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Song of the north. — capítulo 4
**I'M BACK MOSHOS!Ya sé, ya sé. Laura, perra, ¿¡dónde coño te habías metido!?O lo mismo me estoy yo viniendo arriba y en realidad a la gente le da igual, peeeeero :DLa cosa es, ¡que he vuelto!Estas últimas semanas me he estado preparando el examen práctico de conducir, y sinceramente han sido las peores de mi vida x)No podía dormir por las noches pensando en el examen, me despertaba temblando y bué, una fiesta todo vamos. Y en esas condiciones lo que menos me apetecía era escribir, y además me habrían salido unos caps de mierda.Peeeero, hice el examen el jueves ¡Y APROBÉ A LA FUCKING PRIMERA!Así que, ahora que ya vuelvo a poder vivir como una persona normal sin pasarme las noches llorando porque no podía dormir pensando en la mierda del examen, estoy de vuelta :DCreo que eso era todo. BESIS DE FRESI Y DISFRUTAR DEL CAP :3___________________________________________________________________________**Llevábamos un rato caminando. Los hobbits iban hablando entre ellos, el enano y el anciano hacían lo mismo, ya que por lo visto, el anciano era el mago que estuvo en la batalla donde cayó mi tía, y estaban recordando batallitas.
El elfo y el antes conocido como montaraz, que resultó ser el heredero al trono de Gondor, iban los segundos en la fila, también hablando entre ellos.
Después Boromir, que caminaba solo y en silencio. Seguía bastante desconforme con la elección del concilio de no aprovechar el poder del anillo contra nuestros enemigos, y no era de extrañar que llevara cara de pocos amigos desde que salimos de Rivedel. Y por último iba yo. Sola y en silencio también.
No es que me preocupara mucho el no hablar con nadie la verdad. Tampoco me apetecía. Me dedicaba a pensar en mi casa y en mi madre y en que tardaría muchísimo tiempo en volver a verla. Si volvía...
Ya sé, es la clase de pensamiento positivo que se necesita, lo sé, lo sé. No aplaudáis.
No podía evitarlo tampoco. Es decir, ¿qué garantías tenía de que no fuera a seguir el mismo camino que mi tía? Por mucho que intentara convencerme de lo contrario, siempre había un resquicio de ese pensamiento que conseguía abrirse paso hasta mí una y otra vez.
Volví de mi ensimismamiento cuando escuché decir algo sobre los norteños.
Fijé la vista al frente y pude observar que eran los hobbits los que cuchicheaban entre ellos sobre los norteños.
No sabía lo que estaban diciendo, pero miraban para atrás de vez en cuando y me señalaban tratando de ser sutiles, sin éxito alguno.
-También podéis preguntarme a mí si queréis saber algo- dije una de las veces que cacé una de sus miradas furtivas.
Se acercaron a mí.
-No queríamos ofenderos- dijo uno de ellos- disculpadnos señora.
-¿Señora?- dije riendo levemente- No me habléis así por favor.
-No sabemos tu nombre.
-Radhia.
-¿Has dicho Radhia?- dijo el hobbit que portaba el anillo- Bilbo solía hablarme de una norteña llamada Radhia.
-Era mi tía- respondí- ¿Puedo saber de que hablabais entonces?
-Debatíamos sobre cual era tu tribu.
-¿Y quien ha ganado?- pregunté riendo.
-Estábamos indecisos entre Licari y Macaffin.
-¿Os parezco una Macaffin?- dije riendo a carcajadas.
No podían haber elegido otra tribu mejor con la que confundirme, que los mayores enemigos de los Licari. El noventa por ciento de los problemas que teníamos era con esa dichosa tribu. Era la única con la que nos habían enfrentado de todo el norte durante años.
-Te dije que era Licari- respondió el portador del anillo.
-¿Cómo lo has sabido?
-Tu tatuaje del labio.
Sonreí levemente.
-¿Puedo llamaros de alguna forma?- pregunté.
-Él es Sam- dijo el hobbit de pelo negro y rizado que llevaba el anillo señalando al primero de los hobbits que se unió a la compañía en el concilio- yo soy Frodo y ellos Merry y Pippin.
-Un placer conoceros chicos.
-El placer es nuestro- respondió Merry- eres la primera norteña que conocemos.
-Espero no haberos decepcionado- respondí riendo levemente.
Seguimos caminando otro rato. Esta vez no fui sola, ya que los hobbits habían venido haciéndome compañía y contándome historias sobre la Comarca. Como ya he dicho varias veces, era la primera vez que salía de Kattegat, así que las cosas que ellos me contaban acerca de su hogar, me fascinaban.
Al cabo de un rato la compañía se detuvo por orden del mago.
-Debemos mantener este rumbo al oeste de las Montañas Nubladas durante cuarenta días. Con suerte el paso de Rohan aún estará practicable.
Asentimos.
Seguimos caminando durante un par de horas más y después nos sentamos a descansar un rato.
Dos de los hobbits fueron a preparar la comida. El mago estaba junto a ellos. El enano permanecía con la mirada perdida en ningún sitio y Legolas hacía lo mismo pero separado de él. No sé porque razón, pero esos dos no se llevaban nada bien.
Boromir y Aragorn habían decidido enseñar a manejar la espada a los hobbits, cosa que no les vendría mal teniendo en cuenta el sitio al que nos dirigíamos.
Me senté sobre una de las rocas que quedaban frente a la posición que ocupaban Boromir y los dos medianos.
Les estaba explicando como debían sujetar la espada para que el peso del ataque del oponente no se la tirara al suelo.
-¿Me puedo sentar?
Alcé la vista.
-Am...si,si, claro.
Era Aragorn. Se agachó para sentarse a mi lado.
-Radhia, ¿verdad?
Asentí.
-Pareces preocupada.
-Ya...
-¿Puedo preguntar el motivo?- dijo mirándome.
-Nunca antes había abandonado el norte y no estoy segura de estar realmente a la altura de esto...
-El que sea la primera vez que abandonas tu hogar no te hace peor guerrera, lo sabes ¿verdad?
Asentí ligeramente.
-Cuando caminas el viento te mueve el pelo, y he podido ver un par de cicatrices en tu espalda. Obviamente has estado en alguna batalla, y puesto que tú sigues aquí, supongo que saliste victoriosa de ella.
-¿Cómo sabes que las cicatrices son de batalla?
-Tu tatuaje de la muñeca. Se hace la primera vez que se entra en batalla si no me equivoco.
-Ignoraba que supieras tanto sobre los Licari.
Sonrió levemente.
-Si a alguien le interesa mi opinión, y ya veo que no, diría que estamos dando un rodeo- dijo el enano refunfuñando- Gandalf- dijo mirando al mago- podríamos atravesar las minas de Moria. Mi primo Balin nos daría una bienvenida de reyes.
-No Gimli. No tomaré el camino de Moria a no ser que no haya elección- respondió el mago.
La forma en la que Gandalf había rechazado la propuesta del enano me llamó la atención. Parecía incluso que le preocupara. ¿Mi opinión? Estaba asustado. ¿Por qué si no estaríamos yendo por ese camino si había otro más corto? Había algo en esas minas que asustaba al mago, aunque no lograba imaginarme que podía ser.
Volví la vista hacia los medianos, que seguían practicando con la espada junto a Boromir.
En una de las estocadas, la hoja de la espada de Boromir rozó el dedo de Pippin pinchándole levemente.
-¡Ay!- exclamó el mediano.
-Lo siento- dijo Boromir preocupado dejando su espada en el suelo.
A lo que Pippin respondió atizándole a Boromir una patada en la espinilla, momento que Merry aprovechó para abalanzarse sobre él y que este cayera al suelo completamente.
Yo reí levemente y Aragorn reía conmigo.
Me encantaba la vivacidad de los hobbits. Mientras que yo llevaba preocupada desde que dejamos Rivendel, ellos siempre mantenían esa sonrisa contagiosa en su rostro.
-¡Agárrale Merry, que no se mueva!
Boromir reía mientras trataba de zafarse del agarre de los medianos.
Aragorn se puso en pie para ir en auxilio de Boromir.
-Ya es suficiente, basta caballeros.
En ese momento, los medianos se volvieron, agarraron a Aragorn de las piernas y tiraron haciendo que este cayera al suelo también.
Yo no pude evitar empezar a reírme a carcajadas. Me puse en pie.
-Los valientes y curtidos guerreros derrotados por dos hobbits- dije tendiendo a Aragorn la mano para ayudarle a ponerse en pie- ¿Quien lo iba a decir?- continué diciendo mientras tendía de igual modo la mano a Boromir.
-El que seamos pequeños no quiere decir que no seamos letales- dijo Pippin con superioridad.
Reí levemente.
Me fijé entonces en Legolas, el cual se había levantado de la piedra en la que antes estaba sentado, y se había detenido a mirar algo.
Me acerqué hasta él. Tenía curiosidad por saber que era lo que miraba con tanta intriga.
-¿Qué sucede?
-Mira- dijo señalando algo en el cielo.
-¿Qué es eso?- preguntó entonces Sam.
-Solo un jirón de nube- afirmó el enano quitándole importancia.
-Se mueve veloz. Y contra el viento...-dijo Boromir acercándose a nosotros.
-¡Crebain, de las Tierras Brunas!- exclamó entonces el elfo.
-¡Escondeos!- gritó Aragorn.