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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 4

  • Parece que volvemos a la rutina. - Murmuró Leah, pasando un brazo por los hombros de su hermano nada más arrancar el tren.

  • ¿Qué ha querido papá decirte con eso de "ten cuidado con Alex"?

  • Oh, bueno, es que me dio la charla el otro día. - El chico suspiró y su hermana comenzó a reír. - No es divertido.

  • Papá es el mejor, mamá no se ha atrevido a dármela.

  • Por favor, tú podrías darle la charla a mamá. - Replicó él haciendo que su hermana lanzara otra carcajada.

  • Probablemente, hermanito, probablemente.

Después de eso, y poco a poco, todos se fueron separando. Dan, Orion y Jane se fueron hacia el vagón de prefectos; Harry - que empezaba primero aquel año - se fue con otros niños de su edad entre ellos su prima Chelsea Scamander y Lucy Nott, hija de la prima de su madre;  Gin se fue con sus amigas, al igual que Carina, Thomas y Cassie; Lyra y Leah, por su parte, buscaron un compartimento vacío donde poder hablar con tranquilidad. Cuando encontraron uno, entraron y se dejaron caer en los asientos.

  • No te he visto desde tu vuelta, ¿qué tal por Grecia?

  • Bien, bueno, ya sabes cómo son las vacaciones con mi madre, parece una enciclopedia con piernas. - Puso los ojos en blanco y la otra rió. - Lo único malo es que, como Alex se vino con mi hermano, tuve que compartir cuarto con mis padres.

  • ¿Y eso por qué?

  • En un alarde de modernidad decidieron que su hijo y su novia podían dormir juntos en el mismo dormitorio, ¡cómo si necesitaran intimidad! Así que yo tuve que dormir con ellos lo que desembocó en una semana de malas caras por parte mía y de mi madre. - Negó con la cabeza. - ¡Con los chicos tan guapos que he conocido!

  • ¿Más que los españoles del año pasado? - Lyra enarcó una ceja y Leah le dedicó una media sonrisa.

  • No me recuerdes a aquel tuno, nunca podré estarle lo bastante agradecida a mi padre por hacer que me persiguiera cantando. - La morena suspiró. - Cuando Dan y yo compartíamos dormitorio hacía lo que quería, pero con mis padres… Ha sido horrible. Por suerte volvemos a Hogwarts.

  • ¿Chad y tú seguís con vuestra cosa rara?

  • No es una "cosa rara" - Se quejó. - Solo nos vemos sin compromisos ni complicaciones, ya sabes.

La puerta se abrió en ese momento. Cassie asomó la cabeza y las dos chicas la miraron con el ceño fruncido.

  • ¿Qué pasa? - Preguntó su hermana.

  • ¿Puedo quedarme con vosotras? - Les preguntó.

  • ¿Y tus amigas? - Se interesó por saber Leah. - ¿No estabas con ellas?

  • Gideon y Theo han llegado a mi compartimento, supuestamente para saludarme, pero se han puesto a presumir delante de ellas. - Puso los ojos en blanco. - Son unos chulos.

  • Debe ser algo genético. - Murmuró la morena.

  • Anda, porfa, dejad que me siente aquí un rato.

 - Vale, puedes quedarte, pero no puedes contarle a nadie nada de lo que escuches, ¿de acuerdo? - Accedió Lyra.

  • ¡Por supuesto!

  • Está bien. - Leah suspiró antes de dibujar una media sonrisa. - Ya hemos hablado de mí, ¿y tú qué Lyra? ¿Este año pasará por fin?

  • Leah. - Señaló a su hermana pequeña con la mirada, pero la otra no se cortó.

  • ¿Qué pasa? Tiene ya una edad, no creo que se escandalice. Venga, Lyra, sabes tan bien como yo que ya ha llegado el momento, ¿para qué esperar tanto? Tienes que darle una alegría al cuerpo de una vez, empiezas a parecerte a mi hermano y Alex con eso de esperar. En serio, ¿para qué?

  • ¿Para no arrepentirse, quizás? - Lyra lanzó una carcajada. - Eres incorregible, Potter, ya lo haré cuando llegue el momento y, tranquila, te lo contaré todo con pelos y señales.

  • Con que me avises, me conformo, no hace falta tampoco traumatizarme.

  • No te ofendas, pero no creo que nada de lo que te cuente pueda traumatizarte. - Leah se sonrojó y Lyra sonrió con satisfacción. - Si te pones así es porque es verdad.

  • No te pases, Malfoy.

Cassie lanzó una carcajada y las dos mayores se giraron hacia ella. Intercambiaron una mirada antes de empezar a hablar.

  • ¿Y tú qué, Cassie? ¿Algún novio escondido por ahí? - Preguntó su hermana.

  • ¿Qué? No, yo no, ¡no! - La chica se puso completamente roja y las otras dos sonrieron. - A ver hay un chico pero… no os voy a decir nada. Vosotras nunca me contáis vuestras cosas.

  • Bueno, ahora has escuchado algo. - Puntualizó Leah.

  • Solo que mi hermana es virgen - Respondió ella rápidamente, haciendo que Lyra se sonrojara un poco. - y tú no.

  • ¿Si te contamos algo, nos lo dices? Puedo ayudarte a ligarte a quien quieras. - Sugirió la morena.

  • Quizás. - La rubia más pequeña sonrió levemente.

  • Yo me veo con un chico de mi casa, Chad Crawford, ¿sabes quién es?

  • ¿Ese chico tan guapo de último curso? - Abrió mucho los ojos, sorprendida. Todas sus amigas estaban locas por él.

  • El mismo. - Leah sonrió con autosuficiencia. - Soy un bombón, solo me conformo con lo mejor. Nos vemos de vez en cuando desde finales de quinto.

  • Es la más envidiada de todo Gryffindor. - Lyra puso los ojos en blanco. - Y yo, como habrás podido deducir con tu cerebrito de Ravenclaw, no estoy con nadie, ni tengo intención de estarlo. Estoy muy bien ahora mismo y, siendo sincera, esta de aquí al lado hace que yo parezca invisible.

  • Solo te falta confianza.

  • Lo que tú digas, Leah. - La chica sonrió. - Te toca, pequeñaja.

  • Pues me gusta un chico de sexto de mi casa, pero creo que él no sabe ni quién soy. - Murmuró Cassie.

  • Otra a la que le falta confianza. - Leah sonrió levemente. - ¿Quieres que te ayude?

  • Mi hermana tiene 14 años.

  • ¿Y qué? ¿No te fías de mí?

  • En lo que a esto respecta, no. - Lyra negó con la cabeza. Conocía demasiado bien a su mejor amiga y no sabía si sus consejos serían buenos.

  • Pero yo sí quiero que me ayude. - Protestó Cassie.

  • ¿Ves? - La morena sonrió ampliamente. - Haremos un plan, ¿de acuerdo? Déjame unos días para pensar.

  • ¡Genial!

  • Leah, por favor, ten cuidado. - La miró con una pequeña súplica en su mirada y la otra asintió.

  • Cassie es como una hermana para mí, jamás permitiría que le hicieran daño.

  • Eso es todo por hoy chicos. - Dan sonrió al terminar su discurso. - Si tenéis alguna duda o necesitáis cambiar alguna guardia, podéis consultarlo conmigo o con Alex. Gracias a todos por venir.

El resto de prefectos aplaudió levemente antes de separarse. Unos comenzaron sus guardias, otros se sentaron a charlar y otros pocos se fueron con sus amigos.

  • ¿Crees que lo hemos hecho bien? - Preguntó Alex con una sonrisa nerviosa.

  • Perfectamente. - Contestó él, posando sus manos en su cintura y acercándola un poco a él. La pelirroja sonrió antes de rodear su cuello con sus brazos y besarlo. - No sea escandalosa, señora Delegada.

  • Has empezado tú, cielo. - La chica lanzó una carcajada antes de separarse de su novio. Dan era el chico más dulce del mundo, pero le daban mucha vergüenza las muestras de afecto públicas. - Deberíamos terminar de programar las guardias de este mes.

  • Sí, vamos. - Ambos se sentaron en una mesa y se pusieron a escribir.

Jane y Orion, por su parte, estaban sentados el uno junto al otro, en silencio. La chica tenía las piernas encogidas y subidas al asiento y los brazos alrededor de sus rodillas. Él la miraba con el ceño fruncido, consciente de que algo le pasaba.

  • ¿Estás bien, Jane?

  • Un poco agobiada.

  • ¿Tan pronto? Ni siquiera hemos llegado al castillo. - El rubio apretó los labios. Jane se exigía demasiado, quería cargar con el peso del mundo sobre sus hombros y eso a menudo le pasaba factura.

  • Es que tengo muchas asignaturas además de lo de ser prefecta.

  • ¿Cuántas has cogido?

  • Diez

  • ¿Qué? - Orion abrió mucho los ojos. - ¿Estás loca? ¿Por qué tantas? Yo tengo solo siete y la mayoría se cogen ocho como mucho.

  • Es que no quería descartar nada, como todavía no estoy muy segura de lo que quiero hacer al terminar… - Trató de excusarse ella. - Ya sabes que se me da mal tomar decisiones.

  • Pero es una barbaridad, ¿cómo vas a asistir a todas y llevar los trabajos y el estudio al día?

  • Podré hacerlo, ya lo he hecho antes. - Se apresuró a decir ella, echándose la rubia melena hacia atrás. No quería preocupar a Orion, al menos no tan pronto.

  • Sí, pero recuerda lo que te pasó el año pasado. - Él negó con la cabeza. - Tuviste que pasar un par de noches en la enfermería.

  • Baja la voz, nadie tiene por qué enterarse de eso, ¿de acuerdo? - Dijo Jane, de forma amenazadora. - Estoy bien, el año pasado dormía mal, este me programaré más horas de sueño. Procuraré que sean al menos seis.

  • Ocho.

  • ¿Y cómo se supone que voy a mantener mi media desperdiciando tanto tiempo? - Puso los ojos en blanco. - Ni hablar, no puedo permitirme ningún Aceptable, no viste la cara que puso mi madre la última vez que le llevé uno. No quiero decepcionarla, ni a mi padre tampoco.

  • Te derrumbarás antes de las vacaciones. - Orion suspiró. - Pero no insistiré, te conozco y sé que no me harás caso. A veces no entiendo cómo el sombrero no te envió a Ravenclaw.

  • Casi lo hizo, mantuvimos una interesante conversación, sabes que fui una hatstall, tardó seis minutos y medio en mandarme a Slytherin.

  • Destacando desde el primer día.

  • Es muy difícil ser yo. - Contestó ella con fingida arrogancia haciendo que el chico dibujara una media sonrisa.

  • Claro, estoy seguro, debe ser horrible ser la chica más codiciada de Slytherin.

  • No lo soy. - Jane soltó una carcajada. - Además, estoy demasiado ocupada como para pensar en tonterías como esas.

  • ¿Entonces tengo que decirle a cierto Ravenclaw que no te dirija la palabra en todo el curso?

  • ¡Orion Arthur Malfoy, si haces eso no volveré a dirigirte la palabra en la vida! - Exclamó ella casi sin pensar.

  • Ya decía yo. - El chico estalló en carcajadas y ella se sonrojó un poco, consciente de que se había delatado a sí misma.

  • Te odio, ahora sí que no te pienso hablar más.

  • Me apuesto lo que quieras a que no aguantas ni dos minutos seguidos, primita. - Contestó el rubio antes de mirar su reloj.

  • Nos toca guardia, vamos.

  • ¿Es obligatorio?

  • El deber nos llama, anda, no seas floja.

  • ¡A sus órdenes!

Jane se levantó de un salto y ambos abandonaron el vagón de prefectos, dispuestos a empezar un nuevo curso.


Hola a todos ^^

En primer lugar quería deciros que he subido un árbol genealógico a la portada ya que creo que todos estabais hechos un lío y no estaba quedando muy claro quién era quién, así que espero que os ayude :)

En segundo lugar, aquí tenéis el segundo capítulo, ¡nos vamos a Hogwarts! Espero que os haya gustado y, ya sabéis, dejad vuestros comentarios.

Muchas gracias por vuestro apoyo, de verdad, y nos leemos el viernes :)

Un beso,

María :)