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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 43
- Señorita Malfoy, por fin la encuentro, el director quiere verla inmediatamente.
La rubia, que acababa de salir de la biblioteca y se dirigía hacia el comedor, miró al profesor Carraway de forma interrogante, pero este se encogió de hombros, dándole a entender que no sabía nada más. Asintió finalmente y se dirigió de forma apresurada hacia allí, sin saber muy bien para qué la llamaban. La entrada estaba abierta, así que subió las escaleras y, tras golpear suavemente la puerta, pasó al despacho. No pudo evitar sorprenderse al ver allí a Cassie, que lloraba desconsoladamente, y a su madre, que le dedicó una mirada cargada de reproche.
-
¡Esto es todo culpa tuya! - Gritó la pelirroja, poniéndose de pie y señalándola con un gesto acusador.
-
¿Qué ocurre?
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¿Que qué ocurre? - Bufó. - ¡Eres una pésima influencia para tus hermanas!
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Pero, mamá, no tengo ni idea de lo que pasa. - Insistió ella, empezando a ponerse nerviosa. ¿Qué había hecho Cassie?
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Han encontrado a tu hermana en una clase con su novio haciendo, bueno, ya puedes imaginarte qué.
-
¿Cómo? - Lyra abrió mucho los ojos y su hermana sollozó más fuerte.
-
Llevo toda la vida diciéndote que te comportaras por el bien de tus hermanas y mira cómo ha acabado Cassie. Todo esto es culpa tuya, seguro que lo ha aprendido de ti.
-
No, mamá, no… - Negó con la cabeza, nerviosa. - Yo no hago esas cosas, te lo prometo.
-
Sí, claro, cómo que voy a creerte. Nos conocemos, Lyra.
-
Mamá, de verdad, ni siquiera he besado a ningún chico. - Confesó. - No es culpa mía.
-
¿Entonces de quién lo ha aprendido?
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Leah… - El nombre de su amiga pasó rápidamente por su cabeza y sintió la sangre hervir en sus venas. - ¡Esto es culpa de Leah! Sé que le pidió consejo y la conozco perfectamente, seguro que todo esto ha sido cosa suya.
-
¿De Leah?
-
¿De quién si no? - La rubia negó con la cabeza. - Mamá, yo no le he dicho jamás que hiciera algo así, te lo prometo.
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Es como su madre... Creo que voy a tener una larga charla con Lizzy, esto no va a quedarse así. - Rose negó con la cabeza. - Pero de todas formas, tú deberías haberlo evitado.
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¡Yo ni siquiera lo sabía!
-
¿No sabías que tu hermana tenía novio? ¿Ni que era un chico de sexto?
-
Bueno, los vi juntos en el baile, pero no les presté mucha atención. - Confesó. Con todo lo que había pasado con Ingrid no había vuelto casi ni a acordarse y, la verdad, jamás habría pensado que Ed pudiera ser un mal chico, creía que Orion solo exageraba.
-
Tendrías que haber hecho algo, haberla controlado y aconsejado, ¡eres su hermana mayor y mira esto!
-
Mamá, por favor… - Cassie las interrumpió y ambas se giraron para mirarla. - Lyra no tiene culpa, ni Leah tampoco, yo… yo no quería que me dejara, yo no quería hacerlo, pero creía que él me dejaría y…
-
Espera, - Su madre abrió mucho los ojos y se sentó junto a su hija pequeña, al mismo tiempo que la mayor la seguía y se agachaba junto a ella. Ambas intercambiaron una mirada preocupada. - ¿qué significa que tú no querías?
-
¿Cassie?
La chica sollozó con fuerza y enterró el rostro entre las manos, volviendo a llorar desconsoladamente.
-
¡Yo lo mato!
-
Orion, por favor…
-
No, Ingrid, me da igual lo que digas, esto no va a arreglarse hablando.
El rubio se abría paso entre la multitud seguido de su novia, que trataba de detenerlo en vano. La noticia había corrido rápidamente entre los alumnos de sexto y él no había tardado en enterarse de que habían expulsado a Ed después de haberlo encontrado en una clase con su hermanita. La conocía lo suficiente como para saber que ella no se expondría delante de todo el castillo así como así, estaba seguro de que todo era culpa de ese impresentable.
-
Te expulsarán. - Volvió a insistir la morena.
-
¿Crees que me importa? Puedo ir a Durmstrang con solo chasquear los dedos, soy un Malfoy, tengo vía libre para ir a ese colegio. - Contestó sin detenerse ni mirar a la chica. - Las cosas no pueden quedarse así.
-
Por favor, Orion…
Ingrid no pudo terminar la frase. Ambos se detuvieron en seco al ver frente a ellos a Marianne apuntando a Ed con la varita mientras las gemelas trataban de sostenerla.
-
¡Te dije muy claro que no te atrevieras a hacerle daño a mi prima!
-
Marianne, ¿quieres tranquilizarte? - Contestó él, nervioso.
-
¡¿Cómo quieres que me tranquilice?! Cassie tiene 14 años.
-
No estaba haciendo nada que ella no quisiera.
-
Yo no estaría tan segura de eso. - Consiguió librarse del agarre de las otras dos chicas y, tras agitar la varita, lo colgó bocabajo. - Eres un imbécil, Edward, y no voy a permitir que vuelvas a acercarte a mi prima jamás.
-
En eso estamos de acuerdo. - El chico palideció al escuchar la voz de Orion, que se acercó a su prima y le dedicó una sonrisa agradecida. - Creo que sabes lo que viene ahora.
Le pegó un puñetazo con todas sus fuerzas instantes antes de que la Ravenclaw volviera a agitar la varita, dejándolo caer. Una vez en el suelo le dio una patada y varios golpes más, descargando toda la rabia que sentía y su culpabilidad. Sabía que no era de fiar, tendría que haber hecho algo más, tendría que haber actuado antes de que fuera demasiado tarde. No se detuvo hasta que sintió la mano de Ingrid en su brazo y escuchó su súplica.
- Por favor.
Se giró y vio que estaba llorando y temblando. Lo miraba como si fuera un salvaje. La abrazó y, aunque ella se quedó tensa unos instantes, finalmente dejó que la abrazara. Una nueva oleada de culpabilidad lo invadió. Ahora había hecho llorar a su novia. Acarició su pelo con dulzura y poco a poco la chica se tranquilizó, aunque al rubio jamás se le olvidarían las palabras que murmuró.
-
Sé que Cassie es tu hermana y que él ha sido un auténtico imbécil, pero si vuelves a hacerlo esto se ha terminado.
-
Ingrid…
-
No. - Lo cortó. - Te quiero, pero no pienso seguir contigo si lo repites. La violencia no es nunca la solución.
-
Lo siento. - Contestó él, también en un susurro, abrazándola con más fuerza. - No lo haré más, te lo prometo. No quería asustarte.
Ingrid se separó de él y asintió lentamente, dispuesta a creer sus palabras. Él le dio un beso en la mejilla y le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja con dulzura, haciéndole entender que seguía siendo él, que aquello había sido solo algo pasajero.
-
Tengo que ir a ver a Cassie, debe seguir con el director.
-
Voy contigo.
-
No esperaba menos. - Él sonrió y cogió su mano. - Estamos bien, ¿verdad?
-
Sí, tranquilo. - Le dio un beso y ambos se relajaron por completo. Ingrid sabía que Ed se merecía aquello, pero no estaba dispuesta a consentirlo más.
Ambos fueron hacia el despacho en silencio, aunque no les hizo falta llegar hasta este ya que se encontraron de frente a Lyra y Cassie. Las dos chicas se quedaron quietas y los ojos de la pequeña volvieron a llenarse de lágrimas.
-
Orion… - Corrió hacia él y lo abrazó ante su sorpresa. - Lo siento muchísimo, tenías razón en todo, tendría que haberte hecho caso. Lo siento, lo siento, yo no quería que todo esto pasara.
-
Tranquila, Cassie. - Murmuró, devolviéndole el abrazo. - Está todo bien, tranquila, no pasa nada.
Levantó un poco la mirada y sus ojos se encontraron con los de Lyra. No le hicieron falta palabras para entender que algo más había pasado y que ambos tenían que hablar. Ingrid también se dio cuenta de esa mirada y decidió hacer algo para que los dos hermanos se quedaran solos.
-
Cassie, ¿por qué no vienes conmigo y vamos las dos a buscar a Sophie? - Dijo, atrayendo su atención. - Seguro que está preocupada.
-
Sí, tienes razón. - Se separó de su hermano, al que le dedicó una última mirada de arrepentimiento y una tímida sonrisa. - Luego nos vemos, chicos.
La morena enganchó su brazo con el de su cuñada y se alejó de allí. Lyra esperó hasta que ambas desaparecieron para abrazar a su hermano.
-
Soy la peor hermana mayor de la historia. - Murmuró. - ¿Cómo no me di cuenta de lo que pasaba?
-
Ambos somos los peores hermanos mayores de la historia, no te tortures. - La corrigió él. - Tendríamos que haber hecho algo, tendríamos que haber hablado con ella antes. ¿La han expulsado?
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No, claro que no. - La rubia suspiró. - Creo que no sabes la historia completa.
Se separaron y se sentaron con la espalda pegada en la pared. Lyra le contó todo lo que les había relatado Cassie: que Ed había empezado a presionarla, que ella no quería que él la dejara, que al final accedía a todo porque él la coaccionaba… Orion apretó los puños que fuerza, haciendo un gran esfuerzo para no salir corriendo y terminar de matar al chico.
-
A partir de ahora tenemos que prestarles más atención a ella y Carina. Podemos seguir luchando contra esa gente, pero no podemos descuidarlas. - Murmuró la mayor, apoyando la cabeza en el hombro de su hermano pequeño. - Nos hemos centrado tanto en esto que nos hemos olvidado por completo de ellas.
-
Lo haremos, no te preocupes. - Él le dio un beso en la cabeza. - No les pasará nada.
Cuando Lyra llegó a la Sala Común, Leah se levantó del sillón en el que estaba y se acercó a ella rápidamente.
- ¿Cómo está Cassie? - Le preguntó angustiada. - He oído lo que ha pasado.
La rubia negó con la cabeza y no contestó. No podía evitar culparla un poco a ella, seguro que su hermana había hecho todo eso por las cosas que había escuchado decir a Leah una y otra vez.
-
¿Estás enfadada con el mundo en general o no me hablas por algo concreto? - Siguió sin contestar y la morena se cruzó de brazos, un poco molesta. - ¿Lyra?
-
No me hagas hablar porque no saldrías bien parada, Leah. - Contestó finalmente.
-
Pero, ¿qué pasa?
-
Todo esto es culpa tuya.
-
¿Cómo? - Arrugó la frente. - ¿Lo de Cassie? Tienes que estar de broma.
-
Claro que es tu culpa…
-
Pero si yo no he hablado con ella de Ed en ningún momento. - Replicó Leah.
- No ha hecho falta. Tú siempre estás presionándome, incluso cuando ella está delante, estoy segura de que lo ha escuchado tantas veces que lo ha interiorizado y por eso creía que él la dejaría. - Le dijo, elevando un poco el tono de voz.
-
¿De verdad crees que lo hago a malas? ¡Solo quiero ayudarte!
-
¡Me da igual! Esto sigue siendo culpa tuya, ¿quién si no le habría enseñado que él la dejaría si ella no quería ir a más?
-
Pero, ¿de qué estás hablando?
-
¡De lo que le ha pasado a mi hermana! - Para ese momento la Sala Común ya estaba en completo silencio y todos las miraban con curiosidad.
-
Pero Lyra…
-
¡Pero nada! Esto es culpa tuya, Leah. - Repitió.
-
Creo que Cassie ya es mayorcita y sabe lo que hace, no puedes echarme la culpa de esto.
-
No puedes dejar ni por un momento de ser una egocéntrica que cree que lo hace todo bien, ¿verdad? No eres más que una egoísta, una inconsciente, una… una…
-
¡¿Una qué?! - Exclamó.
-
¡Una zorra! Utilizas a todos los tíos para lo mismo, incluso a Chad que se nota que te quiere. No puedes recurrir a los tíos para olvidarte de tus problemas, Leah, a ver cuándo te das cuenta de que las cosas no se solucionarán solas mientras tú estás tirándote a alguien.
Leah se quedó sin saber qué decir al escuchar aquello. ¿De verdad Lyra pensaba eso de ella? Se suponía que era su mejor amiga, ¿creía eso en serio? Sentía cómo las miradas de todos los presentes la quemaban. Tenía que salir de allí cuanto antes. Se dio la vuelta y, con paso apresurado, se dirigió hacia los dormitorios de los chicos.
-
¡Eso! Huye con él, vete, no sabes hacer otra cosa.
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Si estás celosa, no es mi culpa, Lyra. - Dijo, sin darse si quiera la vuelta.
La rubia negó con la cabeza y le dedicó una mirada enfadada mientras su amiga subía las escaleras rápidamente. Entró al cuarto que compartían los chicos de séptimo sin llamar.
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Fuera. - Murmuró a los dos compañeros del chico que estaban allí, quienes la miraban sorprendidos. Había empezado a llorar sin darse cuenta.
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¿No la habéis oído? - El moreno se puso de pie y señaló la puerta a sus compañeros. - Salid de aquí ya.
Los chicos se levantaron y salieron mientras él abrazaba a Leah. Le dio un beso en la frente y la dejó llorar, sin saber muy bien qué le pasaba, pero dispuesto a consolarla hasta que se calmara por completo.
Ahora es cuando me lincháis entre todos...
De verdad, siento muchísimo lo de Cassie :( Lo siento, lo siento, lo siento, pero era lo que tenía que pasar :( Pobrecilla y pobres sus hermanos también, Orion y Lyra se sienten tan culpables...
El final me da mucha pena, creo que Leah no se merecía eso, pero Lyra está tan mal que no ha podido evitarlo...
En fin, espero vuestras opiniones.
Os dejo también por aquí el enlace a la historia de la primera generación por si alguien quiere echarle algún vistazo ;) http://www.potterfics.com/historias/187637
Un beso enorme,
María :)