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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 31

El día del baile de Navidad por fin llegó y todos los alumnos estaban como locos. Muchos corrían de un lado a otro, nerviosos, a medio arreglar y les pedían a sus compañeros que los ayudaran o prestaran algo; otros, intentaban actuar con naturalidad y fingían que la fiesta no les importaba demasiado, aunque todos sabían que mentían y un último grupo, en el que se encontraba Leah Potter, pasaba un poco del tema. La chica se dedicaba a mirar a través de la ventana, tratando de ignorar a sus compañeras de dormitorio y pensando en aquella noche. ¿Qué significaba realmente ir juntos? ¿Cambiaría algo entre ellos? No es que la gente del colegio no los hubiera visto liarse, lo suyo era un secreto a voces, pero ir de forma oficial… Sintió una pequeña punzada. ¿Qué le pasaba? No entendía cómo podía estar así de bien con él sabiendo todo lo que sabía, ni cómo él podía actuar con tanta naturalidad, como si de verdad ella no supiera nada.

  • Vas a llegar tarde si no empiezas a arreglarte ya.

Lyra la miraba con expresión molesta y es que la rubia no entendía por qué su amiga estaba así. Iba a ir al baile con Chad, con el chico de sus sueños - de los sueños de ambas, para ser más concretos -, ¿por qué estaba tan triste? Sentía una gran impotencia, ¡si fuera ella quien fuese con él estaría dando saltos por la habitación y llevaría ya horas preparada!

  • Tengo tiempo de sobra, no te preocupes. - Dijo la morena, girando la cara para mirarla y poniéndose de pie. - Todo está controlado, no hace falta que te estreses.

  • Bueno, allá tú. - Puso los ojos en blanco y cogió su vestido rojo. Era precioso, le llegaba por las rodillas y tenía manga al codo. Era muy elegante y sabía que contrastaría con su pelo y su piel clara.

  • ¿Te he dicho ya lo mucho que me gusta? Es muy bonito.

  • Gracias, Leah. - Sonrió sin poder evitarlo. A pesar de estar molesta por su comportamiento sabía que le decía aquello de corazón y que no hacía las cosas con mala intención. Leah siempre había sido. - El tuyo también lo es.

La chica sonrió antes de cogerlo. Era largo, de color aguamarina y palabra de honor. La verdad es que su madre tenía buen gusto y la conocía bien. Había acertado a la primera. Lo dejó sobre la cama y sacó su neceser. Lo mejor sería empezar ya a maquillarse, por si acaso. Iba hacia el baño justo cuando la puerta de este se abrió y salió Adèle, perfectamente arreglada. Las cuatro chicas no pudieron evitar abrir la boca, sorprendidas.

  • Por Merlín. - Murmuró Leah. - No exagerabas.

  • Por supuesto que no. - La pelirroja sonrió y se apartó de la cara el mechón de pelo que llevaba suelto. - Por vuestras caras deduzco que os gusta.

  • Estás increíble. - Dijo Lauren.

Diana y Lyra asintieron. Llevaba un vestido azul marino, con toda la espalda al descubierto, de manga larga de encaje y falda vaporosa. Se había recogido el pelo a la altura de la nuca y lo había sujetado con un pasador de brillantes.

  • Banks se va a alegrar de haberte invitado.
  • Añadió Diana.

La chica sonrió con autosuficiencia - con esa sonrisa que todos le decían que había sacado de su madre -, pero no pudo evitar sonrojarse un poco, lo que provocó que sus amigas empezaran a reír. Iban a disfrutar de su último baile.

Dan y Orion esperaban a Alex e Ingrid frente a la Sala Común de Hufflepuff. Con eso de que sus novias eran buenas amigas, pasaban todavía más tiempo juntos que antes - y eso que siempre se habían llevado muy bien -. Los dos estaban en silencio y el mayor miraba su reloj sin parar. ¿Cuánto les quedaría? El rubio suspiró y apoyó su pie en el muro.

  • ¿Crees que tardarán mucho más?

  • No lo sé. - El moreno se encogió de hombros y adoptó la misma posición que el otro. - Alex suele ser muy puntual, no sé cómo es Ingrid.

  • Si todo depende de ella, lo mejor será esperar sentados. - Orion sonrió de medio lado. - Es una tardona, siempre que quedo con ella me tiene un rato esperándola.

  • Tendríamos que haberles dicho entonces que quedábamos media hora antes, a lo tonto llevamos ya 20 minutos aquí parados. - Dan lanzó una carcajada.

  • Creía que Alex sería una buena influencia y no tardaría tanto como de costumbre.

  • ¿Ya me estás criticando? - La voz de la chica lo sobresaltó y bajó el pie al suelo bruscamente. Ella asomó la cabeza y lanzó una carcajada. - ¿Me echas una mano?

  • No te estaba criticando, solo señalaba una obviedad. - Se defendió acercándose a los barriles y tendiéndole un brazo a su novia, que lo aceptó y salió con cuidado. Se estiró el largo vestido verde un poco y, tras apoyarse en el hombro del chico, se puso los tacones. - En serio, deberíais buscaros otra salida, no es normal que tengáis que salir de rodillas a través de un barril.

  • Los Hufflepuff somos gente sencilla, no tan estirados como otros. - Replicó ella dedicándole una mirada burlona. - Además, por una vez no llego tarde por mi culpa. Ha sido Alex.

  • ¡Te escucho perfectamente! - La voz de la pelirroja resonó en el pasillo. Dan hizo ademán de acercarse a los barriles, pero la morena se lo impidió.

  • ¿Pero qué…?

  • Órdenes de la señora Delegada. - Se encogió de hombros. - Tienes que cerrar los ojos, dice que no puedes verla hasta que ella lo diga.

  • ¿Por qué?

  • Ya lo verás. - Ingrid sonrió. - Vamos, Dan, solo serán unos minutos.

  • Está bien. - El chico lo hizo, resignado. - Miedo me dais.

Ingrid se acercó al barril y ayudó a la pelirroja a salir. Orion enarcó ambas cejas al verla y ella le hizo un gesto para que no dijera nada antes de ponerse los tacones y colocarse bien el vestido. Se situó justo frente a su novio y sonrió de forma nerviosa.

  • Ya puedes abrir los ojos. - Le dijo.

Él lo hizo lentamente y no pudo evitar abrir mucho la boca y los ojos al verla. Estaba impresionante con ese vestido corto negro. La parte inferior era una falda de plumas formada por tres volantes y la de arriba era lisa, de manga a la sisa y con un escote en uve pronunciado. Llevaba unos tacones plateados que hacían juego con su bolso de mano y el cinturón.

  • Bueno, ¿qué te parece? - Le preguntó, echándose el pelo sobre un hombro y sonriendo. Al ver que no reaccionaba, negó con la cabeza. - ¿Dan?

  • Estás guapísima. - Consiguió decir él por fin. - Me has dejado sin palabras.

  • ¿Ha merecido la pena la espera entonces?

  • Por supuesto. - El chico se acercó a ella y la besó.

  • ¡Parejita, vamos a perdernos la fiesta! - Exclamó Orion, por lo que se ganó una mirada de reproche por parte de Ingrid y un pequeño golpe en el brazo.

  • ¿Nos vamos? - Preguntó Alex, cuando se separaron.

  • Sí, nos espera una gran noche por delante.

  • ¡Por Merlín, Matt eres un tardón! - Exclamó Jane cuando lo vio aparecer por fin en la Sala Común de Slytherin. - ¡Quedamos hace media hora!

  • Lo siento, no me había dado cuenta de que llegaba tan tarde. - Se excusó él. - Pero de todas formas queda mucha noche por delante, no tienes de qué preocuparte.

  • Anda, vamos, los chicos se han ido ya y…

Matt se acercó a ella y la calló con un beso. Jane enredó las manos detrás de su cuello y dejó que él envolviera su cintura con sus brazos. Le devolvió el beso con las mismas ganas, jugueteando con su pelo y deseando que el tiempo se parara. ¿De verdad tenían que ir a esa fiesta? Le apetecía mucho más quedarse allí con él, sin hacer nada, simplemente abrazándose y besándose.

  • ¿Y si pasamos del baile, Matt? - Susurró en su oído antes de morderle el lóbulo de la oreja de forma juguetona, provocándole un gemido involuntario. ¿Desde cuándo aquella dulce chica era así? La estaba pervirtiendo demasiado.

  • Yo… - Se quedó en blanco. Le apetecía muchísimo, pero al mismo tiempo sabía que, si se quedaban a solas en ese momento, haría algo de lo que quizás terminaría arrepintiéndose. Jamás había dudado a la hora de dar el paso con ninguna chica, pero Jane era diferente. Las cosas no podían ser así con ella, no podían ser apresuradas. Quería esperar hasta que ambos estuvieran completamente seguros. Por Merlín, le debía una disculpa a Dan. La miró de arriba abajo y se estremeció. Ese vestido de encaje blanco quedaría perfecto en el suelo de su dormitorio. - Creo que lo mejor será ir con los demás.

Jane bajó un poco la mirada, decepcionada. No se esperaba aquello y se sentía un poco avergonzada. Matt, al darse cuenta de eso, colocó un dedo bajo su barbilla y le levantó la cabeza con delicadeza.

  • Estás demasiado guapa para quedarte encerrada, además, - Bajó un poco el tono de voz para que nadie lo escuchara. - si nos quedamos a solas no creo que pudiera resistirme a tus encantos. - Jane empezó a reír y él sonrió aliviado. - ¿Vamos?

  • Sí. - Respondió ella, cogiéndolo de la mano. Se sentía más tranquila ahora que le había dicho eso. - Vámonos.

Cassie todavía no podía creerse que lo hubiera conseguido. ¡Iba al baile con Ed! Durante una de sus clases, y desoyendo los consejos de su prima Marianne, le había vuelto a pedir una oportunidad y él, finalmente, le había dicho que podían ir a la fiesta de Navidad juntos. Llevaba desde ese día emocionada y sus amigas - especialmente Sophie - estaban ya hartas de escucharla hablar sobre lo que se pondría, lo que harían, qué pasaría después de aquella noche… Había empezado a prepararse horas antes y ya llevaba un rato lista, así que decidió bajar a la Sala Común y esperar al chico allí. Se miró una última vez en el espejo y sonrió. Estaba guapa con su vestido rosa fucsia y el pelo suelto. Bajó y se sentó en un sofá, aunque en seguida se levantó al ver a Ed aparecer.

  • Hola. - Lo saludó, acercándose a él rápidamente.

  • Qué guapa, Cassie. - Le dio un beso en la mejilla y ella se sonrojó. Le tendió el brazo para que pudiera agarrase. - ¿Nos vamos ya?

  • Cuando quieras. - Contestó, aceptando su brazo.

Bajaron juntos, en silencio y recibiendo las miradas de muchos curiosos. Ed sonrió al notar tanta atención. Le había molestado mucho que la chica lo hubiera dejado tirado aunque no podía tenérselo en cuenta, él habría reaccionado igual si a alguien de su familia le hubiera pasado eso, así que finalmente había accedido a ir ese día con ella y no podía estar más contento. Cassie era guapa, Emma lo había mirado un poco celosa y estaba recibiendo bastante atención. Salir con una Malfoy parecía ser una buena inversión, además, estaba todo eso de que era simpática y buena niña. Llegaron al Gran Comedor, donde muchas parejas ya habían empezado a bailar y sintió cierta satisfacción al ver la mirada enfadada de Orion Malfoy. Odiaba a aquel chico, siempre creyéndose el mejor cuando era en realidad bastante mediocre aunque, claro, eso nadie era capaz de decirlo. Vio cómo Ingrid lo agarraba del brazo, con los labios apretados y negaba con la cabeza y amplió su sonrisa. Dos pájaros de un tiro, ¡qué bien empezaba el baile!

Angela estaba sentada con Kate y miraba de reojo a Remus, que también la miraba a ella de forma disimulada. Le habría encantado poder ir con él a la fiesta, pero sabía perfectamente que no podía. Solo ella podía enamorarse de su profesor.

  • Parad un poco o acabará dándose cuenta todo el colegio.

La voz de su amiga hizo que suspirara. Se giró para mirarla y le dedicó una media sonrisa. Ella era la única en la que siempre había podido confiar y, aunque estaba un poco molesta porque se le hubiera escapado aquello delante de Adèle, sabía que era su mejor ayuda.

¿Tanto se nota? - Le preguntó, bastante nerviosa. No podía permitir que nadie se enterara de aquello.

  • Un poco. - La morena le sonrió. - Venga, Angela, vamos a bailar un rato y así te despejas. No puedes pasarte toda la noche así como una acosadora, sé que queríais venir juntos, pero no puede ser.

  • Es que no me apetece…

  • Venga, hazlo por mí. - Le dedicó una mueca suplicante y la otra no pudo evitar sonreír. - Soy tu mejor amiga y he venido al baile sola para hacerte compañía.

  • Y porque te gusta hacerte de rogar con los chicos. - Angela lanzó una carcajada y agitó la cabeza.

  • Bueno, quizás, pero tengo que lucir el fabuloso vestido de mi madre, ¿no crees? - Apoyó una mano en la cadera y sonrió.

  • Supongo que sí. - La castaña se puso de pie y la otra la imitó, feliz. - Es muy bonito, pero el que es realmente increíble es el de tu prima Adèle.

  • Lo sé. - Kate suspiró. - Es una colaboración, mi madre dice que piensa contratarla el año que viene, aunque a la prima Dominique no le hace mucha gracia que su hija se dedique a algo tan mundano como la moda.

  • Pero se le da genial.

  • Talento natural, ojalá a mí se me diera igual de bien, pero he salido más a mi padre que a mi madre, así que acabaré haciendo algo relacionado con el quidditch. - Empezó a reír y su amiga se unió a sus carcajadas. - Todos lo sabemos.

  • Desde luego, lo tuyo con la escoba sí que es talento natural.

Se abrazaron antes de salir a la pista de baile. Remus sonrió de medio lado y apartó la mirada de la chica. Al menos uno de los dos iba a pasárselo bien.

Y así fue transcurriendo el baile. Leah bailaba con Chad atrayendo ambos bastante miradas cargadas de envidia; Lyra y Diana charlaban con un grupo de chicos de séptimo de Ravenclaw; Adèle estaba con Carter en la pista, al igual que Jane con Matt y Dan con Alex. El único que permanecía alejado de todo era Orion, que estaba junto a la puerta con los brazos cruzados y expresión preocupada. Ingrid había salido al baño hacía ya bastante rato y no volvía. Tenía un mal presentimiento. Se removió un poco incómodo y tomó aire antes de salir a buscarla, preocupado. Probablemente todo serían imaginaciones suyas, pero aquella tardanza no era normal. Leah frunció el ceño al verlo y soltó a Chad.

  • Vuelvo en seguida. - Le dijo.

  • ¿Pero dónde vas? - Le preguntó él, agarrándola del brazo y sonriendo. - Venga, una más y nos sentamos.

  • Tengo una cosa importante que hacer. - Se soltó de él y lo miró con el ceño fruncido. No había que ser muy listo para darse cuenta de que solo estaba intentando retenerla. - Ahora vengo.

Se acercó rápidamente a Lyra y, con una expresión de disculpa, pero sin decir nada, la cogió del brazo y la separó de los demás.

  • ¿Qué pasa? - Le preguntó la rubia.

  • No lo sé, pero acabo de ver a tu hermano con una expresión preocupada y hace rato que no veo a Ingrid. - Suspiró. - Creo que van a atacar de nuevo esta noche.


Hola a todos y feliz lunes ^^

Pues nos vamos de baile, aunque parece que la cosa se le ha torcido un poco a los chicos :/

Espero que os haya gustado el capítulo y, ya sabéis, dejad vuestros comentarios ;) Creo que he hablado un poco de todas las parejas, así que ya me contaréis qué os ha parecido y cuál es vuestra favorita :)

Muchos besitos y nos leemos el miércoles,

María :)