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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 21
Durante el resto del día continué resucitando los dragones que Pursadrak me decía, y poco a poco Awinor fue resurgiendo de sus cenizas. Al final del día, cuando el segundo sol se escondía en el horizonte, todo Awinor estaba lleno de vida. Yo estaba agotado, y tras resucitar al último dragón que pude, caí rendido por el cansancio.
Pursadrak me levantó del suelo con sus dientes por la ropa y me llevó hasta Victoria, Christian y los niños. La mujer se despidió de la dragona, que realizó una muy leve reverencia de despedida y se marchó volando.
-¿Jaenor? ¿Puedes oírme?- preguntó Victoria.
Estaba en un estado duermevela, solo podía oír el sonido del exterior, pero no podía hablar ni casi moverme. Victoria sonrió, y decidieron ir a casa de Shail y Zaisei. Cuando llegamos, las buenas noticias de la vuelta de los Antiguos Dragones, que se iban a unir a las razas inferiores para expulsar de Idhún a los Nuevos Dragones, invocó la alegría y la esperanza para la vuelta de la paz a Idhún.
Victoria, junto a Zaisei, me dejó en la cama y me pareció escuchar que dijo algo sobre que yo le había devuelto la felicidad a Jack y que cuando me despertase que acudiese a... No pude oír toda la conversación, pues el sueño me venció antes de que pudiese evitarlo.
En ese momento tenía que descansar, pero si seguía así podría resucitar incluso a algún Visionario como pudiese ser Domivat o a los dragones de la Primera Era, pero eso lo veía más difícil, pues seguramente sus huesos serían ya cenizas espercidas por todo Idhún. Pensaba que ya éramos un ejército suficientemente grande y poderoso como para vencer a los Nuevos Dragones.
Al día siguiente, cuando los tres soles emergieron en el horizonte, Zaisei y sus tres hijos vinieron a despertarme y me prepararon un desayuno que tenía buena pinta, y más tarde, buen sabor.
-Jaenor, ayer nos dijo Victoria que te esperaba en Awinor, junto a Jack.- me dijo Zaisei.
-De acuerdo.- respondí yo.- partiré enseguida.
Zaisei asintió, sonriendo, y me acompañó hasta la salida.
-Buena Suerte.- se despidió Kaimei.
Sus dos hermanos me dijeron adiós y desaparecí de allí.
El espectáculo que me recibió en la tierra del sol creciente fue de los que siempre recordaré en mi cabeza. Cientos, quizá miles de alas, negras, blancas, rojas y alguna que otra dorada cubría el cielo de Idhún acompañado de fuego y rugidos triunfales. Los dragones sobrevolaban de nuevo Awinor, llenos de vida y poder, dispuestos a todo para expulsar, destruir y aniquilar a a los falsos dragones que actualmente ocupaban Idhún.
Una mujer de pelo marrón, ojos a juego y un rostro hermoso se acercó corriendo a mi y me abrazó con fuerza.
-Hola, Jaenor. ¿Has visto? ¡Es hermoso!- saludó Victoria.
-Sí, lo es. Realmente, jamás pensé que Awinor fuese a ser así. En las pinturas de Lenda Yorin podían verse estas escenas, pero tras la Conjunción Astral supuse que nunca las volvería a ver.
La mujer sonrió, un poco desconcentrada ante el nombre del pintor, cuando un dragón dorado se acercó a nosotros y aterrizó a nuestro lado. Unos segundos después un hombre rubio ocupaba el lugar del desaparecido dragón. Jack se acercó a Victoria y la besó, y tras abrazarla por la cintura me dijo:
-Jaenor, eres la figura que salvará Idhún de los falsos dragones. Nosotros solo somos soldados de tu ejército.
-Pero yo no soy un general.- respondí preocupado.
-Nosotros solo vamos a atacar. Tú podrías encargarte de Qaydar. Seguramente tengáis el mismo nivel.
Miré de nuevo el paisaje, y dos personas me vinieron a la mente.
-¿Y Christian y Eva?
-No creo que les entusiasme mucho el estar junto a cientos de dragones.- dijo Victoria.
-Quizá podrían ayudar de otro modo.- comentó Jack.
Pensé algunas opciones, pero no se me ocurrieron ninguna en ese momento. La mujer prestó atención al hombre, y le preguntó:
-¿Dónde está Erik? Le gustaría ver este espectáculo.
-Está con Christian, Eva y Laura, en alguna parte de Idhún.
-Vale. Le localizaré con Shiskatchegg. ¿Me acompañas, Jaenor?
Acepté, y Victoria dijo que estaban en Rhyrr, en Celestia, y que iban acompañados de Shail, por lo que nos teletransportamos allí.