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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 29
A Dan le costó bastante conciliar el sueño aquella noche, preocupado. Habían pasado ya dos semanas desde el ataque de su madre y todo estaba bien, de hecho, no era su familia - o no todos los miembros de esta - lo que le preocupaba, sino el partido del día siguiente y, especialmente, la venganza que podía tomarse su hermana después de pintarle el pelo de rosa. Sabía que debía descansar o haría un mal partido, pero no podía evitar estar inquieto. Había puesto varios hechizos en la puerta por si acaso alguien intentaba entrar, pero aún así… Suspiró. No iba a pasarle nada, sabía que las miradas y cuchicheos de Leah solo eran para ponerlo nervioso. Tenía que irse a dormir. Cerró los ojos y, poco a poco, su cuerpo y su mente fueron relajándose. Solo pensó una última cosa antes de quedarse completamente dormido: teniendo a Jane como buscadora, el partido estaba más que ganado.
Apenas quedaba media hora para que el partido comenzara y los miembros del equipo de Ravenclaw estaban ya en los vestuarios, preparándose para el encuentro. Marianne se acercó a Cassie, que llevaba unos días muy distraída, y le pidió con un gesto que fuera con ella al almacén.
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¿Qué ocurre? - Preguntó la rubia a su prima cuando se hubieron alejado de todos los demás. Sabía que quería algo.
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¿Estás bien, Cassie?
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¿Yo? Sí, claro. - Mintió, aunque no fue capaz de mantener la mirada.
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Venga, no me engañas, ¿qué te ha pasado? - Bajó un poco el tono de voz a pesar de que no había nadie cerca. - ¿Es por Ed?
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No le sentó muy bien que anulara nuestra cita. - Confesó, recordando la mirada que le había dedicado cuando fue a explicárselo todo. - Decía que a él nadie le daba plantón y que no pensaba volver a pedirme salir.
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Mira, es mi amigo, pero a veces es un poco imbécil, deberías olvidarte de él. - Marianne suspiró. Le había dejado las cosas claras al chico: una lágrima, una mala cara por parte de su prima y se las vería con ella, pero ya veía que sus amenazas habían sido en vano.
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Ya, bueno, pero es que me gusta mucho…
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Cassie, no puede echarte en cara que fueras a ver a tu madrina a la que casi matan.
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Lo sé y me enfadé mucho con él, pero luego se me pasó y ahora solo quiero una nueva oportunidad. - La pequeña apretó los labios. - Marianne, me gusta muchísimo, creo que estoy enamorada de él.
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Por Merlín, tienes solo 14 años.
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Lo sé pero, ¿qué importa la edad? - Se encogió de hombros. - Sé lo que me hago, no te preocupes y, por favor, no le digas nada de esto a nadie. No quiero que mis hermanos se enteren.
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Está bien, pero ten mucho cuidado, ¿vale?
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Que sí, pesada. - La abrazó. - Y ahora vamos, tenemos un partido que ganar y tú tienes que concentrarte en atrapar esa snitch.
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¡Un poco de atención, por favor! - Gritó Dan, intentando que los demás se callaran de una vez y lo escucharan. La mayoría le hizo caso, aunque hubo dos que siguieron a lo suyo y él no pudo evitar suspirar. - ¡Matt, Jane! Por Merlín, soy el capitán, deberíais respetarme un poco al menos.
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Lo siento, Dan. - Dijeron los dos al mismo tiempo, separándose un poco.
Jane miró a su primo con cara de niña buena mientras Matt trataba de aguantar la risa al notar las miradas de su amigo y de Orion fijas en él.
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Está bien, la mayoría ya sabéis cómo va esto, solo tenemos una nueva incorporación este año y…
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¿Os habíais dado cuenta de que soy la única chica del equipo? - Lo interrumpió la rubia.
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Sí, Jane, nos habíamos dado cuenta. - Orion suspiró. - Siéntete afortunada, pocas mujeres pasan por el equipo de Slytherin.
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¿No es un poco sexista?
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La verdad es que sí, a mi no me importaría tener a más chicas por aquí. - Uno de los golpeadores le guiñó el ojo y Matt lo fulminó con la mirada.
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¡Eh!
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¡Matt! - Le pegó en el hombro.
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Pero si te estaba defendiendo…
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No necesito que me defiendas, gracias. - Se cruzó de brazos y negó con la cabeza. - Y, con respecto a eso, ni aunque hubiera aquí 500 chicas conseguirías ligar.
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Sí, venga, lo que sea. - La interrumpió Dan mientras el resto del equipo reía y Matt abrazaba a la chica por la cintura y le susurraba un "esa es" al oído. - El caso es que tenemos que salir a ganar, así que concentración, buen juego y Jane haz tu magia.
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No es magia, es estrategia.
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Lo que sea. - El moreno sonrió. - ¡A comernos a esas águilas!
Todos los del equipo se pusieron de pie y se pusieron en fila para salir. Orion le dedicó una media sonrisa a la rubia, que se mordió un poco el labio.
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Lo harás bien, no estés nerviosa.
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Eso espero. - Suspiró. - De todas formas, meted muchos puntos, por si acaso.
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Lo haremos, pero no distraigas mucho a Zabini o nos golearán.
Jane se puso roja y él no pudo evitar sonreír. Sabía que Matt era un buen chico y, si se metía con ellos o lo amenazaba un poco a él, era solo porque le encantaba molestarla. Era su primo pequeño, era su obligación. Aunque, eso sí, si le hacía daño o rompía el corazón, le faltaría mundo para esconderse.
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Vamos, anda. - Pasó su brazo sobre sus hombros y la llevó hasta la entrada para que pudieran anunciarla.
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¡Y por último, el increíble Orion Malfoy y la nueva buscadora de Slytherin: Jane Ginevra Potter!
El rubio tiró de ella y empezó a saludar con una gran sonrisa. Jane lo imitó, un poco cortada, aunque tratando de aparentar tranquilidad. Matt le guiñó el ojo y Dan le hizo un gesto de ánimo antes de dirigirse hacia el árbitro. Escuchó las mismas indicaciones de siempre, le estrechó la mano al capitán de Ravenclaw y se reunió con los demás, dispuesto a ganar ese partido. Se elevó y contuvo el aire hasta que la quaffle estuvo en el aire.
- ¡Orion Malfoy atrapa la quaffle! - Exclamó el comentarista. - Parece imparable, nadie logra alcanzarlo y anota. ¡10-0 para las serpientes! ¡Vamos chicos!
Hizo una pirueta y señaló a Ingrid en las gradas de Hufflepuff, que negó con la cabeza, pero le lanzó un beso. El juego continuó y ambos equipos comenzaron a marcar goles mientras las buscadoras buscaban la snitch. Marianne estaba más nerviosa que el día de su debut. Había visto jugar a Jane, sabía que era buena y que lo más probable era que perdieran. Si no podía atrapar la pelota, al menos debía darle tiempo a su equipo.
- ¡Vamos, Marianne! - Cassie pasó por su lado y le guiñó un ojo.
La rubia volaba a toda velocidad hacia Dan que tenía la quaffle. Una bludger los rozó a ambos y ella consiguió la pelota, por lo que el moreno maldijo por lo bajo.
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¡Cassie Malfoy se hace con la quaffle! Me encantan estos duelos entre hermanos, especialmente cuando son tan buenos cazadores como los Malfoy. - Lanzó una carcajada a la que se unieron muchos de sus compañeros. Lyra se sonrojó y Carina, que quería presentarse a las pruebas el próximo año ya que habría una vacante en el equipo de Hufflepuff, sonrió orgullosa. - ¡Anota! ¡90-90! Partido muy igualado, puede que todo depende al final de las buscadoras. ¿Quién se hará con la snitch? ¿Marianne Weasley-Stone o la misteriosa Jane Potter?
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¡Vamos, Marianne! - Gritó Leah, aplaudiendo.
-
Debería darte vergüenza ir contra tu hermano y tu prima. - Dijo Adèle, riendo.
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Sabes cómo somos. - Respondió ella, encogiéndose de hombros. - Además, es lo mejor para el equipo.
Jane se paró en medio del campo, aunque un poco más alto que el resto de jugadores para no estorbar. Se acabó, había llegado el momento de atrapar la bola dorada. Se concentró en el espacio que la rodeaba, en cómo podía moverse la pelota y empezó a mirar lentamente a su alrededor. Vio un destello a lo lejos y sonrió. Si su intuición no le fallaba, debía pasar por ese lugar en apenas unos segundos. Cerró los ojos y agudizó el oído. Un latido, dos latidos. Estiró el brazo y cerró la mano. Ya estaba hecho. Bajó un poco y se la enseñó al público.
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¿Pero qué…? - El comentarista abrió mucho los ojos, incapaz de creérselo. - ¡Jane Potter atrapa la snitch! No sé cómo lo ha hecho, pero la tiene en su mano y gracias a ella Slytherin gana 270-120.
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No es posible. - Leah estaba boquiabierta. ¡Ni siquiera ella lo había visto y llevaba todo el partido pendiente de las buscadoras!
Matt fue el primero en llegar hasta Jane. La abrazó y la besó delante de todo el mundo sin ningún tipo de pudor, haciendo que ella se pusiera completamente roja, aunque no dudó en seguirle el beso. Orion y Dan no tardaron mucho en acercarse para felicitarla, igual que el resto del equipo. El menor de los Potter se dirigió entonces a las gradas de los leones.
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Princesita, - Dijo, deteniéndose frente a su hermana con una sonrisa arrogante. Ella enarcó una ceja y se cruzó de brazos. - uno a uno.
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Esto no ha hecho más que empezar.
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Pero todos sabemos ya quien va a ganar. - Le guiñó un ojo antes de bajar para reunirse con el resto del equipo.
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Por Merlín. - Lyra suspiró. - Jane es incluso mejor ahora que hace unos meses, se nota que ha estado entrenando mucho.
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Lo sé. - Asintió. - Pero todavía no está perdido, Dan se equivoca al darlo todo por ganado, podemos luchar.
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Hombre, en una cosa tiene razón, Jane es muy buena. - La morena se volvió al escuchar la voz de Chad, que no se amedrentó por su mirada enfadada. - Si queremos conseguir el campeonato, debemos esforzarnos mucho.
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¿Te ha gustado que te haya dedicado el primer gol del partido? - Le preguntó Orion a la chica, antes de abrazarla por la espalda y morderle el cuello.
-
Eres un chulo, Malfoy. - Respondió Ingrid, conteniendo un escalofrío y con la mirada fija en el cielo estrellado.
-
Pero me quieres y sé que te ha encantado. - La giró con delicadeza y la apoyó contra la barandilla de la Torre de Astronomía. Sus ojos se encontraron y él sonrió. No le hacía falta escuchar la respuesta para saber que tenía razón.
-
Sigue soñando.
-
No me hace falta, ya estás conmigo.
-
Vale, ¿quién eres tú y qué has hecho con mi novio? - La morena empezó a reír. ¿De verdad le había dicho eso? - Menudo cliché.
-
Por ese mismo motivo soy el romántico de la relación. - Terminó de acercarse a ella y la besó con dulzura, aunque en seguida el beso se tornó más apasionado. - Ingrid..., - Empezó a decir, entre besos. - ¿por qué tienes tanto miedo de mostrar tus sentimientos?
La chica cortó el beso y lo empujó un poco para que se alejara de ella. ¿Pero cómo se le ocurría decir algo así en ese momento?
-
¿Qué?
-
Lo que has oído. - Orion se encogió de hombros. - Sé lo que sientes, pero de vez en cuando me gustaría escucharlo.
-
Tú tampoco me lo dices.
-
Te quiero.
-
¿Eh? - Por Merlín. No le acababa de decir aquello, no sabía si estaba preparada para decirlo, aquello era un paso importante, al menos para ella. Sabía que lo quería pero, ¿estaba lista ella también?
-
Venga, no pongas esa cara de asustada. - Rió y apoyó las manos en su cadera para atraerla un poco hacia él. Ingrid bajó la vista un momento, pero en seguida la subió y sus ojos volvieron a encontrarse. - No tienes que decirlo si no quieres, yo sé que es verdad, lo veo en tus ojos y en la forma que me sonríes.
-
¿La forma en la que te sonrío? - No pudo evitar sonreír al decir aquello.
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Justo como ahora. - Unió sus labios con dulzura y ella se relajó.
-
Me ha encantado lo del gol. - Murmuró ella entonces, notando cómo se ponía roja. - Y te… te…
-
Yo también. - Volvió a besarla, consciente de que necesitaba más tiempo que él para decir aquello. No le hacía falta escucharlo para saberlo.
-
¿Sabes qué me apetece hacer ahora mismo?
-
¿Qué?
-
Ir a la Sala de los Menesteres y celebrar la victoria como se merece. - Acarició un poco el pecho y los hombros del chico y él sonrió. - ¿Qué te parece?
-
Me parece que eres genial.
Hola a todos ^^
Pues parece que el equipo de Slytherin y el de Gryffindor van empatados ;) A ver cómo les va la temporada jajajaj
Espero que os haya gustado el capítulo y, ya sabéis, dejad vuestros comentarios ^^
Un beso y nos leemos el viernes,
María :)