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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 13
Shail, tras abrazar con cariño a Victoria, se acercó al resto de nosotros y nos saludó. Primero, a Jack, a quien recibió con un fuerte apretón de manos. No pasó lo mismo con Christian, a quien saludó con una pequeña reverencia. Finalmente, me prestó atención y,como no me conocía apenas, miró a Jack para pedir información.
-Se llama Jaenor. Está con nosotros desde que nos exiliamos, y se ha convertido en un fuerte aliado.
Shail asintió y con una sonrisa me tendió la mano, que yo agarré en señal de saludo. Pero, al tocarnos, pareció recibir una descarga eléctrica y soltó la mano de inmediato, horrorizado y maravillado a partes iguales.
-¿Cómo... cómo rebosas tanta magia?- preguntó.
Al decir eso bajé la cabeza y giré el tobillo disimuladamente, pero no pude aguantar las lágrimas del recuerdo de mi crimen. Shail me miró preocupado, tratando de comprender qué había hecho mal, pero Victoria se acercó a mi y me abrazó con fuerza.
-¿Pero qué...?- dijo el mago.
Antes de que yo pudiese responder, Victoria le explicó:
-Jaenor es un Archimago porque me ha sorprendido inconscientemente, y el torrente de magia ha aumentado notablemente respecto al de los magos normales.
Shail me miró ofendido y yo bajé la cabeza en señal de culpa, aunque yo en realidad no había hecho nada malo, pero Victoria se interpuso entre los dos y miró al mago, pero no había odio ni desprecio en sus ojos, sino un brillo de emoción y protección.
-No, Shail, no le hagas nada. Lo hizo sin querer, y lo hecho, hecho está. Jaenor es un Archimago, y además será un gran aliado cuando aprenda a utilizar su poder.
-Bueno... cambiando de tema, ¿cuáles son las noticias de Idhún?- nos sobresaltó a todos Jack.
-Entrad a mi casa y os contaré.- respondió Shail.
Todos asentimos y entramos junto al mago. En el interior, noté que una persona se acercaba a nosotros y más tarde descubrí que se trataba de una celeste, que nos miraba soprendida y emocionada.
-Bienvenidos a nuestra morada.- saludó.
Victoria, que había estado eufórica con Shail, también lo estuvo con Zaisei, a quien saludó y abrazó con afecto.
-¡Zaisei!
-¡Victoria! ¿Qué tal? ¿Qué tal todo? Hace mucho que no sabemos de vosotros...
-Bien, aquí estamos todos. La Tríada y nuestros hijos, a quien os presentaremos en unos minutos. Él se llama Jaenor, quizá le recuerdes de Limbhad, cuando nos atacaron Qaydar y Covan. Vive con nosotros desde entonces. Por cierto, ¿nadie se ha dado cuenta de que estáis aquí de nuevo?
-Sí, pero nos han dejado en paz al ver que no estamos afiliados con vosotros.- respondió el mago.
-Encantado, Zaisei.- saludé a la celeste con dos besos.
-Es un Archimago.- explicó Victoria.
Zaisei me miró extrañada y yo volví a bajar la cabeza avergonzado, pero la celeste comprendió lo que había hecho, dado su gran poder de empatía. Aun así, me preguntó:
-¿Por qué estás triste, si eres un Archimago?
-Yo... yo le robé la magia a Lunnaris.
Victoria bufó y esta vez se enfadó conmigo, pero continuó defendiéndome ante la posible ofensa de Zaisei.
-No, no me la robó. Me sorprendió sin quererlo y le entregué la magia por error, pero aun así nunca pretendería retirárselo. ¿Cuándo te vas a dar cuenta de que estoá muy orgullosa de que seas TÚ al que haya entregado la magia de esta manera? TÚ.- dijo señalándome.
Traté de tranquilizarme y lo conseguí poco a poco, cuando escuchamos una voz que provenía del exterior de la casa, una voz femenina.
-¡Mamá, ven!
-¿Qué pasa, cariño?- preguntó Zaisei.
-¡Veeen!
-Voy, Kaimei, voy.
En seguida comprendí que Kaimei debía ser la hija, o una de las hijas de Shail y Zaisei. Intrigado, acudí junto a la celeste para descubrir qué quería su hija, pero un fuerte olor a excremento entró por mis orificios nasales y tuve que retirarme. Zaisei se tapó la nariz con los dedos y acudió al interior de la habitación, mientras que yo salí al exterior, un poco mareado, junto a Jack y Erik.
Nada más ver la tierra idhunita, observé que unas figuras volaban hacia nosotros. Jack al principio sonrió, pero enseguida se puso serio y se metió en la casa. Mientras estaba dentro las siluetas fueron tomando forma de dragón, y comprendí las acciones de Jack.
-Oh, por los Seis. Otra vez no.