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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 16
Rose recorría los pasillos del Ministerio de forma apresurada. Tenía que entregar aquel informe y volver a su despacho cuanto antes, estaba desbordada de trabajo últimamente y es que con tantos ataques a barrios muggles su departamento no daba abasto.
- ¡Rose!
Se detuvo solo porque reconoció la voz. Se giró y vio a Lizzy corriendo hacia ella, también cargada de papeles y con el agobio pintado en su mirada. Sabía que ella también estaba muy ocupada y que no paraba de hacer viajes exprés a unos y otros países, intentando afianzar la posición del Ministerio en el extranjero.
-
¿Qué ocurre?
-
¿No te has enterado? - La pelirroja palideció automáticamente y su amiga apretó los labios.
-
No me asustes, Lizzy. - Las dos tenían el pacto de contarse cualquier noticia que hubieran recibido y, por su cara, sabía que algo grave había pasado.
-
Ven. - La cogió del brazo y la llevó hasta el primer despacho vacío que encontró. Cerró la puerta a su espalda y sacó un papel. - Mi suegra me ha enviado esta carta. James no quería que lo supiera, pero esta mañana los aurores han detenido a un grupo que iba a atacar el estadio del Puddlemere.
-
¿Iban a por James? Oh, Lizzy. - La abrazó y notó que temblaba levemente. - Los han parado a tiempo, tranquila.
-
¿Y si le hubiera pasado algo? - Negó con la cabeza. Desde que había leído aquella nota estaba aterrada. - Tenemos que hacer algo para acabar con esto.
-
Lo sé. - Rose suspiró y se separó de ella para poder mirarla a los ojos. Ella misma había sufrido un ataque en sus propias carnes y no podía quitarse la sensación de que volvería a sucederle algo así. - Mira, tú relájate, no le ha pasado nada y él no quiere que te preocupes por nada.
-
Tenemos que acabar con esas corrientes como sea. - La morena se mordió un poco el labio antes de seguir. - No sé cómo estarán las cosas en tu departamento, pero en el mío no pintan muy bien.
-
¿Qué quieres decir?
-
Que si esa gente se hace con el poder, estaremos solos. - Confesó. Era la única persona, aparte de James, a la que se lo había contado. - Los demás gobiernos dicen que no es su problema si no les afecta directamente e incluso algunos han comentado que sería un buen experimento, que podrían ver qué sucedería en el hipotético caso de que ellos también quisieran revelar la verdad a los muggles. Nos dejarían solos, Rose, por eso estoy trabajando tanto, tengo que encontrar aliados como sea. Estamos todos constantemente viajando y completamente desesperados.
-
Yo creo que nosotros tenemos un infiltrado.
-
Se atrevió la otra a confesar también. - No sé quién es, ni siquiera si estoy en lo cierto, pero tengo esa sensación.
-
Tranquila, yo también creo que hay miembros de ese grupo trabajando aquí. - Contestó Lizzy. - Eso explicaría cómo saben tantas cosas. No podemos confiar en nadie, Rose, solo en nosotros, en los de siempre.
-
Es una locura. - Suspiró. - Tengo que ir a entregar estos papeles, ¿nos vemos luego para comer?
-
Almuerzo en Italia y ceno en Finlandia, así que creo que no. - La morena se encogió de hombros. - Tengo que rellenar estos informes antes de marcharme; lo mejor será que vuelva a mi despacho, es que tenía que contarte lo de James.
-
Me alegra que todo haya quedado en un susto.
-
A mí también, pero verás cuando lo vea esta noche. - Negó con la cabeza y la otra sonrió. - ¿Cómo se le ocurre no avisarme? Se va a enterar.
-
Anda, te dejo. Adiós, Lizzy.
-
Adiós, Rose.
La pelirroja salió de aquel despacho y siguió su camino hasta la oficina del mismísimo Ministro, donde ya debían estar esperándola. Se había entretenido más de lo que le habría gustado con Lizzy, pero entendía su inquietud - especialmente desde que ella también sabía lo que la comunidad internacional opinaba de su "pequeño problema" -. Pegó en la puerta del despacho y pasó en cuanto le dieron permiso para entrar. Efectivamente allí estaban ya todos los citados por el Ministro: Scorpius y otra mujer de su departamento.
- Lamento el retraso. - Se excusó antes de adoptar su tono profesional (que le había enseñado su madre) y empezar a hablar. - Aquí traigo la propuesta de mi departamento, creemos que es viable y que debería aprobarse como ley.
Después de la reunión, el matrimonio aprovechó para salir a comer. Fueron a un restaurante muggle, donde podrían pasar más desapercibidos y, tras pedir la comida, empezaron a charlar.
-
Lizzy me ha contado que han intentado atacar a James esta mañana. - Murmuró ella. No quería que nadie los escuchara, aunque sabía que los miembros de ese grupo jamás comerían allí. Despreciaban a los muggles por encima de todo.
-
Lo sé, me he encontrado antes con Albus y me lo ha contado. - Respondió Scorpius, con la mirada fija en su copa. - ¿Cómo está ella?
-
Un poco asustada, pero con todo el trabajo que tiene últimamente no tiene tiempo ni para darle vueltas a la cabeza. - Suspiró, un poco indecisa antes de seguir hablando, pero era su marido y siempre se lo contaban todo. - La comunidad internacional nos ha dado la espalda.
El rubio guardó silencio unos instantes, procesando lo que su mujer acababa de decirle. Nadie acudiría en su ayuda cuando todo - porque estaba seguro aquello ya solo era cuestión de tiempo - explotara.
-
Ahora entiendo por qué Lizzy y el resto de su departamento están tan estresados. - Contestó, finalmente. - Menuda locura.
-
Estoy muy preocupada.
-
Los niños estarán bien, tranquila. - Respondió él, consciente de lo que realmente la asustaba. La conocía perfectamente, no le hacía falta escuchar las palabras exactas para saber lo que rondaba su cabeza.
-
Hogwarts ya no es seguro.
-
Pero van siempre acompañados por aurores y se tienen los unos a los otros. Sé que no van a hacer nada arriesgado, confía en ellos. - Insistió él.
-
No temo por lo que ellos hagan, sino por lo que puedan hacerles.
-
No va a pasarles nada malo, los sacaremos del país si hace falta, pero nadie va a tocarles ni un pelo. - Le dedicó una media sonrisa. - Todo va a salir bien, Rose.
-
Eso espero, Scorp. - Le cogió la mano sobre la mesa y suspiró. - Eso espero.
El reloj dio la media noche y Leah entró a la Sala de los Menesteres - que había adoptado la forma de un aula normal - por última vez, acompañada ahora de Orion. Había dado varios viajes con la capa de invisibilidad, para que nadie los descubriera - no podían permitirse ningún descuido y todos no cabían debajo ya, habían crecido mucho -. La dobló con cuidado y se sentó sobre una mesa, frente a todos los demás, que la miraban impacientes. Hizo un muffliatoantes de empezar a hablar, aunque no sabía por dónde empezar realmente. Se había imaginado aquella situación un millón de veces en Los últimos días, lo tenía todo planeado, pero ahora estaba indecisa. Suspiró al notar las miradas fijas de los demás. Tenía que decir algo sí o sí.
-
Bueno, primera reunión. - Comenzó finalmente, con una media sonrisa y tratando de disimular su nerviosismo. - Lo primero, Jane, ¿de verdad te encuentras con fuerza para hacer esto?
-
Salí de la enfermería hace ya cuatro días, estoy perfectamente. - Respondió la rubia, dedicándole una mirada de ánimo.
-
Vale, pues vayamos a ello… - Leah se puso de pie y miró a los cuatro. - Hemos hablado de esto antes, ya sabemos a lo que venimos aquí.
-
Vamos a encontrar a esa gente y hacerles pagar lo que le hicieron a Jane. - Dijo Orion mientras asentía con la cabeza.
-
Exactamente, pero para eso tenemos que practicar. - Añadió ella. - Quiero que os pongáis en parejas así que Lyra con Jane y Dan con Orion. - Los otros cuatro asintieron y se pusieron de pie también. - Tenéis que intentar desarmar al otro y no valen los hechizos aturdidores. Estamos aquí para mejorar la puntería, ya tendremos tiempo para hacer duelos de verdad. Los dos que lo logren podrán intentar desarmarme a mí, aunque buena suerte con ello.
-
Creída.
-
Gánale a Orion y trata de demostrarme que me equivoco, hermanito. - Lo retó ella, volviendo a su tono habitual.
El moreno lanzó una carcajada. Le alegraba ver que su hermana había dejado por fin los nervios atrás - a él jamás podría engañarlo - y se mostraba tal y como era. Miró al rubio que asintió con la cabeza y se alejaron un poco para poder pelear bien. Lyra y Jane se dedicaron una media sonrisa antes de imitarlos.
- Posicionaos y empezad a la de tres. - Leah tomó aire. - Una… dos… ¡tres!
Los cuatro chicos empezaron a lanzar expelliarmus y a defenderse con protego. El combate de las dos chicas no duró mucho, ya que Jane consiguió desarmar a Lyra en apenas un par de minutos mientras que el de los chicos duró un poco más y fue más reñido. Finalmente, Dan consiguió que la varita de Orion saliera volando.
-
Más suerte la próxima, rubito.
-
Ahora presume, pero bien que te ha costado ganarme. - Replicó él, un poco molesto. Odiaba perder.
-
Está bien. - Intervino la morena. - Ahora, ¿quién quiere ver si puede desarmarme a mí?
-
Esto va a ser tan divertido, hermanita. - Dan se colocó frente a ella y se colocó en posición. Ella no tardó en imitarlo.
-
¿Lista para perder?
-
Sigue soñando. - No pudo evitar reír al decir aquello. - ¿Lyra, cuentas tú?
Ella asintió y contó hasta tres. Leah agitó su varita y su hermano a punto estuvo de no poder protegerse. La fulminó un poco con la mirada y ella sonrió antes de agitarla de nuevo. Su estrategia siempre consistía en atacar antes de que el otro tuviera tiempo de reaccionar. La varita de Dan salió volando y ella se acercó a él, con una ceja enarcada.
-
¿Qué decías? - Apoyó una mano en su hombro.
-
Que tengo que practicar más.
-
Me gusta esa respuesta. - Lanzó una carcajada y miró a su prima. - ¿Jane?
-
Puedo intentarlo.
Su combate tampoco duró demasiado. Leah volvió a ganar con apenas un par de movimientos de varita. La rubia recogió su varita del suelo, pensando que realmente la otra tenía un don para aquello, pero un poco frustrada. Su lado competitivo le decía que tendría que haber ganado aquel tonto duelo.
-
Bueno, ya me vengaré en el campo de quidditch. - Dijo con una sonrisa, consciente de que aquello la fastidiaría.
-
Eso habrá que verlo. - Contestó la otra, picada, aunque no pudo evitar sonreír también. A pesar de todo lo que estaba pasando, el torneo de quidditch seguía siendo importante para ellos. Miró entonces su reloj y suspiró. Era muy tarde. - Bueno, la sesión ha terminado por hoy. Mi consejo es que siempre recordéis que la mejor defensa es un buen ataque.
-
Y el nuestro no se lo van a ver a venir. - Añadió Lyra.
-
Exactamente. - Leah se apoyó en la mesa y se cruzó de brazos. - Si entrenamos dos veces por semana, creo que dentro de poco podremos hacer aunque sea algo pequeño.
-
Y así les demostraremos que su ataque en lugar de amedrentarnos, ha hecho que nos unamos todavía más contra ellos. - Dijo Jane.
-
Consecuencias inesperadas, estoy convencida de que no se lo ven venir. - La mayor de los Potter dijo aquello con confianza. Lo sabía de buena mano, estaba segura de que ellos no esperaban aquello o, bueno, al menos no todos. Sabía que a él no lo engañaba, que la conocía demasiado bien, pero ya estaba pensando también en eso. Se mordió el labio de forma involuntaria. Sabía que iba a arriesgarse demasiado, pero no podía soportar la idea de que él sufriera algún daño a pesar de todo. - Van a arrepentirse, ya lo veréis, aunque debemos ser cuidadosos o acabaremos expulsados. No pienso delatarlos al director sin más, esto es algo personal.
-
¿Qué tienes pensado? - Le preguntó Dan, frunciendo el ceño. Temía un poco que su hermana se pasara de la raya, aunque siendo sinceros, él también estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de parar a esa gente.
-
Ya os lo contaré, tengo que ultimar unos detalles, pero después de esto al menos sabremos a quiénes nos enfrentamos.
-
Miedo me das. - Respondió él.
-
Miedo es lo que van a empezar a tener ellos. Van a aprender que nadie se mete con mi familia y se marcha sin pagar un alto precio.
Hola a todos :)
Os dejo este capítulo rápidamente, no sé cuándo podré subir el siguiente, pero espero tenerlo antes de año nuevo (después no sé cuándo podré subir porque entre Nochevieja, año nuevo, mi cumpleaños - que es el día 2 de enero jeje -, reyes... no tengo ni idea de si podré subir o no hasta el día 6 por la noche o el 7).
Espero que os haya gustado y, ya sabéis, dejad vuestros comentarios ^^
Un besito,
María :)