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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 30

El baile de Navidad estaba cada vez más cerca y los alumnos de Hogwarts parecían hablar solo de eso: la ropa, las parejas, las expectativas. Todo el mundo sabía que Matt Zabini iría con Jane Potter - lo que provocó no pocas envidias hacia la rubia, que se sonrojaba sin poder evitarlo cada vez que notaba toda la atención que atraía desde que se habían enterado de aquello -, pero la gran incógnita era con quién iría Leah y es que el mismo día que el director anunció la fecha del baile, pasó algo que nadie se habría esperado jamás.

  • Deberías pedírselo a algún chico guapo, Lyra. - Le sugirió la morena haciendo que la otra pusiera los ojos en blanco. - Es verdad, no hagas eso. ¿De verdad no te gusta ninguno de los que hay aquí? Aunque sea de sexto.

  • Que no, pesada. - Respondió ella, un poco cansada del tema. Llevaba todo el día dándole la lata y parecía que aquella noche en la Sala Común iba a seguir diciéndole lo mismo. - Además, voy con Diana y Adèle.

  • De momento, porque he oído rumores de que Carter Banks va a pedírselo a nuestra primita.

  • Motivo de más para no dejar a Di sola.

  • Haz lo que quieras, Malfoy. - Se cruzó de brazos, molesta. Encima que lo hacía por su bien, ella se lo pagaba así.

Las dos guardaron silencio durante unos instantes, cosa que aprovechó Chad para acercarse a ellas. Carraspeó para llamar la atención de Leah y le dedicó una sonrisa nerviosa, lo que hizo que ella enarcara una ceja. ¿Qué le pasaba?

  • Leah, ¿tienes pareja para el baile? - Preguntó, lentamente, temiendo un rechazo.

  • Todavía no. - Respondió ella, un poco extrañada.

  • Genial. ¿Te gustaría venir conmigo?

  • ¿Contigo?

  • Sí, conmigo.

La chica abrió mucho la boca y después la cerró. La habitación se había quedado en completo silencio y todos esperaban su respuesta, conscientes de que probablemente sería afirmativa. Lyra, a su lado, se removió un poco incómoda. Se alegraba por ellos, pero le habría gustado que la invitara a ella. Estaba segura de que aquello sería el momento definitivo, de que empezarían a salir después de eso.

  • No.

La respuesta los sorprendió a todos e hizo que Chad apretara un poco los labios.

  • ¿Por qué?

  • Porque… porque no. - Leah se levantó del sofá. No podía ir con él, no podían actuar como una pareja ni nada parecido porque él pertenecía a ese grupo que estaba intentando acabar con su familia y ella lideraba a los que querían venganza contra ellos en el colegio. Podía ir a buscar consuelo en sus brazos, hablar y pasar el rato con él, pero no actuar de aquella manera. Sería como decirle al mundo que estaban enamorados y ¿para qué hacerlo si no existía ningún futuro para ellos? - Tengo que irme.

Salió corriendo hacia su dormitorio, sin decir nada más ni darle ningún motivo para no ir con él. Amber sonrió con cierta satisfacción - en su interior creía que Chad la invitaría a ella después de ese rechazo - y Lyra negó con la cabeza, sin entender nada. El chico solo se dejó caer en el sofá y fingió una mueca despreocupada. Si ella actuaba así, sus motivos tendría; ahora lo único que podía hacer era fingir que no sentía como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago y que todo estaba bien.

  • Leah.

La voz de Matt la sacó de sus pensamientos. No se estaba enterando de nada de aquella clase de Estudios Muggles - que ambos compartían y en la que se sentaban juntos - y es que sentía que estaba hecha un lío y todo la superaba. Entre las rondas de vigilancia para que no les pasara nada a los pequeños, las prácticas con los chicos, los planes que tenía a medio elaborar, los entrenamientos de quidditch, los ÉXTASIS y Chad creía que iba a volverse loca. Ni siquiera sabía cómo tenía fuerzas para levantarse de la cama por las mañanas.

  • ¿Qué? - Contestó, apartando la vista de su pergamino para poder mirarlo a la cara.

  • ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?

  • Perfectamente, Matt. - Mintió.

  • No me engañas, sé que está pasando algo. Te he visto prestar atención en clases aburridísimas sobre el sistema judicial de los muggles y hoy que estamos hablando de películas y actores famosos estás completamente ida.  - Bajó un poco más el tono de voz. - Sé también que ese algo incluye a Dan y Jane. Tu hermano no puede engañarme y lleva un tiempo muy preocupado y ambos sabemos que tu prima no sabe mentir.

  • Ya, bueno, deben ser imaginaciones tuyas. - Insistió ella. Nadie podía enterarse de sus ataques así que decidió cambiar de tema drásticamente y, conociendo a Matt, sabía qué preguntarle para que se olvidara de todo lo demás al menos durante un rato. - ¿Cómo te va con Jane, por cierto?

  • No es que estemos saliendo, pero nos va muy bien. - Contestó sonriendo. - Es increíble, de verdad.

  • Me alegra oír eso y veo que hablabas en serio cuando decías que era distinta a las demás.

  • La trato como se merece y, tranquila, sé que si no lo hago Dan me matará. - Suspiró. - ¿Por qué la sobreprotegéis tanto? Quiero decir, no sois así con nadie más de la familia, ¿por qué con ella sí?

  • Es nuestra pequeña. - Explicó la morena, encogiéndose de hombros. - Siempre la hemos visto tan frágil e inocente que no podemos evitarlo. Es demasiado buena para el mundo, no queremos que le hagan daño. No es que no sepa defenderse por sí misma, que por supuesto sabe y tiene el genio que toda Potter debe tener, pero nos preocupa que le destrocen el corazón.

  • Jamás le haría daño.

  • Ya lo sé. - Sonrió. - Me contó lo que te dijo.

  • ¿En serio? - Matt se notó palidecer.

  • Sí pero, tranquilo, solo lo sé yo. Eres un buen tío y lo demostraste en ese momento. Sé que te importa de verdad.

  • Hice lo que tenía que hacer, pero sí, me importa mucho.

  • Hiciste lo que se supone se debe hacer, no creas que todos lo hacen. - Replicó con cierta amargura.

  • ¿Malas experiencias?

  • Prefiero no hablar de ello. - Suspiró y él decidió cambiar un poco de tema, aunque quizás aquel no fuera precisamente el mejor.

  • Por cierto, ¿con quién vas al baile de Navidad? Me han dicho que rechazaste a Crawford delante de toda vuestra casa.

  • ¿Y la abuela Pansy sabe ya que estás saliendo con una Potter? - Sonrió al decir aquello. No pensaba contestar su pregunta y sabía que la suya era igual o incluso más incómoda. - Todavía recuerdo su cara la primera vez que Dan y yo fuimos a tu casa en verano.

  • Ya, bueno, poco a poco, ya te he dicho que no estamos saliendo. - Carraspeó un poco y trató de eliminar el rubor que se extendía por sus mejillas. - Ha sido un golpe bajo.

  • Me conoces perfectamente, no sé por qué te sorprendes.

  • Y tan perfectamente… - Ambos rieron por lo bajo. - ¿Planeas contarle algún día a tu hermano que tú y yo nunca nos acostamos?

  • No lo sé, quizás. - Leah sonrió. Matt y ella no habían pasado de los besos aquel día, habían intentado ir a más pero, teniendo en cuenta que eran dos críos de 15 y 14 años que nunca habían pasado a mayores, la cosa no había funcionado y al final no habían hecho nada, aunque eso no lo sabía nadie, ni siquiera el hermano de la chica que había puesto el grito en el cielo al enterarse de lo que su mejor amigo y su hermanita habían estado supuestamente haciendo. - Es divertido molestarlo usando eso, a lo mejor si encontramos el momento apropiado…

  • Nos matará.

  • Pero nos hemos pasado años riéndonos de él, creo que ha merecido la pena.

  • Señor Zabini, señorita Potter, veo que su charla es mucho más entretenida que mi clase. - Los interrumpió el profesor entonces, cansado de escuchar sus cuchicheos. - ¿Les gustaría compartirla con los demás?

  • Creo que no. - Dijo Leah, con su mejor sonrisa. - Lo sentimos profesor.

  • Cinco puntos menos para sus casas y para el próximo día quiero una pequeña exposición sobre una película muggle y sus actores principales. Ya que les gusta hablar, aprovéchenlo para algo útil.

Los dos suspiraron, pero asintieron. Estaban acostumbrados a trabajar juntos en aquella asignatura, podrían hacerlo bien. Guardaron silencio hasta que la clase terminó y empezaron a recoger sus cosas.

  • ¿Sabes? - La chica levantó la cabeza y le dedicó a Matt una mirada interrogante. - Creo que no has aceptado ir con Chad al baile porque te gusta ir de chica dura e independiente, pero que realmente sí que te apetece.

  • ¿Ah, sí?

  • Tú misma has dicho que nos conocemos muy bien.

  • Es mucho más complicado que eso, Matt. - Suspiró. Tenía razón en parte, pero no podía permitirse actuar como su novia cuando no le quedaba tiempo a su lado. Ojalá pudiera explicar aquello, pero sabía que no podía.

  • Tú solo hazlo, aunque es tan orgulloso como tú, probablemente no te será fácil convencerlo después de haberlo rechazado.

  • Por favor, soy Leah Anne Potter, ¿crees que hay algún chico en el castillo capaz de resistirse a mis encantos?

  • Crawford enfadado probablemente. - Él resopló. - Además, eres una creída. Te mereces una pequeña cura de humildad.

  • Si le pregunto, me dirá que sí. - Leah se colgó su bolso y le dedicó una mirada segura. - No hay nada que yo no pueda conseguir.

  • Tendrás que hacer algo grande, ya verás.

  • Deja de dar cosas por sentado, Matt. - La morena negó con la cabeza y empezó a andar hacia la salida, seguida del chico.

  • Conozco a Chad mejor que tú.

  • Sí, pero yo soy un chico, creo que puedo entenderlo mejor que tú. - El moreno lanzó una carcajada. - Ya verás como tengo razón.

  • De todos modos, no pienso pedírselo. - Mintió ella. A lo mejor sí que lo hacía, pero solo porque no quería que fuera con la idiota de McLaggen o cualquier otra niñata, no por nada más. Bueno, puede que también porque le apeteciera pasar su último baile con él, pero no en plan romántico. Solo siendo ellos.

  • Ya, claro.

Dos días más tarde, Leah se acercó a Chad antes de entrar al invernadero con paso decidido, la cabeza alta y una amplia sonrisa. Sabía que le diría que sí, nadie le había dicho nunca que no y no iba a pasarle justo en ese momento. Él enarcó una ceja. Desde que lo había rechazado, se mostraba un poco distante con ella, aunque no demasiado - no podía evitarlo, lo tenía loco y no era capaz de resistirse cada vez que la veía aparecer por la puerta de su dormitorio -.

  • Chad, me lo he pensado mejor y sí. - Dijo con tranquilidad, sin importarle toda la gente que la estaba mirando y segura de conseguirlo.

  • ¿Sí qué?

  • Que iré al baile contigo.

  • Ya me rechazaste, creo que mi invitación no es válida. - Respondió de forma mordaz haciendo que ella tuviera que morderse la lengua.

  • Está bien. - Tomó aire. - ¿Te gustaría venir conmigo al baile?

  • No. - Sonrió al decir aquello.

  • ¿Cómo que no? - Su cara cambió completamente. ¿Acababa de rechazarla? ¿A ella? ¿Por qué?

  • Como que no. - Chad se encogió de hombros.

  • Ya me rechazaste y, no sé, quizás debería ir mejor con otra. No te he visto muy convencida.

  • Debes estar de broma

  • En absoluto. Sé que puede resultarte un poco difícil de comprender el término "no", pero si quieres te traigo un diccionario.

  • Por Merlín, eres un idiota.

  • Si de verdad quieres venir conmigo al baile vas a tener que currártelo un poco más. - Se acercó a su oído para que solo ella pudiera escucharla. - Mi pobre orgullo está herido, es justo que el tuyo también sufra un poco ahora.

Leah se apartó de él de golpe y, tras dedicarle una mirada enfadada, se alejó hacia donde estaban Lyra, Adèle, Dan, Alex y Matt.

  • Te lo dije.

  • Cállate, Zabini.

  • Baja esos humos, princesita, algún día alguien tenía que decírtelo. - Dijo su hermano, que apenas lograba contener la risa. - Era obvio que esto iba a pasar.

  • No lo era.

  • Claro que sí. - Insistió él. - ¿Tienes muchas ganas de ir con él?

  • Más de las que estoy dispuesta a admitir. - Leah suspiró y dejó caer los hombros. - No tendría que haberle dicho que no por mis paranoias.

  • Haz algo bueno y entonces aceptará. - Pasó un brazo sobre sus hombros y ella inclinó la cabeza para apoyarse en él. - Confío en ti, sé que esa cabecita es capaz de planear cosas gigantescas.

La morena suspiró sin poder evitarlo. Su hermano tenía razón en eso: nadie hacía mejores planes que ella.

  • Por Merlín, dejad de mirarme así. - No pudo evitar fulminar con la mirada a todos los que la rodeaban.

  • Es que va a ser muy bueno. - Matt sonrió y Jane, a su lado, negó con la cabeza.

Todos - Dan, Alex, Orion, Ingrid, Jane, Matt y las cuatro compañeras de dormitorio de Leah - estaban cenando en la mesa de los leones aquella noche. La chica apenas había tardado un par de horas en idear aquello y decía que de aquel día no pasaba y ellos no estaban dispuestos a perdérselo.

  • Te dirá que sí. - La animó Lyra, apretándole un poco el hombro para darle ánimo.

Leah asintió y esperó impacientemente hasta que Chad entró al comedor y se sentó en la mesa. Justo entonces, sacó su varita y la agitó tres veces, haciendo que unas palabras se formaran en el aire a partir del puré de patatas delante del chico: "¿Qué me dices?". Él la buscó con la mirada y ella sonrió antes de tomar aire. Se puso de pie y se subió a la mesa, atrayendo la mirada de todo el Gran Comedor.

  • ¡Señorita Potter, baje de ahí inmediatamente! - Exclamó el director.

  • Será solo un minuto, de verdad. - Le dijo, antes de girarse otra vez hacia el chico. - Chad Joseph Crawford…

  • ¿Era necesario que todo el mundo se enterara de mi segundo nombre? Ya sabes que no me gusta nada.

  • Lógico, es horrible pero, ¿me dejas terminar con esto? - Sonrió al decir aquello y él no pudo evitar imitarla. - Lo que iba diciendo, Chad Joseph Crawford, ¿quieres venir al baile conmigo?

  • Leah Anne Potter, - Se puso también de pie y se subió a la mesa, lo que provocó las carcajadas de muchos, incluidas las de la chica. - por supuesto que sí.

Se acercó a ella, con cuidado de no meter el pie en ningún plato y la besó delante de todo el mundo. Ella rodeó su cuello con sus brazos y lo abrazó cuando cortaron el beso. Sabía que lo conseguiría y, desde luego, el castigo que les impondría el director por aquello merecería la pena.


Sí, lo sé, os preguntaréis qué hago publicando un jueves por la noche. Resulta que mañana acabo los exámenes por la mañana así que cuando termine todo va a estar muy liado así que, cómo no sé si voy a tener tiempo de subirlo, pues lo subo hoy y así no tenéis que esperar hasta el sábado ;)

Espero que os haya gustado el capítulo. La verdad es que la conversación de Matt y Leah es uno de mis momentos favoritos de la historia (veremos a ver cuando Dan se entere de la verdad xDD).

Lo dicho, espero vuestros comentarios y nos leemos el lunes ;)

Muchos besitos,

María :)