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Hermione Black — capítulo 21

Una semana después, las ejecuciones habían empezado los mortifagos iban siendo atrapados y cuando se comprobaba que tenían la marca tenebrosa se les interrogaba y luego a puerta cerrada se les daba el beso del dementor.

Ese día en especial le tocaba a Igor Karkarov.

El hombre muerto de miedo no dejaba de soltar nombres pero ninguno era aceptado, hasta que miro a Charlus. −Falta uno.

−No me lo tienes que decir a mí, sino a los jueces.

−Usted es el jefe de los aurores.

−Lo sé, pero tu sentencia ya ha sido dictada, el beso del dementor para cuando termines.

−Quiero inmunidad para el nombre que le voy a decir.

Al escuchar eso, Charlus se intereso si pedía eso era porque el mortifago era muy importante. −¿Quién es?

−Primero inmunidad sino no se lo diré.

Charlus miro a los jueces. −Ustedes tienen la última palabra.

−Sea quien sea. −Le dijo un juez y miro a Karkarov. −Sea el nombre que sea.

−Le diré dos para que vean que lo que les digo es importante. −Y le dijo un nombre.

Al escuchar el nombre todos se miraron, nadie pensaba que un hombre como él fuera un mortifago.

Charlus miro al acusado. −¿Estás seguro?

−Totalmente yo lo vi muchas veces.

El auror asintiendo miro a sus aurores. −Apresarlo inmediatamente y traerlo, se le interrogara ahora mismo.

−Sí señor. −Y se fueron a cumplir las órdenes de su jefe.

Charlus volvió a mirar a Karkarov. −¿Quién más?

−Este es más importante, Barty Crouch hijo.

Si el anterior nombre los había dejado un poco tocados, este los dejaba totalmente tocados nadie esperaba que el hijo del ministro fuera un mortifago.

Charlus que sabía que estaba en la sala lo busco por todos lados y vio que estaba intentando escapar. −Aurores a por él.

−Sí señor. −Y entre cuatro lo atraparon.

El jefe de los aurores se le acerco. −Barty Crouch hijo quedas detenido, se te dará el beso del dementor por ser un mortifago. 

−No puedes hacerlo, mi padre es el ministro. −Le dijo con desprecio.

−Tu padre puede ser el rey del mundo que igual se te dará el beso del dementor. −Y miro a sus aurores. −Llevarlo a una sala, cuando terminemos con Karkarov le tocara a él.

−Sí señor. −Y se lo llevaron.

Cuando los aurores con el nuevo acusado hubo abandonado la sala, Charlus miro a Barty. −Lo siento.

−No sientas nada, ese ya no es mi hijo, hay que continuar.

−Sí. −Y miro a los jueces. −Podemos continuar.

−Lo haremos. −Y volvieron a prestar atención al acusado.

Unas horas después, aunque a Charlus le molestaba Karkarov había dado dos nombres muy importantes así que los jueces cumplirían su promesa y lo dejaron libre, Barty Crouch hijo y otros mortifagos habían recibido al beso del dementor.

El jefe de los aurores se estaba yendo a casa cuando se encontró con una chica.

−Buenas noches Malena.

−La chica lo miro. ¿Es verdad?

El auror la miro sin entender. −¿El qué?

−Que mi marido es un mortifago.

−Lo es, lo siento.

−No es tu culpa, es culpa de él, ¿Qué pasara ahora con él?

−El ya ha recibido el beso del dementor, ¿Qué vas a hacer?

−¿Soy viuda?

−Lo eres, pero mejor no uses su apellido no te traerá nada bueno.

−¿Qué pasa con sus cosas?

−Aunque se le quita todo a los criminales que terminan en Azkaban o reciben el beso del dementor, tu hijo no tiene la culpa de nada, así que él se quedara con todo. ¿Qué vas a hacer ahora?

−Me llevo a Theo fuera del país un tiempo, mis padres han decidido que es mejor estar fuera hasta que las cosas se tranquilicen un poco.

Charlus la miro. −No es tu culpa, así que no tienes que ir a ningún lado.

−Lo sé, pero es mejor así, y mis padres han decidido que es mejor que mi hijo no lleve el apellido de mi marido, así que llevara el mío Theo Nott.

−Un hermoso nombre, mejor que el anterior.

Malena le sonrió. −La verdad es que si.

−¿Cuándo te vas?

−Mañana a primera hora, ¿aun hay casas en venta en la urbanización del señor Black?

−Las hay, ¿quieres una?

−Sí, si me la quiere vender quiero que mi hijo crezca en un lugar donde este protegido y no le miren mal por los crímenes que cometió su padre, voy a vender todo lo que perteneció a mi marido alguna vez.

−Eso está muy bien. −Y le cogió de la barbilla. −No le ocultes a tu hijo lo que su padre fue, es mejor que sepa la verdad, así crecerá siendo fuerte.

−Lo hare, algún día cuando sea lo suficiente mayor para que pueda entender, gracias por todo.

−De nada, espero verte algún día, tu casa está guardada.

−Gracias, ya me voy, Theo tiene que comer. −Y dándole un abrazo se fue.

Charlus miro a la chica como se iba, conocía a Malena de toda la vida no se merecía haberse casado con un mortifago, pero era fuerte y estaba segura de que algún día lo superaría y podría ser feliz con su hijo y tal vez algún día conocer a otro hombre.

Cansado de ese día de juicios se fue a su casa al llegar se dio un baño y después de cenar se fue a dormir, mañana le tocaba mas juicios.

Mientras Charlus se ocupaba de los juicios, a Severus le rondaba algo por la cabeza y un día miro fijamente a su invitada. −Christine los juicios ya están por terminar, ¿no piensas volver a tu casa?

La chica que estaba desayunando lo miro. −¿Ya me echas? Con lo bien que estamos aquí los dos juntitos. −Y le sonrió. −Me quiero quedar más tiempo.

−¿Te quieres quedar conmigo?

−¿Y porque esa pregunta? Ni que fueras un ogro, eres muy agradable y tengo a alguien con quien hablar cuando llego a casa.

−Es que nunca nadie ha querido quedarse conmigo, ni siquiera mis padres me querían.

−Olvídate de tu padre es un idiota, y tu madre claro que te quería pero el idiota no le dejo quererte como debería.

−¿Tú crees?

−No lo creo estoy segura, ¿entonces seguimos viviendo juntos?

−Me parece bien, pero tienes que aportar algo a la casa, lo estoy pagando yo todo y no es que me sobre el dinero, soy un estudiante aun.

Christine le sonrió. −Mañana iré a buscar dinero a gringotts y te daré la mitad del alquiler de un año que es lo que he estado viviendo aquí sin poder salir y a partir de ahora repartiremos los gastos. ¿Te parece bien?

−Sí. −Y contento de que ella se quedara siguió desayunando.

Después de que a los mortifagos hubieran recibido el beso del dementor en las calles del Londres mágico se volvió a respirar paz y tranquilidad.

Y el tiempo fue pasando, primero días, luego meses y poco a poco años, hasta que pasaron cuatro años de la muerte de Voldemort, para entonces las cosas en la urbanización no habían cambiado mucho, solo que ahora habían mas integrantes.

En casa de Orión y Jane ya no solo tenían a la pequeña Hermione que ya tenía cinco años sino que tenían a un integrante más al pequeño Darren y al contrario que sus hermanos mayores este era castaño aunque los ojos eran igual que los de su padre.

Darren se había casado con Marlene Mckinnon desde que la chica se había tenido que esconder en la urbanización se habían conocido y enamorado y también tenían dos hijos, el pequeño Evan y la pequeña Amy y los cuatro vivían en casa de de los abuelos paternos.

Severus y Christine al final terminaron casándose, los dos tenían un carácter muy raro y se llevaban bien para sorpresa de todos, ellos tuvieron dos hijos, los pequeños Gabriel y Julian.

Regulus y Dorcas habían tenido gemelos, Alphard y Sirius.

Y de matrimonios ya formados, James y Lily habían tenido un niño a la que habían puesto el nombre de Charlus y se llevaba genial con Harry, Sirius y Bella habían tenido una hija a la que habían puesto el nombre de Druella, Remus y Lacey habían tenido un niño ya eran dos y este se llamaba Philip a Lacey le encantaba ese nombre y no había descansado hasta que se lo puso, los Malfoy habían tenido otro hijo al que habían llamado Abraxas, y muchos más bebes habían nacido así que la urbanización estaba llena de niños corriendo por todos lados.

Y sobre la investigación de Tom Riddle estaban teniendo bastante éxito en ese tiempo habían descubierto toda su vida, todo lo que había hecho en Londres y donde había vivido, habían descubierto que él era el que había asesinado a su familia paterna, también las otras muertes y ya habían destruido tres horrocrux, el anillo, la diadema y aunque les había costado bastante habían encontrado la copa.

Dumbledore y Charlus se habían unido en la búsqueda de los otros horrocrux y aunque aun no los habían encontrado esperaban encontrarlos pronto pero no tenían ninguna prisa Voldemort aun seguía desaparecido y esperaban que aun siguiera así por mucho tiempo.

Ese día la pequeña Hermione estaba durmiendo en su gran cama con las sabanas de color rosa cuando su padre lo despertó.

−Hermione cariño despierta.

La pequeña abriendo sus ojos lo miro. −¿Papi ya es de día?

−Si hermosa, recuerda que hoy nos vamos de picnic.

−¿Estará Draco?

Al escuchar la pregunta de su hija, el hombre sonrió, Hermione tenía fijación por el hijo mayor de los Malfoy.

−Sí que estará, y mucha más gente, ¿te vestimos?

−Si papi.

Orión sonriéndole se levanto y fue a buscarle la ropa y después de mirar un buen rato al final escogió unos pantalones tejanos y una camiseta a rayas con la foto de un conejo, aunque no era mucho de muggles tenia que reconocer que tenían mejor ropa que ellos y era mucho mas cómoda para niños que no se estaban nunca quietos.

Cuando la pequeña estuvo vestida bajaron al comedor y después de desayunar se fueron de picnic con los demás.

La pequeña Hermione llevaba un rato jugando con su amiga Pansy a las princesas cuando la pequeña morena le dijo.

−Yo de mayor me casare con Draco.

Hermione al escuchar eso la miro con los ojos muy abiertos. −No, Draco es mío.

−Es tu primo.

−Da igual, es mío. −Y al ver que Pansy se quería quedar con su Draco se puso a llorar y se fue a ver a su padre. −¡Papi! −Le grito.

Orión que estaba hablando con sus amigos, al escuchar el grito de su hija la busco y la vio llorando así que se acerco y la cogió en brazos. −¿Mi amor que ha pasado?

−Papi, Pansy se quiere quedar a Draco, dice que se casara con él cuando sea grande, pero no puede yo lo quiero, dile que no puede.