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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 23

Era un frío y apacible día de Nochebuena. En Madrid la nieve caía suavemente sobre el suelo, acumulándose poco a poco. En el exterior de la mansión de Allegra D'Ascolli se podían ver dos pequeños muñecos de nieve, con botones por ojos y zanahorias por narices. Ramas por brazos y una gran sonrisa en sus rostros.

En el interior, una bella mujer de ojos y cabello marrones sacaba un pavo del horno. En otro lado, un hombre de pelo rubio y ojos verdes y otro de cabello negro y ojos azules ponían la mesa, mientras una niña y un niño correteaban alrededor de ellos. Tendrían alrededor de cuatro años los dos, quizá la niña uno o dos años menor.

Al lado del sofá había una cuna con un bebé recién nacido. Se llamaba Laura, apenas tenía tres meses, pero era querida por todos los miembros de su familia. Al lado de ella se encontraba un hermoso árbol de Navidad, decorado con espumillones, bolas y luces. A su derecha, encima de la mesa estaba una representación del nacimiento de Jesús, un belén. Los niños habían prestado especial entusiasmo por montarlo, y Jack les había ayudado.

-Hacedme hueco, ¡que esto está muy caliente!- ordenó Victoria.

Christian y Jack retiraron unos vasos y dejaron un sitio libre para el pavo. Echaron agua en los vasos de los niños y champán en los de los adultos. Erik y Eva se sentaron en la mesa, expectantes, mientras comenzaban a comer los entrantes.

-Esperad a que nos sentemos todos.- dijo Jack.- Entonces, empezaremos la cena.

-Jo, papá. ¡Esque tengo mucha hambre!- protestó Erik.

-Haber merendado. Además, solo son unos segundos hasta que tu madre se siente.

El niño protestó, pero su hermana le acarició el hombro para tranquilizarle. Finalmente, Victoria se sentó y toda la familia comenzó a cenar.

-Vaya, ¡esto está realmente bueno!- comentó Jack.- Enhorabuena, Victoria.

-Gracias.- la mujer se sonrojó un poco.- me ha costado mucho.

-Sí, está delicioso.- dijo Christian.- una obra de arte.

Victoria rio, y continuó comiendo. Cuando acabaron los entrantes, comenzaron con el pavo, del cual no quedaron más que huesos al cabo de unos minutos.

-Uf, ¡me duele la tripa!- dijo Erik.

-Obvio, hijo. Has comido muy rápido. Ahora no querrás comer turrón.- respondió Jack.

En ese momento el bebé comenzó a llorar, y su madre se acercó a ver qué le ocurría.

-Tú también quieres cenar, ¿verdad, pequeña?

La sacó de la cuna y la meció suavemente sobre sus brazos. Le tendió el bebé a Jack mientras se acercaba a la cocina y cogía un biberón. Acto seguido regresó y se sentó en su silla, cogiendo a Laura.

-Toma, pequeña. Cena tranquila.

Laura comenzó a beber del biberón y se calmó, y los demás continuaron comiendo. En ese momento había turrón sobre la mesa. Christian comía poco a poco, y tardaba unos minutos en comerse un trozo. Jack, en cambio, cogía cuatro por minuto ante la atónita mirada de su hijo.

-Papá, ¿a ti no te duele la tripa?- preguntó Erik.

-No.- respondió Jack.

-Te dolerá.- comentó Victoria.

-Ya cuando nos sentemos en el sofá.

Todos rieron y terminaron de cenar. Hicieron un brindis por la familia y recogieron los platos. Los niños se fueron al sofá mientras Victoria dejaba a una dormida Laura en su cuna. Jack y Christian metieron las cosas en el lavavajillas y se sentaron también a ver la tele.

-Recordad que hoy viene Papá Noel. ¿Habéis dejado vuestros zapatos, la leche y las galletas?- preguntó Jack.

-¡Claro, papá! ¿Cómo olvidarlo?- respondió su hijo.

El padre sonrió, y todos se sentaron frente al televisor. Al cabo de una hora, a las once y media, decidieron ir a acostarse, y los niños se fueron entusiasmados a sus habitaciones.

-Criaturitas.- sonrió Victoria, mientras cogía de la mano a Christian y Jack.- Christian, ¿Entonces duermes solo?

-Sí.- respondió este.- pero te quiero para nochevieja.

Victoria sonrió, y le dio un beso de buenas noches. Junto a Jack, entró en su habitación, y ambos se metieron en la cama.

-Buenas noches, Jack.

-Buenas noches, pequeña.- respondió el hombre.

Victoria sonrió, y tras unos minutos ambos se durmieron.

Al día siguiente, un niño y una niña entraron en tromba en la habitación donde dormían dos adultos y saltaron salvajemente sobre la cama.

-¡Papá, mamá! ¡Despertad, ha venido Papá Noel!- gritó Erik.

La mujer sonrió, desesperezándose, y zarandeó suavemente al hombre que dormía a su lado.

-Jack, despierta. Hay que abrir los regalos.

-Mmmm...- respondió este.

-Bueno, id con Christian, que seguramente esté despierto, y abrid los regalos. Ahora vamos nosotros.

Erik y Eva asintieron, conformes, y fueron a por el otro adulto. Mientras, en la habitación, Victoria estiró su pierna y la colocó encima del cuerpo de Jack. El hombre se giró, sorprendido, pero acarició suavemente la pierna con la yema de los dedos. Victoria le miró directamente, con infinito cariño, y le besó con ternura. Jack respondió al beso, feliz, mientras acariciaba con más ansia la pierna de su esposa. Victoria se dio cuenta de ello, y se separó suavemente de él, riendo.

-¿Ya te has despertado? Genial, ¡vamos a abrir los regalos!- dijo ella.

Jack gruñó, pero se levantó de la cama y caminó hacia el salón con la mano rodeando la cintura de la mujer. Allí ya estaban Erik, Eva, Christian y Laura, que estaba despierta en la cuna.

-Buenos días. Feliz Navidad.- saludó Christian.

-Igualmente.- respondieron los otros dos adultos.

Erik y Eva se agacharon a por sus regalos, y los abrieron impacientes. En ellos había ropa, juguetes y tres peluches. Uno de ellos era un dragón, otro una serpiente y otro un unicornio. En ese momento los niños no sabían qué había más allá de esos peluches, pero en unos pocos años conocerían algo que estuvo evitado en sus vidas. La Tríada, en cambio, no olvidaba.

Siempre habría en ellos algo idhunita.

Nota de autor: como hoy es 25 de diciembre, Navidad, he decidido subir un capítulo especial. En él no he metido a Jaenor, pues quería hacer un entorno más familiar. Dentro de poco continuaré con la historia principal. Deseo que tengáis una feliz Navidad y un próspero año 2016. Además de, por supuesto, un feliz triple plenilunio ;) Suml-Ar Idhún