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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 12
Al despertarme, tres caritas sonrientes me miraban mientras tres figuras oteaban el horizonte, bañados por la luz del sol. No, un sol no. Tres. Abrí la boca incrédulo, y me entusiasmé ante tal asombrosa vista diciendo, emocionado:
-Idhún... Evanor, Kalinor, Imenor... ¡Evanor, Kalinor, Imenor!
Hacía tanto tiempo que no pisaba mi tierra, y sus características, que estaba muy feliz. Me levanté, pues me encontraba en el suelo tras el viaje interdimensional, y me reí durante unos segundos. Saludé a los niños, que también estaban entusiasmados, y me acerqué a la Tríada, que aunque no se giraron para verme, sabía que me prestarían atención.
-Alis Lithban, el hogar de los unicornios.- dijo Victoria.
-Es muy bonito. Ojalá volviesen sus moradores y lo hiciesen reflorecer.- respondí.
La mujer asintió lentamente, nostálgica, pero luego se giró y sonrió.
-Aun así sigue bello.
Yo sonreí a su vez, y continué observando detenidamente mi mundo.
-¡Queremos conocer a Shail y a Zaisei!- gritó Erik, y sus hermanos asintieron.
-De acuerdo. Ahora no os asustéis, pues me voy a transformar.- respondió su padre.
-Yo también.- respondió Christian.
-¿Estás seguro, Christian?- preguntó Victoria.- recuerda que aquí tienes orden de caza.
El hombre pareció meditar sus palabras, pero negó alegando:
-Jack no podrá con todos. Además, hace mucho que no me transformo. Me vendrá bien.
Así pues, el hombre rubio y el moreno se alejaron lo suficiente de nosotros, y se metamorfosearon lentamente en un dragón dorado y un shek, respectivamente. Decidimos ir Victoria, Erik y yo en el lomo de Yandrak, y en el de Kirtash se subieron Eva y Laura, que tiritaba de frío. Su madre se dio cuenta de sus problemas y le preguntó:
-Laura, cariño, ¿quieres que cambiemos?
La niña asintió y Victoria se dispuso a bajar cuando un ala dorada espontánea le cortó el paso. Yandrak no quería que la mujer descendiese de su lomo, pero esta sonrió y le regañó amistosamente <<¡Jack!>>. Observé la escena y decidí intervenir.
-Para, Victoria. Ya me bajo yo. ¿Cómo se realiza un hechizo de calor?
Victoria me miró y sonrió, volviéndose a colocar bien en el lomo del dragón.
-Bueno, a ver.
Me dijo algo en idhunaico arcano y comprendí que quería que fuese yo el que realizase mi primer conjuro. Estaba muy emocionado, pues era el primero, y eso no se me olvidaría jamás. Pronuncié las palabras y noté que mi cuerpo fue calentándose poco a poco, pero no de un calor sofocante, sino de uno agradable. Finalmente la mujer creó un agujero translúcido entre el dragón y yo, y ordenó a Yandrak que actuara.
Este asintió y expulsó una llamarada hacia mi cuerpo. Al principio me alarmé, pero tras ver el rostro sonriente de Victoria me tranquilicé. No debía ser malo. El fuego traspasó el agujero y me golpeó de lleno, pero no ardí en llamas como horas antes, sino que el calor ascendió más aun. Quizá me encontraba a cuarenta grados, pero no estaba enfermo. La mujer y el dragón habían estado perfectos.
Ayudé a Laura a bajar del shek y, con ayuda de Victoria, logramos subirla al dragón. Yo me alcé al cuerpo de Kirtash. Al principio noté frío, pero inmediatamente se me pasó. La serpiente siseó, ofendida, y noté que penetró en mi mente.
"Estás muy caliente. Demasiado caliente"
Muy pocas veces había hablado mentalmente, pero me parecía mejor que hablar oralmente. Aun así solo podía hacerlo con Christian, lo cual no me agradaba demasiado. Alzaron el vuelo y tuve que agarrarme porque noté que me caía, aunque finalmente pude sostenerme correctamente. Era una sensación bonita, pues notaba cómo el aire golpeaba constantemente mi rostro, pero no me preocupaba. Más bien, me gustaba.
Por el camino hacia la casa de Shail y Zaisei, nos encontramos con dos Nuevos Dragones, que al ver al shek, no dudaron en atacarlo. Kirtash cedió al combate, y contraatacó con un chillido. Como fue rápidamente, Eva y yo no estuvimos preparados, y nos precipitamos al suelo. Por suerte, Yandrak fue ágil y se colocó debajo de nosotros. La caída fue apenas de un metro y medio. Victoria y Erik nos ayudaron a colocarnos correctamente, mientras todos observábamos la batalla que se libraba entre tres fantásticas criaturas.
Una de ellas había caído, pero se trataba de un dragón, que tenía un ala quebrada y dos hendiduras en su cuello. El otro dragón, al observar el enorme potencial de la serpiente, no se lo pensó dos veces y trató de huir, pero Kirtash estuvo veloz y lo cazó a veinte metros, asfixiándole y provocando la muerte del piloto. Volvió hacia donde estábamos todos y notó que estábamos serios, excepto su hija, que sonreía.
"Si no les mato a ellos, ellos me matan a mi"
Continuamos serios, menos Eva, que gritó:
-¡Bien, papá!
Christian se metamorfoseó en humano, pues estábamos en tierra firme, y Eva acudió a sus brazos. Jack, que también cambió su forma, le espetó:
-Bien hecho serpiente. Ahora todo el mundo sabe que hemos llegado a Idhún.
El otro hombre respondió desenvainando su espada, y Jack correspondió desenfundando la suya. Victoria, alarmada, susurró a mi oído unas palabras en el idioma mágico, que yo no comprendí su efecto pero aun así las formulé, alzando los brazos. Cuando Jack y Christian, envueltos por su odio ancestral, se dispusieron a luchar, se encontraron encerrados en dos bolas mágicas transparentes, quizá irrompibles. Ambos hombres chocaron contra ellas, y miraron confundidos a su alrededor, pero finalmente sonrieron y soltaron sus espadas. Victoria sonrió y me ordenó retirar el hechizo, por lo que junté las manos y las bolas desaparecieron.
-Ahora ya no podréis luchar en su presencia.- dijo Victoria.
-Vas a ser un gran mago, Jaenor.- comentó Jack.
Yo sonreí y me rasqué la cabeza, avergonzado ante tales halagos.
-Pues, ahora que conocemos el poder de Jaenor, ¡podemos llegar enseguida a Celestia! Ven aquí, te voy a decir otro hechizo, y así vas aprendiendo. Me susurró el otro hechizo y me comentó que se trataba del de teletransportación.
-¿Sabes cómo es Celestia, verdad?- preguntó ella.
-Claro.- respondí.
-Bien, juntaos todos a Jaenor.- ordenó Victoria.
Noté que gran cantidad de manos se agarraban a mi, y la mujer me dijo que ya estábamos preparados. Me dio un beso en la mejilla y me animó a realizar el hechizo.
-Lo harás bien.
Me sonrojé y asentí. Enseguida noté que todo daba vueltas y el hermoso Alis Lithban desapareció en un remolino de imágenes.
Aparecimos en Rhyrr, la capital de Celestia, y asustamos a algunos celestes con nuestra llegada. Recordaba que la ciudad había sido arrasada por Yohavir, pero parece que después de muchos años habían logrado recuperarla. Aun se veían algunos edificios derrumbados, pero por lo demás todo estaba en buenas condiciones.
-Dama Lunnaris, señor Yandrak, señor Kirtash.- nos saludó un celeste.- es un placer veros de nuevo por la tierra de Idhún.
-Muchas gracias por el recibimiento, amigo celeste.- respondió Victoria.- nos gustaría saber dónde viven Shail y Zaisei.
El celeste asintió y nos señaló un camino hacia una casa parecida a la de Limbhad. No sé donde vivía antes la pareja, pero podría haberse mudado allí. Victoria bajó la cabeza agradecida y nos siete nos dirigimos hacia aquella morada, que estaba rodeada de un aura mágica. Al llegar, un graznido nos sobresaltó, y descubrimos quien lo había producido. Un pájaro haai nos saludaba, y Laura, acompañada de su madre, se acercó a él y le acarició, mientras el animal arrullaba agradecido.
Al poco tiempo un hombre con una túnica salió del interior de la casa, y mostró un rostro de sorpresa al comprender quién había ido a su hogar. Victoria se giró y le miró, con lágrimas en los ojos. Dejó a Laura con el haai y corrió a los brazos del hombre, sonriendo.
-¡¡SHAAIIL!!- exclamó ella cuando le abrazó.
-Hola, Vic. Me alegro de volver a verte.