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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 11
Abrí los ojos, muy cansado y aturdido, y miré a mi alrededor. Me encontraba tumbado en el sofá del salón, y me observaban preocupados la Tríada y sus hijos. Parecían haber estado hablando, por que quedaron en una última palabra antes de callar.
-...Awinor.
Miré a Victoria, confuso, pues todo lo relacionado con Idhún era tabú en presencia de sus hijos. Pero no fue ella la que me respondió, sino su hijo, aunque lo hiciese indirectamente.
-Conque Idhún, ¿eh?
Observé los rostros de la Tríada esperando una explicación, la cual llegó a través de los ojos de Jack, que lo decían todo: se lo habían tenido que contar. Traté de levantarme con esfuerzo hasta que, tras dos intentos en vano, a la tercera pude ponerme de pie.
-¡Somos la mini-Tríada!- soltó Laura.
Esbocé una pequeña sonrisa ante lo que había dicho la pequeña, pero la reprimí al ver el rostro preocupado de Victoria.
-Soy un Archimago.- pude decir.- Así, porque sí. ¿Eso es malo, de la manera en que yo lo he hecho?
El semblante enfadado de Christian me dio la respuesta, y yo comprendí que lo que había hecho podía ser uno de los crímenes más graves que podía haber en Idhún. Yo era una persona muy tranquila y sociable, pero sobre todo buena y noble, por lo que al saber que lo que había realizado era malo, comencé a llorar.
-¡Buaa! ¡Lo siento! ¡¡LO SIENTO, LUNNARIS!! ¡Perdóname!... no, no merezco que me perdones, ¡mátame, por favor!- grité con toda la impotencia.
Pero el gesto de Victoria fue diferente al que me imaginaba. En vez de golpearme, me rodeó con el brazo y me tranquilizó con unas palabras.
-No pasa nada, Jaenor. Eres ahora una parte de mi, y yo me siento orgullosa de que seas tú.- dijo con una sonrisa.
Cerré los ojos y sollocé en silencio. El acto de la mujer era bastante diferente al que yo me pensaba, pero era bueno y agradable.
-Me siento un grosero, Victoria. No merezco que me trates así, ni me respetes.- susurré.
-No digas eso, Jaenor.- respondió ella.- yo te trataré y te respetaré de la mejor forma que pueda. Además, contigo de mago... de archimago, podemos volver a Idhún.
La miré extrañado, pero asentí.
-¿Regresamos a Idhún? Quiero volver a ver a mis padres.
La Tríada giró la cabeza y miró al suelo disimuladamente.
-Esque no tenemos abuelos.- comentó Erik.
Es cierto, recordé. Esos niños tenían ocho abuelos, y sin embargo no les quedaba ninguno.
-Lo... lo siento. No recordaba que habíais perdido a todos vuestros padres.
Esta vez fue Jack el que sonrió y me tocó la espalda, tranquilizándome.
-Sí, volvamos a Idhún, ¿verdad, Victoria y Christian?
-Sí.- respondieron ambos.
Poco después, tras recoger algunas cosas imprescindibles y comida, Christian nos ordenó a todos que nos alejásemos de él, y le obedecimos sin contradecirle. Se dispuso a dibujar un portal el cual yo conocía, pues era el que relacionaba la Tierra con Idhún. Volvíamos a mi mundo. Como decía Chris Tara en su canción *Beyond: Do you dare to come with me, to the place where we belong?*Después de unos minutos, el hombre de ojos azules se retiró y el portal comenzó a brillar. Nos miró y nos invitó a cruzarlo. Él pasó primero. Más tarde le siguieron Jack y su hijo, que estaba entusiasmado por regresar a Idhún, de donde provenía. Eva y Laura continuaron el viaje. Eva era totalmente idhunita, y Laura era completamente terrícola, por lo que para esta última iba a ser un terreno sin explorar.
Por último, Victoria me miró, sonriendo, y me tendió la mano. Me invitaba a regresar a Idhún. Yo acepté, contento, y me dispuse a cruzar el portal junto a la persona que me había concedido la magia para volver a ver el mundo de los tres soles y las tres lunas.
Después de todo este tiempo.