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Memorias de Idhún IV- Archimago — capítulo 9
DIEZ AÑOS DESPUÉS
Aquel día era el cumpleaños de Erik, que cumplía los trece, y una gran sonrisa se podía ver en su rostro. La celebración comenzó alrededor de las cinco de la tarde, cuando todos habíamos descansado tras una comida compuesta por macarrones y croquetas. En el salón había globos colgados y un cartel que decía <> en multicolor.
Por la mañana Victoria y yo habíamos ido a comprarle un libro. Erik ya se encontraba en la ESO y Eva un curso menos. Laura estaba a punto de acabar primaria. Jack tenía treinta años, Christian treinta y dos, Victoria veintinueve y yo veinticuatro. Los tres estudiaban en el mismo colegio, pero tenían distinta popularidad. El niño era querido por varias chicas de su clase, pero aun no tenía una novia seria. Estudiaba y en los exámenes su calificación media giraba alrededor al siete.
La hermana más pequeña era una rubia de ojos marrones muy guapa y sociable, aunque sus notas rondaban en torno al seis. Más diferente a ellos dos era Eva, que era una chica introvertida y un tanto gótica. El uniforme solo era obligatorio en días de fiesta, poseía un color verde hierba. El resto de los días vestía siempre de negro. Tenía un collar en forma de serpiente alrededor de su cuello, cortesía de su padre, aunque ella aun no conocía su propio gran secreto.
Sus calificaciones habían hecho considerar a los profesores de la escuela ascenderla de curso, pero Eva no aceptó porque quería "tener cada cosa a su tiempo". Era también muy guapa, pero los chicos no se la acercaban por miedo a que les ocurriese algo malo, aunque ella siempre les trataba cortésmente. Tenía pocas amigas, pero para ella suficiente.
La tarta era de chocolate, y primero Erik prefirió abrir los regalos. Tenía varios libros, incluido el mío, dos camisetas y dos videojuegos, que le había regalado su padre. Todos nos reunimos en torno al pastel y cantamos el cumpleaños feliz. El niño sopló las velas... y yo estallé en llamas.
Os preguntaréis, seguramente, cómo pude acabar rodeado de fuego cuando nunca, tras soplar varias velas, puedes quemar a alguien. La respuesta vendría más tarde, cuando todo se tranquilizó un poco. Mientras tanto, Victoria gritó asustada y Christian y su hija se alejaron de mi. Jack corrió a por una botella de agua y Erik y su hermana pequeña me miraban aterrorizados.
Sentí un chorro salvador de agua fría y noté como mi cuerpo dejó de arder, pero continuaba escociéndome la piel, y seguía gritando de dolor. En medio de mi tormento logré oír a Victoria decirle algo a Jack y Christian.
-¡Llevaos a los niños fuera!
Ambos asintieron y nos dejaron a solas a la mujer y a mi. Yo ya no chillaba pero seguía gimiendo de angustia, y Victoria se acercó a tranquilizarme.
-Ssh, tranquilo, te voy a curar.- me susurró.
Yo la observé borrosamente debido a las lágrimas, pero no dije nada. Vi que acercaba sus manos hacia mi cuerpo y al instante sentí una oleada de alivio y placer que nunca antes había experimentado. Finalmente aquel gustoso momento terminó y Victoria me ayudó a levantarme, sonriendo.
-¿Estás mejor?- preguntó ella.
-¿Mejor? Mejor... que nunca. Muchísimas gracias por lo que acabas de hacer. Pero, ¿qué acaba de pasar?
-Erik... el dragón parece haber despertado en él.- respondió Victoria.
Ella llamó a los demás, que entraron lentamente, pero al ver la sonrisa de la mujer se tranquilizaron. El más preocupado era Erik, que pensaba que había soplado demasiado fuerte las velas.
-Este chico nos traerá problemas.- comentó Christian por enésima vez.