno…Luna, muchas gracias, pero creo que ya no me vas a ver triste - afirmó sonriente -. De hecho, he descubierto cómo hacer que Harry pase la primera prueba.
-¡Eso es genial!
-Pero me tienes que prometer que no dirás nada.
-¿Por qué?
-Porque no quiero que Harry se entere de que yo le he ayudado porque pensará que soy una pesada y además, a lo mejor, si soy yo, ni acepta mi ayuda. Es muy cabezón.
-Sí que lo es.
-¡Hermione! - oyó que la llamaba Ron.
-Me tengo que ir, Luna. Luego nos vemos. Adiós - dijo apretando su mano en gesto afectuoso.
Hermione se alejó de la mesa de Ravenclaw y fue a la entrada del Gran Comedor, donde el pelirrojo la esperaba.
-¡Hola de nuevo, Ron!
-¡Hola, Hermione! ¿Para qué querías hablar conmigo?
-Necesito que me hagas un favor.
-¡Claro, lo que quieras!
Hermione le extendió un pergamino enrollado.
-Necesito que dejes esto en la cama de Harry antes de que se vaya a dormir.
-¿Por qué? ¿Qué es?
-Ya lo verás cuando Harry lo abra. Pero no le digas que he sido yo, por favor. ¿Podrías hacer eso?
-Claro - respondió Ron sonriendo y con curiosidad.
-¡Muchas gracias! - dijo Hermione abrazando al pelirrojo.
Y se fue corriendo.
Harry se aseó para acostarse. Se desnudó para meterse en la cama y encontró, bajo la almohada, un pergamino enrollado.
-¿Qué es esto? - preguntó a Ron, que estaba en la cama de al lado.
-No sé.
-¿Quién lo ha dejado aquí?
Ron no pudo contenerse, pensó que Harry debería saberlo.
-Me lo dio Hermione. Me pidió que te lo dejara en la cama.
Harry desenrolló el pergamino.
"Cómo invocar objetos con accio a distancia"