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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 13

  • No puedo creerme que hayas tardado más de una semana en contarme esto. - Orion fulminó con la mirada a Jane que se limitó a encogerse de hombros y sonreír. - Me parece muy fuerte, se supone que eres mi prima mayor y debes informarme de las cosas.

  • ¿Por qué solo soy la mayor cuando a ti te conviene?

  • Porque así de dura es la vida. - El rubio echó la cabeza hacia atrás y apoyó los brazos en el borde de la bañera. Desde que los habían nombrado prefectos, Jane y él solían ir al baño de prefectos, llenaban la bañera como si fuera un jacuzzi y la usaban como piscina. - Es muy fuerte, de verdad, ¡te besaste con Zabini!

  • Se llama Matt.

  • ¡Lo llamas Matt! - La miró con las cejas enarcadas. - Jane, solo os besasteis, ¿verdad?

  • Por supuesto que sí, imbécil. - Le salpicó un poco y sonrió. - Pero al día siguiente vino a verme, decía que tenía algo importante que decirme.

  • ¿Qué? - Abrió muchos los ojos.

  • Me dijo que le había gustado mucho besarme y que le gustaría repetirlo. - Murmuró, poniéndose completamente roja.

  • ¿Y tú qué le contestaste?

  • Que ya veríamos. - Suspiró. Matt era increíble, pero… - Tengo demasiadas cosas que hacer, no tengo tiempo para tonterías.

  • Qué fuerte me parece. - Repitió él y negó con la cabeza. - ¿Pero a ti él te gusta o no? ¿Pasas del imbécil ese de Ravenclaw?

  • No lo sé. - Jane suspiró. - Quiero decir, Matt es Matt y ha sido el mejor beso de mi vida, en serio, ha sido increíble.

  • Jane, ¿tengo que recordarte que no habías besado a ningún chico hasta entonces? No creo que tengas mucho con lo que comparar. - Orion no pudo evitar reír al decir aquello.

  • Ya, bueno, pero, tú me has entendido. - La rubia volvió a sonrojarse. - El caso es que no sé si tengo tiempo ni ganas para meterme en algún tipo de relación con él. Además, ni siquiera sé muy bien lo que él quiere.

  • Zabini no es famoso por sus largos noviazgos.

  • Exactamente. - Se mordió el labio un poco preocupada. - A lo mejor solo quiere pasar el rato y me deja en cuanto se canse. No sé si tendré fuerzas para soportar algo así, ya sabes que este curso es complicado y quiero centrarme en aprobarlo todo con nota.

  • No deberías dejar de hacer lo que quieres por miedo. - Contestó él. - No sé, no te voy a decir que te lances de cabeza y sin pensar pero, ¿y si funciona?

  • Cambiemos mejor de tema. - Se movió un poco en la bañera y se acercó a Orion. - ¿Qué tal van las cosas con Ingrid?

  • Como siempre. - Se encogió de hombros. - Yo creo que ya de este curso no pasa.

  • ¿No dijiste eso el año pasado?

  • Sí, pero esta vez va en serio.

  • No puedes ir empotrándola contra las estanterías de la biblioteca cada vez que le ves, eres consciente de ello, ¿verdad? - La chica negó con un movimiento de cabeza, pero no pudo evitar lanzar una carcajada.

  • ¿Y ella qué? Te recuerdo que no fui yo quien cogió del cuello de la camisa a nadie y lo encerró en un armario. - Orion puso los ojos en blanco.

  • Desde luego, sois tal para cual.

  • Por eso sé que de este año no pasa, creo que va siendo hora de que acepte que está enamorada de mí.

  • Pues buena suerte.

  • No la necesito. - Contestó él con arrogancia. Miró su reloj y suspiró. Ya era tarde, lo mejor sería marcharse. - ¿Nos vamos ya? No deberíamos saltarnos el toque de queda con nuestros aurores esperando en la puerta.

  • Vete tú, yo salgo en diez minutos o así, estoy muy a gusto. - Le pidió, dejándose caer de espaldas.

  • Como quieras.

El chico salió de la bañera y se secó con la toalla. Se puso la túnica encima del bañador y salió al pasillo, donde su auror lo esperaba para acompañarlo hasta la Sala Común. Jane apenas tardó diez minutos en salir, pero aprovechó bien ese tiempo para pensar. Matt la tenía completamente descolocada, no tenía ni idea de qué iba a pasar después, qué quería, si merecería la pena arriesgarse por él. Con un suspiro, salió de la bañera y se secó rápidamente. No iba a solucionar nada ella sola, ¿de qué iba a servirle seguir preocupándose? Se puso la túnica sobre el bikini mojado y se peinó un poco antes de recogerse el pelo en una coleta alta. Vació la bañera con un movimiento de varita y salió del baño.

  • Ya estoy, podemos irnos. - Le dijo a su auror que la esperaba con cara de sueño apoyada contra la pared.

  • Pues vámonos, señorita Potter.

Las dos empezaron a recorrer los pasillos en silencio, cada una sumida en sus pensamientos pero, de repente, un rayo salido de la nada alcanzó a la auror, que cayó al suelo, desmayada. Jane sacó su varita y se puso en alerta, con el corazón latiéndole rápidamente y el estómago encogidos por los nervios. ¿Qué pasaba? Intentaba aparentar calma y trataba que la varita no temblara en su mano, pero por dentro estaba muerta de miedo. Escuchó unos pasos y se giró para encontrarse con cuatro encapuchados que la apuntaban.

  • Baja esa varita, Potter. - Dijo una voz masculina que no pudo reconocer debido a un hechizo de distorsión.

  • ¿Qué queréis? - Preguntó. - ¿Quiénes sois?

  • Sabes perfectamente quiénes somos. - Contestó una chica. - Somos los próximos salvadores del mundo mágico.

Jane quiso lanzar una carcajada irónica, pero esta no salió de sus labios. Estaba demasiado asustada. Se aferró a la varita con más fuerza y pensó algunos hechizos que podría utilizar en caso de auténtica emergencia. Sabía que las cosas podían ponerse mucho peor.

  • ¿Qué queréis? - Repitió.

  • ¿A qué viene tanta impaciencia? Se supone que tú eres la más agradable de todos los Potter que hay en el colegio, ¿no? - La chica rio y ella se estremeció. No pensaba dejarla atacar a su familia. - Pero igual nos equivocábamos.

  • No lo volveré a repetir, ¿qué…?

  • Por favor, qué pesada. - La interrumpió. - Sabes a lo que venimos, no eres tonta, has visto lo que le hemos hecho a tu auror, sabes que tú eres la siguiente.

  • No sé lo que pretendéis pero soy una buena duelista y no os tengo ningún miedo. - Mintió ella.

  • Si no bajas tu varita, habrá consecuencias y no las pagarás precisamente tú. - Dijo el primer chico que había hablado. Ella abrió mucho los ojos y se quedó helada. - ¿En qué curso está tu hermanito, Jane? ¿Quieres que vayamos mejor a por él?

  • ¡Ni se os ocurra acercaros a Thomas!

  • Sería divertido hacerle una visita, creo que está en segundo curso, estoy convencida de que le encantaría vernos. - Volvió a reír y Jane sintió unas fuertes ganas de llorar que a duras penas logró contener.

  • Si no quieres que eso pase, baja tu varita y guarda silencio, Potter. Confío en que seas una persona razonable.

Lentamente, ella les hizo caso. Sabía que estaba totalmente expuesta, pero no podía permitir que le hicieran algo a su hermano. Era demasiado pequeño, demasiado bueno, demasiado inocente. No podía consentir que alguien lo dañara. El corazón le iba cada vez más rápido y se esforzaba por controlar la respiración. El tener a su auror inconsciente a los pies y la amenaza que acababa de escuchar no la tranquilizaban precisamente. ¿Qué podía hacer ella contra esos cuatro?

  • Así me gusta, por fin una Potter que hace lo que se le ordena.

Tuvo que morderse la lengua para no replicar, había recordado otra vez a su hermano y sabía que lo mejor sería guardar silencio.

  • ¿Vais a decirme de una vez qué queréis de mí? - Preguntó con un hilo de voz.

  • Vaya, parece que la pequeña Jane se ha asustado. - La chica se acercó a ella y se cruzó de brazos. - Quiero que estés muy atenta a todo lo que pase a partir de ahora porque se lo vas a tener que contar a Leah con pelos y señales.

La agarró de la barbilla y un estremecimiento la recorrió. Si solo pudiera quitarle aquella maldita capucha y ver quién era… pero no podía arriesgarse si quiera a eso.

  • Esto va a ser muy divertido.

La soltó y la apuntó con la varita. Jane apretó los puños y levantó la cabeza, tratando de parecer valiente y fuerte, sin estar muy segura de lo que le esperaba.

  • ¡Leah, abre la puerta!

La chica se levantó de la cama de Chad de un salto. ¿Qué hacía Dan en los dormitorios de Gryffindor? Se abrochó rápidamente los botones superiores de la camisa y se colocó bien la falda del uniforme mientras corría hacia la entrada.

  • Es mi hermano. - Le dijo al chico antes de abrir la puerta.

  • ¡Menos mal que estás aquí!

  • ¿Qué pasa? - Le preguntó preocupada. Que él estuviera allí solo podía significar una cosa: malas noticias.

  • Tienes que venir conmigo ya. - La miró de arriba abajo. - Menos mal que estabas vestida, tenemos mucha prisa, temía pillarte en mal momento y tener que sacarte de ahí a rastras.

  • ¿Eres consciente de que no me paso el día…? No importa. - Le quitó importancia con un gesto, pero frunció un poco más el ceño. - Dan, ¿qué ha pasado?

  • No tengo tiempo, te lo cuento por el camino.

La agarró del brazo y tiró de ella escaleras abajo. Atravesaron la Sala Común corriendo y salieron a los pasillos. La chica cada vez estaba más preocupada. ¿Qué sucedía? ¿Por qué su hermano no quería decírselo? ¿Le habría pasado algo a sus padres y tenían que salir del castillo? Por Merlín, esperaba que los dos estuvieran bien.

  • Dan, me estoy asustando.

  • Leah, es Jane. - Dijo simplemente, sin dar ninguna explicación más. Ella ahogó un pequeño grito y él suspiró. - Está bien, bueno, está al menos.

  • ¿Qué le ha pasado?

  • No lo sé, no lo sabemos. - Empezó a explicar. - Ha llegado a la Sala Común hace poco muy alterada, ha empezado a murmurar cosas sin sentido y, de repente, se ha desmayado. Orion me ha dicho que había estado antes con ella y la había dejado en el baño de prefectos perfectamente. Ha sido él quien la ha cogido y la ha llevado corriendo a la enfermería mientras yo iba a por ti.

  • Por Merlín…

  • Leah, eso no es todo. - El chico se detuvo en medio del pasillo e hizo que su hermana también parara de correr. Miró en todas direcciones antes de seguir hablando, en voz muy baja. - He venido a avisarte corriendo por una cosa que dijo.

  • No me asustes todavía más. - Se formó un nudo en su garganta. ¿Qué tenía que ver todo eso con ella?

  • Solo entendimos esto: "tengo que decírselo a Leah, tiene que saberlo" - La morena se estremeció y su hermano apoyó una mano en su hombro al ver cómo palidecía. - Creo que lo de Jane no ha sido uno de sus ataques de nervios, ni producto del cansancio.

  • ¡Esos hijos de Morgana, voy a acabar con ellos!

  • ¡Leah! - La reprendió con la mirada, pero ella lo ignoró.

  • ¡Han atacado a Jane! - Gritó. - Tenemos que llegar allí cuanto antes, tengo que saber qué le ha pasado, por Merlín, esto no va a quedarse así Dan.

  • Por supuesto que no, pero primero tiene que ponerse bien. - Suspiró. Él también estaba preocupado y sabía que las cosas no habían hecho más que empezar. - Anda, vamos, le dije a Lyra que la veríamos allí, no hemos querido avisar a nadie más.

Leah asintió y los dos volvieron a correr por los pasillos hacia la enfermería. Solo esperaban que Jane se pusiera bien.


Hola a todos y feliz viernes ^^

Pues bueno, parece que alguien ha conseguido su objetivo... Pobre Jane :( A ver qué pasa a partir de ahora, parece que las cosas no van a quedarse así.

Quería comentaros una cosilla, ya estoy de vacaciones de Navidad (¡por fin! Qué larga se me ha hecho la clase que tenía esta mañana jajaja) y voy a intentar publicar con la misma regularidad, pero no puedo prometer nada porque entre comidas familiares, visitas, compras... No sé si voy a tener tiempo para publicar o, algunos días, internet. Así que si tardo un poco en subir los capítulos durante estas dos semanas no os asustéis, seguiré subiendo :)

Un beso a todos y nos leemos el lunes,

María :)