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Conquistando a mi esposo — capítulo 7

Tyrion caminaba tan lento como podía, revisó tres veces los pergaminos en su escritorio para ver si no había un trabajo pendiente, le pidió a Pod que le contara la historia de su familia, visitó a Bronn cuando el sol ya se escondía y pasó un rato con Rhaegal mientras este comía. Todo para regresar tarde y encontrar a Sansa dormida y no tener que hablar.

Él decidió que hablarían sobre la anulación esa noche, pero hacía todo y buscaba cualquier excusa para no hacerlo. Más de tres semanas que Sansa se comportaba de forma poco favorable para su futura separación, arreglándose más, cuando estaban solos usaba solo camisón dejando a la vista más piel de lo usual, por las noches ella se apegaba, a veces le hablaba con un ligero ronroneo, cada día se hacía mas osada en sus actos, ayer había acariciado su cabello varias veces en pleno salón real con toda la corte mirando, de su tristeza y pena anterior ni rastro.

  • Pienso que lo hace para torturarme - le dijo a Bronn cuando se vieron.

  • Recuerdo que cuando te casaste querías acostarte con ella, ahora parece que ella quiere hacerlo contigo. ¿Por qué no le das un repaso y ya?

Bronn podía ser un excelente guerrero pero carecía de habilidad para otras cosas.

El sabía lo que ella intentaba hacer, pero eso no lo ayudaba en absoluto. Si la cosa llegaba más lejos la separación podría lastimar mucho.

Pero Sansa ya formaba parte de su vida, con el tiempo se convirtió en una verdadera amiga, no tenerla ahí sería algo feo, como cuando perdió a su hermano Jaime. Sin embargo ella necesitaba un esposo de verdad, que la hiciera feliz. Además el tenía a Shae. Alguien que lo ¿amaba? Lo lógico era la separación.

  • La chica Stark ya no es una cautiva, no hace nada que no quiera- Bronn continuó razonando - todos esos besos significan algo.

  • Ella no era ella. - cortó Tyrion.

Lo que Sansa hizo fue producto de 2 cosas. El deseo y el vino eran mezclas peligrosas, todo ese deseo de años de soledad contenido volvería loco a cualquiera, esa locura podía confundirse con algo más grave si no se trataba con cuidado.

Se sorprendió de encontrarse frente a su puerta tan rápido. Tomó aire tres veces para relajarse y no lo logró, tomó 3 veces más y por fín entró.

El cuarto estaba vacío, la chimenea crepitaba un fuego alegre y cálido, Marci había dejado la comida en la mesita y encendido más velas de lo normal, habían varias en su mesita de noche y algunas más en la terraza lo cual era raro.

Al salir al balcón oyó risas en la playa, 2 figuras se marcaban en la noche, una alta que bailaba dango giros y la otra más pequeña reía sujetándose el estómago. Si hubiese bebido antes habría jurado que la borrachera le mostraba la silueta más alta totalmente desnuda.

Después de unos segundos entendió… Sansa. Y Marci debía ser la otra. ((Sal de aquí enano))

Con algo de pesar se alejó de la baranda y fue a sentarse en la mesa, miró la comida, duraznos y uvas con miel, se sirvió una copa de vino. Era bueno, dorniense, el sabor era inconfundible.

Hace tiempo que no compartía una lección con su esposa, y nunca llegaron al vino dorniense, tan fuerte que la hizo cometer locuras. Si, mejor que Sansa no tocara… ¡un momento! ¿Por qué había vino aquí? ¿!y dorniense por añadidura!? Si el ordenó a Marci que no trajese más vino. Al parecer la pequeña criada eligió el bando de su esposa. Mejor llamar a Pod para que se lo llevar rápido.

Cuando Pod llegó Tyrion ya cargó todo el vino que estaba en las jarritas en una sola charola.

  • Mi señor- el pobre parecía que se caería dormido.

  • Lleva todo esto rápido y que no vuelvan a traer vino aquí ¿entendido?

Pod se veía algo confundido, pero unas voces lo hicieron mirar hacia la terraza, su rostro pasó de estar soñoliento a sorprendido y después se tornó rojo mate con la boca muy abierta.

  • Mi señor el vino lo pedí expresamente para nosotros, por favor Pod deja la charola.

Tyrion se giró y su cara adquirió el mismo rojo mate que Pod.

Sansa estaba parada en la entrada de su balcón, Marci detrás de ella sujetando algunas prendas que reconoció como el vestido que su esposa utilizó esa mañana, ella tenía un camisón de unas telas algo transparentes, con algunos bordados que cubrían sus encantos, pero al tener el cuerpo aún mojado la tela se adhería a su cuerpo casi como otra piel. El cabello rojo estaba hacia un costado dejando a la vista su piel de porcelana. Pero lo peor ¿o mejor? de todo era que su camisón no cubría gran parte de sus piernas, algunas gotas de agua estaban ahí brillando como perlas por la luz de las velas. Piernas en las que Tyrion quisiera hundirse…

  • ¿Mi señor? - la voz de Pod sonaba tan lejana a pesar que estaba frente a él devolviendo la charola en la mesita. Tyrion seguía mirando sin descaro, cuando se dio cuenta y apartó la vista Sansa dejó escapar una risita.

  • Buenas noches mis señores- Marci caminó hacia la puerta arrastrando a Pod fuera de la habitación con ella.

  • ¿Cenamos? - Sansa se acomodó en la mesita y tomó la copa de Tyrion para darle un sorbo. Aún tenía el cabello mojado y no estaba seca totalmente, pero Tyrion no se quejaría, la vista de su piel era fabulosa a la luz de las velas.

  • Si - dijo tímidamente mientras se recomponía, poco a poco hacía lo posible por que el calor se alejase de sus mejillas.

  • El vino...Sansa.

  • Es bueno no?

  • Ehm

  • ¿Cómo estuvo tu día?

  • Bien

  • Marci me está enseñando a nadar.

  • Oh.

  • Deberías intentarlo, el calor de este verano es increíble.

  • Tal vez deberías cambiarte, hace frío.

-Despues de comer me bañaré, aún tengo algo de arena en los pies, mira.

Sansa elevó una pierna para mostrarle un pie, la energía y determinación que necesitó para mantener su mirada en los pequeños dedos de su esposa fue extrema. Debía aguantar.

((Ojalá fuera la niña desconfiada de antes))

  • Marci trajo el agua caliente esta tarde - bajo la pierna lentamente - ya debe estar tibia.

  • Al parecer son muy amigas ahora.

  • Si… a veces me recuerda a Arya, y otras veces a mi madre. - Sansa untaba uvas con miel y las lamía un poco asomando su pequeña lengua antes de comerlas.

  • Me alegro - dijo Tyrion apartando la vista de su rostro.

  • ¿Cómo esta Bronn?

  • Bien, su hijo nacerá dentro de unos días si todo marcha bien. Lo que me recuerda que debo comprarle un regalo. Aunque conociendo al padre mejor sería regalarle una bolsa de oro

  • O una espada.

Ambos rieron. La tensión que sentía bajaba. Estiró la mano para coger un durazno y chocó con la de Sansa porque ella quería llegar a la miel. Una chispa eléctrica saltó en su mano.

  • Estás muy cargada - bromeó.

  • Es verdad - Sansa aflojó un poco los cordones de su camisón y con esto su escote se pronunció. Algunas gotitas pequeñas se deslizaron hacia el valle entre sus pechos.

Mirar otra vez ahí fue demasiado para Tyrion. Debía hacer lo que tenía que hacer.

  • Sansa debemos ir al Septo Supremo a oficializar nuestra separación.- no iba dejar que sus emociones lo controlaran, ya lo hizo en el pasado y esto le causó mucho dolor.

Ella se congeló un momento, pero se recompuso rápidamente. Sin embargo para Tyrion nada pasaba desapercibido.

  • Si eso es lo que quiere mi señor así se hará.

  • No, no es eso- dijo pensando ¿cómo explicarlo sin sonar como un imbécil?.

  • Sin embargo quiero pedirte algo.

  • Ahm… claro Sansa dime.

  • Tiempo, 3 semanas para ser exactos.

  • ¿Puedo saber por qué?

  • Hay una caravana que se irá hacia Alto Jardín esos días, una vez que estemos separados iré allá para comprometerme con Wyllas Tyrell.

-¿!Qué!?

-Sí- continuó tranquilamente - una dama que atraviesa una separación no puede permanecer ningún tiempo junto a su antiguo esposo, ¿dónde quedaría mi reputación?

  • Cla-claro. - una molestia crecía en su pecho como una esponja que absorbía mucho agua en poco tiempo. Trató de disimular su reacción mordiendo una uva.

¿Por qué? Si ella solo era su amiga , ¿por qué le molestaba que eligiera un hombre? Wyllas era famoso por ser un príncipe apacible y amable. Alguien bueno para Sansa. De repente le llegó una imagen de Sansa besando al baboso ese. La molestia se convirtieron en aguijonazos en su pecho.

  • Deberías probar la miel, es la mejor que probé estos últimos años. - Sansa cambió de tema restándole importancia, tomó un durazno y lo untó, pero en lugar de pasárselo se lo acercó a la boca para darle de comer ella mima.

Nervioso y algo mosqueado contempló la fruta y le dio un mordisco que hizo chorrear miel por la comisura de sus labios.

  • Con calma león - Rió Sansa mientras le limpiaba la miel con la mano, eso ya lo habían vivido antes, en los pasillos, cuando se besaron…

Pensó en Shae, la última vez que estuvieron juntos, los aguijonazos picharon menos.

Pensó en los besos que tuvo con Sansa en su habitación y los aguijonazos se esfumaron.

Mierda…

Estaba celoso.