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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 2

Todo me daba vueltas. Solo recordaba haberme movido muy rápidamente, de una forma muy extraña y haberme golpeado la cabeza contra el suelo, por lo cual me había desmayado.

Abrí los ojos, con un fuerte dolor de cabeza y una sensación de mareo bastante grande. Oteé mi alrededor y descubrí que me encontraba en una sala redonda, con unas ventanas parecidas a las que había en Celestia, tumbado en el suelo. Me levanté con esfuerzo.

-Ooh.-conseguí formular.- ¿Dónde estoy?

Al principio no vi a nadie en aquel lugar, pero tras unos segundos una figura femenina apareció seguida de otra masculina.

-Estás en Limbhad.- me dijo ella.

-¿Limbhad? ¿Qué es eso?

Jack y Victoria me miraron, sonriendo.

-Se parece a mi hace ya tanto tiempo.- dijo Jack.

-Sí, es cierto.- respondió ella.

Yo les miraba curioso, pero no había olvidado mi pregunta.

-Siento devolveros a la realidad, pero no sé que es Limbhad.- dije.

-Eh, bien, sí. Verás, Limbhad es...- comenzó Victoria, pero no supo cómo acabar. -Es un mundo distinto a Idhún, pero también parecido.- terminó Jack. Su respuesta me asombró, y abrí mucho los ojos sorpendido. -¿Un... Un mundo distinto? -Sí, pero es como... Digamos... Un hijo de Idhún. -¿Un hijo de Idhún? -Es un mundo creado a partir de la magia.- aclaró Victoria. -¿La magia es capaz de hacer tales cosas?- pregunté. Tenía derecho a saber qué había pasado desde que salí a dar un paseo, ¿no? Dónde estaba, que hacía junto a los héroes de la profecía, por qué les perseguían etc.  -De eso y mucho más.- sonrió ella.- por tu cara, creo que quieres que te lo expliquemos todo. -Sí, la verdad esque me gustaría enterarme de todo lo que ha pasado, porque yo pensaba volverme a mi casa después de dar un paseo. Siempre había sido una persona muy sociable y caía bien a la gente. Mi padre, un soldado vanissardo y mi madre, una sacerdotisa del Oráculo de Gantadd, me habían llevado por el camino del bien y la amabilidad. Por ello trataba de una manera muy informal a Jack y Victoria. No sé si sería lo correcto, pero ellos me trataban del mismo modo, así que de momento no veía ningún problema. -Bien, verás.- comenzó Victoria.- Tras la venida de los dioses y la huida de los sheks... -Así que fueron los dioses los que hicieron todo eso.- le corté yo. -Sí, sí.- respondió ella.- pero bueno, sigamos con la historia. Los sheks huyeron, todos menos uno, al que siguen buscando. Y, tras conocer su descendencia, los Nuevos Dragones la han buscado hasta que la han encontrado. Nosotros la teníamos, y por ello han venido a por nosotros. Nos hemos tenido que fugar y este es el primer lugar al que se me ha ocurrido venir: Limbhad. -Y, ¿por qué tenéis vosotros a la hija del shek? Victoria se sonrojó y fue Jack el que respondió a mi pregunta. -Porque Victoria es su madre. Eva, la niña, es la hija de Chris... Kirtash y ella. -¿Y el otro niño?- pregunté yo.  -Es... Es nuestro hijo.- dijo Jack. Miré a la chica extrañado, pero el chico seguía hablando. -Puede resultar extraño, pero Victoria es madre de dos niños y esposa de dos hombres diferentes. -Resulta extraño, sí.- respondí yo. -Bueno, pero volvamos al tema. Chris... Kirtash vendrá pronto aquí, y se llevará una sopresita.- dijo Victoria entre risas. -¿Por qué siempre le vais a llamar Chris... algo y luego cambiáis de opinión? -Nosotros a Kirtash le llamamos Christian, es un nombre afectivo. Qué extraño todo. Quería saber más acerca de los héroes de la profecía cuando escuché un ruido en el exterior de la casa. -Ya está aquí.- le dijo Victoria a Jack sonriendo.- ¡Ya está aquí! Tras esto salió corriendo gritando el nombre de Christian mientras el otro chico la miraba aburrido. -Siempre igual.- comentó.- Ven, que te voy a presentar a alguien.  Yo ya sabía de quién se trataba, pero aun así le seguí. No sé exactamente por qué iba a conocer al hijo del Nigromante, pero bueno.  Cuando cambié de sala, la temperatura bajó considerablemente. Frente a mi estaba Victoria abrazando a un hombre joven, frío y enigmático. Su mirada me provocó un escalofrío, y rompí el contacto físico. -¿Quién es este?- preguntó. -Se llama Jaenor. Apareció cuando los Nuevos Dragones nos perseguían, y le tuvimos que traer, no le íbamos a dejar a su merced. Christian, o Kirtash, agarró el pomo de su espada con actitud desafiante. -¿Es uno de ellos?- preguntó. -Guarda eso, serpiente.- dijo Jack.- Jaenor no es de ellos. Él el neutro. Más bien, ni siquiera nos conocía a nosotros. -A simple vista.- dije yo, un poco intimidado. El chico del pelo negro me miró sin interés, pero soltó su espada. Yo suspiré, aliviado.  Tras unos segundos de silencio, Victoria dijo algo a Christian. -Tengo una sorpresa para ti. Él sonrió, y acercó sus labios a los de ella, besándola suavemente. La chica se sorprendió al principio, pero luego se dejó llevar, sonriendo. Yo miré a Jack, esperando ver su reacción, pero solo vi un semblante serio.  -Esta es mi sorpresa, criatura.- dijo Christian tras besarla.- ahora enséñame la tuya. Victoria tenía la piel colorada y sonreía tontamente, pero cogió la mano del chico y tiró de él hacia una habitación. Jack y yo les seguimos.  Llegamos a un dormitorio en el que dormía un bebé. Yo ya sabía quién era, y me sorprendió que Christian no.  -¿Quién es este bebé? La noto... fría. -Por qué será.- comentó Jack. El otro chico le miró pero no le dijo nada, y volvió a escuchar a Victoria. -Ten, cógela. Mientras Christian cogía el bebé que le tendía su mujer, preguntó de quién se trataba. -Ya deberías saberlo.- dijo Victoria.- se llama Eva, o Lune. Y es tu hija.