← Song of the north. · de
Song of the north. — capítulo 6
Llevábamos al rededor de una hora parados en frente de la puerta de las minas, ya que esta solo se abría al adivinar un acertijo que estaba gravado en ella. El mago llevaba mil intentos fallidos de tratar de resolver aquel condenado acertijo.
Aragorn y Boromir estaban recostados sobre una de las rocas cercanas a la puerta, charlando de vete a saber que. Merry y Pippin hablaban con Sam, Frodo y Gimli permanecían junto a Gandalf, el cual desquiciado, no paraba de decir cosas en élfico, las cuales yo no lograba entender.
Yo tenía la mirada perdida en ninguna parte. En el cielo más bien.
-¿Estás bien?
Me volví.
-Ni si quiera te he oído acercarte- dije riendo levemente al ver que era Legolas.
Sonrió.
-Soy bueno, que le voy a hacer.
-¿Algún progreso con la puerta?- pregunté.
-Nada por el momento. Y eso no parece estar ayudando a los nervios del mago- respondió el elfo.
Suspiré y mantuvimos el silencio durante unos segundos.
-¿Cómo era?- pregunté finalmente.
-¿Cómo era?- repitió el elfo confuso.
-Radhia.
Suspiró.
-No la conocía tanto...
-Seguro que aún así más que yo.
-La verdad es que...no sé...tenía algo que la hacía diferente. No hay día que no lamente no haber podido hacer nada para salvarla.
-No es culpa tuya- respondí- En realidad no es culpa de nadie. Son la consecuencias de la guerra.
Me miró y sonrió no muy convencido.
-¡Esto es imposible!- farfulló entonces el mago.
-Por los dioses...-dije bufando mientras iba hacia él- ¿Qué es lo que dice el dichoso acertijo que nadie es capaz de averiguarlo?
-Dice habla, amigo, y entra.
Me quedé mirando la puerta unos segundos y entonces la idea me golpeó en la cabeza.
-Gandalf, ¿cómo se dice amigo en élfico?
-Mellon.
Entonces la puerta se abrió antes los ojos de toda la compañía.
-Radhia, eres la mejor inversión que este grupo de inútiles ha podido hacer- dijo Gimli entrando el primero.
No pude evitar reírme ante eso, aunque procuré que no se notara.
-Pronto disfrutareis de la hospitalidad de los enanos- dijo Gimli orgulloso- Rugientes hogueras, cerveza de malta y rica carne deshuesada. Pues este, amigos míos, es el hogar de mi primo Balin. Y lo llaman mina. ¡Una mina!
El resto le seguimos hacia dentro de las minas, aunque el panorama que nos encontramos no era ni por asomo el que Gimli estaba describiendo. Había cadáveres de enanos por las escaleras, bajo grandes bloques de piedra que habían sucumbido, armas oxidadas tiradas por el suelo...y todo cubierto de una espesa y opaca capa de polvo.
-Esto no es una mina...-empezó a decir Boromir- es una tumba.
En ese momento las puertas se cerraron de golpe, y pude notar como todos y cada uno de los miembros de la compañía saltaron levemente asustados por el ruido.
Por suerte no nos habíamos quedado a oscuras, pues la vara que portaba el mago, llevaba una piedra en la punta que irradiaba una cálida luz blanca.
Gimli se acercó a uno de los cadáveres que allí se encontraba y lo miró apenado agachando la cabeza.
Yo me acerqué a uno también.
-Legolas- dije sin apartar los ojos del cadáver- mira las flechas.
El elfo se acercó y arranco una flecha del frío cadáver inerte que yacía en el suelo para observarla de cerca.
-Son flechas de trasgos.
Todo el mundo desenvainó las espadas o cualquier arma que llevaran.
-Tenemos que seguir- dije finalmente- Total, si hemos tardado dos horas en abrir las puertas desde fuera con la respuesta ante nuestros ojos, jamás encontraremos la forma de abrirlas desde dentro.
-Radhia tiene razón- apostilló el mago- no nos queda otra que enfrentarnos a la oscuridad que acaece a este lugar. Manteneos atentos. Hay seres más viles que los orcos que habitan en las profundidades del mundo.
Nos miramos entre nosotros algo asustados.
-Ahora guardad silencio. Son cuatro jornadas de viaje hasta llegar al otro lado. Solo podemos esperar que nuestra presencia pase inadvertida- dijo el mago emprendiendo el camino.
Ninguno puso objeción alguna a la orden del mago, y nos dispusimos a seguirle.
Aquellas minas eran un enorme bastión lleno de puentes, pasillos, puentes de piedra y agujeros en las paredes de las rocas, todo bañado por la oscuridad que se echaría encima nuestra de no ser por la luz blanca con la que contaba Gandalf.
Llevábamos un par de horas caminando cuando el mago se paró a mirar algo en una de las paredes de la minas.
-La riqueza de Moria no se medía por el oro- dijo a la vez que acariciaba la pared- si no en Mithril- apostilló volviendo a caminar.
Le seguimos.
-Bilbo llevaba una cota de maya de Mithril, obsequio de Thorin.
-Eso era un regalo de reyes- apostilló Gimli.
-Así es- respondió el mago- Nunca se lo dije, pero su valía era mayor que la Comarca entera.
Seguimos andando durante un par de horas más, hasta que llegamos a un punto donde había tres posibles caminos a seguir. Gandalf se paró frente a los tres.
-Esto no me gusta nada...-dijo Boromir.
Me acerqué al mago.
-¿Y bien?- dije en voz baja.
-No tengo recuerdos de este lugar- respondió muy serio.
-Oh. Genial- dije volviéndome- Chicos- dije caminando hacia los hobbits- sentaos un rato.
La verdad es que no nos vino nada mal ese descanso. Aunque nadie lo reconociera, todos estábamos reventados. Pero todos estaban demasiado llenos como para tragarse el orgullo y decirlo en voz alta. Aunque no resultaba difícil leerlo en sus rostros.
Yo estaba sentada, con la espalda apoyada en la pared.
-¡Oh!- dijo entonces el mago- Es por allí- dijo señalando uno de los caminos.
-Se ha acordado- dijo Merry poniéndose en pie de un salto.
-No. Pero el aire no esta tan denso aquí abajo- respondió el mago.
Todos nos pusimos en pie, y volvimos a seguir al mago, el cual ya estaba descendiendo por las escaleras del camino que decía debíamos seguir.
Seguimos andando otro rato. Y luego más. Y más. Y luego otro rato más.
No sabría decir con exactitud cuanto tiempo llevábamos allí, ya que no había sol, así que era imposible guiarse por él. Pero desde que emprendimos el viaje, habíamos parado dos veces para dormir acostados sobre cualquier trozo de roca liso que encontrábamos, así que supuse que llevaríamos un par de días.
Jamás imaginé que tardaríamos tanto en atravesar aquello, aunque varios de los puentes que debíamos cruzar estaban no muy estables, así que el tener que buscar rutas alternativas y los olvidos momentáneos del camino a seguir por parte del mago, hacía que no me sorprendiera tanto el que lleváramos dos días cruzando Moria.
Acabábamos de retomar la marcha después de un pequeño descanso cuando Gimli salió corriendo hacia una de las salas vacías que había al lado del camino que estábamos siguiendo.
Bueno, al menos yo creía que estaba vacía. Ojalá lo hubiera estado...
Todos le seguimos, y al llegar, vimos al enano arrodillado sobre lo que parecía un altar funerario iluminado por la luz de la luna.
Oíamos como sollozaba con la cabeza gacha.
Yo fui hasta él y me arrodillé a su lado pasando mi mano por encima de sus hombros.
-Aquí yace Balin, hijo de Fundin, señor de Moria- dijo Gandalf leyendo la inscripción tallada en la piedra.
Suspiré.
-Lo siento mucho Gimli...-dije en un intento de consolar al enano.
Él apoyó la cabeza en mi hombro.
-Ha muerto entonces, tal como yo temía- dijo el mago con voz apenada.
Supuse que también le habría conocido, ya que se le veía bastante apenado también.
-Debemos continuar, no podemos detenernos- dijo Legolas.
-¿Los elfos sois de hierro?- dije algo molesta- dale un minuto.
Me puse en pie y dejé a Gimli apoyado sobre la tumba de su primo. Vi entonces como el mago cogía un libro lleno de polvo del suelo. Lo abrió por una de las páginas del final y comenzó a leer.
-Han tomado el puente y la segunda sala. Atrancamos las puertas, pero no podremos frenarlos por mucho más tiempo. El suelo tiembla. Tambores, tambores en lo profundo. No podemos salir. Una sombra se mueve en la oscuridad. No podemos salir. Ya vienen.
_______________________________________________________________
No tengo perdón, ya lo sé. Sinceramente no tengo excusa para haberme retrasado tantísimo con la actualización de esta historia. Tenía un bloqueo muy grande y no me gustaba absolutamente nada de lo que escribía, y para subir un cap de mierda, decidí esperar a que mi creatividad se dignara a volver a mi cabecita. Así que lo siento mucho mucho mucho.
No me odiéis demasiado por fis, en el fondo soy maja :3