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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 14
Tras conocer que los Nuevos Dragones habían descubierto nuestra posición, Jack se internó en la casa y salió de allí con Victoria, Shail y Christian, que se metamorfoseó en shek junto a Jack. Ambos alzaron el vuelo y se prepararon para combatir a los doce dragones que sobrevolaban Rhyrr.
Victoria se acercó a mi y me susurró otro hechizo, que tampoco sabía lo que significaba ni lo que provocaba, pero que lo formulé igualmente. Ella sonrió y se internó a buscar el báculo de Ayshel mientras yo dije el conjuro y observé que dos dragones se quedaron quietos en el aire. Yandrak se acercó a ellos lentamente, pero Kirtash fue a por ellos sin piedad. El dragón se interpuso y gruñó al shek, que le siseó muy molesto ante su acción.
-Vamos a conversar con ellos. Les decimos que no hemos hecho nada malo y que...
"Venían a matarnos, Jack. A matarnos"- respondió Kirtash en las mentes de todos.
Bastó con un gruñido provocador de uno de los Nuevos Dragones para que Yandrak se decidiese. Ambos, shek y dragón, atacaron a sus contrincantes que no tenían nada que hacer y les vencieron. Pero aun quedaban diez más.
Victoria, que estaba fuera con el báculo, ordenó a Shail que atacase y este formuló otro hechizo que dio a un dragón y lo convirtió en partículas. Dije de nuevo las palabras del conjuro de parálisis a otro enemigo que atacaba a Yandrak, pero por desgracia el dragón dorado se interpuso y le di a él por error. Cuando su contrincante se dio cuenta de la ventaja que tenía, atacó con garras y dientes pero Victoria estuvo más rápida que él y formuló el mismo hechizo que Shail, y el enemigo murió desintegrado.
-Jaenor, ¡deshaz el conjuro cerrando las manos!- ordenó ella, y yo obedecí.
Yandrak pudo moverse de nuevo y acudió a ayudar a Kirtash, que estaba luchando contra tres dragones al mismo tiempo. De repente me fijé en que un dragón rojo no atacaba a los nuestros, sino que volaba directamente hacia Victoria y yo. Me dispuse a formular el hechizo recién aprendido pero la mujer me detuvo.
-No. A ella no.- ordenó.
Asentí, intrigado, pues todos los Nuevos Dragones eran enemigos nuestros, pero no puse objeciones a su decisión. Antes de acudir junto al dragón rojo Victoria me dijo rápidamente un par de conjuros, que supongo yo que serían de defensa y de ataque, y se marchó junto al dragón que acababa de aterrizar a pocos metros de nosotros.
Yandrak y Kirtash estaban malheridos, pero seguían luchando por defender sus vidas y las de sus seres queridos. Solo quedaban tres. Kirtash atacó a uno de los dragones, pero otro aprovechó para lanzarle una llamarada de fuego. Por suerte, el shek la esquivo y consiguió romper la estructura del primer enemigo, matando a su piloto.
Por su parte, Yandrak mordió y arañó al dragón que había intentado asesinar a la serpiente, pero su contrincante lo esquivó, y yo decidí intervenir. Lancé un conjuro cuyo objetivo era el dragón enemigo y, aparte de paralizarle, lo convirtió en hielo y Kirtash, que había estado atento, lo aplastó entre sus anillos y lo mató.
Me di cuenta de que el dragón rojo se dirigía hacia mi, pero Victoria caminaba junto a él, por lo que no vendría a atacarme. Por desgracia, ese despiste me habría costado la vida, pues una llamarada se dirigía hacia mi proveniente del último dragón que quedaba y a punto estuvo de matarme, pero Shail estuvo rápido y la congeló. Yandrak se encargó de destrozarla entre sus garras. Pero el Nuevo Dragón no cesó en su deseo de matarme, y ataqué de nuevo.
Estaba tan nervioso y desconcentrado que mi contrincante esquivó mi conjuro ofensivo, me vio débil y vulnerable, rugió y me atacó con sus garras. Noté el rasgo de mi piel debido a sus patas y cómo una gran punzada de dolor recorrió todo mi cuerpo. Grité de dolor mientras caía arrodillado y ensangrentado al suelo, y cuando vi la muerte pasar por delante de mis ojos, el chillido salvador de un shek me salvó del último ataque del dragón.
No supe quién fue el vencedor en aquella veloz batalla, si Kirtash o el piloto, pues me desmayé del cansancio y del dolor.
Espero que hayamos salido vivos de esta.