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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 8

Christian había desaparecido con todas las personas. Realmente, después de tanto tiempo me parecen increíbles las capacidades que poseen las tres personas que me acompañan. Jack me miró esperando explicaciones, y yo le conté lo que sabía.

-Después de que te fueras, regresé a casa y la temperatura descendió hasta que me topé con un shek. Cuando pensé que iba a morir, apareciste tú y le mataste. Te doy las gracias por ello.

-De nada. Vamos a buscar a Christian, pues seguramente él sepa algo más que nosotros acerca de lo que acaba de ocurrir.

Comenzamos a caminar, buscando a la gente que se había llevado, yendo calle por calle hasta que les encontramos dos manzanas más adelante. Todas las personas estaban confundidas, excepto una. Cómo no, Christian. Cuando nos vio se acercó a nosotros sigilosamente, y cruzó los brazos esperando una explicación. Él tampoco comprendía que hacía un shek en medio de Madrid, por lo que le conté más o menos lo mismo que a Jack.

-Después de dejar a Erik en el colegio, caminé de vuelta a casa pero empezó a hacer frío paulatinamente y supuse que ese no era el tipo de clima terrestre por lo que solo podía ser un shek o algo parecido. Me atacó y cuando vi la muerte en sus ojos Yandrak apareció y tras varios ataques acabó con él. Ya sabes el resto.

Christian masajeó su barbilla, pensativo, pero tras unos segundos pareció dar con la respuesta.

-Creo que tras este ataque por sorpresa se encuentra Ziessel. Ha notado nuestra llegada a la Tierra y ha enviado a un shek kamikaze a investigarnos y atacarnos. Seguramente habrá notado su muerte, y sabrá que aun seguimos fuertes, por lo que esperará a que nos debilitemos, cosa que sucederá si no nos entrenamos ni nos transformamos cada cierto tiempo.

-¿Y qué propones?- preguntó Jack.

-Ziessel esperará el momento suficiente para atacar. Por eso tarde o temprano debemos volver a Idhún. Quizá cuando los niños crezcan. Ahora voy a engañar a estos humanos. No sabrán que hacen aquí, pero irá cada uno a su casa.

Volver a Idhún. Qué extraño se me hace después de tanto tiempo en la Tierra.

-¿Cuándo volveremos a Idhún?- pregunté yo.

Christian me miró como si le molestara que le dirigiese la palabra, pero me habló como si yo fuese un necio.

-Tarde o temprano.- respondió simplemente.

Jack decidió intervenir y trató de cambiar de tema.

-Antes les he visto que hacían fotos con sus móviles. ¿También las has borrado?

-Sí.- respondió Christian.

Jack me miró y me preguntó si quería volver solo a casa.

-Como veas.- respondí yo.

-Te irás solo a casa. No creo que otro shek aparezca hoy, pero por si acaso estaremos atentos.- dijo Christian.

Asentí y me di media vuelta de camino a casa. Oí a Christian decirle a Jack <> antes de perder todo contacto con ellos.

Cuando llegué llamé al timbre y a los seis segundos me abrió Victoria, sonriendo, con Eva de la mano. Su vientre estaba ya de cinco meses y se notaba que estaba embarazada.

-Hola, Jaenor. ¿Qué tal?

Me dio pena borrarle la sonrisa de la cara, pero el tema que traía era demasiado importante.

-Mal.- respondí.

-¿Por?- preguntó ella.

-Sheks.

Victoria me miró asombrada, pero asintió lentamente.

-Me temía algo parecido.- dijo.- percibí el mensaje de Christian mediante Shiskatchegg. Intuí que había peligro, pero no me imaginaba que fuese por un shek. Ni de lejos.

-Bueno, aquí me siento seguro. ¿Quieres que te ayude en algo?- pregunté.

-No, gracias.- respondió ella.- vamos a sentarnos un poco.

-¿Y tú? ¿Qué tal estáis vosotras?

-Eva bien, ¿verdad?- miró a su hija pequeña, que sonrió levemente.- y Laura no está molestando mucho.- dijo tocándose la barriga.- Yo estoy bien si los demás os encontráis bien.

Sonreí y nos sentamos en el sofá. Cuando Victoria quiso encender la televisión, un fuerte ruido salió de ella, que asustó a Eva y comenzó a llorar.

-Erik.- masculló Victoria.

Cogí el mando y bajé el volumen mientras la mujer trataba de calmar a su hija. Cogí un peluche que había en un silón y se lo di a Eva, que dejó de llorar y lo abrazó.

-Gracias.- me dijo Victoria.

Yo sonreí otra vez y me puse a ver la tele, pero al poco tiempo los tres dormimos una pequeña siesta. Más tarde vendrían Jack y Christian con nuevas noticias: volveríamos a Idhún en diez años, cuando Erik tuviese trece. A Victoria no le agradó mucho la idea de volver a un mundo donde les querían matar, pero no puso objeciones.